Aeropuerto Bob Hope

Dos Jets privados arribaron, martes, a 1:30 de la madrugada.
El primero venía de Francia, dos jóvenes, uno de cabello rubio rojizo Kalet Lefebvre y ojos color azul-verde, a la par se encontraba otro joven de cabello negro muy corto de ojos azules y con una cicatriz que abarcaba desde su ojo izquierdo a la comisura de su labio, Asdrik Howlet. Estaba impaciente por irse de ese lugar, lo que más odiaba de viajar es que tardaban mucho en salir del aeropuerto. Tal vez lo único bueno del viaje era su misión, rastrear a la hija de su jefe un día antes y mantenerla custodiada por dos meses enteros. Estaba seguro de dos cosas, la primera: atraparía a la chica. La segunda: odiaba el aeropuerto.

El otro jet venía de Rusia, se encontraba esperando el encargado a ir a recogerlos, eran un grupo de 6 jóvenes y un señor, rodeados por 6 guardaespaldas. El señor, un hombre de 35 años, ojos color azul oscuro, cabello café casi pareciendo negro, Sergei Ivanović se sentía un poco emocionado. Pues la reunión con su socio y amigo duraría dos meses enteros, vería a la hija de este y si mal no recordaba ella aún no aceptaba ayuda de él. Varias imágenes quisieron pasar por su mente más él las bloqueo, se sentía culpable por aquel incidente. Además quería ayudar, no sabía porque, pero quería hacerlo.

Los cinco jóvenes que lo acompañaba, su hijo Motka Ivanović, Irinei Petrov, Sasha Balkov, Faddei Korsakov y Julia Romero. Estaban cansados fue un viaje largo, pero al mismo tiempo corto, para llegar a Valle de San Fernando, tenían sueño pues no durmieron. Motka Ivanović observaba a su padre que se miraba raro, extraño, tenía el presentimiento de que el viaje tendría muchas sorpresas.

Los dos grupos se fueron por lados diferentes más al mismo destino, los primeros en llegar a su destino fue el grupo de Sergei Ivanović , hospedo a su hijo y los amigos de él en el hotel mas famoso de Valle de San Fernando "Encuentros" que tenía la forma de un castillo, el dueño del hotel, Hiroki Shunsuke, construyo este por dos motivos, uno alojar a las personas y dos para que las alma solitarias o perdidas se encontraran, según decían, quien se alojaba ahí encontraba a viejos amigos, viejos amores, parientes o encontraban a su alma gemela. Sin embargo nadie creía eso, se decía que eran rumores para tener publicidad. Más en realidad el hotel si hacia encuentros en varias formas.
Sergei, conocía el hotel ahí fue donde conoció a aquel amor platónico.

Sus habitaciones se encontraban en el penúltimo nivel el 15, cada uno separado excepto por la joven Julia Romero y su novio Sasha Ivanov. Al entrar a su habitación lo primero que harían seria descansar, Faddei Korsakov, un joven de cabellera negra y ojos verdes se bañaría para relajarse, Irinei Petrov, cabellera rubio beige y ojos grises, vería algo de televisión no estaba tan cansado, Motka Ivanović, cabello rubio cenizo y ojos azul, solo se recostaría sabía que el sueño llegaría en cualquier momento, Sergei Ivanović estaría en el mismo piso, con la diferencia de ubicación, su habitación estaba al fondo, tenia mucho en que pensar además visitaría a alguien en la mañana, no sabía como sentirse, mal o bien.

Kalet y Asdrik llegaron al Hotel "Encuentros" 15 minutos después. El primero espero en un sillón y el segundo fue por las llaves de las habitaciones.

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-Sabes puedo quedarme en uno hotel menos lujoso ¿ok?- una joven rubia miraba por el balcón de su habitación, en el ultimo piso.

-Lo se, Hoshi, ya sabes como es Romero, no le gusta que su….- no sabía como decirlo tenia miedo a como reaccionara ella.

-¿su que?- se estaba impacientando con el silencio del joven de cabello de dos colores, castaño y rojo, de ojos verdes.

