« Mine. Copia, plagia, todo eso... Y amanecerás bajo el agua. He dicho.
« Fandom. Be Crazy ~ The Madness.
« Pairing. Tom/Anne Marie » Tonne.
« Music. Always + Panic! At The Disco.
Don't you remember? + Adele.
I'll be waiting + Adele.
« Mayday, mayday.
Para Ellie, o b v i o u s l y. Man, I'm so dead with this shit. De verdad que no puedo soportar tanto dolor (?), soy tan nena. Es que, es que, es que- bueno, yo no sé ustedes, pero Tom me desespera. Aún no puedo creer que no logre recordar a Anne. Como si ella fuera tan fácil de olvidar, caray. Hope you like it, Ellie~.
Está cortito, lo sé, pero es que no quiero gastar mucho el pairing, porque tengo preparado algo más grande para ellos y así. So, no se aceptan reclamos en cuanto al tamaño (?). Enjoy~.

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Missing.

« Voy a romperte la boca.

Voy a obligarte a recordarme »

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Le da tanta rabia. Las lágrimas le hacen escocer los ojos, pero su orgullo no le permite derramarlas. Está tan cansada de llorar, de pedir algo que quizá no pase. De arrastrarse tras de él y sentirlo tan inalcanzable, tan ajeno. (Tom, ¿a dónde te has ido?). Él sonríe, extiende una mano hacia ella y le llama de una forma que nunca creyó posible. «Amiga». Algo dentro de Anne se ha roto. Y no le duele tanto porque sabe que dentro de él tampoco todo está completo. (Ya no es quien solía ser). La sonrisa sigue ahí, pero no con el mismo deje travieso de siempre. Su mirada sigue ahí, pero no con aquel brillo que siempre solía relucir en ellos. Su boca está ahí, pero no contra la de Anne y todo está tan mal, nada tiene sentido. (¿Por qué debería tenerlo el que no estén juntos?). Entonces Anne sí que llora y no puede evitar mirarle con tanta desesperación, con tanta ansiedad, con los dedos agarrotados (porque las ganas de tocarle le queman, le son insoportables) y el corazón tan roto que duele, duele y nada aliviana el malestar.

Está tan furiosa. Y es que no encuentra otra manera de sobrellevar la situación. Sabe que no hay muchas cosas de las cuales debería estar orgullosa; que ha matado, que ha maldecido, que ha sonreído cuando en verdad debería esconder el rostro y sentir vergüenza. Pero no merece aquello (¿o sí?). No le importa la respuesta. De cualquier modo, ahora está ahí, sola, sintiéndose vacía porque todo lo que alguna vez tuvo se lo dio a Tom. (Ella le pertenece). Aprieta los puños, los dientes, y la garganta se le desgarra porque grita en medio de la oscuridad, en aquel apartamento viejo, desordenado y tan frío (como ella y su interior). ¿Dónde han quedado los pedazos de su alma? En manos de Tom. ¿Y todas sus emociones, sonrisas y vivencias? En el bastardo subconsciente que la sigue negando ante el chico que una vez la amó.

Y le da miedo que no llegue nunca a recordarla. Pero sabe que todo lo que han pasado está dentro de él, que lo siente y no lo sabe, que es ajeno a la historia que crearon, a los besos, a las sonrisas, a las canciones, al momento en que le dijo te amo por vez primera. A los celos, a las peleas, a los momentos de incertidumbre y desesperanza cuando sentían que el otro se les escapaba por entre los dedos. (Pero todo está ahí, en su pecho y bajo su lengua; es algo que respira, late, y aún vive resguardado entre los recovecos de su boca). Así que ella sólo tiene que aguardar, evitar tomarle por los hombros y zarandearlo violentamente. Sentarse en silencio, sonreír cuando él lo hace, tomarle de la mano cuando esté a punto de caer y mantenerse quieta con las manos entrelazadas sobre el regazo cuando Tom piense que quiere a alguien más; (él nunca podrá. No habrá nadie jamás que pueda reemplazarla a ella, que pueda darle todo lo que Anne le dio). Debe morderse los labios y no gritarle que ella es el amor de su vida, que no es justo que él le haga aquello, que la recuerde. «Somos uno, Tom, ¿lo olvidas?», (al parecer sí).

Le dan ganas de reír. Y de llorar. Y de besar a Tom, de volver a tomarle de la mano, de sentir otra vez su cuerpo contra el de ella, sus manos recorriendo su piel, su boca bebiéndole el alma a besos. Rompiéndola y reconstruyéndola las veces que él quiera porque, Anne sabe, es suya. (Siempre lo ha sido). El único problema es que él no lo ve así. Para Tom ella es Mer, no Anne. Es una amiga, no la persona que ama. Es una chica genial, no una mujer hermosa. Es una más, sólo una persona más en su vida, en la rutina. Es un nombre y un acento francés, cortinas de cabello oscuro y una mirada dura (que se derrite cuando él no lo nota). Anne lo añora. Pero no a éste Tom, sino al anterior, aquel sin el cual no respira, no vive, se vuelve transparente y desaparece. (Aquel que es todo lo que ella es, todo lo que siempre ha sido).

Una promesa.

(Lo que ahora busca y no encuentra).