Sakura Adicction: la fantasía del sueño

Capitulo 1: el corazón bondadoso

¿Qué me dirían si te digo que me enamore de lo imposible? De seguro la mayoría me diría que estoy loco o que estoy fuera de este mundo, créanme, hasta yo mismo pensé lo mismo que ustedes, jamás pensé que ese día, ya tan lejano para mí, me enamoraría de alguien como ella. Para ponerlo mas claro déjenme relatarles mi historia desde el principio. Fue hace dos años cuando pasó el suceso que cambiaria por completo mi vida, era una noche muy hermosa, aunque hacia algo de frío, la luna brillaba con tanta intensidad que hacía brillar todas las cosas a mí alrededor, era como ver un gran espectáculo de luces montado por los ángeles más bellos de todo el universo. Me sentía a gusto. Sin embargo, no pude evitar mirar un pequeño arbolito de sakura, al cual no le llegaba ningún tipo de luz, parecía marchita, no estaba del todo destruida, pero le hacía falta un cuidado más intensivo. No pude seguir viéndola así, y decidí llevarla conmigo hasta encontrarle un hogar en donde se preocupen de regarla, cuidarla y ver que le llegue el sol todos los días.

En mi pequeña caminata, por encontrarle hogar a la pequeña desamparada, me puse hablarle de mí y de lo que haría con ella.

-Bueno pequeña, mi nombre es Leo, o es lo que recuerdo-para que lo sepan yo perdí parte de mi memoria en un accidente de transito, así que solo recuerdo algunas cosas de mi vida-tengo 18 años, por ahora estoy estudiando en una escuela no muy lejos de aquí, creo que se puede ver-como si le hablara a una persona normal le señale en que dirección se encontraba mi escuela, como diciéndole que fuera a verme cuando ella quisiera.

Luego de una larga caminata, en las que me fui hablando solo como un loco, llegamos a un hermoso jardín, lleno de rozas y claveles, donde todas brillaban con una intensidad y tonalidad que hasta me dejaba sin poder ver. Decidí buscar un lugar para el arbolito entre todas esas flores, busque por varios lugares pero todos estaban repletos de estos, salvo un pequeño montículo que se encontraba en medio de estas. Me acerque lo más me pude, preocupándome de no pisar las flores a mi alrededor, y puse a la pequeña con suavidad en el montículo. La mire por última vez y le di una calida sonrisa.

-Nos veremos en otra ocasión-al decir esto me aleje del lugar, pero mientras me alejaba pude ver como la luna iluminaba, por primera vez, el pequeño arbolito de sakura. Como por arte de magia, abrió sus flores y comenzó a brillar, junta a las demás flores, solo me limite a sonreír y sentirme feliz por el espectáculo que estaba viendo. Aunque suene un poco extraño, puede oír que el pequeño árbol me dijera "gracias" pero con una voz femenina muy calida y agradable. Luego de escuchar esto, sin nada más que hacer, me retire del lugar para volver a mi hogar. Al llegar a mi casa, deje mis cosas en la entrada y me tire en la cama, pero me extraño que no me haya quedado dormido en el instante que la tocara. Seguía pensando el ese "gracias" que había escuchado cuando estaba en el jardín de flores.

-¿Acaso solo fue mi imaginación?-no le di mayor importancia y solo me dispuse a dormir en ese instante. Mientras dormía tuve un extraño sueño en donde aparecía una chica con un cabello largo y rojizo que me decía "te estoy esperando, mi hermoso príncipe" no sabía que hacer en ese momento más que despertar de golpe por causa del sueño.

Al siguiente día, antes de ir a la escuela, pase a ver al pequeño arbolito para ver si estaba bien o no, pero al llegar observe que ya no estaba en el mismo lugar que la había dejado, en un principio eso me puso triste, y luego pensé que alguien se la había llevado para poder cuidarla mejor. Decidí irme del lugar, ya que no había nada más para mí en ese sitio. Al dirigirme a la escuela, por el camino de siempre, pude divisar una chica de mi edad acostada en el pasto sin moverse y respirando con dificultad, no lo dude dos veces y fui a ver que le pasaba.

-Oye, ¿Estas bien? Respóndeme, por favor, tú puedes, reacciona-le decía con delicadeza a la chica para que despertara, pero no había caso.

Empecé a mirar alrededor si es que había alguien que me ayudara, pero por desgracia me encontraba solo con ella y no sabía que hacer, se que lo mejor era llevarla al hospital, sin embargo este se encontraba muy lejos de aquí, no me quedo más opción que ir a buscar ayuda para pobre, la tome en mis brazos y fuimos en busca de ayuda, no pude evitar notar que esa chica era igual a la que había visto en mis sueños. En ese momento, la chica se despertó y me abrazo con fuerza, no sabía que estaba pasando, estaba anonadado por la situación. Luego ella me susurro en el oído.

-Gracias por salvarme, mi hermoso príncipe-me susurraba con una voz que me hizo sonrojar, mi corazón pálpito fuertemente en ese momento, jamás había tenido esa sensación antes, era algo molesta y a la vez bonita.

-¿Qui-Quién eres?-dije aún nervioso por lo que me había dicho.

En vez de responderme solo tomo mí rostro y beso mi mejilla, no se como explicarlo pero ese momento fue el más hermoso de toda mi vida y, hasta el día de hoy, no puedo explicarlo por completo.

