¡Buenas a todo el mundo! Soy Alize (Nombre artistico) y esta es mi nueva cuenta en Fictionpress c:

Pues esta es una historia que yo concidero muy interesante, aunque claro, si quiero un buen desenlase las cosas deben ir a su ritmo. Por eso este capitulo no contiene la accion "Principal" pero si fundamental y creo que sirve para entretener. c: Y creanme, me esforze en ella x3 asi que creo me salio bien. ¡La verdad me muero por escribir lo que viene! Dios.

Espero les guste y dejen su review (Por que he visto que en esta pagina es muy dificil conseguir) porfavor x3 si no recivo creere que no les gusta y creo que simplemente no lo seguire U.U

¡Pues basta de hablar y aqui les dejo mi historia!


You should have known
The price of evil
And it hurts to know that you
belong here
Yeah
No one to call
Everybody to fear
Your tragic fate
Is looking so clear
Yeah
Oooooooh
It's your fucking
nightmare

-Avenged sevenlfold. Nightmare

Capitulo 1: Agramon: El demonio del miedo.

—… ¡Porque después creí que te habían secuestrado! ¡Y ya sabes que les hacen a las adolescentes con cara de imbéciles como tú! ¡Ya estaba imprimiendo las solicitudes para el escuadrón de búsqueda…!

— ¿Quisieras cerrar la trampa bocal por un segundo? ¿O al menos esperar a que termine de entrar antes de comiences con tu histeria? — Elle resoplo con fastidio único de cuando su mejor amigo, Sebastian se encontraba al borde de la histeria. Él siempre había sido demasiado sobreprotector.

Cerró cuidadosamente la puerta detrás de ella asegurándose de no trabar el plástico con esta.

—Estaba comprándole un pequeño presente a Kyle…ya sabes, una disculpa por haber quemado a su gato— Murmuro algo apenada hurgando en la bolsa de plástico pálido que tan cómodamente pendía de su codo. En realidad, no poseía especial cariño por ese moño de cabellos rubios y rizados llamado Kyle. Era tan solo un mocoso de quince años que se creía el representante de la banda y el novio de Sharon, pero en verdad creía que se había pasado con eso de incendiar a su gato y casi matar al pobre animal. Sebastian se limitó a simplemente enarcar una ceja, como si no se creyera nada. — No me mires así, es verdad. Creo que nos pasamos con eso…

—Vaya, vaya, parece que la gran Ellemere Alexandra Goyle Fellen tiene sentimientos después de todo… — Era obvio en la voz de Sebastian que no creía más de tres palabras, sin embargo, sus finos ojos plateados se mantenían expectantes en la bolsa plástica.

—Cállate. Y no me llames por mi nombre completo, idiota. Sabes que odio eso —Siseo. Sintió el conocido material en la yema de sus dedos y luego cerro estos en el mediano objeto. Sonrió mientras comenzaba a admirar satisfecha la banda ninja del anime sobre ninjas que tanto le gustaba a Kyle. Se llamaba Naruto o algo por el estilo. No tenía la mínima idea. — ¡Mira qué lindo! ¡Apuesto que le encantara…esto…que solo dios sabe que es!

—Es una banda ninja del Anime y Manga Naruto so pedazo de ignorante* — Respondió Sebastian con algo de indignación mientras apreciaba con una leve sonrisa el objeto de hebilla plateada y supuesta tela debajo de esta, ideal para atarlo en la frente de uno. —Sé que esas cosas le gustan a Kyle. Pero no tenía ni idea de que fueras a comprarle una con hebilla de metal. Un golpe en falso y se nos va el rubio.

—Ese no es nuestro problema — Tomo la banda y la regreso al bolso plástico. —Por cierto ¿Los demás ya están aquí? Es que no escucho gritos ni el Call of Duty.

—Sí. Están preparando el lugar y pagándole al Medium de mierda ese. Cobra como animal, Dios — En la voz de Sebastian había tanto agotamiento como nerviosismo. Sin embargo hacia lo posible por ocultarlo de su voz. Pero Elle lo conocía demasiado bien como para poder engañarla. Y él lo sabía —Elle…no lo hagan…— Casi suplico en una exhalación.

