Subí Duuubi Duuu, el joven León llegó para abrazar los corazones débiles y luchar con los corazones potentes! (?

Como están? Perdonen mi tardanza, pero como les dije antes, no tengo PC y tengo que ir a un caber a escribirme todo el capítulo y subirlo ;_;

Bueno, pero acá llegué, y les doy a las gracias a aquellos que el capítulo anterior dejaron un review y que me hicieron ganas de seguir escribiendo:

•Rose Lowell
•Eugenia Rivas
•Juliette . imaginadota (le puse espacio porque me lo toma como spam D: )
•L.D Sforza
•Warlock96

Gracias! Me dan muchas ganas de seguir escribiendo por ustedes n_n

AJÁ! Pensabas que me olvidaba de vos? TE CABE LULÚ ( ejem Mary Mitsukuni ejem) Sos mi ídola, y este capítulo va dedicado al dedo gordo de tu pie (?)

Ya me voy, les dejo para leer el capítulo V de esta humilde historia que escribo con mucho placer..

Ahí va…

Elements War – Capítulo V

-¡Somos factor positivo! -

Palabras inundadas de alegría y optimismo entrelazadas a una sensación de esperanza y fe brotaban de sus corazones. Un grupo se había formado, y la esperanza de sobrevivir en la lucha entre la luz y la oscuridad iba aumentando.

A Metros de cruzar la puerta del instituto, la portadora del Factor Flora les dijo a ambos muchachos, mientras comía una de las tantas manzanas que llevaba en su bolso:

-Chicos –mordió la fruta –Traten de estar a la noche en el parque donde nos encontramos hoy –Miró a León –Empezaremos tu entrenamiento, trataremos de acelerar la obtención de tus poderes –Se dio la vuelta hacia la puerta y gritó –Si quieres ve tu también, Sophie –Caminó rápidamente y se perdió entre el alumnado.

-¡Estaré allí! –respondió el muchacho a la nada, ya que no tenía a la vista a la joven de cabello negro. Luego de eso, le preguntó a la niña de ojos marrones -¿Irás conmigo? –Sonrió.

Ella, por su parte, trató de ocultar su incomodidad con una leve sonrisa. El hecho de que ella no estuviera en condiciones de luchar la había puesto algo triste. Sus poderes no despertaban, y la hacían dudar si podría o no cumplir con aquellas palabras que aquel dios le había dicho en sus sueños. El deseo de defender sus valores y atacar a sus enemigos se encontraba a la deriva… Estaba incapacitada para combatir, según su parecer.

Con un falso gesto de simpatía, exclamó:

-¿No te molesta? –Miró al suelo.

-¡Claro que no, Sophie! Tú no me molestas nunca –Le dedicó una mueca que le hacía borrarse, en parte, las ideas de que le molestaba.

-¡Ay, León! –Sonrió, sonrojándose las mejillas por completo.

Quedó mirándolo fijo por un momento. En su rostro se notaba intención de hablar.

-¿Qué sucede? –Interrogó el joven de cabello negro.

-León… Tengo que decirte algo… -Cerró los ojos y tomó aire –León… Tú… -Sonó en timbre de inicio de clases.

Frente a este sonido, el muchacho interrumpió a su amiga, agarrándola de la mano.

-¡Dímelo después, que si no llegaremos tarde! –Le dijo mientras la llevaba.

-E… Esta bien –Rió falsamente y se dejó llevar al salón.

Aquel ruido había desvanecido todo rastro de aquella charla para León. Por su parte, la chica seguía pensando en esas palabras que tuvo que retener gracias a un imprevisto más que el Destino había puesto en sus vidas.

El inicio de la clase, junto al primer recreo, ya habían transcurrido. Todo en aquel rato había pasado normalmente, salvo por la mirada constantemente perdida que la señorita Jefferson tuvo durante las horas.

