Primero que nada las palabras en negrita son gritos y las cursivas con susurros, todo eso pasa en su mente.


Despierto del largo letargo en el que me encontraba veo alrededor y reconozco la habitación en la que me mantiene encerrada, el papel de la pared esta arrancado a partes dejando ver el cemento, yo misma lo había hecho.

Hay un vaso roto al lado de la puerta, esta manchado con sangre y mancha la alfombra gris ya de por si sucia, me miro la mano, una herida larga y grande, todavía sangrante, duele, punza, quema, arde, se siente bien, se siente…algo

La herida es muy grande para ser accidental ¿Me la hice yo misma? No se, lo he olvidado, he olvidado toda mi vida, quien soy y lo que tengo, lo único que puedo recordar es a él, espero que hoy no llegue temprano, no dejes que llegue temprano, si hay algo allá arriba para lo que todavía valgo, mátalo, mátalo en el camino a casa, o déjame matarlo a mí, por favor.

Gateo hacia los cristales rotos, no pude pararme, duelen mucho, todo duele mucho, todo el mundo me hiere y nunca nada sana. Nada.

Tomo un pedazo de vidrio y lo examino, refleja un poco de luz que entra por la pequeña ventana cerca del techo. ¿Luz? Miro hacia arriba, allí no hay nada, ni ventanas ni luz, mucho menos luz, ¿Cómo se sentía la luz? ¿Era de color? ¿Era cálida o fría? ¿Y si no tenía temperatura?

Algo cálido y húmedo cae por mis mejillas desde mis ojos mientras más ¿desesperada? Me siento ¿Qué es? No lo se, no lo recuerdo, no lo recuerdo, todos los día pasa, todo los días esta cosa salada cae de mis ojos y llega a mi boca o al suelo, pero no se lo que es, no lo se.

Deslizo suavemente el cristal por mi muñeca y mi brazo, se siente cálido, eso esta mal, quiero sentirlo punzante, ¿Cómo? ¿Cómo lo hago? ¿Cómo? Mi mano tiembla y apreta más el vidrio mientras pienso.

Y de repente, de la nada, se siente bien, se siente correcto, por fin. Duele, corta, punza, se hunde en mi carne y quema, desgarra, se hunde más. Un solo lugar no es suficiente, no.

Lo llevo hacia arriba por mi brazo, hago una línea recta hasta donde termina mi antebrazo, Luego hago dos líneas horizontales, justo donde empieza y termina la más grande. ¿Qué era eso? No lo se y no quiero averiguarlo, quiero sentir eso de nuevo, como duele, quiero volver a sentirme viva,

Lo llevo a mi cara, primero suavemente, se siente rasposo pero no duele, debe doler, tiene que doler, debe hacerlo, debe, debe.

Lo presiono contra mi piel justo en un lugar húmedo donde esas cosas caen por mi cara, no las quiero. No.

Sigo el recorrido de una, hacía bajo en mi cara, en el cuello, luego en el pecho, algo rosa claro me tapa el camino, es el vestido que el me puso ayer, me tapa el camino pero yo quiero seguir eso, quiero seguirlo, quiero.

¿Y si lo rompo? No, él se enojaría, se molestaría y no quiero que se moleste, no quiero que se moleste, no quiero, de verdad, no quiero, yo soy buena y no quiero que se moleste, yo soy buena.

No puedo seguir, lo que tengo en la mano ya no me sirve. Lo lanzo a la pared y se hace pedacitos más pequeños. Es casi mágico ver como algo tan débil y frágil puede hacer sentir tanto dolor. Algo que se rompe apenas con un golpe, ojala yo pudiera romperme así.

Las cosas ya no recorren mi cara, ya pararon, por fin pararon, no me gusta, no lo hace.

Escucho sus pasos, él viene, esta cerca de la escalera, lo escucho.

Gateo hasta mi rincón, el más alejado de la puerta, no quiero estar cerca de él, no.

Abre la puerta y me mira fijamente, se acerca, me pego más a la pared deseando poder mezclarme con el fondo

-Hola cariño-susurra y pasa una mano por mi herida- ¿te hiciste daño de nuevo? No debes hacerlo, te hace mal-mira alrededor, examinando- ¿Con que te lo hiciste?

