Voluntad Inexistente

Cuando pienso en lo que sucede del a través de esa cortina, recuerdo que hay vida del otro lado de esta pequeña casa cuadrada, destrozada por los azotes del tiempo y la lluvia que frotan aquellas paredes hechas por mis propias manos en un pasado que me es imposible recordar. He tratado de acobijarme en las sábanas aún sabiendo que el frío se volvió inexistente sin saber si era realmente de día o de noche. Una luz que brillaba y se desvanecía era emanada por debajo de la puerta y los bordes de la ventana, ocultándose por una cortina desgastada llena de agujeros. Medito inmóvil sobre mi cama que podría estar fría o caliente, desconociendo su temperatura. Acostado pienso en esta caja cerrada manipulada por las horas y los años, en duda de levantarme o seguir acostado. No me siento como antes. Ahora siquiera parpadeo, ni tengo hambre o sueño. Solo observo por debajo de la puerta. A veces veo la sombra de las personas pasar, emocionándome al pensar que me viene a visitar alguien, pero desaparecen al igual que aparecieron. Una vez que la luz volvía a desvanecerse, tenía miedo de que no volviese a brillar como la vez anterior, desesperando inmóvil sobre mi cama, pero esta regresa y mi felicidad vuelve a recobrar sentido. No siento el latir de mi corazón. ¿Será porque estoy dormido? Tampoco puedo moverme. ¿O será que no quiero hacerlo? Son preguntas tontas que uno se hace para distraer la mente de la oscuridad hasta que desaparezcan aquellas personas que lloran dentro de mi casa sin lugar a donde resguardar sus penas. Fueron personas de todo tipo, haciéndome compañía para que no me sintiese solo, creyendo que me sentiría mal, aunque no me hace sentir mal la soledad. Solo estoy acostado esperando el momento en que quiera levantarme anhelando que llegue pronto pero cada vez le hago menos caso y me quedo acostado pensando. Debería levantarme y salir a caminar, es cuestión de tiempo hasta que lo haga. Debe ser un día hermoso ahí afuera. Puedo escuchar las risas de los niños y sonidos que nunca habré escuchado antes. Olvidé casi completamente mi vida pero no olvido el sonido de las personas. Esa risa de los niños jugando en frente de la puerta que crean un juego de luces con sus sombras me devuelve algo de cordura y alegría. Mis ganas de salir son infinitas, por eso estoy esperando hasta que llegue a levantarme. No hay nada de malo seguir acostado, el mundo está ahí afuera esperándome para salir, solo necesito levantarme. Me tomo mi tiempo aunque parezca infinito. Creé un mundo de pensamientos para poder ser momentáneamente libre en que todo es perfecto e indoloro. No sé si levantarme ya que creo sentir un malestar que espero que tenga un fin para poder asegurarme y no me muevo por miedo a que me duela. Estoy cómodo y seguro, sin ninguna preocupación aparente, mis únicos deseos son salir de esa cama e ir a la calle. Muchas veces me cuestiono si ese momento llegará, desesperando un poco por miedo a que no suceda. Solo sé que estoy acostado porque tenía ganas de dormir y no me sentía muy bien. Dentro de poco me levantaré y me olvidaré de todo esto que parece interminable. Espero el momento adecuado, solo me podré mover en ese entonces. Tengo ganas de correr, sentir el viento en mi rostro acompañado de la lluvia como si el mismo cielo estuviese llorando de felicidad. Anhelo poder vivir y alejarme de esta pequeña caja que yo llamo casa para poder explorar los confines más desconocidos de la tierra sintiendo el placer de descubrir el mundo en el cual me rodeo. Solo espero hasta levantarme.

Solo espero hasta levantarme…