La hora de matemática estaba en curso, y su profesora, una mujer joven, estaba explicando una serie de temas referidos a cálculos algebraicos de secundaria. Frente al pizarrón, explicaba relajadamente. Sin embargo, un constante murmullo proveniente del pupitre de los nuevos portadores habían colmado su paciencia

-Para resolver este sistema, antes que nada debemos igualar ambas "Y", de esa manera hallaremos a intersección… -Al oir los ruidos permanentes de las voces de ellos, se dio la vuelta y los miró, aunque sin decir nada. Después de unos segundos, retomó la explicación del pizarrón y prosiguió –Luego de esto se utiliza la fórmula resolverte y se suplanta los resultados en las ecuaciones originales –Volteó rápidamente y se paró delante de los muchachos. Con una voz alterada, les preguntó en voz alta para que todo el curso escuchara:

-Marquez, Jefferson. Ya que tienen tantas ganas de charlar ¿Por qué no nos explican qué se hace luego de esto? –Apuntó el cálculo, sin sacarles la vista de encima –Comience usted, caballero –Lo observó seriamente.

León, apenado. Le respondió a su superior:

-No se, profesora. No presté atención –Bajó la vista.

-Era de esperarse si hablas en medio de MI explicación. –Desvió la vista a su compañera – ¿Y usted? ¿Sabe o está igual que su amiguito? –Su voz emanaba satisfacción al exponerlos al ridículo.

-No profesora… Disculpe –Bajó su cabeza, avergonzada. No estaba acostumbrada a ser regañada.

-La próxima vez que los vea charlando, voy a escribirle una hermosa nota a sus padres en su libreta de comunicaciones. –Les advirtió, moviendo su birome –Ahora solo cállense y dejen que les enseñe a los alumnos que de veras quieren aprender –Golpeó la mesa y siguió con la explicación.

En cierto punto, aquella mujer tenía razón. No se podía hablar en medio de una clase, ello meritaba una sanción disciplinaria. Mas el tema del cual hablaban no era ni más ni menos que la constante incertidumbre que circulaban en base a ese "entrenamiento" al que someterían a León. Dudas referidas a los métodos y técnicas utilizadas eran algunas de las incógnitas que rondaban al unísono por las mentes de los jóvenes.

Su conversación iba a seguir su curso, pero un pequeño trozo de papel llegó a sus pupitres, de parte de Brielle, el cual decía, textualmente, que si no se callaban por su cuenta, ella se encargaría de hacerlo de un golpe. Frente a la amenaza escrita, se mantuvieron en silencio hasta que la jornada escolar concluyó.

Saliendo del colegio, la muchacha de pelo negro se acercó hacia ellos, que salían lentamente.

-¡Tontos! No llamen la atención –Dijo saltando sobre ellos de manera brusca.

-Es que ansío por saber qué es lo que me van a mandar a hacer… ¿No me adelantas algo? – interrogó el chico ojos miel

Te haremos entrenar, tonto –rió –Trataremos de que tus habilidades con el metal mejoren. De esa manera te será mas fácil controlarlo en su momento –miró a Sophie -¿Irás? –

-Mmmm… -Estaba a punto de decir que no, pero al ver el rostro alegre de León, cambió instantáneamente de parecer -¡Claro! Para mi amigo, cualquier cosa –Cerró los ojos de manera dulce, a la vez que sacaba de su mochila su celular para llamar a su padre y avisarle que llegaría tarde. En ese sentido, aquellos chicos tenían absoluta libertad. Debido al comportamiento ejemplar y las notas de todos ellos, siempre que pidieran permiso para llegar tarde, junto con una buena coartada, los padres aceptarían despreocupados, se habían ganado la confianza suya.

Luego de comunicarle a su tutor, la muchacha de cabello castaño le dio el celular a León y a Brielle para realizar sus respectivos llamados.

-Gracias por la llamada, en cuanto me cargue crédito, trataré de devolvértelo –Dijo con dulzura, aunque no tanto, la portadora de factor flora.

-De nada, Brielle, para eso estamos. –Sonrió.

De esa misma manera la saludó el muchacho, y siguieron rumbo al lugar donde se habían encontrado con Nicole cuando aclararon sus dudas.

Llegaron.

Allí estaba la portadora eléctrica, junto a una serie de objetos algo inusuales: Una mochila grande, un set de defensa, y ropa. Al verlos llegar, se levantó y exclamó entre risas con su voz repleta de simpatía:

-Buenas noches, chicos –Los saludó y agarró sus cosas –Espero que hayas venido con la intención de practicar, porque es lo que precisamente haremos –miró a León y le lanzó la mochila, la cual golpeó su pecho y lo dejó sin aire.

