Disclaimer: Mary Sue y Gary Stu son personajes pertenecientes a Paula Smith.

Advertencia: Lenguaje soez (moderado)

Sinopsis: Sue creía que Stu no era más que un marica hinchapelotas; y Stu veía en Sue la zorra chupasangre más grande del mundo. Ambos eran perfectos… Perfectos egocéntricos con pensamientos sucios.

Mary & Gary

Mary Sue era la mujer que cualquier pudiese desear y lo mejor de todo era el hecho de que a sus dieciocho años de edad seguía siendo la más pura e inocente del lugar; con esas curvas tan pronunciadas y aquella cabellera dorada y ojos de color ámbar. Su rostro parecía tallado por los mismísimos ángeles y lo que más llamaba la atención era esa manera de comportarse, tan pulcra y educada. Descendiente de una estirpe tan antigua y privilegia que resultaba admirada hasta por el mismo Hitler.

Sue era perfecta en cada aspecto con el que se pudiese juzgar, una musa para poetas y pintores, un deseo que cualquier hombre quisiese tener; virtudes eran millones las que poseía, defectos ninguno y por más que intentasen encontrar alguno, era como buscar un copo de nieve en el desierto más caluroso.

Pero pensar que la pequeña Mary Sue se sentiría sola resultaba difícil, pues a su lado siempre fiel y constante se erguía con orgullo el apuesto y varonil Gary Stu.

Gary arrancaba suspiros de todas la mujeres a su alrededor y uno que otro hombre. Con aquella altura de un metro ochenta, los dientes más blancos de todo el universo y ese cabello negro como la noche; pasar de él en verdad era imposible.

Ese hombre veinteañero bien podía ser el príncipe azul que todas las mujeres, en un momento de ocio, se imaginaron tener a su lado. Para Stu tomar las delicadas manos de sus fans y besarlas con ternura era una costumbre de todos los días, inclusive la pequeña Mary Sue recibía un poco de todo el romanticismo que el joven pudiese derrochar.

Todas la mañas el hecho de que ambos jóvenes cruzaran caminos era ya una costumbre. Mary vivía en la quinta avenida y Gary en la sexta.

—Muy buenos días tenga usted hoy— saludó con formalidad y algo de reticencia la pequeña Sue.

Stu sencillamente no pudo ocultar aquella sonrisa burlona, provocando en la joven molestia.

— ¡No me puedo imaginar una mejor manera de comenzar el día!— exclamó con un tono jocoso el hombre—, mirarte muy temprano por la mañana es el mejor regalo que cualquiera podría pedir— continuó diciendo con sorna, mientras daba una reverencia y hacía un ademan para tomar la mano de la fémina y besarla—Ese vestido que trae puesto le favorece.

—Me siento muy halaga por tan bello cumplido—interrumpió la mujer, retrocediendo un paso—, debo de estar muy agradecida al recibir tan bellos comentarios, aunque no sea digna de ellos. Y debo admitir que ese traje tan formal le sienta muy bien.

—Por favor no sea modesta—habló el joven con seriedad, tomando un pose altiva—, ya no quedan en el mundo personas como usted.

La gente se reunió alrededor de ellos, Mary y Gary intercambiaron miradas y sencillamente se marcharon en direcciones contrarias.

¿La realidad de la situación?, Sue creía que Stu no era más que un marica hinchapelotas; y Stu veía en Sue la zorra chupasangre más grande del mundo.

Ambos eran perfectos…

Perfectos egocéntricos con pensamientos sucios.