"Mi nombre… No creo que haya necesidad de entrar en detalles sobre mi nombre, así que simplemente mi nombre es "Dan", mido 1.68 mts, tengo el cabello castaño, los ojos de color verde oscuro y soy un simple joven de 17 años, por otra parte, tampoco creo que son muy necesarios los apellidos y ese tipo de cosas, especialmente porque, lamentablemente, no quiero pensar en mis padres por ahora, considero que tengo cosas, o mas bien, problemas mas importantes en que pensar en estos momentos… ¿En qué? … Bien, el "que" de la situación es por donde comenzare mi historia, historia que, en definitiva, es tal vez la historia mas importante de mi vida y la cual creo que nunca olvidare…

Todo comenzó una tarde común y corriente, era temprano, las 10 de la mañana o algo así, el sol estaba en lo alto del cielo iluminando con mucha fuerza y se sentía una temperatura muy alta, incluso el aire se sentía tibio, estaba tranquilamente (Cabe destacar que estaba muy acalorado) sentado en mi banco escuchando la aburrida clase de matemáticas (Siempre e odiado las matemáticas, tantos números combinados con letras, "X" por allá y por acá, etc.) cuando de pronto el director irrumpió en la clase.

— ¿Qué diablos hace el director de mi secundaria interrumpiendo la tan aburrida clase de matemáticas?, el nunca aparece por aquípensé en aquel momento

Todos lo observaban y al ver como pasaba el tiempo pensé que era un salvador que nos libraría de las extrañas ecuaciones y el sin fin de números de esta maldita clase, posteriormente de que se arreglara su corbata comenzó a leer unos papeles que llevaba en su mano, comenzó a nombrar a varias alumnos, aproximadamente cuatro o cinco, no me di la aburrida tarea de prestar atención en ese momento, nada raro, en ocasiones sacaban del salón de clases a algunos alumnos por diversos motivos, el grave problema de toda esta situación era que yo también había sido llamado, entonces comenzó mi conciencia a lanzarme todos mis recuerdos, todas las cosas malas que había hecho y que podrían traerme problemas en ese momento, un par de bromas y travesuras como cualquier alumno de 16 años, pero nada grave como para ser llamado por el director personalmente. Nos llevó hacia el auditorio del establecimiento, había varios alumnos más, y comenzó a hablar:

— Jóvenes, se preguntaran porque los he llamado, bien, ahora les responderé, iré directamente al grano, si se toman la molestia de fijarse bien en los estudiantes de su alrededor tal vez distingan a varios buenos estudiantes que han sido premiados en tiempos anteriores, bien, esto es porque he llamado aquí a los mejores de cada clase para darles una importante noticia. Nuestro querido país (Estados Unidos, por cierto) a comenzado hace algunos años un nuevo proyecto de estudio que consiste en mantener un sistema de intercambio mas constante, cada año les a tocado a diversas secundarias… Bien, este año la secundaria seleccionada para aplicar este sistema ha sido la nuestra, y para ello debemos seleccionar a los mejores alumnos, es decir, a ustedes, para ser invitados al proyecto de intercambio…

Todos estaban atónitos, no sabían que decir, estábamos siendo invitados a viajar a otros países para estudiar, todo de forma tan repentina, me gustaba la idea de viajar pero no la idea de estudiar, además, ¿Por qué estaba yo allí en ese momento?, sabia que era un buen alumno, pero últimamente había decaído en mis calificaciones, al fin y al cabo había perdido las ganas de estudiar y me estaba volviendo un verdadero vago.

En vista de que ninguno de los estudiantes se expresaba, el director continúo con su discurso:

—…El proyecto consiste en enviar a los mejores estudiantes de la secundaria por grupos a diversos países ricos en el ámbito educativo y cultural, como Alemania, Japón, Inglaterra, etc. Todos los estudiantes interesados deberán informárselo a sus padres y estos emitirán una autorización para efectuar el intercambio, obviamente, se tomaran todas las precauciones y se harán todos los preparativos, sus padres estarán enterados de todo y haremos todos los preparativos junto con ellos para que se sientan totalmente seguros y estén enterados de todo. Este es sin duda uno de los grandes proyectos en los que nuestra secundaria participara así que les pido total respeto y colaboración si es que desean participar — dijo mientras suspiraba luego de su "largo" discurso.