-Su estrellita duerma en hoteles de paso-

-Su estrellita, claro- murmuro Hoshi quitándose la peluca rubia, sacudió su pelo, se sentía estresada eran las dos de la mañana y ella aún estaba despierta.- Raúl es mejor que vayas a descansar has estado conmigo acompañándome todo el día y le dijiste a Romero que cuando yo estuviera bien regresarías a ayudar al Bar.

-De acuerdo no hay necesidad de indirectas, no me quieres ya me voy- hablo fingiéndose ofendido.

-No lo digo por eso, sabes que te quiero y mucho- fue hacia él lo abrazo fuerte- pero ya es tarde.

-Lo se, nos vemos mañana, dijo que te pasaría a recoger a las 6 am- le dio un beso en la mejilla - Buenas noches Hoshi.

-Buenas noches Raúl- ahora estaba sola y no tenía muchas horas para dormir, le dolía la espalda y los pies, un baño la relajaría.

Un celular empieza a vibrar, ¿porque la bolsa de su pantalón estaba pegajoso? Ni siquiera recuerda como ella lo hizo sin que él se diera cuenta, ahí va otro pantalón. Contesta viendo el número de su casa

-Ya voy saliendo- contesta el con su voz burlona

-Pues entonces apúrate que yo no pienso limpiar tu parte-

-Esta bien, Romero ya voy-

-Y ¿mi estrellita se quedo tranquila?

-Si, ya se va a dormir-

-Me alegro.- la voz del otro lado de teléfono se escucha mas tranquila- Apúrate Raúl.- cortaron.

Guardo su teléfono, empezó a estirarse le dolía la espalda y pies si que estuvo mucho tiempo con ella mas era su amiga y no la dejaría sola, mientras nadie supiera quien era ella, rubia, todo estaba bien. Cuantas veces no la ayudo a escapar de esos hombres que enviaba el señor por ella. Él conocía su historia, sabía como era ella y cuál era su sueño.

-Cumplir 19 y dejar de correr- susurro ya iba en el piso 4. Era mejor que se apresurara porque sabía que su negocio ya estaba cerrado y eso no significaba que estaba limpio, Romero limpiaba la mitad y el la otra mitad. Eran las dos de la mañana era mejor apresurarse o no dormiría.

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Howlet esperaba que le dieran las llaves de las habitaciones que se encontraban en el último nivel, pensaba descansar unas horas para después lanzarse a la búsqueda de Hoshi Rancangel. "Volveremos a jugar al gato y al ratón. ¿Ratoncita donde estarás?" pensó. No pudo evitar mirar la pantalla de la computadora de recepción, ahí se encontraban los números de las habitaciones y el nombre de las personas que las habitaban. La 1194 le llamo la atención, no le importo si la persona que lo atendió lo regañaba.

-Habitación 1194, Rancangel Hoshi.- sonrió. Tomo las llaves y se dirigió a su otro compañero. Que contemplaba una planta. -Nos han ahorrado la búsqueda- Howlet sabía que Kalet también ponía todo de su parte para buscar a la hija de su jefe y ahorrarse en perseguirla le alegraría.

-Esta aquí- confirmo Kalet - ¿Que habitación?- haría cualquier cosa para asegurarse de que ella escapara, aunque no lo demostrara.

-1194- sonrío, tomaron sus maletas dirigiéndose a los dos ascensores que se abrían al mismo tiempo ellos entraron y Raúl salió aunque se regreso para que no lo vieran, el los conocía.

"¿Maldición que hacen aquí? Se supone que faltan dos días para que ellos vengan por ella" pensó "¿Que hago?" Se sentía nervioso, sin embargo saco su celular marcando discado automático, el primero tono, el segundo, el tercero se estaba preocupando y si se durmió, el cuarto. Se sentía mal

-¿Aló?- contesto la joven

-Hoshi, debes salir de ahí ahora- no es que la quisiera asustar pero no tenía tiempo.

-¿Porque?- la voz de ella se escuchaba preocupada.

-Ellos están aquí- hablo bajo. - Sal te espero en la salida.

-No- contesto ella- Vete, yo iré después.

-¿que? No- alzo la voz

-Si nos ven juntos te seguirán y ya no podre ir ahí- lo que ella le dijo lo puso en que pensar. Tenía razón.

