A veces me miras. Igual que haces con todo el mundo, supongo, pero entonces me sonríes y tus ojos sonríen contigo. Y brillan como si estuvieras realmente contento de haberme visto. Cuando me abrazas me atrapas en tu olor y yo sólo me apoyo en tu hombro y te agarro, y ni siquiera soy capaz de desear que sea eterno porque tu aroma me marea y tu calor me emociona. Te separas y yo ya tengo el nudo en la garganta que durará todo el día. Toda la noche. Recordándote. Imaginándote con los ojos cerrados para que sea más fácil, con el triste consuelo del espectro de tus brazos rodeándome.

Me gustas. A veces sueño con decirtelo. Te veo y abro la boca para soltarlo. Pero nunca es un buen momento, ¿sabes? Y ya no sé si es porque no quiero hacerlo o porque realmente el destino, el karma o lo que sea me está mandando señales. Tampoco pienso mucho en ello.

Me gusta verte sonreír y saber que tengo tu atención por unos minutos. Tan cortos minutos... Después tú te vas y yo me quedo vacía mirando la pantalla de mi ordenador. Suelo irme siempre después de ti, y si no estás cierro pronto y me marcho. ¿Para qué si no estoy charlando contigo?

A veces bromeamos. Y entonces tú dices una de esas cosas que hacen que se me acelere el corazón. Son palabras, simples palabras, pero lo dices tan en serio... Parece que lo dices en serio y me sonrojo, agacho la cabeza y me emociono. ¿Quizás tú...? Pero no, eso es imposible. Yo lo sé tan bien como tú lo sabes cuando te vas con ella y la amas y la besas y yo te miro y no aparto la mirada aunque escueza, aunque duela, aunque destroce.

¿Qué derechos tengo yo? Soy mala persona. Porque debería desear que simplemente seas feliz. Debería ser feliz pudiendo escucharte y que me escuches y me sonrías y me digas que estoy loca y que te encanta que lo esté. Y que recuerdes cosas que ni siquiera yo recuerdo y que me sorprendas con tus halagos y me hagas sonreír. Debería ser suficiente. Pero no lo es. No lo es porque vienes un día y estás temblando y me dices que te ha hecho daño y ¿yo qué hago? Te abrazo y tú tiemblas y lloras y yo también tiemblo, pero no lloro porque tienes que reír. Porque tengo que hacerte reír. Porque me gustaría poder hacerte feliz pero yo sola no puedo y lo sé y qué se le va a hacer.

Al final voy y hablo con ella y la aconsejo y te aconsejo y busco la reconciliación. Lo consigo. Lo consigo y tú corres con ella y te alejas y sólo tienes una sonrisa y un abrazo para dedicarme. "Gracias" y te vas. Te vas con ella y la besas y la abrazas y la amas y yo me quedo sola esperando el momento en que vuelvas conmigo temblando y llorando y yo pueda abrazarte y disfrutar de tu aroma con un nudo en la garganta. No es justo.

A veces lloro. Lloro sola y tú no me consuelas pero yo imagino que sí y duele. Sueño contigo y me levanto con miedo y con la almohada húmeda una vez más. Porque me gustas, porque te quiero. Porque tú no me quieres de la misma forma a mí. Y duele. Duele y vuelvo a llorar porque me está haciendo daño y lo sé pero no puedo, no puedo hacer nada...

Entonces te das cuenta. Me ves y ves que estoy mal porque se nota, porque mi corazón se encoge cuando te veo acercarte cogiéndola de la mano. Y me abrazas y preguntas qué me pasa y yo digo que nada pero las lágrimas ya caen y lloro. Lloro en tu hombro y te abrazo y me abrazas y sé que se podría acabar el mundo pero a mí me daría igual. A mí me daría igual porque estoy contigo pero tú correrías a su lado y me abandonarías, ¿verdad? Sé que lo harías y ni siquiera entonces podría culparte. Y lloro, lloro y tengo ganas de gritar y grito sobre tu hombro y tiemblo con tu aroma que entra en mí y me gusta y duele. Duele tanto...

No es justo.

Y te lo digo.

"No es justo".

Y tú preguntas qué no es justo e intentas mirame a los ojos pero yo no me quiero separar. No aún. No ahora. Nunca. Nunca me quiero separar de ti.

"¿Me quieres?"

Y te sorprendes. Te separas y escapas de mis manos y vuelvo a sentirme sola y vacía. Mi corazón late deprisa y me hace daño pero tú no lo sabes. ¿Cómo podrías saberlo si no te lo digo? Y me miras. Me miras a los ojos y yo tengo ganas de llorar otra vez.

"¿Acaso lo dudas?"

No sé qué contestar. Una vez más no sé qué decir. Me quieres y lo sé. Lo sé porque me lo demuestras y te ríes y me cuentas tu vida y me halagas y me abrazas y me tienes en cuenta y me lo dices. Me lo dices todos los días. Pero, ¿cómo te lo explico? ¿Cómo te digo que no es suficiente, que quiero ser tu felicidad y que sonrías por mí y cuentes a otra lo mucho que me amas y los besos que me das y lo que te enamoran mis ojos? ¿Cómo te lo digo?

No lo sé. No lo sé y no lo digo y niego con la cabeza y sonrío y es una sonrisa de mentira pero ella te llama y no te das cuenta. Nunca te das cuenta. A veces me gustaría que lo supieras, porque todo sería más claro y más simple pero... pero tengo miedo, ¿sabes? Tú dices que nunca me vas a dejar pero, ¿y si te alejas? ¿Y si ya no me vuelves a contar tu vida y ya no me puedo apoyar en tu hombro mientras bromeamos y escuchamos música y hablamos?

Te vas. Y yo, hueca y vacía, veo cómo todo vuelve a empezar. Así que me pongo música triste un día y al siguiente soy feliz riendo contigo o sin ti y no pasa nada. Y es así y sé que así va a seguir hasta que te olvide y todo sea cómo siempre tendría que haber sido siempre. Y no sé qué hacer con todo esto que siento porque es demasiado grande así que me pongo frente al ordenador y escribo con la canción más triste que conozco de fondo. Escribo con un nudo en la garganta y sin llorar. Escribo y pongo en palabras lo que siempre he sentido y te digo que no es justo, porque no lo es. Porque debería pedirte que por favor, por favor, no me dejes escapar. Pero es que la que te dejo escapar soy yo a ti, y tengo que aprender a perdonarme por ello.

Algún día... algún día cuando todo haya pasado lo sabrás. En un tiempo muy lejano, cuando ame a otra persona me acercaré a ti, ¿lo sabes? Me acercaré a ti y en una tarde cualquiera te lo diré entre risas.

"Oye, ¿te he contado que yo estaba super enamorada de ti?"

Y me reiré de tu cara de sorpresa y nos reíremos juntos y entonces, puede que entonces me alegre que haber sido siempre sólo una amiga y nada más.