Una oportunidad para brillar, para ser otro y dejarse llevar por una historia de terror o…

¿más bien romántica?

Por fin, el día del estreno- pensó la joven vestida con ropas victorianas metida entre unos árboles del pequeño bosquecillo.

En realidad lo que estaba a punto de suceder no era una obra teatral sino algo más como una mini escena dentro del festival escolar. El día de brujas usualmente celebrado con grandes pompas en aquel colegio, después de tanto tiempo, por primera vez era festejado en la noche.

Ella amaba esa excitación antes de salir. No sabía si mucha gente presenciaría la escena o no pero por lo menos si tan sólo una persona la veía, quedaría impactada por su gran talento. A pesar de todo este derroche de vanidad, sus piernas temblaban y las manos le sudaban frías. Todo va a salir bien, Will y Victor actúan conmigo así que todo saldrá bien; con estas palabras se dio fuerzas y miró hacia el cielo. Una vez que los fuegos artificiales concluyeran sería su turno. De a poco iban apagándose mientras ella recordaba sus líneas más que memorizadas. Finalmente, el cielo sólo dejaba ver sus estrellas tintineantes en su oscuridad. Era la hora. En el panfleto estaba la ubicación en dónde se encontrarían. Rogaba por que sus amigas llegaran a tiempo.

Dio una profunda inspiración y salió corriendo del bosquecillo. Gritaba como una posesa mirando siempre sobre su hombro. Caía a cada pocos pasos, llenando de pasto aquel hermoso vestido. Una vez que la gente pensó que era tan sólo una loca disfrazada y que nada iba a pasar, saltó de un árbol algo negro que la tomó por la espalda.

- Sabes que no puedes escapar de mí. Si sigues corriendo tu pulso va a llamar a todos.

La sombra de los árboles había resultado ser un chico de unos dieciséis años, al igual que ella, con ropa de época totalmente negra a excepción de una camisa azul que en la oscuridad se confundía con el negro.

Una vez que la chica estuvo en sus brazos y, habiendo dicho aquellas palabras, lamió el níveo cuello haciendo que el pequeño cuerpo se estremeciera. Como todo estaba dentro de una coreografía pactada, la actriz solamente debía parecer victima y dejar que su atacante hiciera lo que tuviera que hacer. Por esta razón, pudo echar un vistazo con lo que apreció la cantidad de personas que se habían dispuesto a su alrededor para observar lo que sucedía. Esto la puso más nerviosa, ayudando indirectamente con el papel.

-Esta noche te convertirás en parte de mi clan y nadie podrá hacer nada para detenerme.

En esta parte de la escena, el taparía la visión del rostro de la joven con su cabeza, para simular un apasionado beso del vampiro. Sin embargo, para sorpresa de la chica, no fue una simulación. Un apasionado beso tomó su boca sin darle tiempo a nada. Unos labios fríos en contraste con el calor abrasador de su boca, era una mezcla sumamente placentera. El beso concluyó, ella nunca notó en qué momento pero, mientras volvía a la realidad, ahora su cuello era atacado por esos labios. Con todo esto, por poco había olvidado sus líneas de no ser por un brillo metálico proveniente del bosquecillo.

-¡Frederic, Frederic, ayúdame!

-Nunca más pronunciaras el nombre de otro hombre. –Los ojos profundos de su compañero de escena la congelaron en el lugar. Parecía haber captado la esencia del vampiro a la perfección sin embargo hasta a ella le daba miedo mirarlo.

-¡Detente ahí, horrible criatura de la noche! No corromperás a mi amada Isadora. Yo te desafío.

Ahí aparecía su salvador. Un joven de cabellos rubios, el opuesto a su atacante, con la misma altura; eso sí, había aparecido blandiendo una espada con una empuñadura en cruz. Su traje de colores vivos daba la sensación de calidez aunque su cara no decía lo mismo. Pudo ver que parte del labial que usaba su amada estaba en los labios de aquel tipo. Iba a matar al vampiro, costara lo que costara.