-De acuerdo, te estaré esperando. Adiós.- Colgó, corrió rápido a su auto marchándose apurado, debía decirle a Romero que ella llegaría en cualquier momento y que pasaba.

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Hoshi acababa de meterse en la regadera cuando escucho su teléfono iba dejarlo sonar más podía ser importante, vio el numero y le preocupo lo que podría haberle pasado a su amigo. Cuando escucho lo que ellos estaban allí en el hotel, se congelo, cuanto hacía para alejarse de ellos para que vinieran a hospedarse en el mismo lugar que ella, sabía que era mala idea aceptar la oferta de Romero de quedarse en un hotel de lujo. Debía apresurarse, aún tenía el teléfono en el oído a pesar de ya haber colgado, no entendía que hacían aquí antes de tiempo. ¿Porque antes? ¿Que estaba tramando su padre?

-Ha de querer asegurarse de que no me escape esta vez.- susurro. Dejo su teléfono en el lavamanos y volvió a meterse en la regadera una ducha antes de irse no le caía mal, además no creían que ellos supieran de su estancia ahí. El agua cayendo por su cuerpo la des estresaba. Pensamientos llegaron a su cabeza: "Has venido antes de tiempo ¿porque? Nunca lo has hecho, ¿porque ahora? Faltan dos días para que te vea "oficialmente". Dios, Howlet esta aquí solo espero no toparme contigo. Si yo caigo en tus manos sería una pesadilla. Ojala Kalet venga con él así me protegerá, sino estoy perdida." pensó. Cerro la regadera envolviéndose en una toalla blanca, con otra seco su pelo, salió descalza del baño sentándose en la cama, no tenía mucha prisa sabía que ellos no la estaban buscando de seguro los habían enviado para que la buscaran un día antes, así que ahora debían de estar descansando del vuelo, conocía muy bien al chico de la cicatriz a él no le gustaba viajar y menos a Valle de San Fernando. No sabía porque. Se dispuso a sacar ropa cuando escucho murmullos afuera. Se acercó para escuchar atreves de la puerta, parecían ser cerca, por la gravedad de su voz.

-¿Ya has avisado a todos?- ella conocía esa voz...

-Si 5 vienen subiendo y 6 están afuera, unos en el lobby y otros en el parqueo.- también esa.

-¿Que numero de habitación dijiste que era?- "Kalet" pensó.

-1194- "Howlet" se estremeció - Esta- tapo su boca para no gritar.

-Creo que esta durmiendo, aún toca- Kalet dijo. Si tocaba le daba tiempo a que ella despertara, dándole tiempo a huir.

-De acuerdo- contesto Howlet- Tráeme la carretilla, el servicio de comida esta listo- hablo burlonamente. Tres toques se escucharon, Ella estaba en medio de la habitación aún en toalla, no tenía tiempo de cambiarse. Tomo su mochila, no podía llevarse lo que tenía ahí, saco sus pantalones, unas blusas... Otros tres toquidos... solo dejo sus implementos. Tomo sus tenis se los puso mas no le dio tiempo de amarrárselos... otros tres toquidos mas fuertes se escucharon... Salió al balcón, debía arriesgarse, volvieron a tocar...

-Voy- hablo suave con voz de adormilada pero audible para que la escucharan, escucho una risa.- Ahora- susurro Bajo por el balcón esperaba no resbalarse, debía llegar al que estaba debajo de ella, "no sabrán que fui ahí". Agradecía al hotel de haber puesto unos floreros, aunque nunca se había dado cuenta de ellos y también le entro la curiosidad de como hacían para poner flores ahí a una gran altura. Bueno eso lo averiguaría otro día, se deslizo por ellos con cuidado hasta llegar al balcón de la par, pero no se detuvo siguió, hasta el próximo ya faltaba poco.

Un golpe ensordecedor venia de su habitación, sabía que Howlet contaba con poca paciencia, escucho como la llamaban y en un movimiento se resbalo su pie y estuvo a punto de caer, respiraba agitadamente, el cuerpo le temblaba, llego hasta el tercer balcón empezó a pensar como bajaría a ella, ya que según calculaba estaría a unos cuatro o cinco metros, escucho las maldiciones y como ordenaba a los hombres para buscarla.

