El arte según quien lo ve

HOLA CHICOS Y CHICAS SOY DANI Y PUES ESTA ES UNA NUEVA HISTORIA NO TENGO NADA MÁS QUE DECIR QUE COMENTEN MUCHO, RIANSE Y LEANLO, DIGAN LO QUE PIENSAN Y NUNCA LO CALLEN...


Capítulo 1: "El arte de comenzar con estilo"

"Leonard:-Sheldon, piénsalo bien, ¡vas a pedirle a Howard que elija entre el sexo y el Halo!

Sheldon:-No, voy a pedirle que elija entre el sexo y el Halo 3. Y que yo sepa el sexo no ha sido mejorado ni incluye gráficos 3D ni armas de nueva generación.

Leonard:-Es verdad, el sexo sólo tiene desnudez, orgasmos y contacto humano.

Sheldon:-Lo que yo decía."

- THE BIG BANG THEORY


Por más de dos décadas he vivido en secreto...

Entre las sombras…

Sola, vagando por el mundo hasta ahora…

Soy una escritora y esta es mi historia

- Eres una gran escritora, tu trabajo es genial, pero no es lo que necesitamos- ella había aceptado miles de rechazos en su vida, había aceptado el rechazo de las porristas, el rechazo del club de drama hasta del coro, había aceptado el rechazo y odio de su madre, pero de esto, de ellos nunca se lo hubiera esperado.

- ¿Qué quieres decir?- dijo ella al borde de las lágrimas, frente a su ex maestro, ahora editor de una gran editorial de libros, un hombre de gafas gruesas y suéteres de animales hechos con lana.

- Cariño, eres la mejor escritora que hemos tenido en años- dijo su ex maestro con mucha admiración- pero este piloto nos deja mucho que desear, no dudo que vaya a ser una gran bomba comercial, pero esta editorial mira más allá de todo el dinero que podemos ganar con una obra, miramos el aprendizaje humano que se llevaran los lectores, no estamos buscando a la próxima Stephanie Meyer(1).

Ella lo miro sin entender lo que decía ¿Le estaba diciendo que necesitaba una nueva historia? O ¿La estaba despidiendo acaso?

- Sammy no me mires así no es el fin del mundo, hable con los ejecutivos abogue por ti, llegamos a un acuerdo- dijo él haciendo una pequeña pausa para que la chica respirara.

Esta dio un gran respiro de alivio, prematuro…

- Pero quieren una nueva historia completa para dentro de 2 meses- dijo él esperando a la tormenta que se avecinaba.

- ¡DOS MESES! Ninguna buena historia nace en dos meses- dijo ella hiperventilando- oh cielos, seré despedida, me quedare sin dinero, tendré que volver con mis padres, no con mis padres ¡NUNCA!, me volveré vagabunda, si vagabunda, conviviré con ratas, seré como cenicienta, solo que mi palacio será una caja y mi manjar será rata asada, con aderezo de tomates podridos y sopa de piedras, después un perro me meara encima y me contraeré una extraña enfermedad, que me llenara de ámpulas y abscesos, sentiré como si estuviera ardiendo en el fuego eterno del infierno, deseare estar muerta con Satán como compañero de parranda y luego habrá una balacera en el hospital como en el episodio de ayer de Grey´s Anatomy(2), sobreviviré, comprare un jerbo al que llamare gerb y me suicidare aguantando la respiración.

- Todos los escritores son unos locos- dijo la horrorizada secretaria del editor jefe la cual escucho toda la "trágica" historia.

- Es parte de nuestro encanto- dijo el editor- Tienes dos meses, así que nos vemos pronto Sammy, mucha suerte no me gustaría que te suicidaras aguantando la respiración.

Sam lo miro sonrojada después del ridículo discurso hecho frente a su jefe que ahora esperaba paciente a que saliera de su oficina para botarse en el suelo de risa, hizo pelota la poca dignidad que le quedaba, se la trago y se largo con el rabo entre las patas.

Para mi es mentira eso de que hay momentos en los que el mundo se detiene, los cuales te dejan sin respiración y sin palabras, momentos irrepetibles, para mi esos momentos son simplemente pequeños resplandores, momentos impresionantes, sin embargo no excepcionales, la vida está llena de cosas geniales e impresionantes, pero no tiene sentido eso de quedarte sin respirar o sin hablar, no vaya a ser que te asfixies.

