Todos en algún momento de nuestra vida nos sentimos solos. Sobre todo cuando sos joven, que tendés a dramatizar cada minúscula cosa que te ocurre, es en esos tiempos difíciles en los que cada película romántica que ves te hace convencerte más que el amor no existe, al menos no para vos. Vas a ser una cuarentona soltera, que vive en un departamento, sin ninguna posibilidad de llenar una casa de hermosos niños (de lo único que vas a llenar tu casa va a ser de gatos que encuentres en la calle para que te hagan compañía). Vas a terminar muriendo sola y rodeada de mininos y cd's de Marco Antonio Solís.

Es muy probable que eso ocurra si seguís en la negación, pero tranquila, estos períodos de decadencia no van a durar mucho, porque es sabido que a todos alguna vez nos flecha Cupido (sí, ese querubín con pañales que solés insultar en San Valentín cuando ves parejas abrazadas en la plaza y te dan ganas de lincharlas... o lincharte). Esta humilde servidora te ofrece diez cortos consejos para gozar de un buen amor, para que cuando llegue, se quede... y no corra.

1) No trates de imponer tu voluntad, ni que él imponga la suya. Se supone que la palabra "pareja" (si mis amplios conocimientos lingüísticos no me fallan) indica una equidad. Esto no es una Olimpíada, ni una guerra... si es eso lo que buscás, bueno, las Olimpíadas ya terminaron pero te podés ir preparando para dentro de cuatro años, y si querés guerra, enrolate en la milicia o jugá al Counter Strike, no sé.

Un buen consejo si quisieras terminar por arruinar todo, sería convertirte en una déspota total, queriendo tener la razón en cada pequeña cosa. Podés acompañar este simpático emprendimiento vistiéndote de Führer (para darle más realismo, dibujate un bigote al estilo Hitler con fibrón negro).

2) Sé comprensiva. Todos tenemos defectos y el que estés en pareja no quiere decir que éstos no vayan a aflorar en algún momento. No idealices las cosas porque vas a ir mal. La Madre Teresa de Calcuta era una viejita muy simpática, pero seguro que hasta ella se enojaba. Y el Príncipe Azul que te dedica poemas hasta cuando está en el baño debió haber quedado archivado en algún cajón de tu memoria. Sí, ese cajón se llama "Infancia", señorita.

Si no estás dispuesta a dejarla de lado, podrías optar por la actitud de vieja renegada. Te molesta cuando deja la ropa tirada en el piso y se mezcla con la tuya, que sea tan fanático del fútbol y prácticamente que respire. Es una buena opción si querés que el chico salga corriendo al primer descuido tuyo.

3) Sé innovadora, creativa. No permitas que tu relación caiga en la rutina. Es sabido que la pareja adquirirá algunas costumbres, pero ciertamente el punto no es convertirse en dos jubilados aburridos del Pami antes de tiempo (es más, hasta los jubilados deberían innovar su vida de pareja, la edad no es excusa).

Sino, podés representar la mejor imitación de una planta (un helecho, lo más soso y aburrido que existe). Visiten siempre los mismos lugares, hagan y hablen siempre de las mismas cosas, y vas a ver cómo el pobre chico se queda dormido ni bien hace contacto visual con vos.

4) Elogiá, admirá. Donde está viva la admiración, está vivo el amor. Esos sentimientos positivos que el otro despierta en vos y viceversa deben siempre permanecer encendidos. Si vas a estar en una relación para desmerecer al otro y creerte el mejor de todos, tenés la opción de dejar al pobre desafortunado al lado tuyo, armarte una escultura a tu imagen y semejanza y rendirle tributo (sí, dormí con ella también y regalale chocolates y flores).

Si querés ser una princesa narcicista, lo mejor es que vivas presumiendo de tus logros, pertenencias y virtudes (estoy casi segura que cualquier virtud se ve opacada por el egocentrismo desmedido, pero eso es lo que no notan los fanfarrones). Tu chico probablemente huya de tus delirios de grandeza con alguien más humilde.