-Tráiganmela- escucho el grito que la asusto haciendo que perdiera el equilibrio y cayendo de golpe en el balcón del nivel 15, se quejo el golpe fue fuerte, sintió sus huesos se le quebraban, empezó a pararse y se alivió de que nada le había pasado, solo sentía dolor pero no podía ponerle importancia por el momento. Con sumo cuidado entro a la habitación, no sabía de quien era al parecer estaba vacía, no había nadie en la cama pero si había ropa tirada que iban dejando camino al baño, camino con pasos lentos y silenciosos quería llegar a la puerta... Algo de música se escuchaba lejos se agarró la toalla fuerte temiendo que se le cayera... paso cerca de la cama suspiro varias veces, temblaba de miedo y dolor. En un instante escucho mas fuerte la música y la puerta del baño abriéndose, se congelo asustada de lo que pensaran al verla en una habitación la cual no era de ella y en toalla. Se volteo hacia el baño y vio a un joven de cabellera negra y ojos verdes salía de ahí secándose la cabellera con una toalla blanca... dejo de respirar, de todo lo que había visto eso era nuevo. El joven salió de un baño relajante y lo que menos esperaba era ver a una joven en toalla, estaba asombrado, ella se veía asustada y roja de vergüenza ella lo recorrió con la vista y no pudo hacer otra cosa mas que gritar

No atendía el grito, ella cerro los ojos fuerte y tapándose el rostro con las manos. El joven no entendía nada, hasta sentir una ventisca la cual le recorrió el cuerpo, lentamente bajo la vista y se vio desnudo, ahora sabía porque ella grito, el siempre salía así de las duchas además esos eran uno de los motivos por lo cual tenia cuarto propio.

-Bueno- susurro- ¿acaso eres un regalo par mí?- pregunto con voz ronca, y es que la verdad no esperaba encontrar un regalo más hermoso que ese. Aunque no era su cumpleaños.

-No- grito ella rápido y aún cubriéndose el rostro. Eso le pasaba por meterse en habitaciones que no eran de ella.

-¿Te pagaron para mimarme cariñosamente?- volvió a preguntar, mientras se acercaba a ella aun secando el cabello.

-No, claro que no- dijo ella indignada por esos pensamientos y abriendo los ojos.

-¿Entonces?- la miro divertido- eres un ángel caído o mas bien un ángel medio desnudo. Si, por tu vestimenta.

Ella se miro y pues supo tenía la razón, ella solo tenía una toalla alrededor de su cuerpo y unos tenis. Pero al mismo instante que se miro volvió a alzar la vista, él aún estaba denudo y enserio, ella nunca había visto a alguien como Dios lo trajo al mundo.

-Yo... yo...- empezó a titubear- me equivoque de habitación- su voz se escuchaba nerviosa.

-¿Enserio?- dijo burlándose, sin creerle.

-Enserio- dijo con fuerza ella.

-Que bien- dijo divertido- me podrías hacer compañía-

-Ni en tus mas locos sueños- contesto ella molesta.

-¿Mis mas locos sueños?- empezó a acercarme mas a ella- Este puede ser uno de ellos- sus cuerpos estaban a escasos centímetros. Hoshi temblaba del miedo, veía esos ojos verdes y temblaba, él estaba muy cerca y no sabía que hacer. En un movimiento rápido, él le arranco la toalla, asustándola y cubrió rápido sus pechos, solo llevaba bragas de seda blanca.

-Ummm...- dijo burlonamente- Hermosa- Toda su furia se estaba acrecentando en sus manos, ella se sentía avergonzada y humillada y no se iba dejar.

-Estúpido- grito y con ello una gran bofetada que resonó en toda la habitación- Idiota pervertido- volvió a gritarle para darle otra bofetada y un rodillazo en su parte descubierta. El joven sentía la cara ardiendo y cayo de dolor, le dolía como el infierno. Él nunca había recibido un golpe con tanta fuerza, bueno de una mujer, tirado en el suelo gemía de dolor. Hoshi tomo de nuevo la toalla para envolver de nuevo en ella.

