Cap. 7

La historia

Salí después de ayudar a mi mamá con los platos sucios del desayuno. Decidí irme caminando ya que tendría que ir a casa de Emily más tarde. El sol anunciaba el amanecer. Caminé un poco más de prisa. No quería que John llegara tarde a trabajar. Tardé un poco en llegar a su casa, pero aún era temprano. Escuché los ladridos de Gordo en el interior de la morada. Pulsé el botón de timbre. Se sintieron los pasos acercándose. La puerta se abrió mostrando a un John de cabello desordenado y cara somnolienta.

—No pensé que vendrías tan temprano —dijo con voz dormida.

—No es tan temprano, además sólo vine a devolver el vestido —se hizo a un lado para darme paso, parecía demasiado dormido como para discutir conmigo. Entré. Todo se hallaba en silencio.

—Espera aquí, bajo enseguida.

—Pero yo sólo vine a… —me detuve al ver su cara malhumorada. —Qué carácter —pensé viéndolo subir las escaleras. Gordo no tardó en aparecer. Se puso en dos patas para así poder demostrar su afecto, lo esquivé a tiempo de salvar mi camisa, para calmarle le acaricié por detrás de las orejas.

Alguien bajó las escaleras momentos después. Alcé la vista y vi a John con un traje formal, pantalón de vestir azul oscuro, zapatos de punta, camisa de vestir blanca, corbata de color azul ligeramente más clara que el pantalón y un chaleco que hacía juego con el resto. Al fijarme bien, noté que no era John, seguramente era su padre, lo único que los diferenciaba eran sus ojos. Su padre los tenía azules y John los tenía del mismo color que su madre. El hombre me miró.

—Buenos días, mi nombre es Shasta Tezara —ya me sentía como disco rayado. El hombre se acercó con una sonrisa y extendió su mano a modo de presentación.

—Buenos días, el mío es David Laffontt —volteó su cara en dirección a las escaleras. —John ¿Qué clase de educación te he dado? Nunca es bueno hacer esperar a una mujer —me sonrojé. —Ya tengo que irme, espero verte más seguido —se despidió el Sr. Laffontt antes de irse.

— ¿Qué rayos les habrá dicho John de mí para que me conozcan con sólo escuchar mi nombre? —me pregunté. Pasaron como mucho cinco segundos antes que John bajara.

—Así que ya conociste a mi papá —dijo sin verme.

—Sí, te pareces mucho a él —comenté. Hurgué en mi mochila y saqué con cuidado el vestido. —Aquí tienes —le dije extendiéndoselo.

—Eres demasiado responsable.

— ¿Te molesta? —le pregunté, por alguna razón me sentí ofendida. Se encogió de hombros. Agarró el vestido, subió y bajó rápido, demasiado. — ¿Acaso lo tiraste en algún lugar?

—Puede ser. Vámonos que llegaré tarde.

—Tú eres el único culpable de eso —alzó su mano y me revolvió el cabello. — ¡Hey! ¿Qué haces? —me aparté sorprendida. Escuché su risa.

—Me provocó —fue todo lo que dijo. Alcé una ceja incrédula. Salí desconcertada de su casa. Caminamos despacio. ¿Qué le pasaba? Debería tener prisa por ir a trabajar, pero su caminar denotaba otra cosa.

—Casi lo olvidaba ¿Qué le dijiste a tus padres de mí? Es que apenas menciono mi nombre parece que lo relacionaran con algo —una sonrisa tímida apareció en su rostro.

—Sólo dije que en primer día de trabajo me encontré con la chica más respondona que he conocido. Una chica que tenía en verdad un carácter fuerte e insoportable —me quedé boquiabierta con su explicación.

—Ohh, discúlpame si tu magnífica apariencia no me impresiona —solté sarcástica con molestia.

—A esto me refiero. No te gusta perder —contestó sin quitar esa sonrisa.

— ¿Qué es lo que te divierte? Además tú no has sido un encanto de hombre.

— ¿Ah, no?

—No, me insultas, me miras con odio, me tiras al agua, me obligas a ir a tu casa…

—De acuerdo, pero tú no te quedas atrás. Todo eso me lo devolviste.

