Espero disfruten este cuento. ^^


Todo está oscuro. Llueve a fuera. Llueve como si se tratara del diluvio universal. Y yo que esperaba que este fuera un fin de semana perfecto.

Usualmente me gusta la lluvia, me relaja. Pero no esta vez. No cuando tenía todo planeado. Por fin pude convencer a Gloria de que viniera a acampar conmigo. Pero ya todo está perdido. No podremos hacer nada de lo planeado para mañana. Pensar en eso no me deja dormir. En cambio ella está profundamente dormida. Justo hoy. Justo esta noche en la que soy yo el que no puede dormir.

Es la ironía de la vida. Ella es noctambula. No duerme antes de las 3.00 am. Me manda mensajes de texto todas las noches. Despertándome. Con lo que me cuesta conciliar el sueño después. Definitivamente no nos parecemos en nada. Ella es rubia, de cabello lacio, yo soy moreno de pelo ondulado. Ella es noctambula y yo madrugador. Ella adora juntarse con cualquier persona a hacer cualquier cosa, en cambio yo prefiero leer un buen libro en casa. Si tiene versión cinematográfica, mejor aún. Porque si hay algo que disfruto es quejarme de las películas. De cada uno de sus pequeños defectos. De cómo la realidad de la literatura se distorsiona creando generalmente algo peor o más vano o simplemente sin sentido ni contexto.

Así fue que nos conocimos. Luego de una película, de la que salí con notas mentales de cada error en la producción, inconsistencias, etc., la vi a ella con un grupo de sus amigas, hablando y riéndose de la película que acababan de ver. Yo estaba con Daniel, el que de algún modo se teletransporto a donde estaban ellas y las invito a un helado. Increíblemente aceptaron. Así que me integre al grupo mientras nos servíamos los helados.

Ellas no paraban de hablar. Mujeres. Y en un momento en que ya no soporte más las opiniones de la película tomé la palabra y di mi opinión. Creo que fue casi media hora que hable. Subí y baje la película. Mencione cada uno de sus defectos y cada detalle que me pareció valioso y finalice diciendo que si bien la película estaba bien hecha, desmerecía al libro en su totalidad. Daniel tenía esa cara de "te matare, lenta y dolorosamente". Las amigas de Gloria parecían desconcertadas, pero ella rió. Cuando nos despedimos me dio su número disimuladamente… como si fuera secreto de estado. Y como soy un poco paranoico estuve mirando hacia todos lados a ver si alguien me seguía hasta que llegue a mi casa.

Eso es lo que más me gusta de ella. Su sonrisa, su risa, su forma de hacer cada cosa entretenida y enigmática, aunque eso causa más que un problema, por lo paranoico que puedo llegas a ser. Lo que no me gusta es lo apegada que es a la ciudad y la tecnología. Que considere asqueroso revolcarse en lodo y no sepa apreciar la belleza de la vida silvestre.

Y aquí estamos. Y ella sigue dormida. Lluvia por favor detente. No nos arruines el día de mañana. Si esto no sale bien puede que la pierda para siempre. Tengo que lograr que ella se enamore del campo, por si alguna vez nos persiguen la policía o las fuerzas especiales. En el campo estaremos seguros y aun más en el bosque. Las personas no creen que eso pueda pasar.

A cualquiera le puede ocurrir. No es por ser especiales para quien nos sigue. Para nada. A veces solo es cuestión de suerte. Las estadísticas lo demuestran.

- Amor ¿Qué haces despierto? ¿Acaso piensas que alguien nos siguió hasta aquí?

- No. No lo creó. – respondí. – No puedo dormir la lluvia arruinara todo.

- ¿Qué acaso no amas la lluvia?

- Sí. Sí me gusta. Pero esta vez no.

- Entonces crees que la lluvia arruinara todo… ¿No es así?

- Sí. – respondí un tanto nervioso. No me gustaba el rumbo que tenia esta conversación. En este tipo de conversación es que se arruina todo. La gente comienza a tildarme de loco. Me comienzan a evitar. Me apuntan con el dedo…

- La lluvia no nos arruinara esto. – me susurro al oído, mientras me abrazaba y besaba lentamente.

- Sí. Tienes razón.

La envolví con mis brazos. La acerque a mí y la bese tiernamente, volviéndome un poco más apasionado a cada instante.