Este one shot es una especie de lemon muy...peculiar que me da mucha vergüenza publicarlo pero ya que lo tengo escrito... (no es sólo Ellette pensando en él, luego aparece Derett ;) )

Espero que lo disfrutéis :D

Ellette es princesa de las hadas de luz. Kra Dereth es un malvado elfo oscuro que ha elegido a Ellette para tener un hijo con ella. Dereth envenenó el río de la ciudad de Ellette así que ella juró venganza y se escapó de su palacio para acabar con él.


Finalmente me había quedado sola en la habitación. En la noche, el contraste de lo silencioso que estaba todo me inquietaba y al mismo tiempo me aliviaba un poco. Últimamente estaba teniendo que soportar demasiada tensión y al fin sentía que me dejaban en paz durante un rato. Me tumbé sobre el mullido colchón de plumas. No tenía nada que ver con mi lujosa habitación en el palacio pero tampoco me importaba.

Ahora que finalmente estaba sola, algo había comenzado a brotar en el interior de mi pecho. Más bien se sentía como si me estuviesen arrancando lentamente un trozo de carne. El corazón lo sentía de plomo y de pronto toda yo se sintió muy pesada. Mi cuerpo me pedía llorar, me pedía gritar, ¡necesitaba golpear algo! Y todos estos sentimientos podían canalizarse en lujuria.

El haber visto a Dereth era obvio que había afectado mi cuerpo más de lo que yo quería admitir. Ver a ese maldito hombre siempre me afectaba. Reflexioné sobre lo que le había dicho. Nunca había hecho semejante cosa pero pensándolo mejor, no era tan descabellado. ¿Me habría hecho caso él y ahora estaba observándome desde algún oscuro rincón? Miré a mi alrededor para cerciorarme. Todo estaba tan tranquilo como cabría esperar. ¿Entonces por qué tenía esa extraña sensación? Me quedé en silencio, completamente inmóvil escuchando los latidos de mi propio corazón. Después, comencé a deslizar mi mano hacia el centro de mi cuerpo.

No había nada de malo en pensar en él, de acuerdo que quizás era un poco enfermo, pero en los asuntos del placer había que despojarse de esta clase de pensamientos. Todo es absolutamente válido y necesitaba dejarme llevar por una vez por el timbre de su voz, por el recuerdo de la sensación que sus manos dejaron en mi cuerpo. De pronto toda yo ardía. Sentía fundirse toda zona de mi cuerpo que él había tocado con anterioridad mientras un bloque de hielo me oprimía el pecho y esta sensación resultaba dolorosa, tan dolorosa que urgió el movimiento de mis dedos.

¿Estaría él pensando también en mí? ¿Habría pensado en mí como yo lo estaba haciendo ahora con él? Seguramente, yo le excitaba, lo sabía. Siempre que le descubría mirándome tenía esa mirada depredadora que me hacía estremecer. Era un maldito bastardo pero el muy cabrón era sexy y aunque era extraño admitirlo, tenía la impresión que era el único en el mundo que me comprendía, como si una conexión especial nos uniera.

Me detuve repentinamente y abrí los ojos. Mi propia lujuria me estaba afectando, no podía estar pensando esto…pero lo cierto era que de alguna forma sentía que así eran las cosas. Con él podía ser yo misma sin sentirme fuera de lugar. Lo más probable fuese que solo estuviese fingiendo para seducirme pero… ¿y si realmente le gustaba mi forma de ser? Hasta ahora ningún pretendiente había llegado tan lejos motivado solo por mi belleza y Dereth no se parecía a ningún hombre que hubiese conocido jamás. Él era inteligente, tenía su punto, sabía leer dentro de mí… Le ayudaba una maldita diosa pero no creo que una diosa le diese lecciones amorosas. Deseaba con todas mis fuerzas que no fuese así, eso me haría sentirme ridículamente celosa. Algún día le mataría y estaba segura de que iba a pensar muchas veces en él como estaba haciendo hora, probablemente cada noche o cada amanecer; no le iba a poder olvidar nunca.

Solté un gemido, tan suave como la caricia de un pétalo de rosa. Mis dedos se habían puesto en marcha otra vez sin ser apenas consciente de ello. Echaba de menos su molesta e irritante presencia a mi lado. Mi piel húmeda me pedía mucho más, me forcé a intensificar su representación en mi mente, a evocar sus rasgos los cuales los había memorizado en nuestros eventuales encuentros, quedándome con mi propio retrato mental en secreto, para mí… Empecé a soñar despierta. Yo le besaba, él me correspondía con intensidad, se introducía dentro de mi cuerpo palpándome en las zonas más sensibles…mi mano libre me palpaba por dónde sus caricias pasaban. Las lágrimas empapaban mis mejillas, resbalando por mi cuello. Incluso podía oír su aterciopelada voz riéndose de mí:

—Mi querida llorona, realmente estás fatal.

