Suspiro Maldito

"cuando era pequeño siempre pasaba jugando cerca del lago con un pequeño perrito vagabundo que nadie tomaba en cuenta. Se había vuelto mi mejor amigo en todo el mundo, bueno eso era cuando era más pequeño claro esta, lo bautice Lazaro. Un día mientras jugaba con Lazaro estaba muy cansado como para volver a mi hogar y ver que mi madre me mandaba hacer trabajos pesados así que decidí dormír bajo un pequeño árbol junto con Lazaro. Cuando estaba durmiendo, soñe con una niña casi identica a mí y que tenía la misma estatura que yo, le pregunte quien era muy intrigado, esta solo me dio una sonrisa y me gritó "te quiero hermano", fue una de las pocas veces que sentí tanta curiosidad por conocerla..."

Exterminio 3: Recuerdos de la infancia

Han pasado dos días desde que comencé a entrenar con Amadeus y podría jurar que cada vez que realizo algún movimiento es como si lo estuviera haciendo dos veces en un solo segundo, es una sensación algo extraña y no se como explicarla del todo, aunque no le tomó mucha importancia luego que terminó el entrenamiento. Estos dos día Amadeus me ha mostrado como usar las espadas correctamente, solo que lo hace con dos palos de casi el mismo peso que las espadas, además me enseño a usar armas de fuego para ser más especifico me enseño a dispara una magnum de calibre 8 y una escopeta de cañon doble. Estas estaban modificadas para destruir tanto a demonios como a las otras bestias del infierno, y aparte de eso me enseño algunos movimientos de karate y de boxeo, según Amadeus debo aprender a usar mi cuerpo como si también fuera un arma. El tercer día de entrenamiento Amadeus me lo dio libre para que hiciera lo que quisiese, lo cual para mi era como que me estaba mandando a la mierda misma pero en fin aproveche de ir al lago por un rato. Al llegar al lago sentí algo de nostalgía, recorde a Lazaro, el pequeño perro que se había vuelto mi mejor amigo y de como se fue de la ciudad sin decir adios ni nada, me puse bajo el árbol y comencé a mirar al cielo con mucha calma. En ese momento no pude resistir el sueño y me quede dormido apoyado en el árbol. No paso mucho hasta que me puse a soñar que me encontraba en un pequeño jardín lleno de todas las flores que conocía y a la vez algunas que me llamarón mucho la atención, pero hubo algo que me sorprendio y fue ver a una mujer de mi edad que estaba sentada cerca de un árbol leyendo como una especie de libro o eso parecía, me acerque algo intrigado y ella me miro con sus grandes ojos color dorado.

-Em... yo... quisiera saber que lees-le dije con una voz algo estúpida a mi parecer.

-Es un libro sobre dos hermanos gemelos que jamás se llegarón a conocer en persona y que la única forma que tienen para comunicarse es a través de sus sueñios-me decía la chica mientras le salían lagrimas-¿no te recuerda nada, verdad Alenxander?

Cuando me hizo la pregunta solo baje la mirada como apenado por decirle que no a la chica, esta solo sonrío y me abrazo con fuerza.

-Oye... ¿Quién eres?-la chica cuando pregunte esto me susurro al oído.

-Yo soy Miranda, y soy alguien que esta ligada contigo por el destino de la sangre-al oír el nombre me comenzo a doler la cabeza muy fuerte al igual que el corazón-Alexander, ¿estas bien? hablame... hablame... ¡Hermano!.

En ese momento despierto de golpe sintiendome como el carajo mismo, transpiraba por todos lados y la cabeza junto con el corazón me retumbaban como un gigantesco tambor. Para mi sorpresa Amadeus estaba al lado mío con una gran sonrisa.

-Deberías dejar de dormir tanto, así no tendrías el problema de verla tantas veces sin que te desmayes-cuando Amadeus menciono esto creí que estaba delirando en ese minuto, ¿Acaso el sabía sobre la chica de mis sueños?

-Amadeus, ¿acaso tu sabes sobre la chica de mis sueños? Es que siempre la veo y me extraña que desde que era niño la viera-en ese minuto mi cara se puso algo triste y mi voz fue bajando de tono a cada minuto.

-¿Te refieres a Miranda? Si, si la conosco y también se que es tuyo-cuando Amadeus dijo esto mi cuerpo se estremecio y me puse nervioso por saber quien era ella-ella es tu hermana gemela.

No podía creerlo, la chica con la que siempre soñaba era mi hermana gemela, pero ahora que lo pienso no puede ser posible mi madre jamás me había hablado de que yo haya nacido con una hermana o algo por el estilo.

-No-no puede ser verdad, mi madre me dijo que yo fui el primero y que era hijo único hasta que aparecierón mis hermanas-mientras yo decía esto Amadeus se paraba y miraba el lago.

-Antes de que tu nacieras, a tu madre le habían dicho que tendría gemelos, una niña y un niño, todo iba bien ustedes venían sin ninguna malformación ni nada, pero justo un mes antes de su nacimiento algo extraño paso, el espiritu de tu hermana se unio contigo y su cuerpo desaparecio luego de esto, al mes siguiente solo naciste tu sin ningun problema aunque tu madre pregunto que paso con tu hermana y ellos no sabián que responder claro esta...-Amadeus se detuvo un poco antes de seguir hablandome de mi hermana-cuando cumpliste el año tu madre aún se sentía mal por el hecho de que tu hermana no nació, así que decidio ponerle un nombre para recordarla y ese nombre fue Miranda.

-¿Quieres decir que el alma de mi hermana esta dentro de mí?-pregunte con lagrimas en los ojos-¿Por qué mierda me pasan estas putas estupidecez? No logro entender porque mierda siempre tiene que aparecer una calaminad, carajo...

-Se como te siente, pero para eso te estas entrenando para poder usar las espadas, con su poder lograras liberar a tu hermana y que ella te ayude a pelear contra los demonios que masacraron a tu familia-me dijo Amadeus con una gran sonrisa y ofreciendome la mano para levantarme. Para cuando me levante me desmaye en los brazos de Amadeus y no recuerdo que paso... solo recuerdo haber oido voces.

-Cuidence mutuamente en cada momento y que nadie los pase a llevar, recuerda eso Miranda...-fue lo último que escuche antes de caer completamente dormido.