5) Los celos... sí, no son un lindo sentimiento y a todos nos pasó de sentirlos. Es más, es una emoción humana común y aceptable. Pero cuando ya pasamos de eso y te convertís en una celosa obsesiva, incluso podría ser un motivo de ruptura. Esto no es como con los animales: no se anda marcando el territorio. Si esa es tu idea de una relación, quizás hayas sido perro en tu vida pasada, pero definitivamente ahora sos mujer y deberías comportarte como tal. Además, los celos son una consecuencia de tu inseguridad... Si pensás que tu novio se va a ir corriendo con esa chica que le está preguntando dónde queda la calle Arieta, simplemente porque es bonita, quiere decir que no confiás en tu belleza natural, exterior e interior. El que estés de novia no hace que seas Miss Universo y que cada mujer en el planeta que le hable a tu chico y sea linda tenga la culpa y esté buscando fugarse con él al Caribe y comenzar una nueva vida. No te hagas películas en la cabeza por nada.

Si por el contrario, la idea de iniciar una carrera como cineasta mental te resulta atractiva, podés celarlo de cada cosa viviente que haga contacto con su persona. La chica del cajero automático, su amiga de la facultad, su hermana, su vieja y también del colectivero que le pregunta "¿Monedas o SUBE?". Sí, seguramente él planea robártelo también.

6) Dale su espacio. No seas dependiente. ¿Te acordás antes de ponerte de novia, que tenías amigos, hobbies, actividades... te acordás cuando tenías una vida? Bueno, debe seguir siendo así, porque él también la tiene. No tiene un cartel pegado en la espalda que dice "Perteneciente a Fulanita las 24 horas", ni vos tampoco. Si lo ahogás, ese gusto que les daba el estar juntos se va a transformar en tedio. Todos necesitamos nuestros momentos de soledad, y no porque te tomes alguno de esos a la semana varias veces, quiere decir que vas a volver a estar como en un principio (rodeada de gatos y cd's de Sergio Denis cursis).

Si querés hacerlo huír, podés invadirlo de tal modo que cuando abra la alacena de la cocina para buscar maizena, estés vos metida adentro con una libreta, anotando cada movimiento y respiración de su parte. Sí, convertirte en una controladora dependiente es ideal.

7) No compares. Mirar para afuera sólo trae frustración. Sí, el novio de Juana es tan tierno con ella. Sí, el marido de Antonia le regala flores todos los días. Pepito y María son tan felices juntos, nunca discuten. ¿Y qué es tu novio, un cáctus? Obviamente, si estás con él, es porque algo en su persona te enamoró. Además, lo que hace felices a algunos, no tiene por qué hacerlos felices a ustedes. La armonía es indistinta y depende de cada persona.

Nuevamente, la doña quejona que vive mirando lo que hacen las demás parejas es perfecta si querés que tu novio se canse y huya despavorido con alguien que lo valore.

8) La familia política es complicada. Hay que saber poner límites y también tolerar ciertas cosas. Está "la suegra", que siempre es motivo de problemas (y chistes variados sobre envenenamiento). Sí, quizás tu suegra no es la mejor, pero es la mamá de tu novio y así lo va a ser toda la vida. Mientras no interfiera en su relación, vas a tener que ser tolerante con ella y su familia, y viceversa. Por supuesto, hay suegras que son re tranquilas (mi vieja es el sueño de todo yerno), pero hay de todo en esta vida.

"Tu mamá me tiene podrida", "Sos igual a tu viejo", "Tenés la misma manera horrible de contestar que tu padre" son coloridas muletillas para hartar su paciencia (y la de su familia).

9) Esforzate día a día por ser mejor y seguir conquistando. Uno piensa que después del "ya somos novios", cualquier cosa está permitida, porque como el amor es incondicional, prácticamente podés decirle a tu pareja que mataste a alguien y lo tenés escondido en el ropero, y te va a tener que amar igual. Nada que ver, el amor es una cuestión de todos los días, como una planta que se riega y se cuida siempre.

Lo mejor que podés hacer en el caso contrario es dejarte estar. Actitudes holgazanas y negligentes son ideales para echar a perder la magia y darle la idea a tu pareja de que se encuentra al lado de un ladrillo sin innovación ni sentimientos.

10) Y el punto más importante de todos: ¡Sé vos misma! No importa que te guste comer los fideos con dulce de leche o te sientas más rara que perro verde, siempre es mejor ser fiel a lo que es tu personalidad que convertirte en un estereotipo.

Si te volvés predecible y despersonalizada, tené por seguro que tu pareja percibirá esa falta de encanto y no se va a sentir bien. También podés convertirte en un robot programado las 24 horas y es muy factible que tu novio huya lejos.

Estos fueron diez humildes consejos para mantener vivo el amor en una pareja... y también para hacerla terminar en un manicomio.