Al ver esta escena, Nicole cambió su voz a una seria, y lo increpó con brusquedad y seriamente:

-Si no resistes una simple mochila en tu pecho, dudo que puedas sobrevivir a una estocada de esas criaturas monstruosas. –

Sudor frío corrió por su cuerpo, se sentía desmayar frente a la palabras tan cortantes que había salido de sus labios. Creía que ya, antes de empezar a entrenar, tenía la batalla perdida. Aunque no lo aceptara, la opinión de los demás repercutía en su forma de pensar.

La muchacha, luego de mirarlo fijo por unos segundos, comenzó a reírse desaforadamente. La seriedad había formado parte de una broma, que no habia sido bien tomada, ya que al joven lo hizo entrar en un trance frustro-psicológico, el cual se esfumó luego de un golpe por parte de Brielle. Podía ser bella y poderosa, pero el sentido del humor no era una de sus mayores virtudes.

Secó su transpiración con las mangas de su remera,y dijo con cierto tono irónico.

-Que buen chiste –Fingió una sonrisa.

-¿Qué? ¿No te gustó? –Su cara sufrió un cambio de humor a tristeza –Se que no soy buena para los chistes… -Bajó su cabeza.

-¡S…Si! ¡Fue una buen broma! Creeme, Nicole, no miento –rió al igual que lo hicieron las otras chicas.

-¿En serio? –Levantó su cabeza y con una sonrisa comenzó a caminar hacia una dirección que llevaba a un pequeño bosquecillo cerca de allí -¡Empecemos rápido el entrenamiento! –

A unos metros miraban perdidas en los hechos, las muchachas de ojos marrones.

-Es muy sensible, mejor no critiquemos sus chistes. No sea cosa que nos recargue como las pilas de mi casa –Le dijo la protegida de Pan a su amiga, disimuladamente

Por su parte, Sophie la miró anonadada. No sabía que alguien tan seguro y fuerte al exterior, pudiera ser tan frágil y maleable en su interior.

-¿Qué? ¿No van a venir? –Preguntó. Estaba junto con el muchacho a unos cuantos metros delante de ellas. Les hizo señas de que se apuren, lo cual hicieron, siguiéndolos y dirigiéndose bosque adentro.

Ya habían llegado al lugar indicado. Habían pasado muchos árboles por delante de ellos, y es que la intención planteada era que no fuera fácil hallarlos. El entrenamiento debía darse en un clima propenso a la concentración y la serenidad.

Todo el ambiente se encontraba especialmente preparado para la práctica. En el suelo donde tenía que haber pasto, se hallaba una gran plataforma artificial diseñada para la batalla. Grandes maniquíes de altura promedio rodeaban la pista. Por último, había un gran estante repleto de todo tipo de armas blancas: sables, espadas, arco y flecha, lanzas, navajas y muchos elementos más. Iluminando toda aquella noche despejada, antorchas incandescentes aclaraban el panorama completo.

-¡Cielos! –Exclamó sorprendida Brielle -¡Te luciste Nicole! –

-Tiene razón –Acotó Sophie -¿Cómo lograste todo esto? –

-Digamos que puedo manejarme libremente con estas cosas –Sonrió pícaramente, e instantáneamente cambió de tema, al igual que su rostro, reemplazando la ternura que la caracterizaba por un rostro que parecía ser dominado por la seriedad.

-León… Llegó la hora de trabajar –lo miró

El muchacho asintió con la cabeza y fue hacia el área de práctica, en espera de la joven.

-Aquí espero –rió nervioso- Se lo notaba ansioso, aunque el miedo también ocupaba cierta parte del cuerpo.

-Está bien… -Se paró de espaldas al chico, y le dijo, antes de irse, una palabras a la muchacha de las manzanas.

-En cuanto te de la señal te preparas ¿Si? –Exclamó en voz baja.

