Diavolo Nuovo es una serie original de Producciones Gran Torre, este Film es una producción diagonal de la serie en cuestión, se prohíbe su reproducción o uso por terceros salvo para material de Fan Fics, Fan Arts y Juegos de Rol.

Pd

Si alguien hace un Rol de esto que me avisen para entrar XD.

Corazón Infernal

Serie: Diavolo Nuovo.

Género: Sátira religiosa/Film diagonal.

Fecha de inicio: 14/09/2011, 3:12 pm.

Fecha de término: 05/10/2011, 12:49 md.

Autora: Silvia Vega Gutiérrez, directora jefe de Producciones Gran Torre.

-o-

Lilith se inclino sobre el borde del agua y miro su reflejo, jamás se había sentido tan consiente y a la vez tan vulnerable en su propio cuerpo, estaba desnuda, no tenia frio pero temblaba de miedo, ¿Cómo podía su Padre haberle hecho eso?, aquello debía de ser una pesadilla, ella no podía estar destina a eso, ella, la única hija de Dios, convertida en una vulgar mortal…no…no era posible, no era lo que quería y no iba a aceptarlo.

De pronto vio otra imagen perfilarse sobre la suya, se giro rápidamente y trato de cubrirse de la mirada de aquel hombre también desnudo, su aspecto le provoco nauseas, le sonreía y en su expresión no había una pizca de malicia pero tampoco de inteligencia, se inclino sobre ella sin dejar de contemplarla.

-Eres muy linda- dijo con infantil inocencia- debo darte un buen nombre.

-Ya tengo un nombre- le corto ella tratando de parecer desafíate- me llamo Lilith.

-Lilith…es bonito, yo soy Adán, bienvenida al Edén.

Adelanto una mano tratando de tocar su rostro, Lilith retrocedió y se tiro al rio, se alejo nadando mientras Adán la miraba con parco desconcierto, primero muerta antes de dejarse tocar por ese espécimen inferior, no estaba a su nivel, nadie lo estaba.

Y es que Lilith no era lo que parecía, no era una personita hecha de barro e insuflada de calor, no era una cabeza llena de aire y nociones preconcebidas, ella era un ser divino, un alma flamígera, un ángel de Dios, el primero y más perfecto de todos pero entonces… ¿Por qué estaba allí?, ¿Por qué su Padre le había encerrado en ese cuerpo de carne?, ella no lo sabía, solo sabía que había sido elegida, por no decir obligada, a ser la pareja de ese primer ser humano llamado Adán y lo que tenía que hacer con él…

-¡Jamás!- grito al cielo sin recibir respuesta- ¡Nunca seré suya, nunca!

Durante tres días mantuvo su palabra y aunque Adán intento ganársela con regalos y mimos ella no bajo la guardia, en lo posible lo mantenía a mínimo un metro de distancia, para la noche del tercer día ya estaba más que harta de él pero no iba a cejar en su determinación.

A la mitad del Edén había un árbol de granadas, era un árbol muy grande y bonito pero tenían prohibido comer de él so pena de muerte, al menos Adán lo tenía y era tan inocentón que Lilith no se había molestado en tratar de darle una fruta, además ella sabía que el árbol no era venenoso, era un árbol del conocimiento, hubiera sido divertido ver que hacia Adán si de pronto se apercibía de su desnudez pero Lilith no deseaba que se apercibiera también de la suya.

-Hablando del Diablo- resoplo al verlo venir cargado de flores, que manía.

-Te estaba buscando.

-¿Hay alguien más en el paraíso?- pregunto con sarcasmo.

-No lo sé- dijo él, definitivamente no valía la pena tratar de insultarlo- traje flores para ti.

-Me doy cuenta ¬¬

-Oye, no debemos estar cerca de este árbol, es peligroso- miro al cielo- es una hermosa noche la de hoy.

-Y la de ayer, y la de el día anterior, ¿no has notado que todo aquí siempre es igual?, la temperatura, el cielo despejado, todas esas flores que arrancaste ya volvieron a retoñar.

-A veces no entiendo lo que dices- dijo Adán riendo- pero no importa, eres tan bella- se le acerco, Lilith retrocedió y dio con su espalda en el árbol- hay algo que he querido hacer contigo desde hace tiempo, no sé porque no me dejas.

-No te me acerques…

-Es un buen momento, esto tiene que pasar.

-¡Déjame en paz!

Salto de lado pero Adán la atrapo del tobillo y le hizo caer, le dio la vuelta y se puso sobre ella, Lilith se asusto, estaba atrapada por un idiota que no era consciente de su fuerza pero si de lo que quería, no iba a dejarlo, no podía permitirlo, empezó a debatirse y a gritar aunque sabía que nadie podía escucharla, al menos nadie dispuesto a ayudarla.

-¡Por favor, cálmate!, ¡No voy a dañarte!

-¡Quítame tus asquerosas manos de encima!, ¡Suéltame!

-¡Oh, Lilith!

-¡Aah, no!, ¡No, no quiero!, ¡No!

-¡Así debe ser!, ¡Tu abajo, yo arriba, es lo correcto!

-¡Déjame ir tu…tu…animal!- su mano encontró algo, una roca- ¡Maldito!, ¡No vas a hacerme esto!

Le dejo ir la piedra y le golpeo a un lado de la cabeza, no se detuvo a ver si lo había matado, solo se levanto y huyo, de súbito el cielo se había encapotado, se metió tras unos arbustos y busco, había estado planeando una fuga desde que llegara, se puso el traje de hojas que había preparado y la cuchilla improvisada, empezaba a llover, primera vez que llovía en el Edén y lo que eso significara no podía ser bueno, corrió hasta la salida y allí habían dos ángeles esperándola.

-Haz cometido un terrible crimen, Lilith, ven con nosotros y quizás Padre te tenga misericordia.

Lilith bajo la cabeza y se acerco al primer ángel como si fuera a entregarse, cuando lo tuvo lo bastante cerca saco la cuchilla y se la enterró en el corazón, lo arrojo contra el otro ángel y huyo ya sin arma, lejos, muy lejos, tanto como se lo permitieran sus piernas, tenia frio, el corazón le botaba a mil por hora pero en aquellos instantes estaba eufórica, había escapado, había escapado, ¡Había escapado!

Cuando el cansancio la venció había llegado a las orillas del Mar Rojo, exhausta se arrastro hasta el agua y bebió con desespero, luego miro su reflejo como había hecho en el Edén, sus ojos habían cambiado, solían ser brillantes y cristalinos pero ahora su brillo se había acrecentado, su dulzura había desaparecido; se refresco los pies y se recostó contra un roca, se sentía enferma del vientre, seguramente estaba hambrienta pero no tenía fuerzas en ese momento para ir a buscar comida.

De pronto los escucho, miro a su alrededor y había unos seis demonios acercándosele, mirándole con avidez de chacales, cerró los ojos pensando con negro humor que lo que no había podido Adán lo iba a lograr esos seres, casi podía sentirlos sobre ellas cuando oyó gritos y abrió los ojos; Frente a ella estaba un Demonio de formidable tamaño, armado con un arma que reconoció, su hacha de arcángel, el demonio no venia por ella, al contrario, acababa de ahuyentar a los que le acosaban, luego se le dirigió, tenía una voz clara y una mirada roja cual atardecer deslumbrante.

-Tú no deberías estar aquí…- le dijo, Lilith se sorprendió porque no sabía que los demonios hablaban.

-Lilith… ¿Quién eres?

-Me llamo Belcebú- se inclino- considérame tu siervo.

-o.o

-Esta tierra es peligrosa, déjame llevarte con mi Amo, el puede protegerte.

-Diablo…

-Ya te conoce y te esperaba.

-No me siento bien…me duele el estomago…

Entonces Belcebú se inclino sobre ella y le coloco una mano en el vientre, Lilith reacciono en el acto sujetándoselo de manera inconsciente, de pronto el miedo y el dolor que creía muertos volvían sin explicación.

-Ya veo-dijo el demonio- cálmate, no estás enferma…estas en cinta.

-¿Qué?- no entendía la palabra.

-En cinta…tendrás un bebe.