Oprimió la tecla borrar como por quinta vez en diez minutos, estaba segura que pronto tendría que comprarse un teclado nuevo ya que a este paso se rompería de tanto uso, dio un suspiro de resignación, esto no iba a funcionar, estaba demasiado presionada y ella no escribía nada bien bajo presión, sentía como las palabras se quedaban atoradas dentro de su mente como burlándose de su salud mental, lo que su mente no sabía es que si la salud mental se largaba tendrían que pisar el manicomio… otra vez.

Sin palabras ella oficialmente se había quedado sin inspiración, ¿Cómo una escritora se queda sin imaginación e inspiración? Las palabras los son todo en esta vida, las palabras expresan lo que el cuerpo no puede, las palabras pueden evitar desde una pequeña batalla doméstica hasta una guerra, las palabras generan las historias más bellas pero en veces llegan a destruir la vida.

Así que comenzó a mordisquearse las uñas ansiosa y nerviosa, como diablos escribiría una historia en dos meses, como diablos lograría si quiera escribir cinco capítulos coherentes de una historia con mensaje y comercial, eso parecía simplemente imposible. Sería como mandar a un chico que apenas está aprendiendo lo básico de flotar a nadar en las olimpiadas, ellos seguramente la querían muerta y ya estaría muerta si no fuera porque conservar este trabajo era la cosa más importante en este momento.

- Sammy, piensas quedarte escribiendo en esa postura todo el día, te volverás más jorobada que el jorobado de notre damme- grito la persona más insoportable, ruidosa y dramática que podría existir, claro que era parte de su trabajo, Sammy se preguntaba como un alma sensata y reflexiva como era ella llego a terminar con un monstruo de semejante calaña que se acercaba cada vez más.

- Hay gente que al contrario que tu si trabajan, si piensan usando el cerebro y no agitan el culo para que les den trabajo- dijo Sammy sin despegar la vista de su portátil, dándole otro sorbo al quinto cappuccino del día.

- Me pagan más a mi por agitar el culo que a ti por pensar, no vale la pena que te jorobes por tan poca pasta, hasta Juanita gana más lavando mis calzones que tu- dijo la otra chica, moviendo su pie con impaciencia haciendo ruido con su tacón, resonando en todo el pequeño local provocando que todos los comensales miraran atentamente la conversación entre una despampanante rubia y a LA "esquizofrénica" que no había dejado de morderse las uñas, teclear en su portátil, tomar café como maquina y claro la razón de su peculiar apodo, hablar continuamente consigo misma.

- No puedo tengo que escribir un romance que deje sin respiración a todas las chicas adolescentes, un misterio que haga que las amas de casa olviden a sus pequeños por estar inmersas en tan intrincada red de problemas, que los novios lo lean para guardar en su memoria como preparar su próxima cita o simplemente por obligación de su novia, sinceramente me da igual, que los padres de familia lo lean porque no hay nada mejor que leer al sentarse en el excusado y que los abuelitos lo lean porque crean que tengo unas mejillas adorables- dijo Sammy apenas dándose cuenta que se había levantado y parado en la silla mientras daba su discurso, al darse cuenta de esto perdió el equilibrio y todo se volvió negro de repente.

- Buen discurso- dijo su mejor amiga, una actriz novata que recientemente estaba tomando fama, rubia, con un gran cuerpo, una voz "seductora", tenía todo para triunfar, como todas las chicas en ese medio.

- Ni si quiera preguntaré que me paso- dijo Sammy levantándose y sintiendo como la cabeza le punzaba.

- Hielos- dijo Charlie el mesero entregándole una bolsa, a quien engañaba, la bolsa que siempre era necesario sacar cuando Sam entraba al local, tanto para ella como quien se atreviera a sentarse cerca de su mesa, Sam era una gran chica, loca y con un poco de esquizofrenia, pero era un imán de problemas, no imán no, ella creaba los problemas.

- Perdón no volverá a suceder- dijo ella poniéndose el hielo en la cabeza con una mueca de dolor.

Todo el local comenzó a reír decir que no volverían a suceder los "accidentes" de la esquizofrénica es como decir que Justin Bieber dejará de cantar, todos lo desean por el bien propio y de la comunidad pero siendo realistas ambas cosas parecían un sueño.

Sam se levanto del suelo, apagó y cerró su laptop, pagó la cuenta, vomitó su dignidad, lamió el piso hasta tragársela completa y salió con el rabo cosido a las patas.