—Yo no te tiré al agua y no te obligué a ir a mi casa.

—Contigo es imposible hablar —soltó exasperado.

—Lamento no estar a la altura de tu conversación —respondí deteniendo mi paso.

— ¿Qué? ¿Ahora te irás por dónde viniste?

—Tú no vales la pena como para que haga eso. Mi camino sigue por allá —señalé una desviación. Me volteé y me fui sin importarme su reacción. — ¿Qué se cree? Cree que por ser insoportablemente apuesto, por poseer una sonrisa de ensueño, unos ojos de almendra que te dejan sin aliento y por ser tan considerado de preocuparse por mí… ¿Qué era lo que estaba diciendo? ¿Por qué empezamos a pelear? —pensé yendo a la casa de la familia Rondón. Toqué la puerta al llegar.

—Hola Shasta ¿Cómo estás? —me saludó la Sra. Rondón.

—Hola Sra. Rondón, bien —respondí. Se mostró contrariada. — ¿Pasa algo?

—Es que te ves molesta.

—Cortesía de John Laffontt —pensé. —Tuve una mala mañana —le dije.

—Qué raro —comentó. —Iré por Emily.

— ¡Shasta! —me saludó ansiosa.

—No vuelvan muy tarde —nos dijo la Sra. Rondón cuando ya estábamos a distancia.

— ¿Otra vez te encontraras con tus amigo? —se mostró sorprendida. —Me siento como una chaperona —me quejé.

—Tú nunca quieres jugar con nosotros.

—Tienes razón, la culpa es mía —me hice la ofendida antes de agregar: —Hoy tengo algunas cosas pendientes.

— ¿Lo ves?, tú también estás ocupada.

—De acuerdo, estamos a mano —me rendí mostrándole una sonrisa que fue correspondida.

El pueblo estaba igual de vivo como siempre, gente yendo y viniendo, vendedores haciéndose publicidad, clientela interesada, gente satisfecha con sus compras. Me era extraño pensar que alguno de ellos pudiera matar a una persona sólo para obtener los beneficios de la sangre de unicornio, ¿Quién de ellos podría tener tal ambición como para matar gente inocente y a un animal tan puro? Sólo pensar la pregunta me hervía la sangre.

—Por aquí, por aquí —nos llamó un niño agitando los brazos por sobre su cabeza. Saludé a Tommy con la mano.

—Bien Emily, el mismo trato de la última vez, a las cuatro en la fuente —asintió y luego se fue corriendo. Paseé un rato por las calles. Muchas risas de niños inundaban el ambiente. Me entretuve viendo las tiendas y me detuve frente a una cristalería al ver un cristal con la forma de unicornio.

Dos preguntas eran las primordiales ¿Quién los atacaba?, ¿Cómo abría la entrada? Si descubría alguna de esas respuestas podía salvarlos. Levanté la vista al sentirme observada. Dentro de la tienda encontré a la Sra. Laffontt que me veía detalladamente. Mostró una amplia sonrisa antes de salir a mi encuentro.

—Me alegra volver a verte, el vestido quedó como la primera vez que lo vi en el mostrador de la tienda. ¿Qué haces tú sola en la calle? ¿Tienes planes para la próxima semana? espero que no ¿Ya visitaste a Johny?

—Estoy de niñera. Creo que estaré ocupada la próxima semana, pero aún no estoy segura —obvié la última pregunta y vi que eso no se le pasó por alto. Movió la cabeza con reproche y con sus labios articuló la frase sin emitir sonido: ese niño…

—Haremos una fiesta la próxima semana y nos encantaría que fueras.

—Muchas gracias por invitarme, haré todo lo posible por ir. ¿Vino a comprar algo en específico? —pregunté cambiando de tema.

—No, salí antes que mi esposo del trabajo y lo estoy esperando para almorzar.

— ¿En qué trabaja?

—Soy doctora —me sorprendí. Se mostró complacida. —Y mi esposo es ingeniero, trabaja en el banco.

—Sorprendente.

—Mira la hora, espero volver a verte —se despidió. Le respondí con un gesto de la mano y una sonrisa.