-Eres... eres...- decía entre el dolor que sentía- una... una...-

-¿soy una? ¿Que?- pregunto enfadada, todos los que la conocían, que eran muy pocos, sabían que no era bueno hacerla enfadar porque si lo hacían que el infierno los amparara.

-*сука- dijo aún adolorido, ella levanto una ceja mirándolo algo confundida, sonrío ella no sabía lo que le había dicho-*ведьма- Hoshi iba a contestar, cuando escucho pasos que iban corriendo y tocando en puerta en puerta, el miedo volvía a ella por un instante se había olvidado de porque estaba en el cuarto de ese chico desnudo. Él vio como ella se asusto por los pasos ¿que le pasaba?

-Solo los cuartos vacíos- escucharon gritar afuera. Él poco a poco se levanto. Toc, toc, toc... tocaron a su puerta, la castaña tapo su boca con sus manos para detener el grito que iba a salir. La habían encontrado, se la llevarían y esta vez ni siquiera tuvo tiempo de escapar bien lejos, la tenían acorralada. Empezó a temblar, detuvo sus lágrimas quienes la iban a traicionar, ella no podía dejarse ver llorando o se aprovecharían de ella.

-¿Estas bien?- pregunto algo preocupado por la reacción de la chica, "Pero que demonio estoy haciendo, apenas la conozco, ni siquiera se su nombre, aparte de que me golpeo y me dejo la cara roja y ardiendo. Sin embargo en sus ojos se ve el miedo, temor. ¿Alguien la buscara?" pensó.

-Por favor- su voz sonaba temblorosa- si ellos te preguntan por mi diles que no me has visto por favor- rogo. Toc, Toc, Toc,... de nuevo volvieron a golpear él estaba indeciso, ella le estaba rogando.

-¿Porque?- pregunto, él nunca ha sido considerado, le valía todo lo que lo rodeaba nunca se preocupo por los demás. Pero ahora aparecía una chica semi-desnuda que lo golpeaba con un carácter el cual le dio algo de miedo pero no demostró, y le rogaba que no dijera que ella estaba ahí.

-Si me ven, me llevaran y no quiero- susurro. Le costó oírla más la escucho. Toc, toc, toc,... otra vez golpeaban, "Diablos no puedo creer lo que voy a hacer." se decía mentalmente "Nunca he hecho nada por nadie y ahora hare algo por una desconocida" Asintió con la cabeza.

-Escóndete en el baño y no salgas hasta que yo te diga ¿ok?- dijo severo, ella asintió y se metió rápido dejo la puerta medio abierta para escuchar.- черт возьми, все для женщины- decía mientras iba hacia la puerta. Se sereno, su rostro sin ninguna expresión y sus ojos matando a quien estuviera del otro lado. Giro la perilla y abrió de un solo. Frunció el ceño al ver al idiota que lo molestaba

-Porque no habrías rápido, Faddei?- decía un molesto Sasha

-¿Que quieres?- pregunto molesto.

-Puedes hacer el favor de ponerte una toalla.- dijo otra voz con desagrado.

-No- contesto- No quiero ponerme una toalla Ivanović - dijo- ¿que quieren?

-Solo veníamos a informarte que hay "policías" buscando a alguien, según dicen es una loca- hablo Motka - Están revisando las habitaciones para asegurarse de que no se halla escondido en alguna.

-¿"Policías"?- pregunto Faddei

-No creo que lo sean de verdad.- contesto.

-Ya revisaron la nuestra, y Julia los mando a comer polvo al desierto- dijo entrando en la habitación de su amigo al igual que Motka.

-Claro pasen- dijo con sarcasmo. Cerró la puerta de un golpe. "Así que la policía te busca, por eso estas huyendo" pensó. Sintió como la toalla caía en su rostro, gruño, se la puso. Vio a Sasha entrar al baño, fue a buscar ropa para ponerse ya que no iba a estar desnudo. "Demonios el baño" se maldijo al recordar a la chica que según buscaba la policía estaba escondiéndose ahí. Corrió rápido hacia el baño, esperaba escuchar gritos de ella o de su amigo pero nada, entro y vio a Sasha mirando el espejo con una sonrisa burlona.

