Rutina

Levantarse a las ocho de la mañana en punto, tomar un baño y cepillar los dientes era rutinario. Amarrar su cabello en una coleta, caminar hasta la parada del autobús y esperar pacientemente complementaba su día, porque para Ann Black seguir un itinerario lo era todo.

—¡Es hora de despertar Catherine! —Una frase que habitualmente repetía en más de una ocasión.

Ann era la dueña y señora de la puntualidad y la planeación. Muy contrario a lo que su despreocupada hermana menor poseía.

Catherine adoraba tomar esos cinco minutos extra para dormir, quedarse bajo el chorro del agua hasta que su madre la regañase y experimentar atajos nuevos cada día. Buscar su uniforme y arreglar sus útiles entretenían a la jovencita, para ella eso de 'el tiempo es relativo' tomaba otro significado.

Para Catherine pensar en la complicada y organizada lista de tareas de su hermana mayor era un dolor de cabeza.

—Planear tanto te llevara a enloquecer —comentó con burla la menor de las Black. Adoraba burlarse de los demás, era una chiquilla obstinada y melindrosa.

—Al menos yo sé que mi periodo me vendrá la semana entrante —aseguró con tranquilidad Ann, pasando de hoja el libro que llevaba entre manos—, ¿tú puedes decirme lo mismo sin temor a equivocarte? —terminó por decir con sorna.

La rutina de Ann era exigente pero gratificante; la de Catherine consistía sencillamente en sentar en el escusado por diez minutos o más —una vez al mes— y esperar que aquella prueba de embarazó saliese negativa, para después llamar a su novio y festejar con gran alegría.


En realidad no se que pensé cuando escribí esto, pero espero y les haya gustado