Pero Elle ya estaba acomodando la bolsa de plástico en su hombro y comenzando a marcar por su costoso teléfono celular el número de Kyle. En realidad a ella no le interesaba mucho en estas alturas que a Sebastian no le agradara la idea de invocar un demonio. Él había accedido a participar, a dejar que usasen su sótano y a mantener en secreto toda la operación, y una promesa era una promesa. Camino a un lado de Sebastian y disminuyo el paso —Aun marcando el número de Kyle— para que este la siguiera. Cosa que no iso.

—No seas cobarde. Ya tenemos todo listo, no puedes retroceder, ya es tarde amigo mío. Siempre lo fue.

Elle no espero que el lugar estuviese tan impecable como para su sorpresa lo estaba, en realidad esperaba una habitación en situaciones inhumanas con telarañas del tamaño de la cabeza de un camello y más polvo que madera —La cual por supuesto estaría tanto podrida como hueca y hasta la raíz de hongos— e incluso con el aire tan contaminado gracias a la basura acumulada en cada santo rincón. Pero no; El lugar se encontraba libre casi por completo de suciedad e incluso polvo, a excepción de las abundantes partículas de polvo que se alzaban entre las colgantes luces del lugar y la pila de libros abandonados en una esquina de lugar como si alguien pensase en el pasado leerlos todos pero al final abandonase la idea. En cuanto a tamaño, más común no podría ser. Por lo tanto todos los presentes respiraban con cierta claustrofobia, a excepción de Sebastian que parecía aguantar la respiración, como si estuviese en agua y fuera a ahogarse en cualquier segundo. El Medium que yacía tirado en el suelo a la vez que clasificaba unos polvos dentro de pequeños frascos vidriosos. Eran los últimos ajustes.

El lugar tenía una iluminación bastante pobre. Únicamente unas débiles y maltratadas lámparas baratas que colgaban magistralmente del techo, como queriendo demostrar que aún tenían el potencial y el entusiasmo para cumplir con su trabajo. Tristemente serian reemplazadas la siguiente semana después del pago. Y gracias a aquello, la ya de por si oscura melena negra de Elle cobro un tono apacible y sombrío. Mientras que la dorada melena rubia de Sebastian parecía no haber cambiado demasiado, habiendo tan solo adquirido un color cobrizo y hasta macabro.

Paul, uno de los amigos de Sebastian miro con fina e infantil curiosidad la bolsa plástica que minutos atrás Elle había dejado a un lado suyo. Específicamente para que nadie se lo robase y terminaran por romperlo de una manera u otra. Con esa clase de amigos todo sería posible, y con estar a punto de invocar un supuesto demonio quedaba más que claro.

— ¿Qué llevas ahí, Elle? — Pregunto finalmente incapaz de soportar la incógnita. Sin esperar respuesta o incluso que la pelinegra reaccionara, tomo bruscamente la bolsa plástica y hurgo en ella como si su vida dependiese de ello. Cosa que conociéndolo no sorprendía a nadie— ¡Una banda de Naruto! ¡Pero pensé que no te gustaban estas cosas!

— ¡Santa madre María! — Exclamo conmocionada la única mujer del grupo a la vez que casi pierde el equilibrio hacia atrás con todo y el hecho de estar sentada— ¡Pero qué velocidad! ¡Creo que me dará un infarto, maldito imbécil!

—Pero ¡Vaya! ¡Si es de Iwagakure! —El castaño ignoro las maldiciones que siguieron e intensificaban a la vez que el las ignoraba. Paul destrozo en segundos cada cubierta como si se tratasen de fino papel extremadamente rompible hasta que finalmente sus dedos recorrieron exasperados la banda, la cual alzo para que todos pudiesen admirarla como si se tratase de un orgulloso trofeo. Elle se levantó a duras penas del suelo con una velocidad impropia de una vaga como ella, solo para abalanzarse hacia Paul y comenzar a tirar de todo lo que su mano pudiera atrapar.

— ¡Maldita sea, Paul! ¡Era un regalo para Kyle! ¡Ahora mismo te vas a la plaza Everest y me compras otra! — Chillo.

—Tranquila, Tranquila — Le sonrió tomándola suavemente de los hombros para que quedara sentada en una de sus rodillas. Cosa que Elle acepto a regañadientes pero no negó, ni siquiera cuando este comenzó a colocarle la banda en la frente con notable gracia en sus movimientos, como si estuviese sonriendo o incluso riendo entre dientes. Al parecer llevaba pensando en hacer aquello desde que había visto la banda por primera vez. Sebastian se limitó a poner cara de pocos amigos, arrojando lejos la máscara de nerviosismo que antes era su rostro— ¿Ves? Te queda bien…— Fue interrumpido por un grotesco sonido ahogado proveniente del Medium. Era el momento de comenzar con la invocación.

