La clase inicio y todos se quejaron ante la maestra por el tema del día "Literatura Occidental Moderna" nunca tocaban un libro, porque empezar por un lugar tan lejos de casa. Tsuki suspiro con gracia hacía arriba provocando el levantamiento de su flequillo de medio lado, empezaba a recordar el incidente con la pelinegra de unos meses atrás.

Lo acompaño hasta la parada del tren, sonrió cuando le ofreció acompañarla hasta su instituto, en la siguiente parada sonó su celular y ella salió corriendo. Era bastante extraña, de lo único que le hablo fue del amor, de como un simple hilo creaba tan mágico sentimiento. Se sintió mareado después de unos momentos en su compañía, pero le agradaba saber que no era el único con una responsabilidad tan grande. Divagando en sus pensamientos se fue perdiendo de la clase hasta que un sonoro grito le alerto.

-¡Watanabe Tsuki!- grito la maestra –acaso no escucho que tenemos una nueva integrante en el grupo.

El muchacho dirigió la mirada hacía la nueva alumna, era ella, era la chica que se había encontrado cerca al tren aquel día. Llevaba el uniforme escolar; falta plisada y botas negras, camiseta blanca y corbata roja. Sus ojos azules se veían más relucientes que en la última ocasión. La maestra pidió presentarse.

-Soy Tanaka Yami, vengo de un colegio en el extranjero, pero nací aquí, en Kioto.

Al parecer ella no se había dado cuenta de la otra persona que la observaba desde el fondo de la clase, se concentraba únicamente en no tartamudear o hacer el ridículo. Ya había tenido demasiadas malas experiencias en ese lugar, sobre todo después de recibir ciertas noticias de su padre. Se le ordeno sentarse en la segunda fila de la derecha, justo frente a la profesora. El aire frio le empezaba a sentar mal, el cambio de clima era algo asombroso. Todo parecía más liviano en ese ambiente. La clase termino y la profesora anoto algo en el tablero antes de salir: "investigar la leyenda "Akai Ito" en parejas y hacer una exposición para mañana" Todos los muchachos de la clase empezaron a pedirle que fuera su pareja, pero ella los evadió, hasta que vio cierta melena rubia al fondo de la clase, perdida en sus pensamientos, con la vista fija en el cristal de la ventana. Sus ojos verdes parecían reflejar un poco de amargura.

-¿Qué tal si hacemos juntos la tarea?- pregunto cautelosamente mientras se acercaba. Tsuki la miro de nuevo con incredulidad y asintió, separando un puesto a su lado para que se sentara -¿Por qué tan pensativo? Hay algo que te preocupa, no es verdad.

Otra vez se vio en la misma posición de la última vez, ella parecía saber demasiado. Demasiado para él o solo era que ella tenía precisión en las palabras. Sonreía tan abiertamente que uno no lograba divisar la soledad de sus ojos, movía sus manos y hacía gestos cariñosos todo el tiempo. Todo estaba bien con ella, era él quien no encajaba. Hablo mucho, Tsuki jamás se dio cuenta de que tanto, pero se perdió a tal punto en su voz que no se dio cuenta de la llegada de una rubiecilla frente a ellos.

-¡Tsuki!- grito ella, haciendo saltar al muchacho y provocándole un susto tremendo.

-Arata, hola- dijo él, luego estampo un beso en su mejilla –no me asustes de esa forma, casi me da un infarto.

Arata era delgada y frágil, de ojos chocolates y sonrisa fingida. Era un poco fría y solitaria, tal vez por ello Tsuki la convirtió en su novia, tenían cosas en común. Saludo a Yami con cordialidad y le hablo sobre el campus y lo estudiantes, parecieron entenderse de maravilla, cosa que asombro a su novio. Ella no acostumbraba a tratar de esa manera a nadie ni a hacer bromas y reírse de ella en compañía de otra chica.

Aprovechando el momento Tsuki de escabullo al baño, se miró detenidamente en el espejo. El cabello le empezaba a llegar a los hombros, su flequillo desigual y sus ojos verdes creaban una combinación hipnotizadora ¿Quién diría que solo eran lentes de contacto? Se los quito por un momento y visualizo sus ojos rojos. Era lo único que tenía en común con una madre que no conocía y de la que jamás oyó hablar. Respiro hondo sacudió su cabello. Detecto a una chica observándolo desde la puerta y salió. Todas las miradas femeninas se clavaron en él. No podía decir que detestaba esta atención, pero de vez en cuando gustaba de pensar que podía volverse invisible para evitar todas esas lascivas miradas.

Se adelantó hasta una pileta en el patio principal, allí estaban sentadas las dos muchachas hablando. Un extraño suceso paso cuando se acercaba, el hilo rojo en la muñeca de Arata se encendió, el portador del otro extremo estaba bajándose de un auto frente a la secundaria.


Hola :3 Gracias por pasarse a leer este segundo capitulo de mi manga en proceso. Le prometo traer un próximo capitulo más largo.

También aprovecho para invitarlos a participar de mi foro aquí en Fictionpress que se llama Manga Adicción, es un espacio destinado a conocernos y ver desde diferentes perspectivas todos los mangas que publicamos o que alguna ves hemos leido.

Besos y los espero para la proxima :)

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