Hoy definitivamente no era su día su inspiración se había tomado unas largas vacaciones sabáticas sin permiso y lo peor de todo, se le había olvidado darle de comer a su unicornio…

Caminaban por la calle con un frío que congelaba las piernas, con un frió que amenazaba con matarlas de hipotermia, pero aún así caminaban con entusiasmo bueno por lo menos una de ellas, la otra estaba demasiado ocupada mirando el suelo para evitar objetos traicioneros que se metieran en su camino.

- Vamos, camina más rápido, a este paso vamos a llegar al intermedio- dijo Julisa jalando a Sammy del brazo.

- ¿Por qué tanta prisa?- dijo Sammy soltándose de su agarre siguiendo con su paso tortuga.

- Porque iremos a ver el recital de…- y se quedo callada a mitad de la oración ya que sabía que la había cagado, Sammy más bailarines era igual a burla de por vida.

- Espera- dijo Sammy deteniéndose en seco- tengo que guardar este momento en mi memoria semi fotográfica, el momento en el que acabas de aceptar que te gustan los maricas que usan mallas y tutus.

Seguido de eso Sammy comenzó a hacer sus característicos pasos de ballet en medio de la calle, solo que esta vez los enfatizaba más para hacer evidente su burla, el resultado de esto fue Sammy aterrizando con el trasero sobre el frío y congelado asfalto, Sammy estaba burlando a la suerte caminando mientras nieva, bailar, era una sentencia segura.

El saldo de este momento ridículo, fueron 5 videos grabando a "La loca de central park" después bautizada por el sabio youtube, media avenida riéndose y Julisa comprando unos nuevos pantalones por un accidente relacionado con la risa extrema de la caída de Sammy.

- Este es un mundo cruel- dijo Sammy ahora con la cabeza y el trasero adolorido.

- Creo que a eso se le llama "obtener lo que mereces"- dijo Julisa incapaz de seguir riendo después de los varios espectáculos dados por Sammy.

Sammy se enfurruño y frunció el ceño, su amiga adoraba que hiciera eso, la hacía lucir como una niña, su metro cincuenta y cinco, sus rizos rebeldes, los característicos lentes de pasta gruesa y gorros de animales no ayudaban mucho para que luciera madura. Así que Julisa simplemente tomo su brazo y le sonrió, personas como Sammy no se encontraban muy seguido. Su pequeño fenómeno era especial, era inocente normalmente, pero tenía una mente pervertida que un hombre envidiaría, tenía el ingenio de un genio, pero sus habilidades sociales no eran mejores que las de Sheldon Cooper(2), Sammy apestaba entendiendo sarcasmos, pero el sarcasmo y el cinismo eran su pan de cada día.

Sammy era especial, peculiar y sinceramente el manicomio se había equivocado al dejarla salir.


Sentía las sabanas pegadas a cada rincón de su cuerpo, la luz se filtraba por la gran ventana del lujoso hotel, él miro a su lado con indiferencia y se encontró con una chica profundamente dormida, era bella pero después de obtener lo que quería ella tenía el mismo valor que la basura orgánica, es decir, solo para reciclarla.

La pereza era bastante, pero se levantó, llamó a la recepción y pidió que amablemente desocuparan el cuarto de la presencia de su acompañante para más tardar la una de la tarde, si quería el desayuno lo cargaran a su habitación y el taxi la misma historia.

Recogió toda la ropa tirada, y con suma pulcritud la dobló, la dejó sobre una silla, se vistió con sus mallas, saco una de sus infaltables camisetas blancas en cuello "v", todas sumamente blancas, él no acostumbraba a tener la ropa manchada por eso siempre cargaba una camiseta extra en la mochila, echó una botella de agua, la llave de la habitación y sus zapatillas, cerro el cierre, escuchó como la chica lo llamaba pero él ni si quiera la miro, simplemente le dijo lo del desayuno y su hora de salida, no espero a que le contestara, salió del cuarto sin mirar atrás y con la arrogancia que lo acompañaba como loción al cuerpo.

- Cada vez llegas más tarde- dijo él otro chico subiéndose al lujoso auto, con una gran sonrisa y una cara fresca Liam no parecía en nada a su mejor amigo- Un día de estos la bruja me despedirá por TU impuntualidad, pero claro que a ti no te toquen con el pétalo de una rosa porque te salen ronchas, princesa mía.

- Vamos chalán, cierra esa hermosa boca y bésame- dijo él chico de la camisa blanca haciendo gestos de besar el aire.

