Potion and Memories

Mire todo a mí alrededor, si, definitivamente aquello era droga, sino no vería todo más grande que yo, las puertas… el telón… la sala… el ajedrez…

Una fuerte punzada llego a mí, cerré los ojos tratando de apaciguar el dolor, en mi mente mil imágenes iban y venían, de un lado a otro, todas las conocía, pero no lograba ponerlas en un orden correcto, asiendo que me mareara

Un conejo con terno, un gato con una sonrisa enorme, un sombrerero loco de remate, una reina roja decapitadora, unos gemelos tiernos, una oruga adicta al puro, nada concordaba, una llave, esa misma que tenía en mi bolsillo, una niña… esa niña se parecía mucho a mi, no, esa era yo, si… yo recordaba eso… cuando seguí a aquel conejo, y caí en un agujero parecido al de un rato, y cuando… estaba… en un lugar muy parecido a este, y con una poción sabor a cicle, como la que recién me había tomado, toque débilmente mi bolsillo, ahí tenía una llave, la llevaba conmigo desde que tenía recuerdos, me acerque torpemente a la puerta más pequeña, calce la llave que cavia perfectamente y la puerta se abrió, trague saliva fuerte, mi cabeza me dolía mucho, aquello yo lo conocía, era un recuerdo de antes de ese hombre, yo ya había estado en aquel lugar… el extraño y un tanto grotesco paisaje, era un bosque oscuro y solitario, y a lo lejos se distinguía un enorme catillo rojo, y a un tanto más cerca, pero alejado del rojo, uno blanco ¿cómo se llamaba?, ah, wonder… wonder… wonder algo

Entre a aquel enorme jardín, mi cabeza me zapateaba, vi al conejo pasar por mi lado, llevaba su traje rojo puesto, paso de largo de mi

- ¡hey! ¡Tú! ¡Conejo! – llame su atención y este se dio la vuelta

- ¿Alice…? ¿Qué… haces aquí? – pregunto sorprendido

- ¡tú! – lo mire petrificada, era la misma voz de la estaña conversación que había entablado antes de caer inconsciente, por última vez, a mi mente vinieron mas recuerdos, me afirme de lo primero que encontré cerca para no caer al suelo

- ¿Alice…? ¿No me recuerdas?

- ¿debería?

- ¡sí! – Grito el conejo histérico – esto es malo, esto es malo – repitió una y otra vez, de pronto paró en seco – el gato, el gato, el debe saber, el sabe – comenzó a correr en una dirección rápidamente, luego para y me grito desde su posición – ¡qué esperas! Muévete

Me apure para alcanzarlo, cuando estuve cerca de él, este me miro durante un momento de forma escudriñadora

- toma, esto te hará crecer, pero toma solo dos gotas, nada mas – obedecí sus instrucciones al pie de lo dicho, sentí un extraña sensación en el cuerpo, tanto como la de cuando me había encogido, poco a poco fui creciendo hasta recuperar mi tamaño original, sacudí mi vestido y seguí al conejo, llegamos a un árbol con un gran tronco, el conejo lo toco con un patrón determinado de golpes y la puerta se abrió y un joven de mi edad salió por esta, tenía un aspecto un tanto, no se… rebelde, tenía el cabello de un extravagante color conchevino, y un punto importante, orejas de gato del mismo color, su cabello estaba despeinado, como si se acabase de despertar, sus ojos eran de color azul oscuro, tanto como el mar, llevaba una remera apretada a un formalísimo tórax, y un chaqueta de el mismo color, negro, en su cuello tenia una bufanda mal puesta, era rallada, morado con rosado, otro zapateo mas en mi cabeza, si sigo así estaría dudando si tengo o no un camión personal que se encarga de mis dolores celebrares, continúe, tenía unos pantalones negros también, de mezclilla, y su atuendo terminaba en unas converse también negras, me miro durante unos segundos y abrió sus hermosos ojos desmesuradamente, antes de que me diera cuenta me tenia abrazada y con fuerza, me trate de escapar, pero todo intento fue inútil

- suélteme – dije tratando que se alejara, lo hizo en el acto y me miro triste

- ¿no te acuerdas de mí? – otro más…

- no recuerda nada – le aclaro el conejo, negando con la cabeza

- pero eso sí que es malo – comento el gato frunciendo el seño en señal de molestia

- ¿por qué es tan malo que no recuerde ni mi nombre? – pregunte perdiendo la cabeza, no, no la había perdido por que seguía pegada a mi cuello, y cada vez doliéndome más, pero que no hubiese dado por perderla

- es porque… - titubeó el conejo – porque…

- no, no podemos decirle – le corto el gato

- tal vez si va donde el sombrerero recuerde mas – comento el conejito, el gato lo miro enojado

- no, eso sí que no, ella se queda conmigo hasta que me recuerde – reacciono con fuerza y me agarro de un brazo

- está bien, pero no tenemos mucho tiempo, el juego tiene que continuar – le advirtió el felposo conejo blanco

- si se – le dijo el gato exasperado, al parecer no tenía mucha paciencia – cuídate – y dio por terminada la conversación, me empujo dentro del tronco del árbol y cerró la improvisada puerta, dentro del árbol había una casa, con dos camas, un baño, una cocina y un comedor, todo muy bien decorado y ordenado – ¿no te acuerdas ni de tu nombre?

- no, ¿Cuál es? – ese hombre, a pesar de su extraña forma de vestir era muy cordial al hablarme, y lo hacía de forma cálida y tierna, se había ganado mi confianza con facilidad, nos acercamos a una de las camas y nos sentamos en esta

- Alice, Alice Liddell – dijo él, me sorprendí, pero si ese era el nombre que me había inventado y con el cual me había "auto bautizado"

- ¿tú me puedes ayudar a recuperar mis recuerdos? – le pregunte recordando las palabras del conejo

- todo lo que tú me pidas lo hare – la voz que había usado para decir eso, me había sonado como una confección de amor, era tierna y lenta, como si quisiese que yo procesara todo de una sola vez, me acerque un poco a él y lo abrase, el no se complico en nada y me correspondió con rapidez

- gracias por ayudarme, ¿por donde tenemos que partir? – le dije una vez que nos separamos de la cálida demostración de agradecimiento

- por mí, luego por el bosque… - me dijo con una sonrisa de oreja a oreja… ya no lo soportaba mas, mi cabeza me dolía tanto que me tuve que afirmar en el, me miro preocupado, cerré los ojos y sentí como me recostaba en la cómoda cama – duerme, tal vez eso te ayudé

- si – concorde, y al acto me quede dormida

¡Hola!, como verán, este capítulo tampoco es largo, y yo creo que se va a hacer costumbre, espero que les haya gustado, tanto el gato Cheshire (baba) como en capitulo, como siempre les pediré que dejen un review, para saber su opinión de mi texto, les agradezco a Emi. Mc y Alas De Fuego, Mis lectoras V.I.P, y con este capítulo completo mi record personal, tres capítulos en un día :D

Cuídense :DD, adiós