¿Recuerdas aquellos tiempos en los que la sociedad no se dejaba llevar tanto por el dinero?. Siempre he creído que las personas menos adineradas logran ser más felices que yo, pues aunque mi familia tenga riqueza, fama y fortuna no me siento afortunada en lo más mínimo.

Sé que pensar así no esta bien, quizás hay muchas personas que desearían estar en mi lugar, sin embargo, daría millones por ser alguien normal.
Normal en el sentido en que me dejen ser una adolescente común, sin tener que seguir reglas respecto a cuales son las personas con las tengo que juntarme, de cuales puedo enamorarme y con cuales no debo juntarme. Solo quiero ser yo.

Mis padres siempre han tenido muchas esperanzas en mí, tratando de controlar siempre mi vida. Desde hace mucho que me interesan otras cosas además de vestir bien, comprar cosas lujosas e ir a aburridas reuniones con las familias de los amigos de mis padres.
Quiero vivir una vida como esas chicas de las películas, esas chicas rebeldes, decididas a cumplir sus sueños y a dejarse llevar por el amor. Aquellas que encuentran a su amado chico un día inesperado el cual las hace vivir mil y un experiencias.
Yo, en cambio, estoy obligada a casarme con alguno de los hijos de los amigos de mis padres, los cuales a pesar de ser atractivos, son aburridos, hipócritas y arrogantes, además de tener un pésimo sentido del humor.
Desearía tener una vida normal, esto es demaciado aburrido.