Abrió mucho los ojos sin acabar de creérselo, Adán no lo había hecho pero entonces…y de pronto lo recordó como una pesadilla, antes de la guerra había bajado a la tierra contra las reglas y había descubierto al Dragón del Diablo, la había atrapado, la fuerza oscura le había arrastrado hacia él y luego…luego…

Rompió a llorar, cuando creía que no le quedaban más lagrimas, recordó a ver despertado sola y creerse a salvo pero ahora lo entendía todo, fue antes de que la hicieran arcángel, por eso no había podido cargar su arma, por eso su Padre la había desterrado, porque ya no era pura y dentro de sí llevaba una semilla del mal, Belcebú la abrazo y dejo que se desahogara con él.

-DX ¡Fue un accidente, no quería que esto pasara!

-Está bien, lo entiendo…

-No fue mi culpa…no lo fue…)X

-Nadie dice eso, no tengas miedo, yo voy a protegerte.

-¿Por qué…porque me quiere él?

-Él no te quiere, pero puede cuidarte, llevas algo que le importa, en el Infierno puedes librarte de ese cuerpo humano y ser tu otra vez.

-Llévame, llévame allá, no quiero que me regresen con él.

-Está bien, sígueme si no estás muy cansada, hay una entrada a unos días de camino.

Tomo su mano y le siguió por la vera del rio, Belcebú andaba en dos piernas lo que no era común en un demonio, para cuando se hizo de noche habían tenido tiempo de conocerse, su nuevo guardián sufría un castigo terrible por su tamaño, padecía de una Gula insaciable que le llevaba a tener hambre todo el tiempo sin quedar nunca satisfecho, era en verdad abominable pero por primera vez había logrado pensar en algo que no fuera llenar el buche y ese algo era ella, tenía que cuidarla.

Se detuvieron en un bosque espeso y Lilith espero en un claro mientras el Belcebú iba a buscar comida, hacia un frio terrible, el viento le deshojaba la ropa.

-¡Atrape un cochinito!- dijo el demonio, triunfalmente le mostro su presa.

-Eso es un jabalí.

-Parece cochinito, ¿se come, no?

-Pues…creo que si…

-Con eso me basta- le metió una mordida arrancando la carne a trozos, la grotesca visión le provoco nauseas a Lilith quien se levanto de golpe y trato de vomitar tras un árbol pero no lo logro porque su estomago estaba completamente vacío- ¿Estás bien?

-¡No!, eres asqueroso, así no se come a un animal.

-¿Te digo algo?... odio comer animales, son tan bonitos cuando andan correteando por allí- bajo la cabeza apenado- pero uno tiene que alimentarse y con este problema mío…oye, hay que comerlo mientras este fresco, luego atrae moscas- Lilith hizo ruido de arcadas- ya se, soy un asco T_T

-No es eso, a ver- salió de atrás del árbol- hay que hacer las cosas de manera civilizada, necesitamos una fogata.

-¿Y eso que es?

-Una fogata, una hoguera…mira, ve a buscar lecha, pequeñas ramas de madera, asegúrate de que estén secas, trae toda la que puedas.

No muy seguro de que estaban haciendo, Belcebú se metió al bosque y volvió a los cinco minutos cargado de ramas, Lilith había tomado varias piedras y hecho un círculo con ellas, le indico poner algunas ramas dentro del circulo.

-Ahora necesitamos algo de fuego- Belcebú encendió una llamarada en su mano- más pequeño…menos…ese, échala allí- Belcebú arrojo la flamita a la leña y esta encendió, pronto el fuego ilumino el claro, el sonido de la madera crepitando lleno la noche- ¿Ves?, una fogata, un fuego que puedes usar para calentarte en un lugar, solo hay que ponerle más lecha cuando haga falta.

-Que practico :)

-Ahora vamos a cocinar, dame un trozo de carne, sin piel…y sin morderla- le pasaron un trozo de jabalí, ella lo ensarto en una rama afilada y la puso al fuego- hay que dejar que la carne se cocine bien antes de comerla.

-¿Con eso te basta?

-Sí, es un trozo grande.

-Muy bien- tomo al resto del jabalí y lo ensarto en un tronquillo.

-Woa…

-¿Sabrá bien así?

-No tienes ni idea.

En poco tiempo el aroma a carne cocida les hizo agua la boca y como Lilith tenía tanta hambre como Belcebú no le obligo a esperar, apenas pareció lista comieron, en el Edén la dieta era de pura fruta y verdura, para ambos fue un placer el sabor de la carne.

Al terminar Lilith le puso algo más de lecha al fuego y se acostó tan cerca como pudo para protegerse del frio, de pronto sintió que Belcebú se acostaba casi sobre ella, le cubrió con sus alas y le ofreció su brazo de apoyo, Lilith se entrego al sueño, por primera vez en mucho tiempo volvía a sentirse segura.

Belcebú despertó como lo hacía desde la guerra, con un gruñido de su estomago, miro hacia abajo a ver si había despertado a Lilith y no la encontró, se levanto asustado hasta que escucho un canturreo y siguiéndolo dio con su protegida en el rio, ¿para que se había metido al agua?, había muchas cosas que como demonio no lograba entender.

-¡Lilith!

-¡Ah, aléjate!- se sumergió hasta la barbilla- ¡No me veas, estoy desnuda!

-También yo, ¿Cuál es el problema?

-Demonios ¬¬

-¿Por qué te metiste al agua?, hace frio.

-Me estoy dando una ducha, me hacía falta, ¿Qué ustedes no se bañan?

-Yo sí, una vez al mes me tiro en un pozo de ceniza allá por donde vivía- puso cara soñadora al recordar- tan cálido y suave… ¿pero eso que tiene que ver con el agua?

-Que yo me baño con agua, no con ceniza, so bobo…mira, vete a encender la hoguera para calentar mi desayuno, busca un huevo o algo pero no te acerques aquí, no quiero que me veas.

Belcebú torció el gesto y fue a cumplir la orden, la chica se estaba poniendo mandona, seria que así la tenían habituada en el cielo, entonces se iba a llevar una fea sorpresa porque aparte de él no se imaginaba a nadie más cumpliéndole caprichos en el Infierno.

Una vez pasado el trámite del desayuno siguieron su camino a paso constante durante tres días más, Belcebú atrapaba animales a cada parada pues era mucho pedirle que guardara una ración para luego y su gran presencia parecía mantener a ralla a los demás demonios pues aunque Lilith creyó ver a varios siguiéndolos ninguno se les acercaba.

Al anochecer del cuarto día llegaron a lo que parecía una caverna abierta a los cielos, Belcebú le hizo subir a su espalda y descendieron muchos metros hasta el fondo, estaba casi en total penumbra salvo el fragmento de cielo estrellado sobre sus cabezas y algo más, una piedrita roja que brillaba por allí.

-Ya estamos- dijo Belcebú.

-¿Estamos?, ¿Dónde?

-La entrada, una de tantas en realidad, yo puedo seguir a través de la tierra pero si quieres entrar al Infierno primero necesitas librarte de ese cuerpo humano…ahora bien- se puso nervioso- la cosa es que esto no lo he hecho nunca asique no estoy seguro…deberías poner las manos en esa piedrita…

-¿Aquí?- Lilith sujeto la piedra roja.

-Eso debería bastar…

-Si nunca lo has hecho, ¿Cómo sabes qué hacer?

-Esa es una excelente pregunta.

Lilith estuvo por soltar la piedra al oír esto cuando esta se volvió negra, se expandió y le atrapo dentro de sí, pudo oír un susurro en su cabeza, una voz helada diciendo "Le dije que volverías a mí…", más tarde no lograría recordar si había gritado, despertó sintiéndose mareada pero ya sin ese molesto frio y lo primero que noto era que estaba vestida, llevaba un luctuoso vestido granate con bordados, algo suelto para su gusto pero un atuendo al fin y al cabo.

-¿Qué es este lugar?- pregunto cuándo dejo de contemplar sus ropas para ver a su alrededor, parecía una cueva.

-Mi hogar- dijo Belcebú llegando con un tazón de agua para ella- está justo como la deje, luego de la guerra me perdí en la tierra por un tiempo, ahora al fin estoy en casa, el Amo dijo que puedes quedarte aquí hasta que nazca el bebe.

-Mi bebe- se palpo el estomago con una mano, el rostro con la otra, al punto noto la suavidad de su piel sin la cobertura humana, era ella nuevamente y estaba esperando un bebe- tendré un bebe X,)

-¿Está todo bien?

-Si…- se enjugo las lágrimas y sonrió- estoy feliz.

-Ven conmigo- tomo su mano y la guio al exterior- este es mi mundo y desde ahora es tuyo también, se muy bienvenida…al Infierno.