- Lo que tú pidas mi amor- y en seguida Liam se lanzó contra Grant, su mejor amigo desde que tenían memoria, llenándolo de besos húmedos en toda la cara y montándolo de una manera que cualquiera que… no es necesario describir.

Antes de que Grant pudiera defenderse del ataque más violento jamás inventado, la vecina de Liam, una viejecilla metiche y solterona, escandalizada por la muestra de afecto de aquellos muchachos que iban por mal camino, tocó la ventana violentamente con su perro en la mano y los tubos aún en la cabeza, haciendo que Liam diera un salto y se bajara de Grant.

- Ya sé que son…. Una pareja- dijo la viejecilla con dificultad- pero por respeto a la gente que aun permanecemos decentes en esta sociedad me soy obligada a detener esta infamia- seguido de esto, golpeo con una fuerza sacada de tanto tejer la cara de Grant con un periódico.

Un golpe seco..

Una exclamación de dolor…

Un gran chichón en la cabeza de Grant..

Y una caja de pañuelos para Liam que no podía parar de reír…

Llegaron casi con una hora de retraso al ensayo matutino de la obra de hoy, ninguno se había preocupado por ello hasta ahora, ambos eran tan tiernos que empezaban a pensar en una manera de cómo echarle el crédito de la tardanza al otro.

- Rockefeller, James ya ni si quiera se paren en MI ensayo- dijo la entrenadora antes de si quiera mirar la puerta- Es la cuarta vez en el mes que se pierden un ensayo, no puede ser posible tanta irresponsabilidad.

- Le sorprendería cuantas cosas son posibles en este mundo, Imelda- dijo Liam risueño guiñándole el ojo, totalmente indiferente y desacorde a la situación que se presentaba enfrente de sus narices.

- En que estaba pensando, tienes razón Juanete pasen el dolor no tiene límites en esta mañana- ambos chicos podrían jurar que en ese momento sonaron rayos…

El dolor es sencillo, el dolor es manejable, puede ser soportado, el dolor está hecho para terminar eventualmente, bueno eso es lo que le gusta pensar, porque el dolor es mental, se acerca a las 50 fouttes y se siente con confianza pero eso cambia después de casi 100 fouttes empieza a pensar que no es de todo verdad, duele demasiado, pero tiene que seguir girando, se está acercando a las 150 y su tobillo lo está matando, el dolor se vuelve punzante, se vuelve casi insoportable y finalmente se detiene porque al final el dolor realmente duele.

- ¡Porque te detienes!- dijo aquella mujer delgada prepotente, irritable y de apariencia fría- yo no te lo he indicado vuelve a tu posición.

El bailarín se dedica a ignorarla olímpicamente y sentarse en una banca. Mientras el otro seguía girando con la elegancia de un borracho.

- Levántate- dice la entrenadora bastante irritada- Y tu detente, parece que hasta un oso panda es más ágil que tu.

Muere de dolor por dentro, pero su faz se mantiene serena, indiferente y fría tal como la de todos los bailarines. Mientras Liam masculla entre dientes y se resbala con el escalón cosa que hace reír a todo el mundo.

- Como te atreves a retar mi autoridad muchacho insolente, he estado en esto por más de 35 años y yo digo cuando estoy satisfecha de tus giros así que síguelo haciéndolo, tus giros son chuecos y tu postura es pésima- dijo la ex bailarina con impaciencia y arrogancia, indiferente de la estrepitosa salida de su alumno.

Él se limita a descubrir su tobillo hinchado y extremadamente morado, su doctor no estará muy feliz, ya se lo había advertido el dichoso "reposo total" pero necesitaba practicar un poco más para la noche de hoy.

- Vamos despídeme me estarías haciendo un favor- dijo el chico finalmente- Lo hago perfectamente, simplemente te encantaría que renunciara, y no lo hare- dijo retándola mientras Liam, hacia sonidos de burla hacia la entrenadora.

Esta historia no podía terminar de otra manera, con Liam castigado… y Grant en "peligro" pero toda la academia Vishneva sabía que Grant James no sería despedido ni aunque Anna Arabesque amenazara con renunciar, ella era una gran maestra, de las mejores que la academia Vishneva tiene y tendrá, pero Grant era otra cosa, él era el bailarín más prometedor sin exagerar, de hace casi 25 años, Grant era el bailarín principal de todas las obras que había y habría.

