Pase toda la noche en una sala solitaria, posteriormente, el doctor que estaba encargado de mi observación decidió cambiarme a una sala con mas jóvenes de mi edad.

— Llévense al chico a la sala 501, creo que esta aburrido y le hará mal estar aquí solo, supongo que con gente de su edad estará mejor — dijo, o mas bien, es lo que yo entendí, dado que hablo bastante rápido con la enfermera lo que provoco que no pudiera seguirle para traducir bien, había aprendido ingles, pero no a la perfección.

Al llegar a la sala 501 me encontré con varios jóvenes de mi edad, tal como lo dijo el doctor, ninguno estaba enfermo ni tenia ningún tipo de patología ni nada, solo estaban en observación por diversos motivos, al igual que yo.

Pase casi dos horas sin hablar con ninguno, varios parecían conocerse, o tal vez, solo eran más sociables que yo, hasta que uno se acercó:

— ¡Hola! — Dijo mientras extendía su mano hacia la mía —Soy Takao — prosiguió.

Me mantuve en silencio observándolo mientras le estrechaba su mano, era el momento de utilizar el japonés que había aprendido con Mia y con los libros que había logrado conseguir, pero por alguna razón no supe encontrar la palabra exacta, tuve miedo, miedo a que se burlaran de mi japonés. El joven japonés, al notar de que tenía problemas para responderle continuo:

— ¿Qué sucede? — Me dijo mirándome algo confundido — Ahora que te observo bien, no eres japonés, ¿Acaso no hablas japonés?

Quería asentir para evitarme toda esta situación pero de todas formas termine negando con mi cabeza.

— Oh, ya veo, no quieres hablar, eso es todo, lamento haberte molestado.

— No es eso, solo es que no se hablar perfectamente el japonés— le dije algo avergonzado —Soy Dan, y en efecto, no soy japonés, soy americano.

Y así comenzó la conversación, que no estuvo exentas de un par de risas por parte del joven Japonés debido a mi japonés, la cual se prolongaría por horas, Takao, el chico japonés, tenia problemas con su pierna, había recibido un gran golpe dañándosela gravemente, por suerte, gracias a los doctores y a los funcionarios del hospital lograron que se recuperara y ahora se encontraba en observación para ver como progresaba su pierna, pronto lo dejarían volver a su hogar. Durante la conversación hubo un momento en que apareció el tema del amor, por curiosidad, Takao me pregunto sobre si tenia novia, yo le respondí que no, lo que llevo a conversar sobre Tomoe, sin saberlo, pero de alguna manera termine confesando todo y contándole todo lo que sucedía, siempre encargándome y procurando de que prometiera no decir nada sobre ello a nadie.

— Tomoe debe ser muy linda o especial para que tú hagas todo eso por ella.

— Si, supongo que si.

Finalmente, cuando ya estaba oscureciendo una visita llego para Takao, la enfermera que se encontraba cuidándonos lo hizo pasar a la sala, al verlo, Takao exclamo:

— ¡Hermano!

Por otra parte, cuando yo lo vi quede sorprendido, era un joven alto con gafas y el cabello de un color oscuro, esta era la descripción de un típico joven japonés, pero a este joven yo lo conocía, y era tal vez el autor de los ataques de la "maldición", era Kei.

Cuando Kei me vio, se quedo por un momento en silencio y finalmente me ignoro e hizo como si yo no estuviera ahí, tomo de la mano de Takao y fueron a conversar al otro lado de la sala, cuando Kei estaba con el, parecía otro, no era el Kei que yo conocía, se veía mas agradable, aun que hay que destacar que solo he estado con Kei en dos situaciones y fueron bastante breves, cuando Kei estaba con Takao no parecía ser capaz de hacer el tipo de cosas que, tal vez, me ha hecho.

Luego de aproximadamente una hora, Kei se marcho de la sala y Takao volvió a donde me encontraba yo.

— ¿Es tu hermano?— Pregunte exaltado.

— Si, ¿Por qué?.

— No, por nada— dije un poco triste, no podía decirle lo que pensaba de su hermano y de lo que tal vez había sido capaz de hacerme.