En aquella época el Infierno era solo un espacio indefinible en el núcleo de la tierra, básicamente plano, se extendía por kilómetros y no tenía más encanto que la parte interna de un volcán, gracias a la posición elevada de la cueva de Belcebú ante los ojos de Lilith apareció un paisaje de desolación, montículos de cuevas, ríos de lava, pináculos de fuego y una multitud de demonios medianos y pequeños andando de un lado a otro, vagando o solo echados frente a sus refugios; Lilith no sabía si maravillarse o deprimirse, era un mundo tan diferente al Cielo pero al mismo tiempo no sabía si podía calificar al Infierno como un mundo, Belcebú parecía haberse quedado esperando una opinión.

-Es muy…pintoresco…

-"Pintoresco", adorable palabra- dijo alguien.

-¿Y qué diablos significa?

Lilith miro para abajo, dos demonios se acercaban por el sendero de abajo, uno tenía tamaño promedio, el otro era más bien chiquito, Belcebú lanzo una exclamación de alegría y fue a su encuentro, lo otros saltaron sobre él como si quisieran derribarlo pero solo jugaban, eso fue lo que asombro a Lilith, estos demonios no eran los seres perversos que conocía, eran simpáticos y juguetones como cachorros, subieron hasta la cueva y le sonrieron a Lilith mirándola con curiosidad.

-¿Es eso?- pregunto el más pequeño.

-Se llama Lilith, Evel- corrigió Belcebú- y no es un eso, es una ella, como las súcubos.

-Aaah.

-Es realmente pintoresca- dijo el otro demonio- si es que entiendo el concepto, soy Aldered, mucho gusto.

-Igualmente- dijo ella, felizmente impresionada por un demonio que hablaba con clase.

-Mis mejores amigos- presento Belcebú- de hecho viven conmigo asique ya somos cuatro allá dentro pero descuida, es más grande de lo que parece, ustedes dos ya saben, sean gentiles o me los cómo.

-Lo que mandes, Belceb, señorita.

Aldered le dio un golpe a Evel y salió corriendo, Evel lanzo un exclamación de protesta y lo persiguió, debía ser algún tipo de juego, Lilith se rio viéndolos y luego callo desconcertada, no había reído en tanto tiempo…

-¿Qué tal?, creo que estarás bien aquí.

-Hasta que nazca el bebe… ¿luego qué?

-Preocúpate primero por que llegue, luego veremos lo demás.

-Sí, tienes razón, yo…yo creo que podría ser feliz aquí…

Asique Lilith se quedo en el Infierno y durante un tiempo fue el centro de atención de todo el mundo pero luego la atención fue bajando a su estomago cuando este se empezó a hinchar, eso la asusto al principio pero luego conoció a las súcubos, demonios femeninos de los que no había sabido nada hasta entonces.

Aparentemente los demonios se multiplicaban igual que los animales pero nadie hablaba mucho de eso y Lilith había visto a muy pocos demonios pequeños, ellas eran muy amorosas con Lilith y la cuidaban casi tanto como Belcebú, le explicaron que el abultamiento del vientre era normal y que en tres meses se le quitaba pero cuando el embarazo rebaso el octavo mes sin cambios se alarmaron pues ya rebasaba los cálculos de su especie.

Alguien sugirió que quizás fuera como los elefantes que demoraban todo un año, a ella no le gusto nada la idea de soportar cuatro meses más con aquella barriga que no le dejaba caminar y le hacía ver horrible, a veces aborrecía a la criatura en su vientre y luego lloraba de culpa por semejantes ideas.

Una noche Belcebú la escucho llorar, había tenido un mal día, a la mañana siguiente la llevo a pasear, había un lugar en lo más alto del infierno donde crecía algo de vegetación, arboles que casi parecían raíces, arbustos espinosos, Lilith no entendía para que la habían hecho caminar hasta allí cuando escucharon algo parecido a dos perritos peleándose, Belcebú se asomo a mirar y luego le indico que se acercara.

Allá en un claro estaban dos demonios pequeños, lo que llamaban diablillos, daban vueltas uno sobre uno hasta que el de mayor tamaño se impuso y tomando la cabeza del otro la puso contra el suelo, jugaban a los derribos, el pasatiempo favorito de casi todos los demonios, consistía en tirar al otro de cara al piso y era un excelente ejercicio para su vida adulta.

-¡Te gane de nuevo, Malacoda!- dijo la grande revelándose como súcubo.

-DX ¡Abusiva!, ya esta bueno, bájate.

-¿Quién es buena?, eh, ¿quién es buena?

-No lo voy a decir, Scila ¬¬- le agarraron la cola- D: ¡Tú eres buena, tú eres buena!

-XD ¡Así se pierde, camarón!

-¡Belcebú :D!- exclamaron ambos al verlo.

Los diablillos corrieron hacia él y este los levanto riendo, entonces vieron a Lilith, ella se acerco y se sentó cerca, los pequeños parecían algo asustados ante la desconocida, Malacoda era ridículamente pequeño, más que cualquier diablillo que ella hubiera visto, Scila ajustaba al promedio.

-Sin miedo, niños, ella es Lilith, es una amiga.

Le dio un empujoncito a Malacoda, este se acerco y trato de pararse en dos patas, sacando pecho como si quisiera hacerse el valiente, era tan adorable que Lilith se rio y lo atajo cuando tropezó, Scila se acerco y trato de subirse a su estomago parecía intrigada por este, poso el oído sobre el y de pronto salto hacia atrás.

-¡Allí hay algo!- exclamo, Lilith estaba tan conmovida que no podía hablar.

-¿Cómo que algo?- Malacoda apoyo el oído-…Woooa…

-¿Se comió algo cuando aún estaba vivo?- pregunto Scila mirando a Belcebú.

-Claro que no, y ya te dije que eso solo me paso una vez.

-Es…es mi bebe…-dijo Lilith al fin- estoy esperando un bebe…

-Oh…lo siento…- dijo la pequeña apenada.

-Lo vamos a cuidar bien- dijo el pequeño, también triste de súbito- seremos amigos.

-¿Pero de que están hablando?

-Niños, ¿Por qué no van a buscar algo de agua para ella?- los pequeños obedecieron- perdón, creí que lo sabías.

-¿Saber qué?

-Cosas de demonios, las súcubos mueren al dar a luz.

-… ¿Qué…?

-No suelen hablar de eso, pensé a ti si, nadie sabe porque pero es así, cuando nace un demonio su madre muere, yo encontré a esos dos solos antes de la guerra y los he cuidado porque también perdieron a sus padres, Scila es una chica pero muy fuerte, será poderosa, Malacoda nació con la autoestima tan baja como él pero yo se que tiene futuro y trato de animarlo, darle confianza.

-Son adorables.

-Nada le envidiamos al Cielo y sus querubines.

-…Ellos…creen que moriré al tener a este bebe… ¿crees que eso pase?

-Le pasa a los demonios, no tiene que pasarte a ti.

-Me parezco mucho a los demonios.

-…No se que pasara…pero quiero creer que estarás bien, que serás fuerte…

-También yo quiero creerlo.

Acaricio su vientre, desde que el bebe empezara a moverse allí dentro trataba de ser cuidadosa, tenía la idea de que si ella podía sentirlo por dentro él podría notar si algo le pasaba afuera, los diablillos le trajeron agua y luego volvieron a jugar, Scila ganaba todo el tiempo pero Belcebú solo apoyaba a Malacoda, Lilith hizo lo mismo pero luego de un rato se distrajo mirando la triste floresta, ¿Qué tan cerca de la superficie estaban?

-Belcebú… ahora que ya no tengo ese cuerpo humano, ¿me sería más fácil ir y venir de la Tierra al Infierno?

-Supongo que sí, si te acompaña un demonio que habrá el portal.

-…Quiero ir arriba, necesito aire.

-No sé si será buena…

-Ahora- ordeno poniéndose severa como hacia cuando quería algo difícil.

Tal y como Belcebú supusiera en el Infierno nadie estaba para cumplirle caprichos pero las súcubos eran flexibles y él no podía evitar darle gusto asique se despidieron de los pequeños y cargando a Lilith subió hacia la tierra, una vez allí ella quiso estar tan cerca como se pudiera del Edén.

-Hasta aquí llego- dijo Belcebú dejándola en una colina, a la distancia se veía el gran jardín.

-¿Los demonios tienen buena vista, verdad?

-Pues sí, si hace falta.

