Carmín

¡Mira! A caso ¿No es magnifico? La sangre cae de mis heridas manchando tus manos morenas de un hermoso carmín. Esto definitivamente hay que celebrarlo, es decir, ¡Al fin lo lograste! Me remataste con tu espada como tanto anhelabas hacerlo. Yo, esa molesta personilla que siempre estaba ahí para apoyarte y brindarte su ayuda incondicional, ya jamás va a fastidiarte con su sentimentalismo. Ahora eres libre, puedes ir con los brazos abiertos frente a esas chicas de piernas abiertas, pues no voy a estar ahí y no vas a tener que escuchar mi molesta voz recriminarte algo nunca más. ¡No es genial!

Sólo estoy poco triste porque no podré verte feliz otra vez. Cuanto hubiera deseado ver una vez más una sonrisa sincera de tu parte, no como la que tienes ahora: Ansiosa y hasta psicópata. Aunque, aun así sigues siendo hermoso. Oh, la magia de los trigueños, que irónico... Duele... siento como mi corazón parase lentamente... sólo un poco más y ya no tendrás que ver mis ojos nunca más...

Al fin esta falsa tragedia va a alcanzar su desenlace.

Ahora lo único que pido al guionista de esta fatal historia es que no dejes de sonreír, porque por lo menos eso podré llevarlo conmigo a donde sea que vaya a parar mi alma. Estoy contenta de que mi último acto te alegré... Se feliz por favor, sélo sin mí.

¿Por qué... has... dejado... de sonreír? Mi vista se esta nublando...


Como si eso fuera a pasar. Tú nunca te arrepentirias de lastimarme, estúpida manzana.