La semana comenzaba nuevamente, había estado todo el fin de semana practicando mi ingles junto a Mia, había progresado bastante en dos semanas, cada vez hablaba mas fluido, aunque aun producía una que otra risa cuando exponía mi japonés, todo esto era porque quería hablarle en su idioma a Tomoe, debido a que este lunes, este mismo día, era su cumpleaños, cumplía 17 años, lo que la transformara automáticamente en una chica mayor que yo.

Subí al bus como de costumbre junto a Mia y a John, mientras practicaba lo que diría aquel día, me había encargado, también, de comprarle un regalo, o mas bien, realmente Mia lo compro por mi, ya que yo no estaba enterado de la fecha del cumpleaños de Tomoe.

Un par de días antes Mia llego al hotel con un pequeño mapache de peluche, fue a mi habitación y me lo mostro:

No me agradan los peluches, gracias, pero puedes quedártelo…— le dije al ver el pequeño mapache.

—¡No es para ti!, regálaselo a Tomoe en su cumpleaños, me tome la molestia de comprarlo por ti, sé que le gustara, y también sé que no le comprarías un regalo…— me respondió entregándome el peluche.

—¿Su cumpleaños?, no lo sabia— dije mientras lo recibía.

Acto seguido Mia salió por la puerta.

—Además, ¡Yo si le hubiera comprado un regalo!— le grite mientras cerraba la puerta.

Al llegar a la secundaria nos encontramos con Itsuo, ya podía entender un poco mejor cuando hablaba por lo que me sentía mejor por ello:

—"¡Ohayou!" (Buenos días) — gritaba mientras saludaba con su mano.

Itsuo era un chico bastante amigable, demasiado tal vez, además, era muy popular, especialmente con las chicas, según Mia, prácticamente todas las chicas de la secundaria se "derriten" por el, esto me lo explico un día en que observe lo popular que el joven japonés, lo que produjo que surgiera un dialogo, algo así:

"—Sabes, Itsuo es muy popular, casi todas las chicas de la secundaria se "derriten" cuando están cerca de el—me decía un día que vimos Itsuo rodeado de chicas.

—¿Y tu también?— le pregunte en broma.

—Claro que no… ¿Por qué?— me preguntaba intrigada.

—Solo por curiosidad— respondí riendo."

Al saludar a Itsuo nos dirigimos al salón de clases, tuvimos una larga y aburrida clase de matemáticas, durante la cual fue interrumpida por un momento por otro profesor que entro para pedirle un poco de ayuda al maestro que nos impartía clases de matemáticas en ese momento. Cuando ocurrió la "interrupción" no pude evitar recordar el momento en que el Director de mi secundaria entro para invitarnos al programa de intercambio, mientras lo pensaba, me daba cuenta de lo genial que creía que seria, mi destino, Italia, no estaba nada de mal, pero quien diría que terminaría en Japón, a pesar de eso, cuando el otro profesor se marcho del Salón, termine por aceptar de que Japón no había sido un mal destino después de todo, y que mis decisiones no habían sido malas, al menos no del todo.

Cuando termino el primer periodo tome mi mochila y salí del salón pensando en todo lo que pensé en la clase de matemáticas y en todas las cosas y situaciones que habían ocurrido en mi estancia en Japón, mientras, a la vez, me dirigía sin perder tiempo hacia el patio trasero para encontrarme con Tomoe, mientras que Mia, que me acompaño por un buen rato, se separo de mi y me deseo suerte.

Al llegar al patio no me costó en lo absoluto ver a Tomoe, siempre se encontraba allí, sentada bajo el árbol, al verme a lo lejos sonrió, se levanto y entro en esa pequeña casita en la que siempre nos reuníamos, yo, por otra parte, espere un rato, y finalmente entre sin que nadie se fijara.

Al entrar, me mantuve en silencio por un rato, cosa que sucedía muy a menudo, como ya había mencionado, soy un verdadero asco en sociabilizar, y menos con una chica, a pesar de que ya teníamos un poco mas de confianza continuaba mi timidez intacta al estar a solas con ella. Hasta que finalmente ella, aparentemente viendo que yo tenia problemas para iniciar la conversación, me mostro su cuaderno:

おはよう ダン (Buenos días Dan)

A lo que le respondí con un "Hola" en japonés, a pesar de esa pequeña conversación, volvió a aparecer el silencio incomodo, nos mantuvimos nuevamente por un rato así, hasta que me arme de valor y le hable en su idioma (Con un poco de dificultad) para facilitarle las cosas a Tomoe:

—Tomoe… Sabes… Me entere de que hoy es tu cumpleaños…— al decir esto sentía como me ruborizaba.

Ella se sorprendió y sonrió, se mantuvo tranquila esperando que yo continuara hablando:

—Y… Ejem… Te-Te compre un…

Cuando estaba diciendo esto la campana indico el comienzo del segundo periodo, Tomoe se mantuvo observándome, pero finalmente le dije que era mejor que volviéramos a nuestros salones, Tomoe se levanto, un poco, tal vez, defraudada y de forma cautelosa salió del pequeño edificio.