Caminé un rato más y después al no encontrar más excusas fui a la tienda de la Sra. Flores. La campana de la tienda anunció mi entrada.

—Buenas tardes ¿Qué desea? —saludó una voz dulce desde el mostrador.

— ¿Cómo está, Sra. Flores? Vine a devolver el libro.

—Sabía que vendrías antes, parece como si te los comieras —le entregué el libro. Anotó en la computadora la devolución. — ¿Deseas algún otro?

—Me he preguntado si tiene alguno de mitología griega.

— ¿Mitología griega? —me miró confusa.

—Sí, es que… quiero ver algo en ellos —desvié la mirada.

—Déjame revisar —dijo con cariño. —Tengo tres libros acerca de ese tema.

— ¿Puedo verlos?

—Claro que sí, tú eres una de mis mejores clientes —se retiró a buscar los ejemplares. Entendía muy bien su reacción, desde la muerte de mi padre, dejé de pedir, ver o mencionar ese tipo de libros. Regresó con dos libros con poco contenido y otro demasiado grueso. –—Aquí tienes —me los extendió.

—Gracias, me sentaré un rato —asintió. Me senté de nuevo en la misma mesa para poder ver la hora en el reloj de la iglesia. Puse los libros en orden. Pasé mi mano por sobre las carátulas. Di un suspiro para darme aliento.

Decidí empezar con los más delgados. Abrí el primero, en el índice busqué la parte de unicornios. Pasé las páginas hasta ver el título "Unicornios" en letras grandes.

"Los Unicornios son uno de los seres fantásticos más conocidos y que aparecen con más frecuencia en historias, leyendas, cuentos…

Las primeras referencias a ellos son del siglo V a.C., del historiador griego Ctesias, que hablaba de él como de un animal real que había sido visto en la India. Se le describe como animales con cuerpo de caballo con un único cuerno en la frente, que le da un aire majestuoso y mítico…"

Me concentraba en lo más importante, ya que mucho del libro se refería a hechos científicos que ponía al unicornio como rinoceronte y por experiencia personal estaba comprobado que no era cierto.

"… se cuentan que son seres solitarios, que viven apartados y a los que el resto de los animales respeta. Se dice también que no se dejan ver más que por los puros de corazón y que entre ellos, sólo los más puros, los hechos de bondad y ternura, sólo esos pueden tocarlos.

Las leyendas cuentan también que los unicornios, tan hermosos, tan sabios, tan majestuosos, tenían un punto débil. Siendo amantes de la belleza, a veces se dejaban llevar y cambiaban su libertad por el cariño y los cuidados de alguna dama hermosa, convirtiéndose casi en un animal doméstico que acudía a visitarla a la misma hora a su jardín…"

Cerré el libro, meditando un poco sobre eso. La mayoría de esto era lo que mi padre me decía, aunque no me gustaba la idea de ver a un unicornio fuera del bosque perdiendo su libertad. Al tomar el siguiente me percaté de una persona sentada frente a mí.

— ¿No tienes que trabajar? —le pregunté frunciendo el ceño al chico de cabello negro azabache y ojos almendra.

—Estoy en mi tiempo de descanso.

— ¿Y decides descansar frente a mí?

—Sí —nos miramos un largo rato.

— ¿Desde cuándo?—entendió mi pregunta enseguida.

—Como unos veinte minutos —me sorprendí.

— ¿Has estado viéndome durante veinte minutos?

— ¿Te molesta? —me citó.

— ¿Qué quieres?

—Disculparme, es que yo… a veces no me expreso bien.

—Sí, eso quedó claro.

—Y tú lo haces todo más difícil —volteé los ojos. —Lo que quiero decir es que quisiera pasar más tiempo contigo.

— ¿Me estás invitando a salir? —ante esa pregunta mi corazón saltó.

— ¿Tú que crees?

—Quisiera que fueras directo —se levantó y se arrodilló frente a mí, tomando mi mano.

— ¿Aceptarías salir conmigo, Shasta? —me sonrojé. Mi corazón latía tan fuerte que sentía que en cualquier momento saldría de mi pecho.