-Quiero que mires y busques a Adán, quiero saber que ha estado haciendo.

-¿Adán?, ¿El idiota sin conciencia del que siempre hablas?

-Precisamente.

-Veré que puedo hacer…- miro en dirección al jardín y entrecerró los ojos tratando de enfocar- aja…por allí se ve algo… ¿cabello castaño y recogiendo flores?

-Ese mismo ¬¬

-Asique ese es el mamífero avanzado, ¿no le da frio?... oye, ¿y la otra quién es?

-o0? ¿Cuál otra?

-Pues la otra, la otra chica, castaña… oye, ¿así te veías tu sin…ay!- Lilith acababa de pisarle la cola.

-No puedo creerlo, Padre le dio a otra…bueno, no hay otras, tuvo que crearla también.

-Se ven felices- comento Belcebú alejando su cola de ella.

-Eso lo explica, también es una figurita de barro con la cabeza hueca, después de lo que me hizo pasar se atreve a remplazarme, ¿Por qué no la puso a ella para empezar?, ¿Por qué tenía que arruinarme la vida?

-Tranquilízate, no deberías…

-¡Son unos malditos!, si yo tuviera más poder, oh, las cosas que les haría, ¿Cómo se atrevió a ponerme por debajo de ellos?, su adorada humanidad, ¡Los odio, los detesto, los…! DX!- Se llevo los brazos al vientre con un quejido de dolor.

-¡Lilith!-la sujeto y casi al momento detecto un extraño aroma, parecido a sangre- hay no, se te rompió la fuente.

-D: ¡¿Se me qué?

-¡El bebe ya viene!, si nace en la tierra tendrá que quedarse, debo llevarte abajo ahora mismo.

Le alzo en brazos y bajo con ella, Lilith estaba aterrorizada, aun faltaban dos semanas y aunque no entendía como Belcebú sabia tanto de algo que nunca había pasado debía confiar en su palabra y sostener a ese niño dentro de sí, llegaron al Infierno a tiempo pues ya no soportaba más, el demonio había tomado previsiones extrañas, al llegar a su cueva la tendió en una capa de ceniza tibia, mando a Evel y Aldered por agua y se hizo cargo de la situación, los gritos de Lilith atrajeron la atención de muchos demonios.

-¡Aaaaaaaaaaaah!

-…

-o, ¡DIOS MIO…AYUDAME PADRE!... ¡POR FAVOR!, ¡AAAAAAAAAAAAAAH!

-Nadie vendrá a ayudarte, debes superar tu esta prueba- le tomo la mano y la presiono con fuerza- yo no puedo hacer más que acompañarte, ¡Resiste si es que quieres ver a tu hijo!

La agonía se extendió por horas, muchos demonios miraban con perversa curiosidad, el único soporte para la pobre Lilith era su sirviente quien en ningún momento la soltó hasta que sus gritos fueron opacados por un llanto imposible que sacudió la tierra desde sus cimientos.

Entonces el demonio le soltó la mano pero solo para tomar al niño y dárselo de modo que aplacara su llanto, Lilith lo miro embelesada, era un niño muy pequeño, de cabello oscuro con destellos azules, lo abrazo con fuerza, casi con furia, sintiéndose plena y nuevamente divina, sintiéndose casi Dios al haber creado una vida.

-Bien hecho…ahora tengo dos amos.

-Mi niño…mi vida…Mammon…

Y en las profundidades del Infierno esa noche se escucharon rugidos de júbilo en vez de gritos de furia y hubo alegría en vez de dolor pues una flama azul se había encendido en su mundo, un nuevo diablillo cuya madre había sobrevivido para verlo crecer, tenía el aspecto de un querubín y unas diminutas alitas de plumas negras que causaron sensación, sin embargo los primeros en tener el gusto de verlo de cerca fueron los otros niños, Scila y Malacoda.

-Es tan bonito- dijo Scila- se parece a ti.

-Si…se parece a mí…

-¿Tu estas bien?- pregunto Malacoda.

-Cansada…pero estaré bien…

-¿Podemos jugar con él?, apuesto a que a este si le gano.

-Esperen a que crezca un poco más…

-D: Pero entonces ya no le gano, esta apenas.

-Eres un tonto, Malacoda, me gustan sus alitas, ¿así son las tuyas?

-Pues…si, no lo sé… ¿pueden dejarme sola un momento?

Cuando se hubieron ido puso al bebe en la cunita que habían improvisado para él y trato de desplegar sus alas, no las había usado desde que la mandaran al Edén y sacarlas le resulto doloroso, se le estaban cayendo las plumas dejando al descubierto un pliegue de piel oscura y membranosa como las alas de los demonios, eso la desconcertó porque a pesar de su espíritu de fuego siempre había creído que era un ángel igual en apariencia a los demás.

-Lilith- Belcebú entro cabizbajo a la cueva- vengo de hablar con el Amo.

-… ¿Qué te dijo…?

-Puedes quedarte mientras convaleces, luego quiere que vivas cerca de él, yo seguiré cuidándote pero ya no estaré siempre…me dio esto para ti…- le entrego una carta.

-¿Pero qué…?- no había vista nada tan limpio como ese papel desde que saliera del Cielo.

-Dijo que tu Padre pregunto por ti.

-OO!

-Sabe lo del bebe, causo todo un terremoto allá arriba…Él te escribió.

-Me escribió…dirás que le dicto a alguien, esta es la letra de Uriel ¬¬… "A mi amada hija…", si claro… "Mis felicitaciones por tu feliz alumbramiento, por favor regresa a casa" … "vuelve con quienes te aman y"… "cuidaremos de ambos" … ¿cuidarnos?... ¡¿Cuidarnos?

-Lilith, no te alteres, aun estas…

-¡No me digas que hacer!- el bebe despertó inquieto, ella lo levanto al tiempo que tiraba la carta- quema eso, no quiero verlo más…es un hipócrita, ¿cree que una disculpa basta?

-Pensé que echabas de menos el Cielo, estarías mejor allá en realidad…

-¿Qué?, ¿Ahora estas de su lado?, no necesito su lastima y no necesito su gloria, aquí nos quedaremos.

-Al menos deberías contestarle.

-…Si, supongo que puedo hacer eso…consígueme una caja…y un cordero- con la mano se arranco cruelmente un puñado de plumas- le daré una respuesta.

Luego de enviar al cielo un cobre lleno de plumas sangrantes, una carta atada con las viseras de un cordero y un mechón del cabello de Mammon, Dios pareció agarrar la indirecta y le dejo en paz, una vez recuperada del parto Lilith fue llevada a lo profundo del Infierno donde había un agujero lleno de una sustancia oscura e indefinida, aquella cosa que hacía ver brillante a las mismas sombras no era otro si no el Diablo en toda su incorpórea esencia.

-Le dije que volverías a mi…-dijo con una voz que parecía venir de la mente misma de quien escuchaba.

-Señor…-Lilith no sabía cómo tratarle, le tenía mucho miedo pero trataba de mantenerse firme- gracias por darnos este refugio…

-Al niño…no a ti…

-._. Es…es mi bebe…

-Lo sé…pero también es mío…y no me amenaza como tu…

-¿Amenazarlo…yo…?

-Te quedaras…mientras dependa de ti para vivir…luego…te destruiré...o serás…cuando deje de ser…

La oscuridad se replegó, de algún modo Lilith entendió que ya no se le estaba dirigiendo y se aparto cuanto pudo del hoyo, aferrando a su bebe…ahora sí que estaba asustada aunque no entendiera nada de aquello, ¿Por qué Diablo la consideraba una amenaza para él?, mientras Mammon dependiera de ella para sobrevivir estarían a salvo, luego nada era seguro.

Con ese miedo como base comenzó su nueva vida de madre en el Infierno, Diablo tenía una fuerza creadora similar a la de su Padre pero el fuego era su único material y había que pedirle las cosas antes de que a este se le ocurrieran, hacía tiempo que había dejado de encender fuegos para hacer demonios originales, dado que a Lilith le aterraba acercársele demasiado Belcebú era quien llevaba recados cuando algo se le ofrecía.

Fue por ese entonces que Belcebú le empezó a enseñar a volar con sus alas de demonio apergaminadas por la falta de uso y Lilith empezó a interesarse más en el mundo donde vivía y en los seres que vivían allí, en el Cielo siempre había algo por hacer aunque todos parecieran relajados, en el Infierno todos parecían agitados pero no hacían nada, había un exceso de energía nerviosa en los demonios que se gastaban en juegos violentos y carreras sin tino aun cuando, según lo veía ella, había mucho que se podía hacer para que el Infierno pareciera más habitable.