No respondo, no quiero responder, no voy a hacerlo. Él se para y camina a través de la habitación, llega a la puerta y ve el vaso roto.

-¿Rompiste el vaso?- se acerca rápidamente a mi, me toma del cabello y grita- Dime ¿rompiste el vaso? ¿Fuiste tú? ¿Fuiste tú, maldita zorra?

-No lo se- susurro, quiero gritar, pero no puedo, él me tiene prohibido, quiero, quiero, no puedo, no puedo.

-¿Cómo que no lo sabes? Debes saberlo, por que tú lo hiciste, puta rastrera ¿tú lo hiciste?

-No lo se-grito, grito, después de tanto tiempo, grito, grito.

-¿Qué te he dicho de gritar, pequeña ramera?

Me tira de cara a la pared y me vuelve a preguntar.

-¿Qué te he dicho de gritar?

-Que no lo haga-susurro, tengo miedo, quiero que se valla, quiero que se muera.

-Si, eres una buena niña y mereces un premio, por recordarlo, mañana te traeré un vestido, cariño.

Se pone detrás de mí, me aplasta, ahora sus manos están en mi cintura, aléjenlo, alguien aléjelo, por favor, por favor.

-¿de que color lo quieres, dulzura?

No lo quiero, no quiero nada de él, no quiero el vestido, no, no, no

-¿De que color?- pregunta.

No lo se, no lo se, nunca lo se, solo digo colores al azar, no quiero un vestido, no quiero.

-Celeste-digo.

-¿Celeste? Que bonito, se verá hermoso con tu cabello.

Me duele la cara, no ese dolor bueno, no quiere que duela así, no quiero que duela así.

-Pero hoy fuiste también una niña mala y a las niñas malas se las castiga.

-No, por favor, por favor, prometo no volver a hacerlo, nunca, pero por favor no- esas cosas salen de nuevo de mis ojos, no las quiero, no las quiero.

Una de sus manos baja por mi estomago y la otra sube, párenlo, por favor, no lo quiero ahí, no de nuevo, no de nuevo.

Lo golpeo con el codo y me lanzo a otra esquina alejada, por favor que se aburra y se valla, por favor.

-No, no, no cariño-me sonríe, no quiere que me sonría, no lo quiero a él- debo castigarte-camina lento, le gusta verme asustada, le gusta, no quiero que se acerque-Además ¿para que peleas? nadie te quiere, nadie, tu padre te abandono hace mucho tiempo y tu madre, tu madre prefiere revolcarse conmigo que salvarte.

Me toma del cuello y golpea mi cabeza contra la pared, todo se vuelve negro.

Me encuentro a mi misma en mi pesadilla de nuevo, todo es blanco, todo, absolutamente todo, no me gusta el blanco, debo salir de aquí, debo salir, tengo que salir, tengo que.

Cállate, hay alguien aquí, no hables, que no hables te digo, si a ti, tu la chica que siempre esta a mi lado en mis pesadillas, deja de hablar y déjame escuchar.

-Ha empeorado-es un hombre el que habla, están en la puerta. Él, otros dos y una mujer.

-¿Sus alucinaciones son más frecuentes?- la mujer habla, no yo tampoco se de que hablan, que te calles, quiero escuchar, no entiendo nada.

-Y violentas, mira a la pobre chica.

No, no se de quien habla, que no se, puede ser tanto tú como yo. Cállate.

-¿Cuántos años tiene?

-Nunca supimos, pero creo que 16 o 15 mínimo.

Que todavía no se, tu y yo tenemos la misma edad, o eso parece.

Cállate.

Detesto este lugar, quiero irme de aquí, pero no quiero despertar detesto más ese lugar que este. Quien sabe que estará haciendo él con mi cuerpo.

¿Qué duerma? Pero si me duermo en un sueño… ¿no despertare? ¿No? Un sueño en un sueño, ya entendí, gracias, te haré caso

Cierro los ojos y me duermo, valla quien lo iba a pensar la chica extraña tenía razón, aquí no hay nada.


¿Lo entendieron? ¿les gusto? A mi si, tenía una viñeta parecida pero no me convencía del todo, luego hoy

L. D. Forza (¿es así?) subio una viñeta que me gusto y me inspiro. Así que esto va para ti becca.

Espero que les guste, y que lo haya calificado bien, no supe en que ponerlo.