Bueno gente linda, he aquí otro fic que se vino a mi mente. Sólo espero que les guste :P


I - Bridget

– Me gustas mucho.

Esas fueron las palabras que se pronunciaron bajo la sombra de un árbol, mientras la pequeña niña escuchaba estupefacta intentando encontrar palabras en un tema que no dominaba.

No era que no lo dominaba, porque lo hacía perfectamente. Sabía que cuando una persona tiene interés en otra con el objetivo de pasar su vida junto a esta, decide "declararse". Entendía lo que eran las feromonas y que estaba en edad para comenzar a entablar relaciones románticas con los demás pero, no sentía ningún tipo de atracción por la persona que estaba frente a ella. Él la había abordado cuando se encontraba sola y la llevó al patio trasero para declararle sus sentimientos y ella aún no sentía ningún grado de emoción frente a eso.

– Lo siento, tú a mí no me gustas – respondió de una manera totalmente fría mientras volvía a su aula.

– Espera, ¿cómo dices? – la siguió un tanto aturdido – Entonces, ¿te gusta alguien más?

– ¿Te refieres a tener una atracción del tipo sexual para tener coito y producir bebés? No, no la siento ni por ti, ni por nadie.

– No, no – mientras suspiraba – No eran esas mis intenciones, aún somos pequeños. Me gustaría invitarte a salir, comprarte un refresco cuando tengas sed...

– ¿Para qué? Mis padres me dan dinero, no te pediré el tuyo. ¿Crees que no tengo dinero suficiente?

– No me refiero a eso – dijo aún más confundido – A lo que voy es a la intención detrás de todo, por ejemplo, cuando cortas una rosa y se la das a quien te atrae...

– Eso es aún más estúpido. ¿Para qué cortar rosas? Si lo haces morirán irremediablemente al poco rato, no tiene sentido.

– Que remedio – dijo ya disgustado – Eres tal como me habían advertido; tienes menos sensibilidad que un hombre.

– ¿Sensibilidad? – pensaba mientras le veía irse cabizbajo – ¿A qué va todo eso?

Lanzó un pequeño suspiro seguido de una gran carcajada, mientras continuaba pensando que fue todo eso. Claro que lo sabía; era un rechazo.

La niña en cuestion se llamaba Bridget y tenía quince años de edad. Vivía con su hermano, el cual le tenía diecisiete, y con sus padres en una casa bastante amplia. Estos eran de edad avanzada, pero con mucho dinero para su vejez. Sólo habían tenido un hijo en su juventud, pero éste murió al poco tiempo. Por ello, durante años intentaron tener más hijos, pero no lo lograron hasta pasados los cincuenta.

Así nacieron Ludwig y Bridget, a quienes nunca le faltó dinero. Las vidas de ellos fueron completamente normales, no muy diferentes a la de cualquier muchacho o muchacha de su edad. Ludwig no era un alumno destacado, pero tampoco era un caso perdido. ¿Amigos? Siempre tuvo muchos y, ahora, a la edad de dieciséis debía sumarle novias, ex–novias, entre otras conquistas. ¿Atractivo? Sin duda lo era, pero buen crédito de ello debía llevárselo su vanidad y la gran cantidad de dinero que invertía en ropa, accesorios y cortes de cabello. No era una persona muy alta, pero no le daba mayor importancia a eso. Su cabello era de color medianamente oscuro y con un corte moderno. También era una persona que practicaba deportes, en especial el basquetbol, el cuál le llevaba muchas horas extras al día. ¿Popularidad? Muy alta.

El caso de Bridget no era muy distinto. Siempre contó con todo el dinero que quería para cualquier cosa que requiriera, o para cualquier capricho. ¿Amigos? Más que nada amigos que conservaba desde la niñez ya que no tenía mucha personalidad para hacerse de algunos nuevos. ¿Deportes? Lo necesario para lucir bien. Tampoco se destacaba por tener gran estatura, pero intentaba verse bien de acuerdo a sus posibilidades. Su cabellera era oscura, pero solía teñírsela de distinto tonos claros de acuerdo a la época y a la moda. ¿Popularidad? Nada fuera de lo común.

Sin embargo, la relación entre ambos hermanos no era de lo mejor, y como Bridget recuerda, nunca lo fue. Quizás a la edad de dos años o tres, pero después nunca más. Las pocas veces que solían tratarse, acababan discutiendo por temas irrelevantes. A todo aquello había que sumarle que al vivir en una casa grande, no solían tener mucho roce en ningún horario. Sus padres debían preocuparse de un sinnumero de problemas relaciones con la edad avanzada y nunca de solucionar la prácticamente quebrada relación que tenían ambos hermanos. Los únicos que notaban esos problemas eran los dos sirvientes que los atendían, y claro, ellos mismos.

Bridget siempre era puntual a la hora de ir a clases, mientras su hermano solía dormir más, lo que hacía que no pudieran verse ni siquiera durante la mañana. A ella no le importaba mayormente ya que tenía amigas con quienes quedaba para ir a la, ya ahora, secundaria.