Mammon cumplió un año y se lo celebraron, la mayoría de los demonios estaba preocupados por la evidente fragilidad y falta de sentido del niño que a un año de nacer aun no hablaba bien y caminaba con dificultad, los diablillos sabían hacer ambas cosas bien luego de los primeros dos meses, los querubines ya prehechos lo sabían desde siempre y hasta volaban, Mammon gateaba por allí y cada vez que un diablillo lo empujaba para jugar rompía en llanto asique salvo Scila y Malacoda casi no tenía amigos, tampoco había mostrado otro talento especial a parte de sus sismos cada vez que lloraba; Lilith también estaba preocupada pero en secreto agradecía la falta de luces de su hijo, mientras estuviera indefenso Diablo no trataría de dañarla.

-Dámelo…- la oscuridad extendió sus tentáculos.

-Aun me necesita, no te lo lleves.

-Lo sé…solo le daré un obsequio…

Lilith miro a Belcebú en busca de auxilio pero este no sabía qué hacer, un tentáculo cubrió los ojos del bebe y al separarse brillo una luz, Mammon tenía unos grandes ojos de un rojo cristalino muy dulce, de repente se habían vuelto rojos y amenazadores pero afortunadamente solo duro un instante, el niño parpadeo y sonrió a su madre.

-Solo un soplo a la flama…

-Mammon…

-¿Y tu…?, ¿No quieres pedirme algo…?, aprovecha para resolver tus daños…o provocar más…

-Sí, yo quiero algo- dijo ella con decisión, Belcebú le dirigió una mirada interrogante- hazme una serpiente, que hable y me obedezca.

-Serpiente…ah sí, serpiente…ese animal…me parece bien…

Una flama apareció y formo la silueta del animal en cuestión, en aquel entonces las serpientes tenían patas, parecían lagartos muy delgados, la víbora camino hasta Lilith y la miro meneando la cola con astuta obediencia, cuando le ordeno seguirla esta se inclino y lo hizo, Belcebú cerro la marcha detrás de la serpiente preguntándose qué estaría pensando hacer con ella Lilith.

Ella tenía un plan, algo que maquinaba desde hacía un año y aunque nunca espero tener la oportunidad de llevarlo a cabo ahora que se podía no iba a desaprovecharlo, hizo que Belcebú les llevara a la colina desde la que habían visto el Edén la otra vez, dejo a Mammon gateando feliz en el pasto suave que sus manitas nunca habían tocado y se puso en acción.

-Muy bien, amiga, aquí entras tu- le dijo a la serpiente- ve al jardín y súbete al árbol de granadas, quiero que convenzas al primero de esos incrédulos de que coman de la fruta, eres astuta, sabrás como lograrlo.

-A ssu ordeness- dijo la serpiente y se fue caminando rápidamente a cumplir.

-¿Eso no los mataría?- pregunto Belcebú oteando a la distancia.

-Quizás =), mira con atención y no omitas detalles, esto será grandioso.

-Si tu lo dices…vivorin ya llego…se está subiendo al árbol, las patas no le ayudan…ya está arriba, ¿sabe que desde aquí las granadas parecen manzanas?...mmm, manzanas =d

-Belcebú ¬¬

-La chica se acerca, escuche que se llamaba Eva…

-Cabeza de chorlito le diría yo.

-Ya lo vio…bueno, yo creo que si están hablando, no se…tampoco soy agudo… ¡Hay esta, le dio la fruta!, está sola esa víbora.

-Eso es, hazlo, hazlo X)

-¡Se la comió!...Oh-oh, ahí viene el otro…creo que le va reclamar…no…un momento…

-¿Qué?... ¿QUÉ?

-Le está dando la fruta y él… ¡También está comiendo, él!

-D=… ¡Esto es mejor de lo que esperaba!

-¿Qué va a pasar ahora?- pregunto Belcebú mirándola.

-¿A quién le importa?

Entonces escucharon un fogonazo detrás de ellos, Mammon acababa de prenderle fuego a un arbusto y de nuevo tenía esa mirada malvada pero se le quito al ver a su madre, no hubo tiempo de pensar en aquel poder demoniaco cuando los cielos se abrieron y Lilith escucho clarito la voz de su Padre cuando estaba enfadado.

-¡Adán, Eva!, ¡A veis Pecado!

-D: ¡Vámonos de aquí!, cuando se pone a hablar arcaico no hay quien pueda con él.

-¿Y vivorin?

-Ya cumplió- levanto a Mammon- no voy a dejar que me atrapen aquí.

Más tarde se supo que había pasado con exactitud pues Dios le fue a reclamar al Diablo y el Diablo les conto a los demás: resulto que la serpiente había tentado a Eva, Eva había tentado a Adán y cuando se dieron cuenta de que estaban desnudos corrieron a cubrirse, fue entonces que Dios los pesco y los humanos, bastante traicioneros al parecer, se trataron de excusar, Adán culpo a Eva, Eva culpo a la serpiente y a los tres les cayo castigo.

La serpiente y toda su raza perdieron las patas y quedaron obligadas a arrastrarse por el suelo, Adán y Eva fueron expulsados del Paraíso para conocer la mortalidad, el dolor y todas aquellas realidades cotidianas que se hubieran ahorrado de no comer del bendito árbol, Lilith estaba que no cabía en sí de contento, había esperado que pasaran vergüenza, ¡Pero había sido cien veces mejor!, no solo se había vengado de Adán si no de toda la raza humana.

-Pues yo sigo pensando que no debimos dejar a Vivorin- comento Belcebú.

-Sí, un día le compensaremos…cielos, soy realmente brillante, las cosas que podría hacerles ahora que están indefensos en el exterior, yo podría…podría…

Se quedo callada, se le ocurrían muchas cosas pero no tenía la fuerza o el poder para ninguna, miro a Mammon pensando que Diablo le había dado ese nuevo poder para hacerlo más fuerte que ella y quitársela de encima, ella tenía el alma de fuego como los demonios, ¿Por qué no tenia poderes?, al perder la gracia había perdido todos sus dones angélicos asique aparte de volar torpemente era inservible…sin embargo, se dijo, había logrado ese día una gran victoria, había hecho algo que a Diablo no se le hubiese ocurrido…y es que la verdad el Diablo no era tan temible cuando te detenías a verlo, aletargado, silencioso, pasivo, mientras Dios movía el cosmos su contraparte apenas y se movía de su agujero, no era como que pudiera desafiarlo, seguía siendo El Diablo y si eso no bastaba tenia a todos los demonios a sus ordenes asique sin poderes y sin más lealtades que la de Belcebú no había manera de vencerlo.

¿O sí?, después de todo él mismo había dicho que Lilith le amenazaba, seria que ella, con su pequeña persona, podía luchar contra la oscuridad primigenia y vencerla, quizás no era poderosa pero definitivamente era astuta, persuasiva y estaba llena de odio para dar impulso a su maldad.

-Contéstame algo, Belcebú- le pregunto un día mirando el paisaje desde lo alto del Infierno- ¿Estoy encima o por debajo de tu Amo?

-Me gusta pensar que soy tu amigo, no tu sirviente, pero si he de elegir mi corazón está contigo.

-Eso era justo lo que quería escuchar, ¿hay otros como tú?, ¿demonios especiales?

-¿Especiales?

-Más grandes, más fuertes, más algo.

-¡Ah!, bueno, conozco a algunas lumbreras, luego de la guerra algunos de nosotros quedamos…afectados, yo me volví enorme y tengo ese problema de alimentación…porque nunca dejo de alimentarme…

-¿Son tan populares como tú?- le sonrió sarcástica, popular era una broma, Belcebú era querido y hasta reverenciado por muchos demonios de menor tamaño.

-Hay de todo, suelen vagabundear por la Tierra, ¿Qué pretendes ahora?

-Nada, nada, solo quiero conocer a tus amigos- le dedico una sonrisa inocente.

-Esa cara debe ser muy buena para conseguir postres- dijo Belcebú encantado.

Durante los siguientes tres años, Lilith anduvo de arriba abajo estableciendo vínculos con los más destacados demonios, Diablo no debía tener el don de la omnipresencia porque no parecía darse por enterado, no obstante vale la pena destacar a algunos de los seres con los que se encontró Lilith.