-Así que Faddei… ¿porque tardaste tanto en abrir?- pregunto con fingida inocencia Sasha

-Que te importa, metiche- contesto Faddei revisando el baño con cuidado

-Pues no te creo- dijo divertido Motka, entro detrás de él.

-Pues me importa un bledo si me creen o...- se volteo y callo, miro a los dos y que sonreían con burla, no entendía hasta nada, vio el espejo que tenía escrito con lápiz labial "GRACIAS, ERES GRANDE FADDEI" se había ido. - Hum mm, no creo que nos volvamos a ver- susurro tocándose el rostro donde recibió las dos bofetadas.

-"Eres grande Faddei"- decía con sorna Sasha mientras reía- Tenías compañía ¿Acaso alguna chica de otra habitación?

-No- dijo sonriendo, "si supieras que es más un boxeador que una chica" pensó para él. No volvió a contestar a las preguntas de Sasha, se cambio pues querían ir a molestar a Irinei, el sueño se había esfumado con las visitas de esos supuestos Policías.

Había salido a escondidas, aprovechando que él estaba de espaldas antes de que abriera la puerta, solo una mensaje con su lápiz labial había dejado a Faddei, había escuchado que le decían así, tal vez era alguno de sus amigos pero ella no podía arriesgarse a que la viera alguien más, se volvió a trasladar al balcón de la par, esperaba que esta vez nadie la viera. Necesitaba salir del hotel rápido, y necesitaba ropa no iba a salir en toalla. Llego al balcón, no había luces encendidas, entro en silencio, la persona estaba dormida era mejor así, solo pasaría rápido para salir. Todo estaba oscuro, le costaba caminar, sus pasos eran lentos y pequeños. No hacía ruido, aunque presentía que algo le iba a pasar. Se topo con la orilla de la cama y se maldijo por dentro, era una tonta al pensar que no se iba a topar. Volvió su camino para llegar a la puerta más sin embargo dos manos la detuvieron, uno tapándole la boca y otra la garganta ¿y si el cuarto al que entro era donde se estaba quedando su perseguidor? "La embarre, me vine a meter en la boca de lobo. ¿Ahora que haré?" La persona la hizo caminar hasta llegar al interruptor de luz, por unos instantes le lastimo los ojos más poco a poco se llego a acostumbrar. No podía ver quien la retenía, y tampoco lo quería averiguar.

Él joven de la habitación la miraba desde arriba no entendía que hacia una mujer en su habitación y menos en toalla y tenis.

-¿Que quieres aquí?- pregunto su voz era profunda y fuerte.

-...- hizo balbuceos pues no podía decir nada. Además ella no conocía esa voz.

-¿No hablas el idioma?- pregunto pues no entendía lo que dijo. Como respuesta obtuvo un asentamiento de cabeza- ¿Entonces porque no hablas bien?

Hoshi con miedo, levanto sus manos que temblaban y señalo la mano de él la cual cubría su boca. Él rubio no se había dado cuenta de donde esta su mano, ahora entendía porque solo balbuceaba. Quito su mano pero dejo la otra en la garganta.

-Siento, haberme metido en la habitación- hablo con miedo - Le juro que no soy una ladrona o asesina.-

-¿Entonces que haces aquí?- le creyó.

-Yo...- escucho de nuevo los pasos de varias personas en el corredor.- Por favor se lo suplico, no deje que ellos me lleven.

Escucho como su voz entro en pánico con los pasos de las personas, tenía curiosidad desde hacía minutos de porque había tanto ruido afuera a altas horas de la noche. Pero sintió mucha más curiosidad ¿por qué ella le suplicaba ayuda? si ni siquiera se conocían. Él era como sus amigos frío, distante, no social, pero siempre sintió una debilidad por las mujeres que pedían ayuda. Bufo, poco a poco soltó su agarre de la garganta de ella. No se movió se quedo ahí quieta, esperando que le haría ese hombre. De reojo vio como él salía detrás de ella para ponerse enfrente. Vaya que era grande, era mas alto que ella, ella media 1.68 mts, más el parecía medir 2 mts. Tenía músculos en todo su cuerpo, su cabello rubio beige casi blanco y ojos color gris. Un color raro de ver y que ella veía fascinada, pero odiaba en una persona quien la perseguía. No le daba miedo ese hombre alto y musculo sin embargo dio un paso hacia atrás por precaución. Él ya estaba acostumbrado a que la gente le temiera, podía verlo en ella.