Un poco más calmado, le hice la pregunta nuevamente y esta respondió, sin basilar.

-Mi nombre es Lily-al decirme su nombre, pude en sus grandes ojos de color carmesí, que estaba feliz de haberme dicho su nombre. Antes no les había dicho como se veía por razones obvias, ese suceso me impacto más que su ropas. Tenía una camisa color roza con botones muy parecidos a cerezos, su cabello era algo rojo, con algunos mechones de color blanco, usaba una falda de color negro y andaba descalza.

Ella me tomó la mano y se puso llorar, como si le hubiera llegado algún golpe o algún dolor desde el interior. Trate de calmarla, pero no tenía idea de cómo, mi corazón se agitaba y mi cabeza daba vueltas. La final, solo se me ocurrió darle un beso en la frente con mucha delicadeza.

Lily se limito a sonreír mientras se sonrojaba, al igual que yo lo había hecho hace un momento, yo solo me limite a sonreír mientras la observaba. Al ver que ya estaba despierta, la baje de mis brazos para que pudiera caminar sola, al principio le costo un poco mantenerse en píe, pero con un poco ayuda se pudo poner de píe con total tranquilidad. Ella al ver que podía caminar se puso a bailar, a saltar y a reír por todos lados, yo solo la observaba con una sonrisa en el rostro, aun no entiendo porque pero ella me hacía muy feliz. En ese instante recordé que debía ir a la escuela y, por estar con Lily, se me había pasado la hora, no tuve tiempo de decirle adiós, tan solo salí corriendo y gritándole desde lejos.

-¡Volveré más tarde, lo prometo!-esa promesa que le hice, esa palabras que salieron de mí boca, quedarían plasmadas para siempre en la cabeza de Lily.

Al llegar a la escuela, un poco tarde, no podía concentrarme en clases, solo pensaba en Lily y que la había dejado sola en ese lugar, me preocupaba que le pudiera pasar lo mismo que le había pasado en el instante que la encontré. Antes de que hiciera cualquier cosa, mi mejor amigo, Dante, me detuvo para que no saliera del salón.

-No puedes irte ahora de la clase, recuerda que si repruebas este año ya no podrás volver a entrar en ninguna esuela, ni en ningún trabajo-me decía Dante, con algo de molestia por lo que estaba haciendo. Al final solo asentí y me volví a sentar. Según lo que recuerdo, Dante y yo somos amigos de la infancia, siempre juntos, nadie nos podía parar, aunque luego del accidente como que nos distanciamos un poco, pero el siempre seguía ahí, apoyándome y dándome una mano cuando más lo necesitaba. Al oír la campana de salida, mí corazón empezó a temblar de felicidad, o eso es lo que pensaba en es momento, tomando mi mochila salí corriendo en dirección al jardín para volver a ver a Lily. Al momento de llegar divise a tres tipos que estaban destruyendo las flores, y para colmo tenían a Lily amarrada a un árbol. Al principio me dio mucho miedo, mis piernas no se movían y mi corazón se detuvo, no sabía que hacer. En ese instante uno de los sujetos saco un cuchillo.

-Espero que estés lista pequeña, porque hoy te voy a hacer mujer-se reía mientras usaba el cuchillo para romperle las ropas a Lily, no sabía que hacer, quería ayudar pero ¿Cómo? En ese instante oí el grito de Lily.

-¡Mi príncipe, por favor ayúdame!-gritaba Lily con todas sus fuerzas. El sujeto la iba a golpear, pero lo detuve y lo mande a volar con una patada en el estomago. No sabía que hacia y porque lo hacia, lo único que quería en ese momento era salvar a Lily de eso malditos. Los otros dos sujetos sacaron un bate y un bastón de metal, respectivamente, y comenzaron a acercarse a nosotros. En ese instante divise un pedazo de madera cerca de nosotros, no lo dude ni un segundo y tomé el pedazo de madera con ambas manos. Antes de enfrentarme a ellos, mire a Lily con una sonrisa.

-Tranquila, no dejare que nadie te ponga un dedo encima-dicho esto, corrí hacia donde se encontraban ellos y comenzó la brutal golpiza. Varios golpes del bate me dieron en el estomago, y el bastón de metal casi me rompe las piernas, pero el deseo de defender a Lily era más intenso que el dolor que sentía en ese momento, logre golpear a uno con el pedazo de madera dejándolo inconciente, luego tomé el bate, lo tome con fuerza y lo lance en la cabeza del otro sujeto dejándolo también inconciente, había ganado la batalla, aunque muy malherido, pero valió la pena con tal de defender a Lily.

Ella se me acerco llorando y se puso de rodillas cerca de mí.

-Lo siento, lo siento… por mi culpa tú terminaste así… no merezco que me vuelvas a hablar… perdóname…-decía Lily, con mucha melancolía y con mucho esfuerzo.

Me limite a acercarme a ella y a abrazarla con fuerza, aunque me dolieran las costillas, la abrace con tanta fuerza que perdí el aire por un momento. En ese momento, solo le susurre en el oído.

-Yo jamás te abandonare, te protegeré siempre, aunque me cueste la vida…-no supe porque, pero acerca sus cara hacia la mía y la bese bajo la luz de luna, que había aparecido en el momento que nos habíamos abrazado. Ese fue el día en donde todo lo hermoso y difícil tuvo su comienzo.