Su primera parada fue al norte de la tierra, en medio de un hermoso valle lleno de flores, bordeado de rosas y con una cascada pequeña, un precioso nicho oculto donde uno hubiera esperado ver cualquier cosa excepto a un demonio delgado y apuesto canturreando en el agua.

-Asmodeo- anuncio Belcebú acercándose- tu sí que eres raro, te vas a resfriar.

-Belcebú, amigo, la pulcritud es un arte, ¿cierto, mi corazón?- salió del agua donde una súcubo le esperaba.

-Claro, mi amor- dijo ella abrazándolo.

-Creo que no conoces a Calime, ¿no es la más bella bajo y sobre la tierra?

-Normalmente te diría que sí pero no quiero herir susceptibilidades, deja que te presente a Lilith.

Asmodeo le dirigió una mirada inquisitiva, Lilith podía leer en sus gestos y entendió que lo hacía particular, aparte del aseo ese demonio estaba enamorado, su compañera era su vida, tenia acceso entonces a un gran poder que pocos tenían, el poder del amor, Calime también la miro pero su atención fue capturada por Mammon, sonrió encantada y trato de acercarse.

-Este es, supe que había un pequeño en el Infierno, ¿puedo?- le permitió cargarlo, tratándose de niños se podía confiar en las súcubos- es precioso, le he dicho a Asmodeo que podríamos tener uno.

-Ya discutimos eso, no vamos a arriesgarnos.

-Soy fuerte, podría lograrlo, puedo lograrlo…ella lo logro.

-No es como nosotros, déjame atenderlos, lleva al pequeño a jugar- la beso y no le quito la vista de encima hasta que se fue- la conocí en la batalla, ella salvo mi vida, no sé qué haría si la pierdo…pero es testaruda, un día de estos me va a dar un susto de los grandes, en fin… ¿Qué puedo hacer por ustedes?

-Asmodeo- dijo Lilith tomando asiento y poniendo su mejor gesto de interés profesional- en el Infierno te conocen por tu carisma, sobre todo entre las Súcubos.

-Modestia aparte pero desde que conocí a Calime he deja esa vida.

-¿Por eso abandonaste el Infierno?, no necesitas dejar a tu pareja para mantener el estatus, de hecho solo necesitas una posición, seré clara: estoy reuniendo a los más poderosos demonios, tengo un plan, denme su lealtad y la recompensa será enorme.

-…Escuche de ti, condenaste a los humanos, eso nos gusto, ahora vienes con esta propuestas…en verdad no tienes limites, ¿verdad?, pero vas a tener que darme más que una posibilidad, no arriesgare a mi Calime por nada del mundo.

-¿Qué puedo ofrecerte entonces?, solo la certeza de que estarás mejor de mi lado cuando gane que en mi contra si es que pierdo.

-¿Se comporta así siempre?- pregunto Asmodeo mirando a Belcebú.

-Hoy esta de buenas, mira, si no te interesa perfecto, nos vamos, ¿has visto a algunos de los traumados con los que nos juntábamos antes?

-Casualmente- señalo hacia unos arbustos iluminados por el sol, Lilith fue a mirar- Belfegor vino de visita el jueves.

Al asomarse por los arbustos vio a un demonio acostado cual gato al sol muy cómodo.

-Está dormido.

-Desde el viernes.

-o0? Hoy es viernes, ¿lleva dormido toda una semana?

-El pobre Belfegor- dijo Belcebú mirándolo- se gasto todas sus energías en la guerra, pero no lo subestimes, luego de un buen sueño es capaz de lo imposible, lo he visto detener una avalancha con solo su energía, ¡Oye, dormilón!- lo levanto de un ala.

-¿Ya es Agosto?- pregunto bostezando-…hola Belcebú… ¿me sueltas el ala ¬¬?

-Primero contesta, ¿te interesa participar en un complot para derrocar al poder actual?

-U.U Zzzz

-¡Belfegor!

-oO!...si, si, lo que quieran…zzzzz

-Un momento- dijo Asmodeo, ¿derrocar al poder actual?, no intentaran enfrentar al Amo, ¿o sí?

- Aunque así fuera ya dijiste que no estás interesado asique…

-Eso no fue lo que dije, dije que no voy a arriesgar la vida de Calime, tuvimos que abandonar el Infierno porque nuestra relación no era aceptada, extraña nuestro mundo, tal vez pueda ayudarles…pero solo si me aseguran que ella estará a salvo.

Lilith lo miro directo a los ojos, sonrió y le dijo que si, el sabor de su primera mentira se le hizo dulce, estaba en camino a volverse poderosa y pasaría sobre quien fuera para lograrlo.

Asmodeo le puso en rumbo para encontrar a otros, cabe destacar a personajes como Amón, un demonio irascible de grandes brazos que le daban una contextura de gorila pero tan fuerte que fue capaz incluso de derribar Belcebú cuando se le provoco a probarlo, también estaba Leviatán, alto y casi esquelético, tenía unos extraños ojos verdes que miraban con avidez todo a su alrededor como si tuviera vista de rayos X, cada uno de ellos tenía talento, poder y lo más importante, un contingente de seguidores dispuestos a seguir a quien ellos siguieran.

Mientras tanto Mammon seguía creciendo, después del primer año empezó a actuar como una persona normal pero de a poco, lentamente aprendió a hablar y a caminar, se volvió travieso y había que estarlo vigilando, cuando no acompañaba a su madre en sus giras jugaba con los diablillos al derribo, era pésimo, hasta Malacoda que pronto quedo más bajo que él podía ganarle, pero Mammon ya no lloraba por los golpes y por el contrario intentaba hacerse más fuerte, pronto quedo claro que esa flama que se encendía en él a las horas más improvistas era provocada por la ira del mismo modo que los terremotos los ocasionaba su llanto.

A los dos año Diablo de nuevo le dio más poder, esta vez hasta los demonios se inquietaron cuando lo vieron surgir como una sombra de tentáculos asesinos, afortunadamente esa transformación era aun más difícil de conseguir que la otra, a los tres nadie supo que le hizo porque el pequeño se cubrió de flamas azules y posteriormente nadie vio algún efecto secundario pero Lilith se angustiaba cada día más, si no se daba prisa Mammon dejaría de necesitarla para vivir y Diablo la destruiría, era tiempo de tomar medidas extremas.

Finalmente, cuatro años y varios sismos después, Lilith se presento sin previo aviso a las puertas del cielo.

Camino altiva, la mirada fija al frente, llevando a su hijo en brazos, no tenía un plan fijo solo una idea general, si aún quedaba algo de compasión para ella, si su destino era tan grande como quería creer, entonces Dios entendería, de lo contrario solo se iría, tenía la amenaza de Diablo sobre su vida, ¿Qué podía ser peor que aquello?, Belcebú caminaba tras ella suscitando asombro y pánico entre los ángeles que, al igual que ella, no se explicaban cómo podía aquel ser oscuro moverse tan orondo por la gloria, atravesaron el vestíbulo y entonces Lilith se arrodillo y deposito a Mammon en el suelo, el pequeño la miro preocupado cuando las puertas superiores se abrieron, trato de abrazarla otra vez.

-Vamos Mammon…tienes que ver a tu abuelo…

-No quiero- dijo con su suave voz, Lilith no podía culparle, llevaba cuatro años contándoles historias horribles sobre lo que Dios había hecho con ella.

-Solo un segundo-era su carta maestra, no podía echarse para atrás-…volveremos a casa.

Lo puso en camino, el niño subió corriendo la escalera, de camino y sin que viniera al caso se llevo un adorno, al entrar la puerta se cerró con un golpe, Lilith bajo la cabeza, parecía ausente pero con el rabillo del ojo vigilaba a su alrededor, descubrió a su hermano Miguel mirándola semioculto entre los demás, ¿Qué era aquello en su mirada?, ¿miedo o solo confusión?, como fuera estaba en su lista de venganzas, muy pronto todos pagarían por sus daños.

Una hora después el niño salió, bajo la escalera despacio y llego hasta su madre, estaba haciendo pucheros, como si quisiera decir algo y no pudiera, Lilith tomo su carita sin comprender que le ocurría.

-Purru…- se le escapo entonces, un gorjeo de palomas.

Se sobresalto, miro hacia la puerta horrorizada y como si temiera que se abriera de nuevo tomo a su hijo en brazos y huyo de allí con Belcebú a la zaga, esa noche lloro de nuevo, de rabia y de culpa, la voz de Mammon se había convertido en un obsesivo ruido de aves que no lograba entender, el pequeño parecía angustiado como ella pero no lloraba, de hecho parecía aceptar la situación mejor que Lilith, estaba jugando con una moneda de oro sujeta por un cordel de plata.