Elle no se molestó ni en patear a Paul o quitarse la banda de la frente. En realidad, se podía decir que le gustaba la sensación de tenerla en su frente, era hasta cierto punto relajante. Por lo cual simplemente se arrastró con el rostro teñido de rosa hasta el lugar en donde se supone debía sentarse para la invocación. Algo no andaba bien.

Aprecio como los hombros de la mayoría se tensaban y sus rostros palidecían, el nerviosismo y hasta una pista de miedo cruzo por sus miradas, parecía como si en realidad esperasen que un demonio apareciese. Pero eso era imposible, y Elle lo sabía perfectamente….en realidad, aquella podía ser la razón por la cual se le ocurrió llevar al cabo tal locura, porque sabía que nada pasaría, que sería tan solo una pérdida de tiempo y dinero, y que luego estarían viciándose en el Play Station 3 hasta altas horas de la madrugada sin que nadie intentase detenerlos porque eran un caso perdido. Pero entonces… ¿Por qué estaban todos tan nerviosos? Si todos sabían que no funcionaria, que serían estafados por un simple Medium. No. Era obvio en su rostro que si creían, si creían que algo saldría del otro mundo a este y se llevaría consigo a alguno de ellos.

Antes de que Elle pudiera arrepentirse o siquiera abrir la boca, el Medium comenzó susurrar blasfemia en un idioma que le pareció ligeramente conocido, una mezcla entre latín y otra lengua que seguramente estuviera lejos de sus conocimientos. Cosa que no le sorprendió en absoluto, pues ella escribía y hablaba a la perfección siete idiomas diferentes, pero por supuesto que habría uno que otro que se le escapara. Pero aquel le era tan desconocido y conocido a la vez, comparado tal solo con un lejano recuerdo de un rostro femenino de pómulos marcados que se notaba hacia el mayor esfuerzo en sonreír, pero que era obvio en sus ojos el dolor era insoportable. Su madre

Un recuerdo de ella misma de cuando era más pequeña, posiblemente de unos ocho años, reunida con sus amigos en un supuesto trabajo escolar atravesó su mente como un pecaminoso rayo de luz. Recordó como la maltrecha maqueta yacía hecha pedazos en una abandonada esquina de la casa de Paul, gracias a un arrebato de su parte al no poder pegar correctamente un árbol de plástico —Ya que este o quedaba exageradamente inclinado o simplemente caía de forma patética al suelo— y como pateo repetidamente el pequeño pedazo de hielo seco y plástico coloreado como si se tratase de la más inmunda de las basuras y le asqueara el simple hecho de su presencia y como después de hecho escapo hacia el parque de la barriada y comenzó a llorar desconsolada. Inclusive recuerda como más de una pobre mujer se detenía a su lado creyendo que había sido abandonada o algo peor. Sin embargo, fueron por ella. Cada uno de sus amigos fue a cuidar de ella, sin impórtales la lluvia, sin importarles todos los gritos de la madre de Paul. Nada les importo, en aquel momento, solo ella importaba.

Surgite, et est verbum Domini est. Videri. Monstra te…

La runa tallada por el Medium en el centro de la habitación comenzó a arder como si sus llamas provinieran del mismo infierno. Un grito ahogado escapo de la garganta de Sebastian que en cierto momento se había levantado del suelo y ahora jalaba desesperadamente el brazo de Elle. Su expresión horrorizada obligo a Elle a gritar desde el fondo de su garganta sin saber en realidad el por qué. Hasta que por fin estuvo de pie. Sus ojos se abrieron violentamente otorgándole una expresión aterrada.

Sentía el abrumante calor de las llamas abofetear su rostro con desprecio y odio puro, casi como si en verdad poseyeran vida propia. Espera. ¿Cuándo había comenzado a arder el sótano? Elle entro en pánico al verse atrapada en un manto maldito de llamas y humo, sin la oportunidad de ver a sus amigos de toda la vida. Solo podía escuchar sus gritos…su agonía, el dolor en cada nota que vociferaban ¿Acaso el fuego los había alcanzado? El estómago le dio un vuelco de tan solo pensarlo…Era imposible, era imposible ¿¡Que estaba pasando!?