Entre sus amigos podía destacar cuatro, los cuales estuvieron junto a ella desde primaria. Siempre solían jugar desde pequeños y al ir creciendo se fueron desarrollando mutuamente hasta formar lazos de amistad muy fuertes. Bridget pensaba, "son como mis hermanos... Claro está, como supone que debe ser uno". Sin embargo, su círculo de amistad no se limitaba tanto, porque era muy amplio, pero con el paso del tiempo los fue perdiendo. Algunos decidieron ir a otro colegio y los contactos fueron desapareciendo. Sin embargo, esa no era la principal causa.

Sus amigos comenzaron a crecer, a establecer relaciones amorosas y compromisos de diversas índoles. Algunos ya llevaban relaciones por varios meses, mientras otros ya habían dado pasos importantes en el tema de su sexualidad. Bridget se sentía diferente en ese sentido, ya que ni siquiera había dado un beso por primera vez. Sabía que estaba en la edad suficiente para experimentar alguno de los cambios propios de la adolescencia, pero no lo sentía. Eso la hacía sentirse excluida de sus amigas, que constantemente hablaban de novios y amores.

Y ahí era donde se encontraba; rechazando a un muchacho nuevamente. Mientras regresaba a su aula, pensaba en si fue lo correcto o no, después de todo no quería quedarse sin amigas ni nada por el estilo, pero por otro lado, besar o hacer todas las cosas que suelen hacer los novios con aquel tipo le parecía repugnante.

– ¡Ay! – grito Bridget de dolor luego de ver que alguien pasaba muy rápido cerca de ella y le propinaba un gran pisotón en el pie – ¡Fijate por donde vas! ¡maldita sea!

– Lo siento… ¡wow! ¡Qué niña más linda acabo de encontrar! – dijo un muchacho al voltear y verla – Creo que te conozco.

– Yo no – dijo molesta aún – Ahora discúlpate por ser tan brusco.

– Por supuesto, señorita. Yo, Max Looper me disculpo con usted señorita, Bridget Rose por ser tan brusco y por sólo pensar en huir de la bruja malvada que... ¡Ahí viene!

– ¿Q–qué? ¿Quién viene? – preguntó mientras miraba como una muchacha se acercaba.

¡Era una muchacha bellísima! Probablemente, la más linda que haya visto en su vida. Tenía un cabello largo negro y sedoso como el que cualquier niña soñaría con tener, unos penetrantes ojos azules que lucían de manera perfecta con su blanca y pura piel. Tenía un cuerpo impresionante, demasiado, pensaba, para una muchacha de instituto, y además una ropa muy ajustada.

– Oye, tú – decía Bridget al oído de Max – ¿Esa es la bruja malvada?

– ¡Pero claro! Por eso huía de ella, pero no sé cómo me encontró... ¡claro! Me entretuve conversando con una niña muy mona que... ¡pero si eres adorable! – le decía mientras apretaba a Bridget hacia él – Pareces un peluche cuando te enojas, porque se te inflan las mejillas, ¡qué monada!

– Suéltame, ¡maldita sea! – decía ya enfurecida.

– Oye tú – dijo la muchacha hermosa ya cerca de Bridget y Max – ¿Dónde te habías metido? No te saltarás el aseo esta vez como lo sueles hacer siempre. Suelta a esa niña.

– Sí, suéltame. Así que todo esto era para saltarte los deberes, que tipo más irresponsable.

– P–pero, p–pero, yo quería seguir platicando con la niña mona, Renee.

– ¡No tienes remedio! – dijo esta últimamente tomándole del brazo – Vámonos. Además Max, podemos aprovechar el tiempo para tú ya sabes qué.

Dicho eso le guiño el ojo y se fue. Max fue tras ella como oveja a un degüello y Bridget soltó una risita tras la escenita mientras los veía irse, pero se detuvo luego que la muchacha de cabello negro volteara y la mirara de reojo. ¡Qué mirada más escalofriante!

Continuó caminando hasta que llegó a su aula y se derrumbó sobre la silla con medio cuerpo sobre la mesa.

– ¿Qué pasa, Bird? – dijo una de las niñas sentándose alrededor de ella – Sólo fuiste al baño por cinco minutos, ¿qué ocurrió que llegaste tan rara?

– Fueron los cinco minutos más extremos de mi vida. Primero, un tipo me aborda y me dice que le gusto, luego aparece otro abrazándome y diciendo que soy muy mona. Luego aparece una tercera tipa con la cual arman una escena...

– Cuéntanos más, Bird. ¿Quién era el primer tipo?

– ¿Recuerdan al del accidente con la niña en la bicicleta? Bueno, era el de las fotografías.

– ¿El de las...? ¿En serio? ¡Qué asco! Pobre Bird, no quiero ni pensar en los escalofríos que pasaste.

– ¿Escalofríos? Sí, eso fue, escalofríos... Entonces estuvo bien que lo rechazara. Además, cuando me platicó tenía un olor muy desagradable.

– Ese tipo nunca se baña. Bien, Bird, ¿quién es el segundo?

– No me digas Bird, dime Brid como antes, o en su defecto Bridget. En fin, el segundo... era... algo de Max... Max Looper.

– ¡Max Looper! ¿Bromeas? No te lo inventes.