-¿De dónde sacaste eso?- pregunto notándola.

-pru…

-…:(, perdóname…no era esto lo que quería…- Belcebú entro cargando algo- Oh, Belcebú, soy una persona horrible.

-No digas eso, yo te veo muy aceptable- sonrió pero como ella no lo hizo se puso serio, no era tiempo para bromas- el Amo envía algo, dice que de parte de tu Padre.

-D: ¿Qué?

Coloco frente a ella un pequeño baúl recamado, al abrirlo una brillante luz lleno el espacio, dentro habían tres esferas chispeantes y luminosas, Lilith no podía creerlo, ¿era esa su idea de una disculpa?, tomo una chisma y esta se oscureció en su mano.

-Aquí hay una nota- dijo el demonio.

-… "Ya sé lo que harás…"- se quedo mirando el papel brevemente y entonces soltó una carcajada- Belcebú.

-¿Dime?

-Llama a los demás, que reúnan a todos, llegamos hasta aquí y ahora iremos hasta el final.

Diablo no lo vio venir pero ya se lo esperaba, no tembló pues no podía tener miedo pero ensancho su ser pues debía defenderse, se sabía condenado, solo quería hacerlo con cierto garbo y que no se dijera que la oscuridad era una fuerza menor, ya estaba listo cuando sintió la tierra vibrar a su alrededor por miles de demonios marchando a su agujero, hacia mucho que había dejado de prender fuegos, hacia mucho que los demonios no lo veían como su creador, hacia mucho que su prestigio se había hundido en sangre y cadáveres de demonios perdidos en la gran guerra, en el Infierno no le quedaba un solo amigo fiel.

Asique cuando Lilith, su flama primigenia, llego a su morada, él se alargo hasta casi el techo del Infierno y trato de aplastarla con el peso de su oscuridad, Lilith estaba lista, apretando la chispa milagrosa en su mano esta se convirtió en un arma con la forma de un tridente ornamentado, lo acomodo y lo arrojo contra Diablo, el impacto produjo mucha luz, más de la que nunca se vio o se vería jamás en las profundidades de esa tierra y al remitir el lugar donde estuviera el Mal Original había quedado ocupado por una bestia informe con tres caras, su gélido aliento pronto cubrió el bajo Infierno pero salvo eso era claro que no podía moverse de allí.

Lilith recogió el tridente y lo levanto a la vista de la multitud de demonios que la miraban.

-¡Demonios, de rodillas ante su nuevo Amo!- y así lo hicieron, miles de demonios bajaron la cabeza ante ella, la casi mortal, la sin poderes, la caída- ¡Yo he vencido a su Diablo y su corona me pertenece!, ¡ahora subiré a los cielos y reclamare mi lugar como gobernante de todo el Infierno!

Los demonios lanzaron gritos de júbilo y alabanza, más tarde ese día, Lilith se sentó en la cima del Infierno y miro hacia abajo, contemplo largamente la planicie descendente salpicada de fuegos, los demonios festejaban con alboroto una victoria son pelea.

-Belcebú…- dijo Lilith con Mammon dormido en sus brazos- este lugar necesita arreglos…

-¿Tiene algo en mente, Ama?

-Dos cosas, no vuelvas a decirme Ama…no en ese género y me parece…me parece que debo ver a mi Padre, tu cuidaras de Mammon y lo demás.

-Si…Amo.

-Tengo que cambiar de aspecto- dijo pasándose una mano por el cabello- creo que empezare por cortarlo…

-Le traeré su navaja.

Volvió al Cielo esta vez sola y su presencia causo más impacto que cuando fue con Belcebú, se había cortado salvajemente el cabello dejándolo en casi nada y esta vez no se entretuvo en mostrarse digna, fue rauda hasta el palacio de Dios, cruzo el vestíbulo y empujo las puertas entrando sin invitación, estas se cerraron tras de sí y finalmente desde que la expulsaran estuvo nuevamente frente a su Padre.

-"Ya sé lo que harás", buena esa, Padre, entonces debes saber a que vine.

-Tal vez no.

-¿No lo sabes?

-Sé lo que quieres…no te lo daré tan fácil…

-No puedes negármelo, ¡Yo lo vencí!, derrote a tu enemigo, asique quiero lo que me corresponde, poder y potestad sobre el Infierno.

-No hubieras vencido a nadie sin mis milagros.

-¿Crees que voy a agradecerte?, ¡Le quitaste la voz a mi hijo!

-¿Y eso que tiene que ver contigo?

-¿Cómo que que…?, ¡Mira!, no voy a tener una discusión contigo, quiero lo que gane.

-Ganaste la oportunidad de un acuerdo, tú perdiste a mi humanidad.

-No vi que hicieras algo al respecto.

-Les tuve más fe de la pensada…pero todo está calculado, ahora los humanos pueden vivir y morir a su albedrio, no todos serán bienvenidos a mí, puedo darte lo que quieres si aceptas llevarte a aquellos que pierdan el camino.

-Tú tienes que estar bromeando…

-Sus almas son tuyas, puedes hacer con ellos lo que desees, darles compasión o castigo, tan solo quiero que las conserves, no es tanto pedir…

-¡¿No es tanto pedir?, Me exiliaste, me obligaste a ser la compañera de ese hombre, ¿Dónde estabas cuando quiso dañarme?, he llegado hasta aquí por mi cuenta, porque sabía que había nacido para ser más que uno de tus vulgares humanos, ¿y quieres que los reciba?, sus errores no me competen.

-Entonces tendrás que irte con las manos vacías, veamos cuando tiempo te aceptan los demonios antes de descubrir que no tienen poderes.

-D= Pero- empezaba a ver que las cosas no serian fáciles, tenía que buscar una salida- Oye espera, ¿Dónde quieres que los ponga?, apenas hay sitio para los demonios, el Infierno no es tan grande.

-Ah, ya veo, si…quizás podamos solucionarlo-planto la mano en el suelo y luego la subió haciendo surgir un poste altísimo, tan alto que se perdía en la luz de su rostro- te ofrezco un trato, aun puedes volar, elévate por este poste que tiene diez niveles, por cada uno que alcances el Infierno ganara espacio, por cada sección que atravieses podrás reclamar un poder y si llegas a el piso diez no tendrás que recibir a mi humanidad.

Lilith se miro las alas, eran débiles y aun no se acostumbraba a ellas, luego miro el increíble poste y apretó los puños, no iba a permitir más burlas, ella era fuerte, ella podía hacerlo, abrió las alas y empezó a ascender al tiempo que pensaba en que dones pedir, los primeros niveles se le hicieron fáciles y pronto su certeza se volvió mayor.

Pensó en que poderes tener, pensó en tener las mismas habilidades que los demonios, control sobre el fuego y el viento, más fuerza que nadie en la tierra, la trinidad, la empatía, pensó en poder convocar a las bestias bajo su signo, en poder cambiar su propia apariencia, pensó en poder edificar su propio reino, pensó en muchas distintas habilidades pero sobre todo pensó en poder escuchar nuevamente a su hijo cuando creyó ver la cima, sus alas batían con increíble esfuerzo, le faltaba el aliento, paso el anillo nueve, un poco más…un poco más…y de pronto le dio un calambre en el ala, cayo y Dios la atrapo en su mano.

-DX ¡NO!, ¡No, no!

-Hacía tiempo que no te veía hacer un berrinche.

-Muy bien, me quedare con tus malditos humanos ¬¬, pero no seré buena con ellos.

-Es tu derecho, al igual que esto…-coloco la otra mano sobre ella encerrándola y un resplandor la envolvió.

Cuando salió por las puertas la primera persona con la que se encontró fue su hermano Miguel, lo miro directo a los ojos y esta vez supo lo que veía, había miedo, él le temía y eso le gusto, llena de nuevos poderes extendió sus alas, ahora firmes y fuertes.

-Lilith…

-¿Lilith?... Lilith ha muerto y su nombre con ella- hizo aparecer su tridente y cuando todo su cuerpo exhalo flamas los que la miraban retrocedieron alarmados- yo soy Lucifer, portador de la luz, Amo y Señor de todo el Infierno, quien como yo para el puesto.

-Quien como Dios para detenerte- replico Miguel encarándole.