—Sí, John. Acepto salir contigo —besó mi mano y sonrió. El reloj de su muñeca emitió el sonido de alarma.

—Termino mi descanso ¿Podemos salir mañana?

—Ahh… ¿Te molesta ser chaperón? —me miró extrañado. —Es que cuido a una niña que la quiero como mi hermanita.

—Sólo quiero pasar tiempo contigo —me sonrojé. Se rio. —Te dejo, no quiero interrumpir tu investigación.

— ¿Bromeas? —volvió a reír y luego se fue.

Mi mente quedó en blanco unos segundos. Mi conclusión de esto: ambos estábamos locos. Dos personas que se odian, ahora iban a salir juntos.

Al volver a la realidad. Tomé el segundo libro y busqué el tema Unicornios. Básicamente decía lo mismo que el anterior, pero éste especificaba un poco sobre sus cuernos.

"…el unicornio es también representación de los dos sexos en uno. Su cuerno simboliza el sexo masculino, es un símbolo fálico asociado al hombre, pero a la vez muchas veces el cuerno del unicornio se representa en espiral, un símbolo femenino que recuerda al sexo de la mujer, y también se asocia con el agua (por similitud con las caracolas, posiblemente). Mientras que el fuego y el aire son elementos asociados a lo masculino, la tierra y el agua conllevan una carga femenina. Así aúna en el propio cuerno la masculinidad y la feminidad.

El cuerno del unicornio es el recipiente de su magia y de sus pensamientos y experiencias. Del mismo modo, en él se encuentra un extraño sentido, similar a lo que nosotros llamaríamos "sexto sentido", o una poderosa intuición, que le lleva a brillar ante el peligro. Además, hay animales que lo presentan más liso o con rugosas espirales. Si tiene espirales muy marcadas, es un animal viejo, que ha acumulado gran cantidad de conocimientos, vida, sensaciones. Si el cuerno está liso, casi intacto, es un unicornio recién o con pocos días. En realidad en esto no es muy distinto de nosotras, las personas, que también con el paso de los años las huellas de lo vivido se dejan ver en nuestro rostro como pequeñas arrugas.

Al cuerno también se le supone poderes curativos o venenosos según la intención con que se use…"

"…arrancarle el cuerno supondrá la muerte irremediable del unicornio…"

Cerré el libro al no ver nada más de provecho, acerqué el tercero y lo abrí.

"… el unicornio es un ser independiente y solitario que permite pocos contactos con otros seres, excepto una doncella virgen, humana o elfa, y de corazón puro. Ante ellas, el unicornio se muestra y permite ser montado. Este hecho ha sido aprovechado por los villanos para capturar a los unicornios. Un unicornio es una montura tan leal que protegerá a su jinete con su propia vida…"

Más adelante seguía con lo mismo de los libros anteriores, pero me detuve a leer sobre la captura de un unicornio.

"… esta es la historia más famosa de la Europa Medieval (representada en los Tapices de unicornio). Se dice que un noble muy ambicioso quería apoderarse del cuerno de un unicornio por los poderes mágicos que poseía; y como era sabido que el aroma de una virgen atraía a la criatura, el hombre usó a una joven y hermosa doncella como trampa, y la hizo sentarse bajo un árbol en un bosque a esperar. Luego de un rato el unicornio apareció y confiadamente se acercó a la joven ignorando la presencia del noble y los soldados. Estos lo rodearon, lo llevaron al castillo del noble y después le quitaron la vida para así apoderarse de su cuerno…"

Este dato me pareció interesante, quizás la persona que ellos buscaban, era la doncella y ésta misma era la clave para capturar al unicornio. Leí un poco más y encontré al enemigo natural del unicornio, me sorprendió de sobremanera lo que leí.

"… León y Unicornio parecen ser tradicionalmente rivales, y ninguno de ellos es más fuerte que el otro. Son iguales en fuerza y ambos son capaces de ganar una lucha. Y dentro del reino animal, los dos son considerados reyes…"

–Esos hombres, los que aparecieron ese día y mataron a mi padre, iban preparados para cazarlos –dije en voz baja. Mis manos se pusieron frías.