-¿Porque te buscan?-

-Me quieren encerrar para torturarme- dijo con miedo y pensando bien sus palabras no podía decir la verdad a un desconocido rubio- y experimentar- no sabía porque dijo eso pero valía la pena inventar cualquier cosa para que la ayudara- quieren hacerme daño- vio la duda en los ojos de él. Como tenía toalla bien podía enseñarle algunas marcas que Howlet le había dejado, no mentía en decir que la torturaban solo aumento el valor de la palabra. Estiro su brazo izquierdo y señalo algunas cortadas que tenia, algunos hematomas que aún se distinguían a pesar de que tenían más de un mes de estar ahí. Él rubio vio como ella tenía cicatrices pequeñas de cortadas, algunos casi invisibles hematomas y en la muñeca una cortada en las venas en forma de T, claro que le creyó en lo de tortura, experimentar y daño. Pero quien haría algo así, a una joven que para él consideraba bonita. Notaba el miedo en sus ojos al oír los pasos. Y más cuando tocaron su puerta.

-De acuerdo- hablo bajo pero audible para ella- Ven- dijo jalándola hacia la silla, la sentó, fue hacia su maleta y saco unos pañuelos que eran de Faddei pero que él había escondido para jugarle una broma. Rápido la amarro en la silla, ella iba a gritar más la amordazo callándola, la amarro bien. La cargo y la metió en el baño, apagando la luz dejándola a oscuras.- No te muevas, disculpa si te amarro- dijo al verla a los ojos que estaban brillosos, apunto de llorar.- Pero no puedo arriesgarme a que te vallas yo te ayudare. Y te prometo que no dejare que te lleven para que te vuelvan a hacer daño ¿ok?- ella asintió. Él le estaba prometiendo, no dejar que se la llevaran y a pesar de que era un desconocido creyó en él.

Camino rápido hacia la puerta, quería ver quien era el que la buscaba. Él sabía lo que era ser torturado, ser dañado, el dolor y que experimentaran con él. No sabía porque pero el la protegería. Abrió la puerta bruscamente para encontrarse con 3 hombres con traje algo asustados al verlo, eso le causo risa por dentro, por fuera él se miraba como franckestein pero con odio en la mirada y causaba temor.

-Ehhh... disculpe señor- dijo uno titubeando.

-¿Que quieren?- dijo con su voz fuerte y grave

-U... u... usted no ha visto a un señorita de cabellera castaña, ojos color marrón y al mismo tiempo rubí algo grandes, hermosa, alta de 1.70 mts. De cuerpo bien definido y que parece tan frágil, y de un carácter de los mil demonios?- vaya que se la habían describió, lo único es que el no conocía su carácter fuerte, solo lo frágil que se veía.

-No- contesto- yo estaba durmiendo y ustedes me acaban de despertar- dijo con un gruñido. Ninguno de los 3 hombres quiso arriesgarse a pedir permiso para revisar su cuarto, además será obvio que ella no estaba ahí.

-Gracias, señor por su...

-La han encontrado... esta afuera escapando vamos...- escucho como alguien gritaba desde un ascensor, los 3 hombres solo asintieron, dieron una media reverencia al rubio y se fueron rápido. Tuvo temor por un momento, los vio irse en el ascensor, cerro rápido su puerta y fue a ver al baño para asegurarse de que ella estuviera ahí, ella no podía haberse escapado, el amarraba bien. Rápido entro al baño encendiendo la luz y la vio, aún estaba ahí, eso quería decir que ellos seguían a otra persona. Hoshi levanto la vista y lo vio parado frente a ella con el rostro sin expresión y sus ojos llenos de alivio. Medio le sonrió con el pañuelo en la boca. La empezó a desatar, lo que menos esperaba era que ella lo abrazara.

-Gracias- susurro.- por ayudarme a pesar de que soy una desconocida.

-Ya se fueron, al parecer están persiguiendo a otra persona eso es bueno.- ella asintió - Y creo que necesitas algo de ropa ¿cierto?- ella se ruborizo recordando como se encontraba

-No tengo ropa, la deje en mi habitación- explico- tuve que escapar en toalla.- sonrió avergonzada.