-Osado, Miguel, muy osado, pero ya no estás a mi altura- le paso de largo y se dirigió a la salida- Ángel Caído me llamaron, Pecado Original fui después, Ira de Dios soy ahora, si alguien en este recinto cree que no merezco tantos nombres como mi Padre solo debe llamarme de nuevo porque cuando abandone esta sala Lilith dejara de existir.

Y en el palacio de Dios nadie hablo, ni un susurro se escucho, Lilith había entrado por esas puertas y era Lucifer quien se marchaba en su lugar, un nuevo mal había surgido, un tormento para toda la humanidad.

Allá abajo los demonios estaban bastante chocados, súbitamente había habido un cataclismo y el Infierno se había hundido varios niveles hasta adquirir la forma de un inmenso cono volcánico volteado de cabeza, habían surgido grietas que llevaron un aluvión de agua de la superficie hasta abajo y quien sabe como el agua no se evaporaba por el fuego si no que se iba juntando en los canales y cráteres formando ríos, un porción de tierra quedo rodeada casi al completo por una laguna, otra hondonada se había llenado de arena creando una extensión parecida a un desierto, algo más arriba un gran planicie cubierta de abrojos y hierba, si se subía aun más te encontrabas con que en el tercer nivel estaba lloviendo a cantaros aunque no había grietas en el techo que explicaran el diluvio, aun más arriba se había hecho un agujero y de este surgía un viento huracanado que giraba como una tromba en el mismo lugar, finalmente hasta arriba habían surgido unas grandes puertas de piedra con una inscripción de espanto, ningún demonio sabía leer asique Belcebú se llamo a Aldered que era el más educado a ver si lo descifraba.

-Pues no…nunca había visto inscripciones como esta…quiere decir, no son imágenes, son puras rayitas.

-Pues alguna pista debe de a ver- dijo Belcebú preocupado- para que nos modificaran el rancho sin aviso…

-¿Vieron que las cuevas se alzaron?- pregunto Evel- a la par de donde quedo esa laguna, casi parece una isla con una montañita al lado.

-Cuando estas rodeada de agua por tres lados se llama península.

-Aja, eso sí lo sabes, ¿pero que quieren decir las rayitas?

-En eso estoy ¬¬, quizás solo sean muescas o decoraciones y no significan nada, ¿Qué pueden significar un montón de rayas?

-"Por mi se va a la ciudad del llanto"- dijo una voz, Lucifer los tomo por sorpresa a todos- "por mi se va al dolor eterno; por mi se va a la raza condenada. La justicia animo a mi sublime arquitecto, me hizo la divina potestad, la suprema sabiduría y el primer amor. Antes de mi no hubo nada creado, a excepción de lo inmortal, y yo, duro eternamente. ¡Oh! Vosotros que entráis, abandonad toda esperanza"

La inscripción se ilumino unos momentos y las puertas se abrieron de par en par como dando la bienvenida, Lucifer entro y siguió caminando seguido por Belcebú y los otros, más demonios se unieron al grupo mientras descendían conociendo su propio mundo hasta llegar al fondo donde el monstruo en el que se había convertido el Diablo seguía soplando gélidamente.

Lucifer levanto su tridente y lo enterró con fuerza frente a la bestia, la corriente helada cobro vida y los demonios vieron asombrados como un palacio de hielo surgía frente a sus ojos, en minutos ya no estaban en el agujero si no el salón principal de aquella estructura hecha totalmente de hielo, Lucifer saco su tridente del suelo y tomo asiento en el elevado trono ante sus súbditos.

-Mi nombre es Lucifer- dijo, no tuvo que alzar la voz, todos podían escucharle- se dirigirán a mí como su Amo, aquel que vuelva a pronunciar mi nombre real será ejecutado, las cosas están a punto de cambiar aquí, primero algunos cargos, Belcebú.

-Amo- se adelanto cohibido.

-Tráeme a mi hijo, después llama a tus amigos y dile que hoy recibirán su recompensa.

Los demonios que solo estaban de mirones salieron a mirar el palacio por fuera, tenía una especie de letrero al lado con las palabras "Mansión del Dolor", lo que la verdad le quedaba mejor, luego subieron a conocer el resto de ese nuevo Infierno al tiempo que propagaban las nuevas órdenes, para aquellos que pensaban que Lilith no tenía más poder que su ingenio era claro que se habían equivocado.

-¿Pru?- Mammon se acerco a su madre y la abrazo, la notaba diferente, algo distante- purrú pru rur…

-No amor, estoy bien.

-puur…o0? ¿Pru?

-Sí, yo te entiendo- le dio un beso en la frente-nadie te separara de mi lado jamás, te amo, ¿lo sabes, verdad?

Mammon sonrió y le devolvió el beso, esa noche los cabecillas que la habían seguido en la revuelta le juraron lealtad, una vez Lucifer les explico cual sería el futuro del Infierno como sitio de condena para las almas humanas procedió a darles cargos y deberes a aquellos que le eran más cercanos, Belcebú, Asmodeo, Belfegor, Leviatán, Amón, su hijo Mammon y el misma fueron declarados Demonios Capitales y asignados a diferentes puntos del Infierno.

Cuando Belcebú escucho que le tocaba el espacio donde seguía lloviendo se sintió timado, una vez la conversación paso al tema de nuevas edificaciones y creyó que ya no le ponían atención se retiro lentamente y se fue a meter a su cueva que había quedado bastante alta y derruida por el cataclismo, busco un ciervo que tenía guardado desde ayer y empezó a devorarlo, crudo aunque ya había adquirido el habito de cocinar la carne, no estaba de humor, no quería pensar en nada pero cuando no pensaba en nada su maldita hambre volvía a atormentarle, engullo al ciervo sintiéndose miserable y ya mascaba los huesos en busca de cualquier trozo de carne que se le hubiera escapado cuando escucho a alguien entrar, no se digno a dar la vuelta.

-Belcebú…

-… ¿Cuándo debo presentarme en mi puesto…Amo?

-Escúchame…ya no soy la persona a la que conociste- lo rodeo y le miro largamente, reparando en su cara y pecho llenos de sangre de ciervo-si, ya no soy la pequeña Lilith…pero quiero pensar que aun soy tu amiga, te debo tanto…

-Nadie lo diría ¬¬

-Tu puesto…no te lo di por traición ni por ingratitud, te lo di porque es solo un lugar, para ti tengo un trabajo más importante, fuiste mi guardián, ahora quiero que lo seas para Mammon, te dejo a cargo de lo más valioso que tengo en el mundo.

-…Estoy preocupado…

-Lo harás bien.

-No, estoy preocupado por ti, ¿sabes lo que estás haciendo?, hay una luz dentro de ti y temo que se pierda en la oscuridad.

-No será así, si me pierdo- le tomo los hombros y le dio un suave beso en la frente-se que tú me encontraras, eres mi mejor amigo.

-Así es, pero ahora también soy tu esclavo.

Ella sonrió con sarcasmo, como si creyera que bromeaba, pero por una vez Belcebú hablaba muy en serio, la vio salir de la cueva sin mirar atrás, la próxima vez que se vieran ni siquiera tendría el mismo cuerpo y él sería otro de muchos en llamarle "Amo" y postrarse a sus pies.

Lilith, luz original, alma flamígera, sombra del mal, aquella que nació para la máxima gloria gobernaría desde entonces los avernos, al pasar de los años su identidad se perdería bajo un sinnúmero de mascaras, el Infierno se hizo grande y prolifero, los demonios aumentaron y aquella llanura ardiente se convirtió en un reino de sombras con ciudades y fosas llenas de almas atormentadas, deliberadamente Lucifer se aseguro de convertir su reino en el más terrorífico de los destinos, pronto el mundo entero tuvo miedo del mal conocido como el Diablo.

Una pareja abandona presurosa una ciudad en medio del desierto, la mujer lleva un niño en brazos, en los cielos una estrella brilla fulgurante y en la lejanía dos sombras observan a la familia que huye de Belén, Belcebú tan grande como siempre y su Amo, una sombra encapuchada de mirada ardiente.

-¿El bebe es el Mesías?, ¿es una broma?

-Por experiencia sé que mi Padre tiene un muy bizarro sentido del humor.

-Son personas simples, no me quitara mucho tiempo, ¿quiere que…?

-No…déjalos ir, me interesa ver qué ocurrirá con ese pequeño.

-¿Y cómo se llama el niño?

-…Emanuel…

-0-