-A sus órdenes, maestra –Le guiñó un ojo y con sumo cuidado de que nadie se enterara, sacó un lápiz de su bolsillo, y lo escondió.

Terminado esta acción, Nicole se dio vuelta y se dirigió a León. Antes de entrar a la plataforma, exclamó mientras recorría con sus dedos índice y medio de la mano derecha la bincha que cruzaba su cabeza.

-¡Vigilantibus, Zeus! -

Para poder transformarse, ella necesitaba de un conjuro que le aportara sus poderes… Y ese era el que utilizaba.

-Todas frases extrañas… -pensó el joven -¿Qué idioma será? –Miró a la chica.

El cambio había comenzado en ella.

A medida que su mano derecha circulaba por el elemento de transformación, las uñas lentamente iban absorbiendo aquel tono rosado, y lo suplantaban por un cálido y fulgoroso dorado que imitaba el intenso calor del Sol. Este hecho sólo sucedía en esa única mano, debido a que los poderes se concentraban allí.

Luego de ello en su cabeza, en vez de haber esa bincha amarilla suya, se encontraba aquella bincha dorada que había visto en su primer aparición. Era exactamente la misma, esa que, a sus bordes, la adornaban detalles en plateado, y que llegaba hasta su cintura, dejando flamear las puntas con la brisa suave y serenante que rondaba por aquel desconocido lugar.

Los ojos permanecían del mismo color, no habían cambiado, como supo hacerlo Brielle en su momento, antes de atacar a ese ser de lodo. Pero en reemplazo a eso, las puntas de su cabello habían adoptado un radiante amarillo, diferente al marrón claro que llevaba habitualmente. Sea como fuere, Nicole era bella a toda hora, y sin importar cómo se halle preparada.

-Empecemos –dijo con una sonrisa plasmada en su rostro, mientras se ponía en posición de combate –Desde ahora serás mi aprendiz, y haré que domines el combate con metal –

-Santo dios –murmuró para sí. Una gota de transpiración recorrió el rostro del joven, y no era para menos. Si lo que debía hacer era luchar contra ella en las condiciones en la que se encontraba, estaba perdido. –Terminaré rostizado –Balbuseó, con cara de pócker, sin saber acaso cómo actuar.

A unos cuantos metros más allá de donde se encontraba la práctica, las restantes observaban detalladamente. Sophie no pudo evitar decir una frase un tanto promiscua, rascándose la cabeza, como solía hacer cuando miraba algo incómodo.

-Tiene miedo –le dijo a la pelinegra, que también lo certificaba, reprimiendo una carcajada que iba a hacer desconcentrar al muchacho –mira su cara de pánico –dejó de rascarse y se cruzo de brazos.

-Si piensa golpearla con sus manos, entraré a la pista y lo golpearé yo a él –rió suavemente sin que escuchen los demás – ¡Agarra una espada o algo idiota! ¡Me pones nerviosa! –Sacó una manzana de su mochila, e hincó sus dientes en ella.

La castaña hizo un gesto de hartamiento al verla comer, por enésima vez, la misma fruta.

-Pareces caballo comiendo tanta manzana –Se agachó, junto pasto con sus manos y se lo dio –Aquí tienes la alfalfa. Mañana te llevaré al corral, corcel oscuro –dejó escapar una carcajada que demostraba la gracia que le había dado hacer eso.

Como era de esperarse, el césped recientemente arrancado terminó, totalmente, en la boca de Sophie. Mientras ella balbuceaba algunos insultos inentendibles por su boca llena, Brielle le decía, mordiendo su apreciada fruta y mirando nuevamente el entrenamiento:

-Que me gusten las manzanas no significa que sea un caballo. Es más –añadió haciendo una mueca de satisfacción –A ri te gusta León, pero no por eso te le declaras –

-Maldito Pony –Pensó mientras la fulminaba con la mirada. Era muy jocosa, pero era su mejor amiga, y por eso la perdonaba. Escupió el pasto de su boca y prosiguió a mirar donde lo hacía su agresora.

-Misión cumplida, Nicole –pensó la muchacha protegida de Pan, a la vez que escondía en el bolsillo de su pollera tableada, la mitad de un lápiz, con las manos cuyas uñas se encontraban berdes.

