La profesión de ser actor es muy complicada: la competencia es dura, y encontrar ese gran papel puede tomarte toda la vida, y aun de hallarlo, el público hoy te ama y te conmemora, y al día siguiente no eres más que material de tabloides de supermercado.

Josh Horwitz lo sabía muy bien.

El último par de años han sido una ruleta rusa para aquella ex-estrella infantil: programa en programa, cameo tras cameo, en ciertas ocasiones más cerca de la cima que en otras, pero al menos había una cosa que valía la pena y que no cambiaría por nada.

Melissa Janice Doherty...o "Mel" para no ser tan formal.

Ella era la única mujer que parecía poder estar con él en sus peores jergas de borrachera, y me refiero a literalmente: ella iba a sus jergas en los bares de la zona de Hollywood y era una de las pocas personas que podía igualar —o sencillamente superar— la beberecua de Josh.

No era una relación perfecta: él era terco, y ella, bueno, también en realidad. Pero quizás esa era la misma razón por la que en estos dos años habían podido quedarse juntos: esa ciudad donde residen es hostil, y era mejor tenerse del mismo lado a enfrentados el uno con la otra.

Y nadie quiere pasar el Año Nuevo en solitario.

No: esta vez no estaban de humor para una gran celebración, solo quedarse en su apartamento, ver televisión, beber y coger (no necesariamente en ese orden)

Sea de la manera que sea, Josh no podía sentir lo suficientemente cerca el siguiente año, tenía que ser mejor que este.

—¿Josh, a dónde vas?—preguntó Mel, al ver que su novio se levantaba del sillón, mientras veían uno de esos cursis especiales nocturnos para la última noche de Diciembre.

—Tengo una llamada, ahora vuelvo—contestó.

Josh sabía que solo podía ser una persona: su agente, Oliver, y con una sola noticia: si finalmente encontraría ese trabajo estable que tanto quería.

Y es que Josh podía soportar la vida bohemia de una antigua estrella infantil venida a menos, pero Mel...Josh estaba en deuda desde ese romántico primer encuentro donde ella lo roció con gas pimienta adulterado con tequila barato.

—¿Tenía que ser en Año Nuevo no, Oliver?—preguntó, marchando hacia la cocina del apartamento

—Dijiste que te llamara tan temprano como tuviera noticias, y las tengo—contestó el agente.

—¿No deberías estar en una fiesta ligando cantantes noruegas o algo así?

—El trabajo viene primero...

—¿No conseguiste cita eh?

—¡Las prostitutas cobran el doble en esta noche! ¿¡Cómo rayos no hice reservación!

—Luego discutiremos de tu amor por las mujeres que tienen sexo por dinero—comentó Josh—, pero creo que debes decirme lo que sucedió con el piloto.

—Si, el piloto...el caso es que el creador me acaba de llamar, y a él lo acaban de llamar los productores, el caso es que...no, no será tomado.

—¿¡No!

—Josh, tú sabes como es el negocio: a veces te arriesgas, y eso involucrar ganar y perder.

—Lo sé, lo sé...al menos...al menos, ¿te dijeron que pondrán en mi lugar?

—Yo que sé: una tonta comedia juvenil o algo así, pero el caso es que al menos por esta ocasión no será.

Josh llevó su mano librea la nuca mientras daba miradas sin enfoque al piso, tratando de dejar en su interior algo que no deseaba que emergiera.

—Oye, tranquila Josh: mañana mismo buscamos otra cosa, todavía quedan algunos proyectos que prometen.

—¿Me tendré que disfrazar de atún otra vez no es así?

—Con suerte, será de salmón.

Josh no sabía que era lo más triste: el no conseguir el trabajo, el saber que quizás tendrá que ponerse un disfraz de pez para un programa infantil, el hecho que ese era su mejor prospecto de empleo en el futuro inmediato, o que al saber que existían aún probabilidades de conseguirlo lo ponía contento.

—En fin...¿estarás bien, Josh?—preguntó Oliver, al notar el largo silencio que su cliente había comenzado tras la palabra "salmón".

—Si, tú tranquilo, las he visto peores...Feliz Año Nuevo Oliver.

—A ti también Josh. Mañana hablaremos.

Y colgó, y Josh encontró en sus hombros una pesadez insoportable. Dio vueltas y dirigió la mirada a todos lados pensando una sola cosa, con toda la tranquilidad y serenidad de su ser, realizó en su cabeza una sencilla pregunta.

¿¡Qué coño estoy haciendo con mi vida?

—¡Josh! ¡Te perdiste de algo increíble!—Mel exclamó entrando en la cocina—¡Un mono con ébola mordió a Regis Philbin y...!

