Profesor Murray

I

Primer día de trabajo en el Instituto McNamara, que era una escuela privada católica de Nueva Jersey. Tenía buena reputación por destacar en las Olimpiadas Nacionales de Conocimiento cada año.

El instituto, comprendía desde la educación primaria hasta la preparatoria, y muchos de los alumnos que egresaban de su preparatoria, tenían pase directo a Brown.

A pesar de no ser creyente católico, o de cualquier otra religión, en realidad; tenía deseos de impartir clases en ese instituto. Antes de su entrevista, dio un breve recorrido por la escuela y cada pupitre, pizarrón, escritorio… le pedía estar ahí. A la junta directiva le había impresionado su curriculum, y dado que las clases pronto comenzarían, había un dejo de ansiedad y expectación dentro de todo. Pero después de dos semanas de espera, le confirmaron que el puesto de Profesor de Literatura era suyo.

Esa mañana, el primer día de clases, todo lo que él había visto el día de su entrevista, lucía completamente diferente. El barullo, los alumnos entrando, las charlas… todo era aún mejor de lo que imaginaba.

Después de tres grupos esa mañana, sólo quedaba la última hora del día.

Bien...solo tuve que tratar con dos bromitas, un chico de intercambio que no hablaba el idioma y otro que amenazó con traer a sus padres por ponerle tarea extra...nada mal para un primer día. —Josh pensó, tratando de resumir ese primer día. No es como si despreciara el lugar, todo lo contrario, amaba el puesto, amaba la experiencia; pero el problema no residía en el instituto, ni siquiera en los alumnos, sino en el mismo, que llenaba de nervios y presión su propio ser.

En cuanto entró al salón 3C, el silencio se hizo de inmediato, todos los chicos estaban acostumbrados al nivel de disciplina. Les observó un momento antes de dejar su maletín sobre el escritorio. Esté sería un buen grupo.

—Buenos días. —Saludó a la clase, y ésta la contestó los buenos días al unísono— Mi nombre es Josh Murray, su profesor de literatura —Algunos asintieron, otros incluso, sonrieron, y un grupo de jóvenes de asientos de atrás compartieron una sonrisa siniestra—. Primeramente, voy a comenzar por tomar asistencia: ¿Albertson?

—Presente.

—¿Bailey?

—Presente.

—¿Calloway?

—Presente.

Estaba seguro que un par de semanas después, sabría que esperar de cada uno de esos nombres: Excusas, malas redacciones, aptitudes, responsabilidad.

Explicó el método en el que calificaría, como debían ser entregados los trabajos y trató de sonar lo más estricto posible, claro, era un poco la intención: Josh podía ser muy histriónico, pero su propia naturaleza era algo tímida, hasta vacilante, y no podía dejar que eso emergiera a la vista de sus pupilos, no por ahora al menos.

Al finalizar la clase, se sentía muy satisfecho. Eran buenos alumnos, a pesar de estar en el último año de preparatoria, un lugar donde a menudo la auto-indulgencia era común.

Mientras hacía un par de anotaciones, se dio cuenta de que aún en el aula quedaba una chica que escribía rápidamente en su libreta, y un grupo de tres chicos.
Uno de ellos se acercó a la joven con aires de suficiencia.

—Helen, me preguntaba si ¿irás a la fiesta de bienvenida de Jake? Preguntó un rubio, mientras que dos chicos le flanqueaban a los lados.

—Claro. —Contestó neutral, recogiendo sus cosas. A Josh le pareció linda, con su uniforme escolar y la diadema a juego con la falda a cuadros rojos y azul marino.

—Si gustas, puedo pasar por ti. —Sin lugar a dudas se trataba de algo más que una amistad.

—Muchas gracias Malcolm, pero iré con Becca. —Respondió mientras se ponía de pie y se echaba la mochila al hombro.

—¿Quieres que te lleve a tu casa? —Preguntó el rubio como último recurso.

—¡Lo siento! —Contestó apenada— Pero mi hermano ya debe estar esperándome afuera. Quizás en otra ocasión — Se encaminó a la salida—. Hasta mañana Sr. Murray. —se despidió antes de salir del aula.

—Hasta mañana. —contestó Josh, mientras que el otro chico se quedaba con pinta de estúpido. Uno de sus amigos, le palmeó la espalda como consuelo, y hablando por lo bajo salieron minutos después por donde la chica había salido.

Revisó la lista nuevamente. Y se encontró con Hoyt, Helen-Marie.