-Ven te daré una de mis camisas te quedaran grande pero servirá- dijo - Soy Irinei Petrov-

-Tory Malcom- dijo rápido inventándose un nombre, no iba a decir en verdadero. Le dio una camisa de vestir negra, le dio la espalda para que se cambiara, con algo de pena lo hizo. Tenía razón le quedaba grande pero le cubría las piernas, pero para estar más segura, lo vio de reojo aún le daba la espalda, reviso su bolso y tomo prestado un bóxer rojo y se lo puso rápido- Gracias- susurro

-De nada- dijo volteándose, se veía algo chistosa con su camisa- No te preocupes yo te puedo ayudar a que no te hagan daño de nuevo- dijo.

Ella lo pensó, bien podía aceptar su ayuda pero ella conocía muy bien a Asdrik Howlet, sabía de lo que era capaz y no quería que alguien más muriera por ella, estaba cansada de que las personan fallecieran por su culpa. Sonrió con algo de tristeza para decirle:

-Gracias- Irinei asintió- pero no gracias- iba a replicarle cuando sintió como golpeaban sus partes más frágiles- Lo siento pero no puedo arriesgarme a que él te haga daño. Adiós- dijo tomo su mochila y le dio un beso en la mejilla. Sabía que no iba a parecer muy pronto, ella golpeaba bien fuerte para dejarlos tontos un buen rato. Salió asegurándose de que no había nadie, todo estaba vacío, salió rápido dejando la puerta medio abierta y escuchándose algunos gemidos de Irinei. Sonrió dos chicos la había ayudado pero también probaron sus golpes que según decía Kalet eran muy dolorosos.

Camino hasta el ascensor, apretó fuerte el, botón, volteo hacia atrás, escucho murmullos de personas que estaban saliendo de otra habitación. Volteo para ver a 3 jóvenes hiendo a la habitación del grandote, como ella le puso en su mente. Las puertas del ascensor, se abrieron ella iba a entrar pero la detuvieron del brazo se volteo a ver y era la persona que menos quería ver ahora.

Sasha, Faddei y Motka, salieron de la habitación para ir por Irinei, vieron por el pasillo a una joven de cabello castaño que iba con una camisa negra y algo que parecía ser una pantaloneta roja, vieron la puerta de su amigo medio abierta y que se quejaba de dolor. Sasha y Faddei entraron para ver a su amigo hincado con cara de dolor. Motka se quedo afuera viendo a la persona que le causaba curiosidad. Pero se sorprendió ver como un hombre que él conocía la detenía. Se escondió entre la puerta y medio escucho lo que decían

-Demonio lo menos que esperaba era encontrármelo aquí- escucho gritar a ella. Solo a él no lo escuchaba

-No me importa, es mejor que me suelte no me gusta que me toquen- la furia se escuchaba en su voz.

-Escúcheme muy bien Sergei Ivanović...- hablo Hoshi molesta- no me importa si me quiere ayudar o no. Yo no quiero ayuda suya, prefiero cortarme las venas antes de irme con usted- se soltó del agarre de Sergei.

-Déjame ayudarte- la voz de Ivanović era suave.

-Déjeme en paz, no quiero la ayuda de usted- bajo un poco la voz- ayuda del mejor amigo de mi padre.- subió al ascensor y escondiéndose para no verlo.

-Le jure que te ayudaría y hare lo posible- susurro y empezó a caminar a su habitación que estaba hasta el fondo.

Motka entro rápido a la habitación para que su padre no lo viera, no había visto a la persona con quien hablaba él pero por su voz sabía que era una mujer y que conocía muy bien a su padre "Era obvio que ella no pensaba encontrárselo aquí, ¿quien es ella? y ¿porque conoce a mi padre?" eran los pensamientos que rondaban por su cabeza.

Nuestros encuentros se hacen

En el ser instantáneo como pasta y muerte,

Como pastor y bestia, entre surcos y siglos paralelos.

Nuestros encuentros no tienen número ni punto.


*черт возьми, все для женщины- El infierno, todo por una mujer.
*ведьма-Bruja
*сука-P*rra