Melissa detuvo su entusiasmo al notar la expresión de Josh. Claro, él en el más tradicional estilo actoral de ocultar que tan jodido realmente estaba, sonriendo y tratando de mostrarse contento, pero Mel había aprendido a leer señales sutiles cuándo fue compañera de cuarto de una sociópata en la Universidad, y no era fácil de engañar.

—¿Pasa algo Josh?

Mel había hecho la pregunta en el tono más adorable que Josh había escuchado, vestida con una gruesa camisa gris de un equipo de Hockey canadiense que nadie conocía y unos pantalones deportivos algo rasgados de las rodillas, con sus ojos grandes, azules, juveniles y expresivos,y con su cabello ligeramente despeinado cubriéndole parte de la frente...esa mujer era...perfecta. No podía mentir (ya lo había intentado)

—Cosas del trabajo Mel...ya te puedes imaginar.

Entonces Mel buscó a Josh en un abrazo.

—Está bien Josh...ya será en otra cosa.

Si Mel gritaba, como cuando Josh se bebió la última cerveza en ese caluroso día de julio, de algún modo no se sentiría tan mal, pero esos actos de gentil comprensión le partían el alma.

Mel tomó de la mano a Josh y lo guió de nuevo al sillón.

—Mañana nos preocuparemos—ella dijo—. Pero hoy no: veamos tele, comamos chatarra, y...

—¿Bebamos hasta que nos perdamos el asco?

—Te vi caracterizado como Charlie Sheen Josh...ya nada de lo que haga nadie me puede dar más asco.

Mel siempre tenía un modo de hacer que una sonrisa emergiera de la nada de su rostro. Con una mujer así, con una compañera así no puedes ganar, así que se rindió, y la acompaño al ritual de no-hacer-nada que tanto amaban.

—Oye Mel—Josh buscó la manera de plantear una pregunta, ya con un par de cervezas encima—, ¿me puedes decir algo?

—Adelante.

—¿No has bebido esta noche?

—Estoy bebiendo algo ahora...

—Es una soda...generalmente te lavas los dientes con Whisky, es...extraño de ver...

—Si, sobre eso...Josh...hay algo que necesito decir...

—¿Qué? ¿Encontraste la religión y ya no vas a beber?

—Primero: no. Segundo...si tengo que dejar de beber, aunque no porque quiera, sino porque debo...

—¿Cómo que "debo"? ¿Debes dejar de beber? ¡La bebida no ha matado a nadie! Bueno, excepto por eso de la cirrosis...los accidentes en auto causados por los conductores ebrios, enfermedades relacionadas con la obesidad, y los niños no-natos de las madres que beben...

—Bingo Josh—Mel mencionó con el rostro tomando un tono colorado.

—¿"Bingo"?

—Ya sabes, lo último que dijiste.

—¿Qué cosa?

—Lo de las madres...que beben...

—¿Y? ¿Los niños y las madres que beben? ¿Qué tiene eso que ver con...?

Aunque Josh estaba borracho, hasta él supo a que se refería Mel con su movimiento de cabeza, el tono de sus mejillas, y la extraña sonrisa que no podía disimular por más que intentaba.

—¿Estás...?

—Si Josh...lo estoy...

—Caramba...ponerme el disfraz de salmón no luce tan malo ahora—el actor mencionó para luego tomar un trago más.

—¿De que te quejas? Soy yo la que no podré beber en nueve meses—Mel respondió.

—Entonces...¿qué hacemos ahora?

—Pues...¿Quieres ir a Las Vegas a casarnos de último minuto?

—Bueno, pero tu conduces.

Y tras levantarse del mueble llenó de papas fritas y semillas de calabaza, pero antes de marchar a la puerta para su muy bien pensado acto impulsivo, Josh y Mel encontraron la mirada del otro, se sonrieron, y en un abrazo se fundieron, riendo, sonriendo, con nervios, con alegría, con miedo, con emoción, pero con la esperanza de saber que se tenían en todo momento, para toda ocasión.

—Mi cabello es un desastre—Mel comentó mientras veía su rostro en el espejo retrovisor del auto de Josh

—¿Tú cabello es un desastre? ¡Yo soy un desastre!

—Somos un desastre cariño...somos un desastre...

Y arrancaron: el último día del año agonizaba pero todavía alcanzo a dejar sus sorpresas, y sin dudas el siguiente no estará desprovisto de las suyas.

NOTA DEL AUTOR: Después de terminar con Josh, este puede ser visto como el "final no oficial" de la serie. Si gustan, aquí pueden ver algo como si se terminará y creo yo que es lo suficientemente auto-conclusivo. No es como si de hecho hubiera pensando en algo más, es solo una viñeta con motivo de año nuevo que tuve el impulso de escribir, y como de todas maneras ya lo tenía hecho y no iba a continuar, supongo que no importa que ya el final haya salido.

PD: Sé que es cursi, sé que es sentimental.