Grant tenía el talento, la determinación, se esforzaba como loco, perseverancia y responsabilidad, pero solo tenía un defecto, era más fácil hacer que un perro hablara, que trabajar con él, la única que podía con él era Anna, porque sabía cómo tratarlo, porque sabía que el chico era peor que nadar con tiburones.

Nadie quería trabajar con él, no era por su intimidante mirada, ni mucho menos por su personalidad apática, no es necesariamente por su humor, era porque Grant era "Terminator" apodo que se había ganado a pulso ya que sus reacciones era casi robóticas, era imposible que Grant tuviera sentimientos pensaban los bailarines de la academia, él obviamente no era el más popular, pero su excelente presentación y su aspecto físico lo salvaban de ser un rechazado social aunque eso era lo que menos le importaba en la vida, otra cosa por la que no se adjudicaba el titulo a la persona favorita de la mayoría de sus compañeros era porque tendía a tener comportamiento violento, como bailarín obviamente se enfrenta a las burlas de la sociedad, pero él es de cabeza fría y pensamientos hirientes, fiel creyente de que las palabras lastiman más que los puñetazos, Grant nunca fallaba, encontraba defectos e inseguridades y eras hombre o mujer muerto.

Sus amigos más cercanos corrección, amigo, piensan que tiene un tipo de sexto sentido con el cual descubre los puntos bajos emocionales de su víctima, claro que por eso ha ganado una variedad de puñetazos y moretones pero eso no se compara al daño psicológico que causa, no subestimen una habilidad así, él llega a ser tan peligroso como el verdadero "Terminator" con todo y armas, lo del apodo es otra historia…

- Eso estuvo mal, Grant- dijo Liam corriendo detrás de él como acostumbraban a hacer cuando él la cagaba, era como un pepe grillo moderno, él era la parte buena de Grant, la parte dulce y sensata, ellos eran como una tortuga, Grant era el caparazón, áspero, duro e inquebrantable, siempre estaba ahí tanto para apoyar como para pelear por su mejor amigo, Liam era la tortuga, sin el caparazón no sería nada, él era un tanto frágil, era suave y modelable a los antojos de Grant.

Ellos eran amigos desde que tenían memoria, no había un momento en la historia en el cual ellos se hubieran dejado de cuidar, ya que como huérfanos habían necesitado un apoyo en otra persona, ellos eran incondicionales y rara vez peleaban, pero cuando esto sucedía ellos simplemente lo ignoraban ya que una tonta pelea no valía una amistad que los había salvado desde de una paliza hasta de vivir en la calle.

Grant le debía la vida a los padres adoptivos de Liam, aunque fueran de ambos Grant nunca los considero como padres para él, en cambio, Liam tenía amor de sobra así que adorarlo era la cosa más sencilla del mundo claro junto con aborrecer a Grant, los padres adoptivos lo habían recogido y adoptado después de hacerlo anteriormente con Liam, ya que el chico no había dejado de hablar de su amigo, así que se armaron de valor y adoptaron a dos niños por el capricho de uno.

Ellos habían vivido juntos desde entonces claro que había miles de molestias por ambas partes, Liam era un desastre hecho y derecho, un día sus calcetines sucios habían aparecido en el cajón de cubiertos y otro sus zapatillas habían aparecido en el congelador, y Grant como su profesión lo marcaba era pulcro y ordenado, casi pegándole a ser obsesivo compulsivo por eso odiaba tanto que Liam se la viviera haciendo desastre a su paso y claro que Grant no era un amor de compañero, él tenía una manía que lo hacía un compañero casi inaguantable, digamos que su manía de pasear…. Desnudo por todos lados no era para nada algo lindo y/o adorable, imaginen estar comiendo y ver pelotas en todos lados, si chicas, aunque no lo crean en cierto punto llega a ser totalmente asqueroso.

Así que esta es la historia de porque ellos eran tan unidos..

Y porque nadie más en el mundo los soportaba más de tres días seguidos…

Mientras Liam se atiborraba de una pasta de dudosa procedencia Grant picaba con el tenedor su "ensalada", por ensalada queremos decir un bol pequeño con un poco de lechuga y pepino sin aderezos, proteínas o carbohidratos.

