Cuando una persona se da cuenta que s otaku

Todo empieza en la infancia. Tú al igual que todos tus amigos miras las series de dibujos que ponen en la televisión como Dragon Ball, Dr Slum, Heidi, Oliver y Benji, Marco, Candy Candy… la niñez empieza con normalidad.

¿Cuándo se tuercen las cosas? Pues a tus dulces once o doce años. Miras a tu alrededor y te das cuenta que eres la única de de la clase que sigue mirando dibujos pero te da igual y no sientes vergüenza, incluso te aficionas todavía más. Empiezas a buscar información por internet sobre las series, viéndolas una y otra vez en , te pasa un verano leyendo "fanfics"(los encuentras de casualidad mientras estas buscando el nombre de aquel capítulo que te gusta tanto) y tus ojos se enrojecen de tal forma que parece que estén en llamas… ya hace tiempo que no ves dibujos, lo que ahora ves son animes.

A tus trece años pasas por casualidad delante de una tienda con productos de tu interés. Te entra la curiosidad y entras. Allí encuentras todo tipo de mangas, DVD, figuras… el paraíso para alguien como tú. Te compras un comic ¿8 euros? Te lo piensas un momento pero te dices a ti mismo que vale la pena que por uno no pasa nada.

Ese mismo año se hace uno de los eventos más esperados para los otakus: El Salón del manga. Tú no sabías de su existencia pero decides ir con tus padres. ¡IMPRESIONANTE! Todos disfrazados haciendo fotos, lleno de anime, de manga, de figuras, de posters, de camisetas…

Tanto te impresiona que al año siguiente decides ir disfrazada con el traje que habéis hecho entre tu, tu madre y tu abuela. ¡Tu primer cosplay! Has decidido ir de Sakura de Tsubasa acompañada de tu prima a la que también le encanta todo ese mundillo incluso desde antes que tu (son cosas que se llevan en los genes). Te resulta incluso mejor que la vez anterior.

Almacenas esos recuerdos en tu memoria y deseas repetirlos una y otra vez, año tras año. Tus mangas aumentan, los posters de tu habitación no dejan ver de que color estaba pintada la pared, tus amigos del colegio te aburren (y tu les aburres pero ignoras eso)y solo te atraen otakus, escuchas música japonesa o coreana, te aprendes todos los bailes de memoria y los haces en medio de la calle, te compras una peluca turquesa con dos colas de más de un metro cada una y un traje de uniforme. ¡La gente te mira en el tren pero a ti no te importa porque eres la persona más feliz del mundo!

Mi conclusión es que uno no se hace otaku, se nace otaku.