-Mira todos los objetos, León. Observa cada arma blanca que rodea esta plataforma… ¿Cuál te llama más la atención? –Interrogó la niña Breege.

El joven, inspeccionando cada estante y espacio en donde se hallaba, encontró una espada relativamente pequeña para él, pero que, intuitivamente, era de su agrado. Parecía ser de poco peso y de doble filo, maleable al moverse. Se acercó a ella y la analizó visualmente.

-Si tengo que esquivar golpes, me conviene actuar con algo ligero, por lo menos al principio –pensó. Gritándole a la muchacha dijo –Esta, por lo pronto, me parece la indicada. –

-De acuerdo. –Exclamó –Ahora trata de atacarme. –

El muchacho, algo confundido, le preguntó:

-¿Quieres que corra a golpearte? ¿Segura? –

-¡Claro, León! Ven, no me harás nada –sonrió. Lo miró empuñar la espada y su mente asoció el término "tonto" a su rostro. –Sigue pensando que podras hacerme algo –dijo mentalmente.

El muchacho, al escuchar las palabras que respondían a su pregunta, sacó la espada de la funda y agarró el escudo que tenía a su lado. No pensaba luchar sin tener con qué defenderse, no perdía nada con llevarlo. Al fin y al cabo, solamente era una simple práctica. Lo calzó a su espada, y con el arma en mano, comenzó a dirigirse hacia Nicole.

Comenzó a trotar cada vez más rápido. Mientras más impulso tomara al atacar, más veloz sería el ataque, y por lo tanto más fuerte. Sin embargo, tuvo que abandonar aquel ingenioso plan por in imprevisto que no se esperaba realizar. Un rayo quedó a un centímetro de su mentón, un rayo que funcionaba como espada y que había sido formada a partir del conjuro:

Fulgur Gladio!-

En menos de tres segundos había brotado de la mano derecha de la joven in impresionante sable eléctrico, con la forma del arma principal de su dios protector. Y ahí estaba, sobre la base de su cabeza, a una distancia extremadamente corta. El mínimo movimiento y una patada de una cantidad inimaginable de watts lo harían volar por el aire.

-Primer regla del portador, Marquez –le dijo mirándolo detenidamente –Nunca armes una estrategia de ataque si no conoces los poderes del enemigo. Si mis intenciones hubieran sido otras, no estarías aquí frente a mi respirando. –desarmó el rayo.

-Una regla que no debes haber notado –le dijo León alzando la espada hacia ella -¡No bajes la guardia! –bajó velozmente el arma hacia ella.

Electrica Scutum! – Exclamó al instante de haber escuchado la última palabra emitida por su contrincante. Con su mano derecha abierta, recorrió el perímetro cercano entre ella y la espada, y espontáneamente se formó un escudo en donde la defensa eran las ondas eléctricas que irradiaban y circulaban por allí. El joven se vio sorprendido e intentó en vano abortar su maniobra de ataque. El metal tocó el escudo formado milésimas de segundo atrás, y del choque eléctrico salió eyectado aproximadamente tres metros.

-Primer regla del portador, Marquez –Le repitió al muchacho, que se hallaba tirado en el suelo –Nunca armes una estrategia de ataque si no conoces los poderes del enemigo –Se agachó y ayudó a levantarlo, mientras le decía –Si mis intenciones hubieran sido otras, no estarías aquí frente a mi respirando. –

-Ya me lo dijiste –Le replicó serio el chico.

-Pero no me habías escuchado, parece –volvió al lugar de la plataforma que le correspondía –Segunda regla de portador: A menos que sea una situación extrema, mide bien tus movimientos y tus acciones. Un plan pensado fríamente funciona más que aquel que sólo se realiza sin pensar. –

-¿Cómo se supone que pueda pensar fríamente mis movimientos si mi cabeza se preocupa esencialmente en sobrevivir? –interrogó sarcástico el joven, a la vez que recomponía su postura de lucha.

-Con el tiempo podrás hacer ambas cosas, y aún más –sonrió –La cuestión de todo se basa en construir en tu mente las diferentes posibilidades de ataque que el enemigo puede realizar. Tratar de pensar como él, y con eso armar una estrategia que sirva para bloquear por un lado, y atacar por otro ¿Entiendes?