Posteriormente llego la noche y, por algún motivo, termine durmiéndome rápidamente, estaba cansado sin motivo alguno.

Fui despertado a la mañana siguiente por una enfermera, me explico que ya era hora de que volviera al hotel, ya que, luego de estar en observación toda la noche pudieron ver que, por suerte, no me sucedió nada grave. Me levante de la camilla, me despedí de Takao, quien me deseo suerte con Tomoe y me dirigí a la sala de espera acompañado por la misma enfermera, ahí estaban el Sr. Graham, Mia, Itsuo, John e incluso Alice, todos, aparentemente, se alegraron al verme.

Luego de que el Sr. Graham hiciera algunos tramites en el hospital nos dispusimos a volver al Hotel, antes de ello, tuve que agradecerle a todos los funcionarios quienes habían cuidado de mi esa noche, esto fue porque Mia me lo pidió y básicamente, cedi luego de que, prácticamente, rogara por ello sin motivo alguno, todo esto produjo que los demás se adelantaran dejándonos a mi y a Mia atrás, al salir del hospital un joven se encontraba apoyado en una de las paredes del hospital, al poco tiempo me percate de que, nuevamente, era Kei:

— Esto solo esta comenzando mi joven amigo, ¿Estas seguro de lo que estas haciendo?— dijo de pronto.

Al oírlo, me mantuve en silencio un momento, hasta que me reuní de valor y le respondí:

— Claro que estoy seguro, ya te lo dije, no le tengo miedo a esa estúpida "maldición" de la que tanto hablan— respondí intentando demostrar firmeza y valentía, pero no con mucho éxito, ya que, a pesar de todo lo que decía, de todas formas si tenia miedo.

— Me alegro de eso entonces, ya te lo dije una vez, me alegro de que Tomoe haya encontrado alguien que no le importen esas estupideces, y creo que no debo repetirte que olvides mi advertencia, ya que creo que no le temes a nada, o así parece.

— ¡Claro que no le teme a nada! — grito Mia interrumpiendo la conversación.

Kei solo rio un poco al oír las palabras de Mia y comenzó a descender por unas pequeñas escaleras que se encontraban en las afueras del hospital, provocando, así, nuevamente esa sensación de confusión en mi cabeza. Al comienzo estaba seguro de que Kei era quien había lanzado la caja, había saboteado las escaleras, entre otros ataques como el de el día anterior, cuando estuvo a punto de, prácticamente, matarme intoxicado, pero esta seguridad cada vez desaparecía mas, comenzó a desaparecer poco a poco con el segundo encuentro con Kei, y esta vez, tal como lo mencione, volvía a aparecer esa confusión en mi cabeza.

— Por las palabras de tu amiga, supongo que ella también comprende tu situación — dijo mirando de reojo hacia nosotros —Me gustaría mostrarte algo… Ven sígueme — dijo Kei mientras comenzaba a caminar.

Lo observamos atentamente sin saber si seguirlo o no, esta vez Kei, a diferencia del dia anterior, cuando estuvo con su hermano, irradiaba algo así como un "aura oscura", que, obviamente no se podía ver, pero se podía sentir al estar cerca de él, algo que lo llevaba a uno a pensar que si Kei tocaba algo, este se congelaba por su frialdad o se desvanecía por su oscuridad, esto provocaba o causaba, definitivamente, miedo, especialmente en mi, y ese era el motivo de la duda de si seguirlo o no, obviamente todo el asunto del "aura" y ese tipo de cosa solo lo imaginaba yo en mi cabeza, como ya dije anteriormente, mi cabeza fue invadida por todas esas empresas creadoras de videojuegos lo que provocaba que tuviera este tipo de pensamientos. Se podria decir que Kei, era algo parecido a una persona "Bipolar" ,que tenia dos caras o algo por el estilo, una "doble personalidad". Finalmente, Kei, al ver que no nos movíamos y aun teníamos dudas si seguirlo o no, hablo:

— Tu amiga también puede venir, no es algo malo, solo quiero que veas algo que tal vez te interese — dijo mientras comenzaba a caminar nuevamente.

De manera sincronizada junto a Mia comenzamos a caminar tras Kei sin saber hacia donde nos dirigíamos.