-Déjala ir. La batalla es entre tú y yo.

El vampiro se levantó del suelo junto con la chica sin soltarla. Observó un momento a su rival, sonrió y le plantó un beso a la joven sin dejar de observar a aquel chico con la espada. La sangre del salvador comenzó a hervir.

-¡Canalla!

Hizo una corrida rápida hasta el vampiro quien pudo empujar a la joven y salir del camino de la espada.

-Con una simple espada no podrás acabar conmigo, tonto mortal. La joven es mía y pronto beberá tu sangre como primer festín.

-Ella nunca dejará de amarme aunque logres convertirla.

-No se resistió cuando la besé, no creo que te ame ya.

Todas estas palabras que el vampiro decía, eran parte del guió pero para el caballero, eran algo más personal. Ese idiota de Victor, pensó mientras se medían para la contienda, sabía muy bien que Lili hace tiempo estaba enamorada de él, aunque por una estupidez, nunca pudieron ser pareja (la rechazó sin darse cuenta de lo que decía). Y ahora llegaba ÉL a querer arrebatarla de sus manos. Eso no se lo iba a permitir.

- ¡Ponte en guardia! – Tiró la espada al pasto y colocó sus puños a la altura del pecho, en visible posición de pelea.

-¿Piensas que con tus débiles puños podrás vencerme?- Su continúa sonrisa burlona lo estaba sacando de quicio.

- Ya veremos quién es el que tiene puños débiles.

Se lanzaron a pelear. Los espectadores junto con Lili permanecían petrificados en sus lugares. A todos les parecía que la pelea lograba ser realista pero Lili sabía que no era una pelea para la escena. En realidad estaban luchando y no quería que lo hicieran pero no sabía cómo detenerlos. En la escena funcionaba a la perfección pero ¿y después?; meditó con miedo.

La lucha fue a parar al bosquecillo sin embargo las personas no los siguieron suponiendo que luego pasaría algo más. Los puños volaban a ciegas hasta que el vampiro logró derribar a su adversario y atarlo con las lianas que utilizaron para la escena.

- Estate tranquilo.-le susurró- Cuando todo termine te vendré a desatar. Ahora- se incorporó limpiando su ropa- es el momento en que el vampiro tome a la dulce jovencita y la muerda. –Le sonrió y se alejó.

Cuando el vampiro fue el que salió del bosquecillo, algo le dijo a Lili que la escena se había terminado hacia rato.

-Quien había jurado protegerte con su vida ahora se encuentra mirando al cielo con ojos fríos. Ya no habrá más intromisiones- declaró hacia el público. Luego se acercó hasta la joven, la tomó entre sus brazos y sin reparos la besó nuevamente. La cabeza del vampiro fue a parar una vez más al cuello de la chica mientras sentía que quería dejarle una marca reclamando aquel cuerpo más que morderla.

-¿Qué estas haciendo, Victor?- le susurró- ¿Por qué Will no es quien me salva? ¿Qué pasó?

- No me dieron ganas de que el niño mimado ganara.-declaró en voz baja- Además es mucho más genial cuando el que gana es el vampiro, ¿no?-mirando al público nuevamente levantó la voz para que todos lo oyeran- ¡Ahora te llevaré a mi castillo-la observó dándole a entender que tenía que desmayarse, simulando haber sido convertida, lo cual hizo a la perfección- donde te convertirás en mi esposa para toda la eternidad!

Una vez que la tuvo entre sus brazos fueron en dirección hasta el bosquecillo. Él pensaba que todos aplaudirían su salida victoriosa. Lo que no se esperaba era que el vestido de su futura esposa fuera tan largo que lo hiciera tropezar con todo y esposa. La audiencia estalló en risas, mientras la moribunda y el vampiro se incorporaban del suelo. Una vez más interpretó la escena del desmayó y fue llevada en brazo perdiéndose de la vista del público bastante abochornada.