Espere un rato y me dispuse a salir, pero en el momento en que abrí la puerta, alguien evito esto empujándola hacia el lado contrario causando que yo cayera dentro del edificio nuevamente, me levante rápidamente e intente nuevamente abrirla, pero no había caso, la puerta estaba siendo empujada por alguien, de pronto la puerta se abrió un poco y una botella de extraño color cayó junto a mi, la observe confuso, pero de pronto comenzó a moverse hasta que la tapa de la botella colapso y exploto, comenzó a salir un extraño gas de ella, intente nuevamente abrir la puerta pero sin buenos resultados, estaba perdido, no había forma de abrir la puerta, esta vez se sentía que no había nadie tras ella, pero había sido trancada para que no pudiera abrirse, intente buscar salida pero no había otra, me dirigí a un rincón y me lancé al suelo intentando evitar inspirar el gas, pero no funciono, al poco rato mi vista comenzó a nublarse y comencé a perder la conciencia poco a poco hasta que caí inconsciente.

Desperté confuso con una chica y tres hombres junto a mi, dos iban de blanco, todo se movía, yo iba recostado en un pequeño colchón. La chica, al percatarse de que había abierto otra vez los ojos sonrió y grito:

—¡Dan!

La observe un poco confundido y me percate de que era Mia y que uno de los hombres era el Sr. Graham.

—¿Dónde estoy?— pregunte aun confundido.

—Vamos en una ambulancia— me dijo Mia mientras le corría una pequeña lagrima por su mejilla.

—Nos dirigimos al hospital, me alegra de que al menos no te has muerto Dan…— dijo el Sr. Graham incorporándose a la conversación.

Al oír esto no pude evitar asustarme, pero a la vez comencé a fijarme bien en la situación en la que me encontraba, el "colchón" sobre el cual estaba era una camilla, y los otros dos hombres eran enfermeros que me acompañaban,

—¡No diga eso!— decía Mia regañando al hombre mientras este reía.

—¿Qué sucedió?— pregunte.

—Mia te encontró desmayado en el patio, aun no sabemos la razón, pero aparentemente fue por intoxicación… ¿Qué paso Dan?, ¿Acaso te estabas drogando o algo por el estilo?— decía el Sr. Graham mientras sonreía con una sonrisa burlona, mirándome.

—¿Ah?— respondí.

—Eso comprueba mi teoría, ¡estabas drogándote! — decía el Sr. Graham mientras reía, por otra parte, Mia se mantenía en silencio tomada de mi mano.

Fui dejado en el hospital en observaciones para estar seguros de que había sido, pero todo indicaba que había sido intoxicación, yo también estaba seguro de eso, pero fingí no saberlo, debido a que podía poner en peligro a Tomoe. Fui trasladado a una sala en la que me esperaba una cama y en la que estaban John, Itsuo y para mi sorpresa también Alice, todos me desearon suerte y que me mejorara, el Sr Graham los envió al hotel y se quedo conmigo junto con Mia, que después de prácticamente rogarle al hombre, este acepto a que se quedara.

Después de aproximadamente media hora se me aviso de que había llegado otra visita, y que, debido al buen corazón del Sr. Graham, este también había aceptado que entrara por un rato, solo como una visita extraordinaria, esto, según el Sr. Graham, solo fue posible por le hermosa letra que poseía la visita en la carta que le entrego pidiendo que la dejaran entrar, y que, además, le pareció "linda" al mantener el silencio en todo momento. Era Tomoe, al llegar Mia salió de la sala mientras empujaba al Sr. Graham para que también saliera, Tomoe tomo su cuaderno y escribió:

— Esto no puede seguir así, es demasiado peligroso.

Al leerlo le respondí:

—No comiences con esto otra vez Tomoe, ya te dije que no le temía a esa estúpida "maldición", esto no fue nada, no te tienes que preocupar por mi.

Tomoe no pudo evitar largarse a llorar, al no saber que hacer, me levante de mi cama, busque mi mochila y saque el mapache de ella: —Tomoe, lamento mucho , de verdad, haber arruinado tu cumpleaños, pero… toma…— dije mientras le entregaba el peluche,

—… Feliz cumpleaños Tomoe.

Al verlo tomo el mapache y me abrazó, se mantuvo un rato así, hasta que paro de llorar, posteriormente, me mostro su cuaderno con un:

—どうもありがとうございました (¡Muchas gracias!).

A lo que sonreí, finalmente volvió a mostrarme su cuaderno, esta vez estaba escrito en ingles:

— ¡Lo guardare por siempre!.

Luego de un rato el Sr. Graham entro a la sala y le explico a Tomoe que era hora de que se fuese a su casa, Tomoe se despidió de mí con un beso en la mejilla, lo que provoco, por alguna razón, que me sonrojara mucho, y con una reverencia al Sr. Graham.

— ¡¿Ya conquistaste a una chica campeón!? — me gritaba el Sr. Graham mientras me daba palmadas en la espalda riendo.

Mientras yo pensaba en que esta vez, quien fuera que estuviera llevando a cabo el éxito de la "maldición", lo había hecho de forma excelente y que esta vez, si que iba en serio.