-Algo… -respondió dubitativo –Es decir que tengo que… -Su deducción se vio interrumpida por su maestra.

-Tercer regla del portador: Además de observar a tu enemigo, también observa a tu alrededor. Toma en cuenta qué elementos externos pueden afectar la batalla si no los logras neutralizar a tiempo –Le hizo ademán de que viera a su costado, donde se hallaban las muchachas.

El alma de León pareció salir de su ser. Sophie estaba rodeada de dianas que recorrían todo su cuerpo, y la mantenían colgada a un árbol. Esas cuerdas de plantas eran del brazo de Brielle. Ella misma la retenía allí, atada y cubierta desde los pies hasta la boca, de modo que no le permitía hablar.

-¡¿Qué estas haciendo?! –Le gritó desesperado. Sus ojos no lograban asimilar aquello que estaban viendo. Creía que no había conocido a su amiga del todo, no la sentía capaz de hacer aquello que estaba haciendo… Parecía un hecho increíble, pero realmente estaba ocurriendo en ese lugar y en ese momento.

-¡¿PERO QUÉ DIABLOS ESTÁS HACIENDO BRIELLE?! –Su rostro pasó de estar preocupado a alterado e iracundo.

-¿Qué hago de qué? –Respondió falsamente inocente la muchacha de ojos marrones, mientras sonreía de manera simpática, tratando con ello de ocultar su accionar violento.

El muchacho hubiera ido a socorrer a su amiga, mas la condiciones no eran favorables para él. Si corría o intentaba acercarse, cabía la posibilidad de que la estrangule y la mate. Sin embargo, consideraba también que no la asesinaría tan secamente. Habían compartido largos años de amistad. Sería algo antihumano matarla así, no sería capaz…

¿O si?

Estaba profundamente confundido.

Sólo quedaba una manera de salvarla, de evitar que le hicieran algo grave. Esa única forma de salvarla, era pedirle ayuda a Nicole. Si tenía corazón, cooperaría para rescatarla.

-¡NICOLE! Ayúdame a sacarla de allí, por favor… -Secó sus lágrimas, unas pocas que recorrían sus mejillas.

La joven, mirando hacia abajo, con la cara cubierta por su cabello, le dijo seriamente:

-Es hora de poner en práctica las tres reglas que te di hoy. –Levantó su rostro y lo miró –Depende de cómo salga tu plan, tu querida amiga vivirá o no. –Miró a la joven colgada.

Las uñas doradas tomaron más brillo del normal que las caracterizaba, levantó el brazo y abrió la mano.

-¡Fulgur Gladio! –exclamó la muchacha.

Inclinó hacia atrás aquella espada/rayo, para que tomara más impulso y recorriera el aire más velozmente, llegando a su destino: Sophie Jefferson. Antes de lanzarla, miró a León y con un tono de voz psicópata acompañado de una sonrisa macabra le dijo:

-Pon en marcha las tres reglas. –Inclinó más la espada –Arma la estrategia cuando sepas los poderes de tu enemigo, idealiza un plan y observa a tu alrededor… Si apruebas, ella –mirando donde permanecía incauta la rehén –vivirá. Si desapruebas… Prepara el velorio. –

La desición estratégica y práctica del joven Marquez daría dos resultados al futuro de su compañera: O viviría, o moriría.

-Suerte –le susurró Nicole, y lanzó con toda su fuerza el rayo.

La cuenta regresiva había empezado, y el futuro de la muchacha estaba colgando en las manos de él.

-Maldición –Una lágrima de incompetencia corrió por su rostro.

¿Y? ¿Les gustó? Espero que si :B

Sin más que decir, me despido y volveré cuando consiga pc, vaya a un ciber, o me compre otro celular (el mío se me rompió, BUAAAAAAAAAAAAA TT_TT)

Invito a que me dejen un review con su opinión. Toda crítica es bien recibida :)

Me deeespido~

Saaaaaayo!~~

ATTE: León Kagamine

PD: No se pierdan el próximo capítulo, cosas muy interesantes pasan! (¿)