—¡CHICOS! — Vocifero en una única y desesperada nota. Sentía que probablemente su garganta no soportaría otro grito como aquel. Sentía que sus ojos huirían de sus cuencas con tal de no presenciar aquella pesadilla— ¡Mike, Paul, Jordan! ¡Chicos, esperen. Voy por ustedes! — No podía perderlos, no a ellos, no a su única familia ¡Tenía que hacer algo! Y lo haría. En un impulso de adrenalina, lanzo su pesada chamarra de cuero y se dispuso a interrumpir entre las llamas con tal de salvar a su familia. Pero un par de brazos encuerados se cerraron sobre su cuerpo, no solo atrayéndola hacia una figura desconocida, si no también impidiéndole saltar y arrojar su vida a las flamas.

Comenzó a forcejear como nunca antes lo había hecho en su vida; Pateaba hacia todas las direcciones y sus manos lanzaban exasperados golpes que estiraban sus tendones de manera tan dolorosa como solo el cuerpo humano sabía hacerlo. Sabía que parecía una loca huyendo del manicomio, y tal vez así era…pero no le importaba, debía salvar a su familia. Sin importar el precio.

Una imagen se posó frente a ella de manera mecánica y horrorosa como solo los monstruos de las más profundas pesadillas saben hacerlo. Sus enormes ojos cafés ahora bañados en horror y lágrimas se clavaron expectantes e implorantes en aquella figura.

Era el Medium.

Su rostro no mostraba emoción alguna, como si llevase muerto unas cuantas horas. Las arrugas de su rostro, victimas del paso del tiempo y del estrés se encontraban ahora relajadas bajo la luz de las llamas. Frías, Impecables. Su largo cabello negro dañado y enmarañado ahora se encontraba tostado y con pequeñas llamas carbonizando lentamente este, comiéndolo poco a poco en una tortuosa carrera hacia su cerebro. Sus pómulos notablemente ancianos y viejos se tensaron a la vez que sus desquebrajados labios se tensaban en una mueca de horror puro y desconcierto. Elle llego a preguntarse si debía lanzarle una cubeta de agua al pobre hombre, porque seguramente se encontraba en un estado de dolor horroroso. Aunque no poseía quemaduras serias visibles

— ¿Qué está haciendo Agramon aquí? —Susurro de hito en hito con aquellos arrugados y cansados ojos marrones abiertos de sobremanera — ¡¿Qué está haciendo un demonio mayor aquí!?

No. No, no, no, no, no. Esto debía ser una pesadilla, una horrible y cruel pesadilla. Se repitió una y otra vez, pero esos ojerosos ojos marrones carcomidos por el miedo se clavaron que ahora se sentían tan lejanos le recriminaron que no. Esto era real. Tan real como la vida misma.

Estaba a punto de comenzar a patalear y a gritar a todo pulmón cuando los fornidos brazos que tanto la asfixiaban se relajaron, pero no la soltaron, se negaban a soltarla.

—Elle, calma. Debemos salir de aquí —Esa voz, esa voz tan familiar y firme…ella sabía a quién le pertenecía. La reconocería hasta en el inframundo o el mismo infierno.

Sebastian.

Sintió como los hombros de Sebastian se tensaron de manera tan brusca que su respiración se cortó, tenía miedo de moverse. Estaba aterrada. Estaba empapada por las lágrimas. Comenzaba a sentir el dolor de las quemaduras de su cuerpo, solo quería salir de ahí con sus amigos y simplemente no hablar nunca más de aquello, que se olvidara y que el tiempo lo cubriera grano por grano hasta enterrarlo en lo más profundo de su alma. Aguanto la respiración unos cuantos segundos que tanto ella como Sebastian se negaron a mover un solo nervio. Hasta que sintió las cenizas en su rostro como queriendo ahogarla y lo vio…

Agramon. El demonio del miedo y la miseria….

Parpadeo. No podía creer lo que sus ojos la obligaban a ver…Agramon…

—Agramon… ¿Agramon eres tú?...Agramon…viejo amigo… ¿Dónde has estado todo este tiempo? — Susurro con ojos expectantes.


*Eso de "So pedazo de ignorante" es un termino que se usa muy a menudo en mi pais y creo que tal vez en el suyo lo hayan esuchado una que otra vez.