-No puedo.-masculló ella mirando hacia el suelo-, de verdad… no puedo. Es decir, lo intento, de veras.-levantó la vista y los clavó en los ojos de su amigo. Los ojos de él lo miraban con cariño, pena incluso, y aquello la mataba-, porque… sé que tienes todas las intenciones de hacerme sentir mejor, y que quizás, si tan solo yo dijera que sí ante lo que me propones, quizás, yo sería mucho más feliz de lo que lo soy ahora. Pero no puedo. No puedo negarme ante lo que simplemente no ocurrió. No puedo dejarlo ir, no quiero hacerlo por el hecho de que aún hay una esperanza que me dice que no está todo perdido, que si no comenzó, puede volver a empezar. Sé que no hay nada por lo que luchar, que simplemente él se aburrió y se fue…-con aquella frase se le formó un nudo en la garganta, aunque tragó y siguió adelante, su amigo merecía una respuesta-, pero no me gusta creer que es así. Perdón, de veras, perdón por en este minuto estar deseando que no seas tú quién esté aquí conmigo, perdón por no poder tomarte toda la atención que de verdad mereces, perdón por no poder otorgarte esa cosa pequeña que pides a cambio. Perdón por estar tan podrida por dentro.

Cuando terminó su discurso, los ojos de su amigo la miraban sin saber que decir. Era difícil, eso de enfrentarse ante tantas verdades.

Deseando que no fuera Peter quién estaba allí, deseando que fuera aquel que tanto le había hecho sentir, lo abrazó, intentando calmar ese dolor en el pecho que sentía desde ya hacía tanto tiempo. El chico la rodeo con los brazos, pero no era lo mismo. Por más que intentara no pensar en aquello, por más que intentara ser práctica, no le nacía. Deseaba que fueran otros brazos los que la acurrucaran, unos más blandos. Deseaba sentir otro perfume en contra de sus narices, otra textura de cabello, que el hombro del muchacho estuviera más cerca de su frente, que simplemente fuera otra persona…

Las lágrimas empezaron junto con el sollozo, que salió desde el centro de su pecho. Era increíble que por un motivo tan estúpido todo hubiera acabado, sin siquiera haber comenzado. Eso era lo que más la atormentaba, todo lo que pudo ser y no fue, solo por dilatar y dilatar más y más el asunto, por sus inseguridades y las de él, y finalmente por actos estúpidos, todo había acabado de una manera tan extraña, que ni ella misma la entendía. "No es un fin, tranquila, esto continuará", "Debo pensarlo", "Para mi esto ya había acabado"… no entendía, por qué le decía esas cosas, tan contradictorias una de otras, y ella aferrándosele como si su vida dependiera de aquello. Sin tener inclusive un punto claro del por qué.

Lloró, sin ver un fin. Lloró, porque era lo único que hacía desde hace mucho tiempo, porque no tenía cabeza para otra cosa. No, sabía que el chico que la tenía entre sus brazos no era Él, y también, tenía más que claro, que al menos en un largo plazo no podría verlo de otra manera. ¿Quién le decía que quizás, se arrepentiría de esa decisión? Quizás, era evidente. Pero ahora, el dolor era tan grande, tan inmenso, el vacío tan gigante que… no podía pensar en eso. Solo pensaba que Peter no era James, que no tenía su cabello, ni sus ojos, que no tenía su tono de voz y que no la miraba de la misma manera. Solo sabía, que en el fondo, aunque saliera adelante, aquella, su primera gran desilusión amorosa, la perseguiría de por vida.

Debía dejarlo ir, aunque no tenía claro como. Simplemente destruir todos sus sueños, parecidos a piezas de cristal, dejarlas caer al piso, que se rompieran en mil pedazos. Aunque haría algo completamente insano: se revolcaría sobre los pedazos de vidrio rotos. Dejaría sangrar, se desangraría completamente si era necesario, solo para poder entender el por qué. ¿Había hecho algo mal? Él aseguraba que no, aunque no le creía, porque… era obvio. Todos se cansan. Por su mente pasó el momento en que le dijo "Tranquila, esperaré todo lo necesario", sus llantos se hicieron aún más fuertes. No, no lo había hecho. Pero incluso, había sido culpa de ella estirar demasiado ese "necesario".

-No me importa que tan podrida estés, Emily, yo intentaré sacar todo eso. Y no, no como algo más que un amigo, si no que como un hermano. Estaré a tu lado, te apoyaré y nunca te pediré algo a cambio. Eres una persona demasiado especial para eso. Solo… estaré aquí.

-Gracias.-susurró en modo de respuesta, volviendo a agachar la cabeza. ¿Por qué Peter era tan alto? Se sintió mal. Aquello no era justo. No era justo para su amigo, estar en esa situación, él merecía algo mejor. Y ella estaba segura de que no había hecho algo tan malo como para merecer aquello. Ella sabía que aquello no debería estar pasando. Ella sabía que no debería estar llorando por quién debería de haber sido su más gran motivo de alegría.

Peter la abrazó con más fuerza aún. Ella lo único que pudo pensar, quizás egoístamente, era que… aquel no era James.