Cuando acabo de hablar nos deseó buena suerte en lo que resta del día y nos dio la orden de marcharnos hacia nuestros respectivos salones de clases y continuar nuestro día normal.

El asunto era bastante simple, si quería ir debía decírselos a mis padres y dejarle el resto a ellos, si no, simplemente se los hacia saber y continuaba con mi aburrida vida y mi maldita rutina. Estaba bastante dudoso, no era una simple decisión. Cuando volví a mi casa traía conmigo a mi compañero de clases, Peter. Su nombre en realidad era Pedro, provenía de Sudamérica al igual que yo y tal vez por eso nos hicimos tan amigos, era un verdadero idiota pero me agradaba pasar tiempo con el, además, mi madre siempre me decía que debía ser un poco mas sociable, él también había sido invitado al viaje de intercambio, realmente no sabia como, pero, a pesar de que era un verdadero vago, sus calificaciones eran bastante buenas. Cuando llegue a casa, no tardo mucho en aparecer el tema del viaje de intercambio gracias a la boca suelta de mi querido amigo. Si bien lo meditamos mucho junto con mis padres, mi queridísimo e idiota amigo nos interrumpió diciendo que ya habíamos decidido ir, así que no había porque meditarlo tanto:

— No se preocupen — decía interrumpiéndonos a mi y a mis padres — Ya tenemos todo decidido con mi buen amigo Dan.

— ¿Ah? — respondí confuso.

— ¿Es cierto eso? — dijeron mis padres.

— Supongo — respondí vagamente sin pensar mucho en lo que estaba haciendo.

Mis padres se sorprendieron y luego de un rato aprobaron la decisión, en realidad, yo nunca había dicho que iría, pero por alguna extraña razón, tal vez por esa extraña curiosidad que me consumía no trate de negar las palabras de mi amigo y calle sin saber lo que me esperaba. Finalmente mis padres dijeron que se harían cargo de todo y que no me preocupara por nada.

Paso aproximadamente un mes, mi rutina continuo durante este periodo de tiempo, lo típico, asistir a clases y luego encerrarme en habitación a jugar videojuegos, leer comics o simplemente dormir, en ocasiones también dibujaba, además, un par de veces me salía de esta cuando Peter me invitaba a algún lugar, pero nada de otro mundo, mis padres no querían tocar el tema durante este transcurso, decían que debía quedarme tranquilo y que todo seria una sorpresa.

Finalmente un día el director volvió a llamarnos a todos, éramos menos, tal vez la mitad de los que éramos la primera vez que nos llamo, pero aun así se veía feliz y nos indico que los estudiantes se habían separados en grupos tal como lo había mencionado la primera vez que nos llamo e indico que los grupos y sus integrantes estaban escritos en el pizarrón que se encontraba tras el, posterior a esto se retiro y dejo el paso libre para que los intrigados estudiantes se abalanzaran como bestias salvajes y feroces hacia el pizarrón. Cuando ya todo se había calmado, las personas más decentes y calmadas fuimos a revisar el pizarrón.

Busque y busque, no estaba ni en Alemania, ni en Francia, ni en Inglaterra.

— ¿Dónde rayos estoy?— pensaba mientras continuaba mi búsqueda.

Hasta que finalmente encontré mi nombre, ahí estaba, en el grupo 10, asignado a Italia, me gusto bastante el destino del viaje, Italia era un bonito país al que me gustaría conocer y el idioma no seria mucho problema, el Italiano, según mi parecer, no es muy difícil de hablar, además, ahí vivía mi hermano, tal vez podría visitarlo, así que al fin y al cabo no había sido tan mala idea aceptar el viaje. Mi hermano había partido a Italia apenas cumplió la mayoría de edad, había sido invitado por uno de mis tíos a trabajar allí, comúnmente nos comunicamos ya sea por internet o por vía telefónica.