Era tan real que su aliento se filtraba por mis labios. Estaba apunto de alcanzar el clímax, y entonces abrí los ojos avisada por una alerta interior. Me topé con sus dos ojos indescifrables clavados en lo míos. Del susto pegué un pequeño grito que él amortiguó tapándome la boca con su mano. Se hallaba reclinado sobre mí tan próximo, que podía haberme besado de haber querido hacerlo.

—Cada día logras sorprenderme más. No pensaba que lo dijeses en serio, pero tenías razón, ha merecido la pena verte.

—Márcha… —traté de protestar pero volvió a silenciarme y me susurró en el oído, hundiendo su nariz en mi pelo:

—No pares, sigue….

—Pero…

—Shhh, estás realmente hermosa y no quiero estropearte este momento de placer.

Me quedé inmóvil, sin saber cómo reaccionar. Como no proseguí, él volvió a hablar:

—Siéntete afortunada de tenerme aquí para vivir algo único.

Su fanfarronería me enfureció pero entonces agarró mi mano derecha y la guió hacia debajo de mi vientre. Él se había tendido junto a mí, podía sentir el colchón hundiéndose bajo su peso. Éste fue uno de esos momentos en que uno deja de cuestionarse nada y simplemente accede al placer de dejarse llevar. Me encantaba cometer locuras y ésta logró tentarme lo suficiente. Cerré los ojos y reanudé los movimientos rítmicos. Me arqueé hacia atrás y me olvidé de que Dereth estaba a mi lado. Su voz me susurraba cosas que al principio ignoraba, pero entonces decidí hacerle caso y seguí sus instrucciones. Me habló de historias que no había escuchado nunca, me prometió sentir cosas que nunca había alcanzado a experimentar y me confesó pensamientos, sentimientos que jamás hubiese sospechado de un ser como él.

Las velas se habían consumido y la única luz que iluminaba la estancia era el plateado resplandor de las estrellas que se filtraba a través de la ventana. Mi cuerpo temblaba, agotado y seco y mis mejillas brillaban por la sal; todo parecía irreal, como si hubiese sido transportada a alguno de los muchos mundos que conformaban la red de los sueños. Él continuaba observándome en silencio con una sonrisa iriática atravesando su perfecto rostro. Traté de descifrar el enigma de su mirada pero el rojo de sus iris me hizo recordar a la sangre, a la crueldad de la realidad en que estábamos atrapados y desperté del ensueño, arrebolándome de lo que había hecho. Me había hecho sentir placer como nadie y sólo se había valido de su voz.

—Tengo que espiarte más a menudo —se burló.

—¿Qué diantres hacías en mi habitación?

—Me entró la curiosidad y ésta no me dejaba conciliar el sueño así que decidí salir de dudas.

—Supongo que ahora querrás que se inviertan los papeles. Lo que te he dejado contemplar no lo soportaría cualquier hombre… —el orgullo siempre por delante.

Él rió. Su risa me derritió todos los huesos.

—Ahora sé cómo te gusta que te hagan el amor —dijo incorporándose.

—Me gusta que me sorprendan —contesté incorporándome yo también.

—Te sorprenderé —prometió concentrando toda su intensidad en aquellas palabras y sus ojos brillaron con un fulgor especial, arrebatándome el aliento que me quedaba—. Mañana te espera un día muy largo, será mejor que descanses. Tus "adorables" —no se me pasó por alto el desprecio que les profesaba— compañeros piensan que podrán encontrar algo en ese nido de ratas, pero déjales, no les digas nada, que se frustren cuando comprendan que han perdido el tiempo.

Dicho esto se desvaneció mezclándose con las sombras. Conseguí dormirme varias horas después pensando en él, soñando cómo serían las cosas si nuestra situación fuese diferente, pero después me asaltaron las pesadillas más vívidas que había tenido nunca y lloré, y susurré su nombre en la oscuridad pero nadie vino a reconfortarme.


Si os ha gustado el relato su historia al completo se cuenta en mi fic Léiriú

También podéis leer el relato "Nieve Otoñal" que trata sobre cómo se conocieron ;)

Se aprecian mucho los reviews, amo divagar en los reviews así que no dudéis aunque sea en saludar *carita tierna*