- Vamos hombre, a este paso te vas a desaparecer antes del acto de magia- dijo Liam entre bromeando y preocupado por Grant que cada vez lucia más delgado, estaba perdiendo hasta la masa muscular y todo por una chica…

- Es que simplemente no me gusta la grasa de más- dijo Grant mirando despectivamente la barriguita que se formaba cada que Liam comía, pero como dueño de un metabolismo bendecido desaparecía en un dos por tres, pero a Grant le encantaba picar la vanidad de Liam.

- En mis tiempos le llamábamos piel- dijo Liam sin inmutarse dándole un largo sorbo a su deliciosa malteada de chocolate.

Pero al ver como la veía Grant, se la ofreció, y Grant no era tonto, sabía que si no comía o en este caso tomaba algo con azúcar y muchos carbohidratos no tardaría en desmayarse o descompensarse, así que la tomo con pereza y le sonrió de lado a su amigo, que siempre parecía mirar por él, llegaban momentos en los que parecía que le leía la mente, llegaba a ser algo aterrador pero para alguien como Grant, es decir, un tipo de pocas palabras o sentimientos se agradecía esto.

Liam siguió concentrado engullendo su plato de pasta, seguido de muchos panes franceses, dos huevos revueltos con algo que lucía como salami y claro su postre, dos magdalenas de chocolate, después de desayunar se levantaron y pagaron la cuenta en la caja, caminaron hacia el estacionamiento, bueno Liam prácticamente saltaba por la sobredosis de azúcar, mientras Grant se reprendía por haberlo dejado comer tanta porquería, pero hoy estaba más distraído que de costumbre así que no recordó los efectos secundarios de algo tan inocente como el azúcar sobre la maquina hiperactiva llamada Liam.

Subieron al coche, y como era la tradición Liam cantaba a todo pulmón una canción de Rihanna o Lady Gaga, sinceramente eso no era lo que importaba, lo que destacaba eran los movimientos "eróticos" que más que sensuales lucían como si tuviera comezón en todas partes.

Y Grant rió con ganas olvidándose de ella por un momento y agradeciéndole al cielo y al destino por tener un amigo como Liam, porque una persona tan incondicional, divertida e inocente no se encontraba fácilmente, y así era el lazo que los unía, que significaba un mundo para Grant pues Liam era tal vez la única persona del mundo entero que podía hacerlo sonreír y muy dentro de su agujero negro mejor llamado corazón lo quería, no era un querer de amigos, no era romántico, ni mucho menos fraternal, era más fuerte que eso…


La falta de emocionalidad y sentimentalismo era ya recurrente en Grant, se sentía como un autómata, ya ni si quiera tenia esos nervios escénicos, todo se resumía a vivir entumido, decadente de emoción y con un toque de melancolía y misterio, que creaba que las chicas se le pegaran como abejas a miel.

Todo iba viento en popa, no es como si le importara, pero ver a Anna relajada era todo un acontecimiento, mientras se acomodaba por última vez las incomodísimas calzas que Anna le había obligado, bueno se podría decir, que la histérica de su mentora prácticamente se las puso, ya que él seguía un poco renuente a bailar solamente con un pedazo de cuero al cuerpo, con esas cosas del demonio era probable que se pudieran contar hasta sus vellos púbicos.

Mientras se la despegaba de la entrepierna por quinta vez antes de la función, sus compañeras de baile lo miraban sin condecoro mordiéndose el labio, casi violándolo con la mirada, pero Grant no estaba nervioso ni si quiera incómodo, él sentía verdadera lástima por estas mujeres, que se le ofrecían como si con eso cambiara algo en su opinión de las relaciones de trabajo, porque Grant era fiel creyente de la política de "No comas donde cagas" es decir, no te hagas cosquillas con tus compañeras, bueno hasta que llego ella… pero ella era otra historia.

Grant se sacudió rápidamente el pensamiento de ella, su mente siempre lo traicionaba, él estaba seguro de que ya la había olvidado, totalmente, así que se volvió a colocar su máscara de frialdad y se dispuso a calentar.