Al día siguiente el director volvió a llamarnos y nos explico que el viaje seria dentro de una semana y que preparáramos todo para el ansiado día, si bien el viaje no era muy importante para mi, debo admitir que sentí ansiedad durante esa semana, mi rutina continuó normalmente pero ahora, de vez en cuando, pensaba en el viaje en el avión, debía admitir que me daba un poco de miedo subirme a uno por primera vez.

Una semana mas tarde estaba preparado para partir, me despedí de mis padres, llegue a la secundaria, allí el director nos dio un aburrido discurso y nos deseo un buen viaje a todos, finalmente me dirigí hacia las afueras de mi secundaria junto con los demás, esa maldita cárcel en la cual prácticamente paso todo mis aburridos días, aquella secundaria que no volvería a ver dentro de un buen tiempo, pensar esto me agrado un poco. Allí, en las afueras, se encontraban varios buses, subí al que me correspondía y partimos hacia el aeropuerto, allí hubo un pequeño alboroto y desorden al comienzo pero luego todo se normalizo, tome mis cosas y cuando me disponía a ubicarme en la fila que habían hecho todos los estudiantes, en los cuales unos hombres encargados de la administración de todo el programa de intercambio nos indicaban hacia cual avión debíamos dirigirnos, choque con un chico, no lo conocía, le pedí disculpas y recogí mi pasaje y algunas cosas que había dejado caer por el choque y continúe hacia la fila, avanzó de manera lenta pero finalmente me dirigí al avión al cual había sido designado, allí me senté relajado, respire profundo, era mi primera vez en un avión, no me costó mucho tranquilizarme, bueno, menos de lo que había pensado. Luego de un rato una azafata nos dio la bienvenida y se presento, nos indico todas las medidas de seguridad y nos deseo un buen viaje, entre otras cosas.

A pesar de que todo había pasado de forma tan repentina todo iba bien, pensar que hace un mes estaba sentado en mi salón de clases pensando en que haría el resto de mi vida, cuestionándome y criticándome de que había desperdiciado todo el tiempo de mi preciada adolescencia, pero ahora estaba haciendo algo que nunca imagine, me dirigía a Italia, el avión comenzó a emitir unos ruidos, estaba partiendo… ¡había partido a Italia!

El piloto dio unas órdenes por altoparlante y dijo unas palabras que detuvieron mi corazón por un corto periodo de tiempo e hicieron que toda mi tranquilidad, felicidad y todas esas buenas sensaciones que había comenzado a sentir gracias a mis pensamientos, desaparecieran de un momento a otro:

— "El vuelo asignado para los estudiantes de intercambio con dirección a Japón a partido"

Por un momento me mantuve relajado y tranquilo pero luego analice la situación…

— Al país de… Japón... Japón… ¿¡Japón!?, ¡Yo no debía ir a Japón!,¡ Yo estaba asignado a Italia, no al país Nipón! — pensaba desesperado pero sin emitir ni un solo sonido con mi voz.

Trate de avisar sobre mi situación a alguien pero no podía hacer nada, el vuelo ya había partido y no había vuelta atrás, mire mi pasaje y mi identificación especial que se me había entregado para este viaje y leí: "John Stone", fue entonces cuando comencé a conversar conmigo mismo:

—…Claro, el chico con el que choque, intercambiamos pasajes e identificaciones por error cuando chocamos…He sido victima de uno de los tantos clichés de este universo y no puedo hacer nada, solo queda resignarse, pero… ¿¡Como se supone que vaya a Japón si no se hablar japonés!

Esto era genial (Hablando sarcásticamente, claro), estaba viajando a un país al cual no había sido asignado, lleno de desesperación, en el cual no sabia decir prácticamente nada, ni siquiera como preguntar en donde se encontraba el baño…