– No me invento nada, así dijo que se llamaba. Por cierto, ¿quién es a todo esto?

– Maxi es la estrella del club de basquetbol, y ahora uno de los más populares acá. ¿No me digas que él te abrazó y te dijo niña linda? Bird, eso te lo inventas.

– No me invento nada. En fin, olvídenlo, quiero pensar en otra cosa.

Ya a la salida del colegio planeaba, junto a sus amigas, que harían durante el resto de la tarde. Bridget odiaba estar en casa, así que prefería pasar muchas horas caminando por todos lados hasta que "Renee" apareció tomándola del brazo.

– Hola niñita – dijo esta burlescamente – ¿Qué edad tienes? ¿Doce? Algún día quizás te desarrolles.

– ¿Q–qué ocurre? – dijo Bridget asustadísima al no entender que pasaba y como de pronto esta otra muchacha la abordaba de esa manera –

– Nada, sólo buscaba una víctima a la cual poner en su lugar. Probablemente, debes estar muy feliz porque Max te abrazó y te dijo linda, cosa que te hace sentir muy popular ¿no?

– Entonces no era mentira – dijeron sus amigas susurrando desde atrás.

– ¿Feliz? ¿Por qué? No entiendo nada de lo que dices.

– ¡Atención! – gritó una niña desde lo lejos – Renee lo hará de nuevo. ¡Vengan!

Dicho eso, comenzaron a aparecer muchos formando un círculo alrededor de todos. Bridget le costaba comprender que en ese momento iba a ser víctima de algún tipo de abuso. Ella comenzó a temblar con cada paso que daba Renee hacia ella. Ésta le propinó un empujón que hizo que Bridget cayera al suelo.

La gente ovacionaba a Renee como si fuera una celebridad, pero Bridget se sentía totalmente desamparada y humillada sin comprender porque le hacían todo esto. Su cabeza estaba fuertemente apoyada contra el pavimento mientras Renee le susurraba unas palabras al oído:

– Tú no eres nadie en este mundo. Sólo eres una niñita desadaptada, no te quiero ver cerca de Max otra vez.

– Por favor, suéltame, te lo ruego – repetía Bridget entre llantos – No entiendo nada de lo que dices, es un malentendido.

– ¿La suelto? – dijo fuertemente hacia la muchedumbre mientras ésta repetía "No" – Entonces, ¿nos divertimos un poco más?

Así Renee se sentó sobre su víctima que estaba postrada boca abajo en el suelo. Reía y reía sin parar junto a todos los que la ovacionaban a su alrededor. De pronto, todos guardaron silencio como si una gran catástrofe hubiera ocurrido y voltearon hacia la derecha mientras abrían paso para que alguien entrara.

– ¿Es...? Es... – repetían tartamudas muchas niñas que presenciaban todo.

– Es Ludwig – dijo seriamente Renee mientras se dirigía al nuevo invitado– ¿Me vienes a robar el espectáculo? Nunca permites que nadie más que no seas tú sea el centro de atención.

– ¡Es Lud! – repetían eufóricas las niñas alrededor con corazones dibujados en los ojos– ¡Es tan lindo!

– Eres molesto, Lud – decía Renee mientras este último sólo se dignaba a sonreír– Ya vete.

– No me gusta arruinarte tus espectáculos linda, pero tengo un pequeño problema.

– ¿Problema? – preguntó aún molesta – Dímelo rápido y vete.

– Que la persona sobre la que te sientas es mi hermanita.

– ¿Hermanita? – dijo mientras observaba a Bridget – ¿Esta? … Tienes razón, tenías una hermana pequeña. No sabía que era ella. ¿Qué quieres que haga?... ¿Qué me salga? ¡maldita sea! De acuerdo... Pero, este favor te lo cobraré.

– Tan linda, como razonable, Renee – decía mientras esta se levantaba y se retiraba. Ludwig se dirigió a la muchedumbre sonriente – Ustedes niñas... ¿podrían no molestar a mi hermanita?

– ¡Por supuesto! – decían mientras se retiraban – ¡Que lindo es Lud cuando sonrie!

Bridget tras eso quedó sola con sus amigas y su hermano que la ayudaban a levantarse. Esta seguía con la cabeza agachada mientras continuaban saliendo lágrimas producto de toda la situación hasta que tomó a Ludwig del brazo para propinarle una gran bofetada.

– ¡Maldito seas! – dijo molesta – ¿Quién te crees que eres? ¡Nunca te pedí ayuda!

– Bridget... – decía sorprendido mientras la observaba – Deberías estar un poco más agradecida.

– ¿Agradecida? Siempre te aprovechas de todas las situaciones. Sólo quieres proyectar la imagen de un hermano bueno y amable para seguir ligando chicas. ¡Maldito seas! ¡No te vuelvas a acercar a mí nunca más en tu vida! ¡Te odio!

Diciendo eso, se retiró llorando mientras continuaba repitiendo. Te odio, te odio


Primer capítulo, ¿qué impresiones tuvieron? Probablemente ni se imaginan hacia que lado irá encaminada la historia, así que los invito a seguir leyendo :)