Todo había sido un éxito, Anna estaba radiante de felicidad, en cambio Grant tenía una clara expresión de aburrimiento, ambos esperaban el mismo resultado, ambos esperaban que llegaran los visore, Grant deseaba con ferviente con mucha esperanza que le dieran un trabajo en el extranjero, claro si un monstruo como él podía tenerla, no era por la necesidad crónica de ganar a toda costa, no era ni si quiera de valor personal, lo único que él quería era escapar de esa jodida ciudad, irse lejos, jamás volver a esta ciudad que le había quitado todo, desde el amor propio y la fé en sí mismo hasta su alma, estar aquí era una tortura, todo le recordaba a ella, todo olía a ella como no lo iba a hacer, la vainilla, es la esencia más exquisita del mundo, las hojas caían lentamente y ella ya no estaba para mirarlas juntos. Anna tenia pensamientos más tranquilos y puros, ella simplemente deseaba la felicidad de sus alumnos porque aunque no lo demostrara ella quería a sus alumnos como los hijos que nunca tuvo, sobre todo a Grant aquel chico que ahora lucía de lo más desgarbado, de lo más cansado y sobre todo deprimido, el corazón de Anna dolía cada que lo veía aquel chico no merecía aquel sufrimiento, aquel chico no merecía el destino que le había tocado ni la vida que estaba viviendo, ni si quiera para Satanás la deseaba, pero así eran las cosas y por más que le doliera no podía hacer nada por la pérdida gradual en la vida y felicidad del chico solitario.

Grant sentía una mirada clavada a la nuca y al voltear vio a un preocupado Liam el cual había participado como solista en el primer acto, lo envidio, lucia tan feliz, su baile había sido mágico, expresivo y lleno de felicidad, mientras él era un pozo, vacio, con solo un chorrito de agua. En cambio, Liam miraba preocupado a su amigo, recordaba en los tiempos lejanos cuando aquella vaga imitación de su mejor amigo todavía no existía, cuando Grant era un chico alegre y divertido, cuando Grant bailaba con una pasión inigualable, cuando podías leer su alma con cada movimiento, cuando Grant disfrutaba de las pequeñas cosas con él, ahora los amaneceres estaban vacios, las hojas morían en silencio, el viento se volvía invisible a sus ojos y el agua corría desapercibida, tantas cosas por delante pero nada sobrante de aquel que había sido su mejor amigo. Liam definitivamente vendería su alma al diablo por recuperar a su mejor amigo al que segundo a segundo extrañaba más.

Después de hablar con los visores Grant estaba en shock, ellos lo había rechazado, a él…, había ganado más premios que nadie, tenia juventud, y una envidiable figura, ellos le había dicho que era perfecto, que lo tenía todo pero aún así le faltaba lo más importante en un bailarín, expresión, alma, sentimiento, como le quieran llamar, pero habían descubierto el talón de Aquiles del mismísimo Zeus, Anna le había asegurado que hablaría con ellos para llegar a un acuerdo. Pero Grant se sentía expuesto, lo habían descubierto ya nada importaba, pero ahora todo le importaba, no tenía sentido, pero se sentía mejor, por primera vez en este gris año sentía algo, puede que no fuera necesariamente felicidad, pero hubiera preferido seguir en la burbuja de indiferencia que sentir esa sensación que le calaba en el estómago, pero lo que él no sabía es que esa sensación no era en su estómago sino en su alma pues esta se caía a pedazos y todo el mundo seria espectador…

Liam lo arrastró fuera de camerinos, preocupado por la salud mental de su amigo, aceptar el rechazo era difícil pero para alguien como Grant era mucho peor, demonios, al salir la miro, tan linda como la primera vez que la había visto, tan adorable como la recordaba, con esas mejillas rosas, con esa iluminación lucía como el ángel que sabía que era, lucía hermosa tan perfecta…

- ¿Alex?- dijo Grant lo suficientemente fuerte para que las chicas lo miraran con interrogación y Liam lo mirara como si ya estuviera perdiendo la cabeza definitivamente…

Seguido de eso Grant vio su mundo negro, cayendo en espiral lenta y tortuosamente, esa no podía ser ella bajo los reflectores mirándole hipnotizada y expectante, ella estaba muerta, por su culpa, sin embargo ahí estaba ella, mirándole con esos ojos que tanto lo habían amado…


ESPERO QUE LES HAYA GUSTADO, DEJEN REVIEW PARA QUE ME PONGA FELIZ PUES HE ESTADO TENIENDO MALOS MOMENTOS ULTIMAMENTE, LOS AMOO MIL GRACIAS POR LEER Y JURO POR MI VIDA QUE TERMINARE ESTA HISTORIA PERO COMO LO SOSPECHARAN EL NUMERO DE REVIEWS INFLUIRA CON EL NUMERO DE CAPS ASI QUE DE USTEDES DEPENDE QUE SEAN 5 O 30 ES ENSERIO YA LA TERMINE SOLO LE FALTAN UNAS CUANTAS ESCENAS...