He estado teniendo ciertas visiones sobre una historia que sería interesante, al menos en mi cabeza lo es...
Y para ir formándome una idea sobre como va a ser y quienes van a ser los personajes, y todo aquello que crear una historia requiere, me he dedicado responder retos y a hacer tablas con ellos. Lamentablemente, al historia no tiene nombre, pero el tema ya está decidido, a medida que vaya publicando, asumo que se sabrán varias cosas...

Y bueno, este es uno de los retos, de la actividad del Evil Plot Raven que se esta llevando a cabo en la comundad fandom_insano de Livejournal.


Título: Segundas Oportunidades.

Personajes: Valentine Reeks/Tea Zehler

Prompt: "Yo no estoy diciendo que va a ser fácil, estoy diciendo que valdrá la pena"


Si no se hubieran escapado de la estúpida cena de inauguración del Festival de la Luz nada hubiese sucedido y Tea no estaría rumiando tantas cosas mientras iba de aquí para allá en su apartamento, dejando un rastro de arena en el piso tras ella.

Debía haberlo esperado, claro, aunque Valentine iba a dar un discurso sobre lo mucho que habían esperado todos ese día y lo seguro que estaba de que todo iba a ir bien y de sus buenos deseos y todo eso, era completamente obvio que cuando viera la oportunidad simplemente se iba a escapar. Y así había sido: Había hablado, saludado al Gobernador, al Concejo, se había bajado del escenario y se había sentado en una de las mesas que compartían con otros chicos desconocidos para ella. Luego, inesperadamente, había llamado a Riley haciendo un movimiento con su mano, le había dicho algo y ella, sonriendo, se había alejado. Eso fue todo lo que él necesitó, que ella distrajera a ciertas personas que tenían sus ojos puestos en él, hablándoles banalidades del clima y los dragones, Riley alguna vez se las había arreglado para hablar casi una hora sobre une teoría sin sentido que decía que los huevos de dragón sí existían y Sid la había apoyado, ahora estaba haciendo algo similar, dada la mirada seria e incrédula de Raven, la divertida de Dominic y la enojada del Capitán Dan. Obviamente, ella no se creía eso, pero Valentine necesitaba que los distrajera, y ella lo había ayudado.

Así que, él la había tomado de la mano y habían salido de allí a toda velocidad. Y entonces había empezado lo que sin duda era un calvario: El cosquilleo que le provocaba sentir su mano sobre la de ella, la sonrisa idiota que no se le borraba de la cara, la imposibilidad de dejar de mirarlo. Todas eran sensaciones familiares, pero no quería volver a eso, no otra vez. No quería. Pero, se dejó llevar… ¿Había bebido algo? No, no podía justificar nada con el licor, probablemente con la emoción, este Festival parecía ser uno de los buenos, la gente estaba entusiasmada y decidida a dejar atrás los sucesos de hace tres años.

Luego, en la playa, él se había quitado los zapatos y la chaqueta, doblado las botas de los pantalones un poco más arriba de los tobillos y había hecho lo mismo con las mangas de su camisa. Cuando Tea reaccionó, estaba corriendo hacia el agua, gritándole que se acercara. Y ella, obedeció. Se quitó los zapatos y no tuvo inconvenientes con su vestido, cuya falda le llegaba a las rodillas. Dio unos pasos, hasta sentir las suaves olas acariciando sus pies, Valentine estaba dándole la espalda, así que ella no pudo determinar la expresión de su rostro hasta que dio otros pasos y llegó a su lado; estaba sonriendo, no con felicidad, sino con nostalgia. La nostalgia que la misma Tea había visto en varios rostros aquel día. Él se volteó y la miró sin perder su expresión:

— Entonces… —dijo, acercando su rostro al de ella.
— Entonces—, repitió ella.
— Bueno, tú sabes… Esto y aquello. Todo eso.
— ¿De qué hablas?— preguntó Tea, su mirada se desvió a su derecha, hacia la arena donde descansaban sus prendas de vestir. Sintió los mechones de cabello de él agitados por el viento, rozando su rostro y su aliento cálido cerca. Muy cerca. Tan cerca que ya comenzaba a pensar en los años pasados. Y cuando lo miró de nuevo, él no dudó en besarla. Ella respondió el beso, algo que para Valentine parecía improbable, imposible e impensable. Y justo cuando habían pasado unos pocos segundos, escucharon voces, él se apartó lentamente y vio las luces de linternas acercándose a ellos, voces masculinas, llamándolo por su nombre y preguntándole a ambos que hacían allí.

Valentine sonrió y corrió hacia sus zapatos, Tea lo siguió, aún sorprendida y, debía admitirlo, feliz. El torrente de emociones que llevaba dentro parecía querer hacerla explotar, quizá estuviese… Ignoró la palabra que se le había venido a la cabeza y se despidió de él con un beso, esta vez, en la mejilla.

El evento de inauguración del Festival de la Luz no era estúpido, ni él. Probablemente la estúpida era ella, por no darse cuenta que la frase: "Intentemos ser amigos", iba a ser el punto de partida de Valentine para intentarlo de nuevo, todo. Una vez más. Él mismo se había encargado de derrumbar la pared que ella había construido, se las había arreglado para seguir queriéndola y para que ella lo volviese a querer. Tal vez era porque por un corto tiempo ambos habían visto ante sus ojos la maravillosa posibilidad de ser una familia, o porque ambos habían tenido el mismo miedo. De cualquier manera, Tea se encontró a sí misma frente al refrigerador abierto, convencida de que podría existir una segunda vez. Estaba preparada para intentarlo y lo iba a hacer todo porque esta vez funcionara. Era claro, no sería fácil, pero no hay nada en el mundo que lo fuera. Cuando cerró la puerta del refrigerador y lo vio recostado en una pared, con expresión casual, supo que aún cuando fuera lo más difícil del mundo, ella lo intentaría; ambos lo intentarían y lo lograrían, porque iba a valer la pena.