Vives una vida llena de monotonía, ya no le encuentras sentido al camino que llevas. Suspiras con aburrimiento mientras buscas que desayunar. Desde hace un año ya que sigues la misma rutina; nada que pudiera ser de tu interés ocurre en tu existir. La falta de tiempo te molesta.

Te sirves un poco de cereal y un vaso de jugo de naranja. Sin mucho ánimo te sientas para desayunar.

La falta de horas de sueño te hace sentir cansado y muy estresado; sol puedes pensar en que debes terminar todo para mañana, y aun falta mucho que hacer. Sientes que te asfixian con trabajos y actividades. Pero ahora no puedes volver atrás, y tampoco quieres hacerlo, porque ya has llegado demasiado lejos. Y no estas dispuesto a rendirte.

Vueles a suspirar, pero está vez con más ánimos y dispuesto a terminar lo que te ha sido encargado.

Porque después de todo nunca nadie dijo que lograr tus objetivos sería fácil. Todo conlleva sacrificios y no dormir es uno de ellos.

Además, rendirse no es opción, porque si te rindes no podrías obtener la recompensa que espera al final del camino.


Otro pequeño relato corto, bastante corto. Ojalá sea de su agrado, se aceptan criticas de cualquier tipo (pero sin insultos).

Gracias por leer.