Disclaimer: Todo lo que ves aquí es mío-mío-mío.


Ellos están junto a la barra de la cafetería, él espera pacientemente y ella, nerviosa, juguetea con el pedacito de cartón que lleva escrito su turno.

— ¿Sabes?— le dice él—, podrías contármelo de una vez.

Pero ella niega moviendo la cabeza y susurrando un "Espera un poco".

El muchacho suspira y se estira, mientras a ella un escalofrío le recorre todo el cuerpo. Ya llevan allí por lo menos 15 minutos y Astrid sabe que eso no durará mucho tiempo más...

Se intenta concentrar en otra cosa, pone atención a las rosadas paredes, a las vitrinas llenas de postres, a los murmullos de los otros clientes y al menú escrito con marcador negro a su lado derecho. Siente el calor proveniente de la cocina, el mismo que se mezcla con el intento de ventilación de los viejos aires acondicionados y que termina resultando en una atmósfera cálida y cómoda.

— ¡Noventa y cinco!— grita Cielo, la chica de la cafetería— Batido de fresa.

Él le da un golpecito en el hombro y le señala la bebida a la distraída chica. Astrid lo toma y sorbe un poco, está consciente de que él no le quita la mirada de encima.

Así que ella se gira para quedar frente a él y mordisquea un poco el popote verde chillón.

—Me gustas — le suelta ella al fin.

Y él sonríe con mucha ternura.