Viernes 13

El astro rey se presentaba,
pero en ti nada mejoraba.
No entendí que sucedía,
no vi el peligro hasta este día.

Ahora el silencio se presenta,
siento que todo me afecta.
Impotente a cualquier acción
y sin ninguna protección.

Mírame y prométeme que estarás bien,
que esto no será igual que aquellos cien.
Mírame y prométeme que no me dejarás
y conmigo siempre estarás.

Mas nada puedo decirte,
porque nada puedes responderme.
No estás aquí,
no estás junto a mí.

Y mientras, a través de aquel cristal,
mis ojos perciben el cielo,
mi corazón se hace de hielo.

Esperando, resistiendo y observando.
Percibiendo que el azul se esfumó.
Las nubes negras lo cubrieron.

Observando el cielo negro,
negro como los ojos de mi acompañante,
negro como la noche en que todo comenzó,
negro como el traje que ella usó,
negro como las alas de Azrael.

Azrael, ángel de bien, que siempre admiré,
pero que ahora no quiero ver.
Azrael, ruego porque mis suplicas lleguen a él.

Y que ella vuelva a mí,
que se presente aquí,
con la misma sonrisa,

aquella que bienestar profetisa,
sosiega el alma
y al corazón trae calma.