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Debo agradecerle a mi último caso unas cosas: El dinero, la publicidad y otra oportunidad para hablar con Josh. La invitación a comer, dice mucho de él, considerando que su jefe me contrató, no hace mucho, para investigar sobre su "enfermedad", lo cual deja ese "detalle" en el olvido.

Me citó en su restaurante favorito, aunque me asusté un poco cuando me comentó que su novia, la misma que le voló unos dientes a su jefe, temí un poco por mi vida. Las mujeres perdonan pero no olvidan. Una de las cosas que aprendí en este caso tan particular.

Llegué al mencionado lugar. Y luego del saludo, Josh me comenta.

—Ya ordenamos; Mal se molesta un poco cuando anda hambrienta.

—Eres un exagerado, Josh. No le hagas caso—le refutó.

Me senté, vi la carta. No voy a negar que me temblaban un poco las manos, para ser honestos era demasiado obvio mi nerviosismo.

—Tranquilo Kevin ¿Si?—me comentó la novia de Josh.

—Este bien. Sin resentimientos, Melisa—le respondí.

—Solo dime "Mel"—agregó ella—, mi madre era la única que me llamaba por mi nombre completo, y lo hacia para regañarme o para que dejara de golpear al vecino.

—Entendido—fue lo que pude articular como respuesta.

Josh tosió, quizás buscando romper con tan incómoda situación. Poco sutil, pero efectivo.

—Te citamos por muchas razones, los fastidiosos de los paparazzi han estado indagando sobre tu investigación sobre mí. Dudaron tanto que nos entrevistaron.

— ¿Aceptaron la entrevista?—le pregunté.

—Estábamos cortos de dinero, se acercaba la fecha para pagar el alquiler del apartamento, mi auto se le dañó el motor y a eso súmale que quería traer a este sitio a Mal —respondió Josh.

—Comprendo, yo hubiese hecho lo mismo. —respondí nuevamente.

—Además que no comprendemos mucho lo que pasó en el último caso en el que involucraste —dijo Mel —, y bueno lo mejor es ir a la fuente.

"Aquí vamos otra vez", pensé. Habían alterado tanto los hechos, como siempre lo han hecho este gremio de entrometidos, que uno no sabe donde comienza la realidad y termina la fantasía, o el amarillismo puesto para crear morbo en los lectores consumidores de esos productos que engordan el cerebro de las personas que lo consumen. El propio McDonald visual.

La historia es simple: Un integrante del jurado de los Premios MTV, los dedicados a las películas en específico, estaba perdido y en mal momento, faltaban semanas para la ceremonia y era un riesgo cancelar la ceremonia, ya que le habían pagado al elenco de Jersey Shore, un poco tarde para retractarse, y no querían caos absurdo fuera de sus cámaras, solo dentro de las mismas, lo que se llama el caos controlado.

¿Qué tenía de especial esta persona? Respondía al nombre de Dorothy Miller, una egresada de una escuela de cine que escribía una columna en la revista de quinceañeras, dedicada a reseñar obras de la pantalla grande en general. Destetaba las películas de terror para adolescentes, las de romance nos escapaban a su desprecio, poco del cine actual enfocado a ese mercado le parecía bueno. Por otro lado, hablaba maravillas del cine juvenil de los ochentas ¿Cómo sabía de ella? Aparte de la información que me brindaron los de la cadena, las hijas de mi amigo Chester me complementaron la información. Además que su blog se ganó un premio no hace mucho, según lo leí en un periódico mientras estaba en el seguro por un accidente que sufrió mi querida moto.

El punto era que alguien se la llevó, típico, un secuestro. Según testigos oculares y vecinos. Pero lo interesante es que describen a la persona como una joven o como un rockero de cabello largo que llevaba una larga camisa de color negro con un extraño estampado en el frente de la misma, algo pasado o pasada de peso, cabello alborotado, fue la vaga descripción que dieron de la persona responsable del secuestro.

Según, siempre recibía visitas de sus lectoras, así como de algunos de sus padres. Dorothy era una persona muy tratable, por muy severa que podía parecer en sus artículos. Era bastante dura y complicada para complacer como crítica de cine. Aunque estando en su puesto, cualquiera se cansaría de ver películas hechas por el simple motivo de sacarle el dinero a los adolescentes sin sustancia alguna, que consumen cualquier cosa en estos días, sin importarles la calidad o que tan trillado esté el tema.

Me contrataron para encontrarla lo más pronto posible y por otra razón. Una simple razón, por la misma por la que tuve a ese loco productor como cliente, era el más barato de la larga lista de detectives privados de las páginas amarillas. A veces pienso que mi estrategia de entrar al mercado le faltaba algo Dios ¿Quién me mandó a dejar las clases de marketing? Ahora es que les veo la utilidad en mi vida como profesional, creo que es un poco tarde para arrepentirme de dejarlas.

En la jefatura y con uno de mis clientes de compañía, conocí a la hermana de Dorothy, Glenda. Ambas compartían un humilde apartamento en Los Ángeles, además de ser un testigo clave en el caso. Prácticamente vio todo, con detalles con el costo de salir del asunto con moretones y una posible fractura en su brazo izquierdo. Me senté a hablar con ella y me presenté como un detective privado contratado por los jefes de su hermana para encontrarla lo más pronto posible.

—Sé que te lo han pedido muchas veces pero ¿Qué pasó Glenda esta tarde? No omitas detalles—le pedí lo más amable posible.

—Como todos los sábados, mi hermana se reunió con algunas de sus lectoras de la revista y su blog en el parque localizado en la esquina de donde vivimos para hablar y pasar un rato agradable.

Glenda hizo una pausa para ajustarse al asiento y su postura con el brazo incapacitado, hasta que un médico diera su opinión.

—Fue una semana un poco tensa para ella. La llamaron para ser jurado de esa entrega de premios de MTV; quizás para hacerla un poco más respetable y tanto sus superiores como algunas de sus lectoras de la columna que escribe para la revista no tomaron muy bien su opinión de "Medianoche".

— ¿Alguna razón en particular para causar tal relevo?

—Su artículo salió en el número especial de esa película y del libro de donde todo salió.

— ¿Qué tan mal se lo tomaron?

—Sus jefes no muy bien, de repente les importaba la consistencia de los artículos que se hacían y el club de fanáticas hicieron de las suyas en su blog. Aunque recibió una buena paga por la polémica que generó su crítica a la primera película.

— ¿Primera película?

—Si, menos mal que no es crítica literaria, si no la hubiesen catalogado de hereje. Esas fanáticas de la mencionada franquicia son muy peligrosas. Más bien, creo que con lo locas que están, un secuestro no es algo tan grave.

— ¿Estás segura de lo que dices? No creo que sean tan extremas estas muchachas.

—Claro que sí. Una vez, en una convención de comics, un amigo encendió su mechero cerca de un afiche de tamaño completo. Y no se lo tomaron muy bien que digamos, hasta estaban afilando sus cuchillos.


Nota del Autor: A pesar de la demora, regresa el singular detective de Celebridades, Kevin Clancy.