Dioses del Alma Sacramentó 2

Sacramentó 2: confesiones de amor.

Zumy trató de fingir que no había escuchado lo que Leo le había dicho, pero no pudo aguantarse por mucho tiempo lo sentía respecto a eso.

-Deja de decir tonterías, mi corazón no tiene nada que ver en este asunto-decía Zumy con una mirada llena de ira.

-No tiene caso que me mientas pequeña, se que sientes algo por ese chico llamado Gabriel ¿O me equivoco?-decía Leo dando una pequeña sonrisa.

Zumy no lograba articular palabras ante el comentario que había hecho Leo, solo lo quedo mirando mordiéndose el labio.

-Ese asunto no te incumbe, además si así fuera no habría ninguna diferencia, igual debo matarlo junto con sus hermanos-la cara de Zumy se empezaba a poner pálida y un poco triste.

-Solo digamos que te estoy dando una advertencia, si se por alguna extraña razón te da por ser la heroína de Gabriel y sus hermanos, Cerberus te hará añicos junto con los hijos de Zeus-decía Leo mientras a sus espaldas Cerberus daba una carcajada. Zumy supo que no podría seguir discutiendo por el tema, así que solo se fue caminando con Cerberus a su lado que aún seguí riendo por lo que había dicho Leo.

En la superficie se daba otra situación, Gabriel y sus hermanos aún seguían a Héctor para llegar a la escuela, aunque a Gabriel le preocupaba más que le contara sobre su padre que de otra cosa, Isaac y Dante fueron los único que se dieron cuenta sobre el asunto, se acercaron a Gabriel y le dieron una sonrisa como diciendo "estamos contigo", el solo respondió de la misma forma.

-Bueno jóvenes hemos llegado-Héctor señalo un gran edificio que brillaba por todas partes-bienvenidos Escuela luz de luna.

Los tres hermanos quedaron sorprendidos al ver todo el esplendor que mostraba la escuela, no podían creer que algo así existiera en el mundo de los humanos.

-Es increíble, jamás hubiera pensado que tal majestuosidad se encontrara en este lugar-decía Isaac muy impactado por lo que veía.

-Bueno esta escuela solo puede ser vista tanto por demonios como ángeles-cuando Héctor dijo demonios, Dante fue el primero en dar una crítica.

-Un segundo, ¿quieres decir que a esta escuela también asisten demonios?-decía Dante de una forma un poco amenazante.

-Esta escuela no discrimina ni a demonios ni a ángeles, pueden venir los que quieran aprender a controlar sus poderes o ayudar a la gente-Héctor se detuvo unos segundos-y bueno ustedes son considerados los seres más poderosos entre estos dos bandos, para los demonios son conocidos como "mestizo", sin embargo aquí en la escuela son llamados Krantos.

-¿Krantos? Creo que ese nombre no es nada de lindo y llamativo-decía Gabriel algo desilusionado por el nombre.

-También pensaba lo mismo, pero últimamente los alumnos de la escuela los han estado llamando Olímpicos, lo cual me parece un poco más llamativo que el otro nombre-Héctor suspiro antes de continuar-desgraciadamente los ancianos de la escuela aun los siguen llamando Krantos.

Los tres solo dieron una pequeña sonrisa, disimulando su desilusión, aunque mientras bajaban a la escuela Dante se había dado cuenta de algo que lo hizo sonreír.

-Oye Héctor, si todos los de la escuela nos conocen y esas cosas es por alguna razón en especial, ¿o no?-decía Dante expectante por la respuesta.

-Bueno si quieres saber en la escuela ustedes son considerados los más poderosos, ya que llevan la sangre tanto de un ángel como la de un demonio, pero debido a esto varios demonios y ángeles han roto el pacto que se había hecho hace varios siglos atrás, es una de las razones principales por las que Hades los odia-decía Héctor de forma tranquila y de manera muy despreocupada. Gabriel y los demás no estaban tan tranquilos por la noticia.

-Pero, ¿Por qué no odia? Según tengo entendido su guerra es con Zeus no con nosotros-decía Isaac poniéndose a pensar.

-Por desgracia eso no es verdad, al ser hijos de Zeus, Hades los considera enemigos mortales y solo los quiere ver muertos-decía Héctor, viendo que las caras de los tres eran de intriga y miedo-entonces les informo que esto se ha vuelto su pelea también, quieran o no.

Los tres se quedaron mirando por unos segundos, sin decir ni una sola palabra, hasta que Dante fue el primero en pasar al frente.

-Que emocionante, ya sabía que iba a suceder algo interesante al llegar a la escuela, y eso que solo es el primer día, cuentas conmigo-decía Dante con una sonrisa.

-La idea de pelear contra un dios me parece muy tentador, debo decir que yo también quiero participar de esta justa-decía Isaac de una manera muy sería e intelectual.

-También estoy con ustedes, aunque también quiero saber sobre nuestro padre y de donde provenimos realmente, eso es lo que más me preocupa en estos momentos-decía Gabriel con una sonrisa, pero a la vez reflejando un rostros de preocupación.

-Jamás pensé que querrían enfrentarse a Hades con tantas ganas, me agrada su entusiasmo, pero antes de cualquier cosa les mostrare el lugar…-antes de que Héctor lograra dar un paso la tierra comenzó a temblar fuertemente. Desde esta surgió Zumy, pero no venía sola, un gran perro de tres cabezas la acompañaba y este no se mostraba muy amigable.

-Es hora de que el gran Cerberus haga su aparición, aún me cuesta creer que estas cucarachas te hayan dado problemas Zumy-la mirada de Cerberus se posó en Gabriel, quien estaba un poco molesto debido a la repentina aparición de Zumy y Cerberus.

-¡No dejare que les hagan daño!-Héctor hizo aparecer una gran nube de humo que cubrió por completo a los chicos junto con él. Mientras Cerberus y Zumy estaban despistados Héctor abrió un pasaje secreto, el cual llevaba al cuarto de armas de la escuela. En esta estuvieron por un par de minutos hasta que Gabriel se levanto de golpe.

-No puedo dejar que esa bestia siga en la entrada de la escuela, si no nos presentamos será como si nos estuviéramos rindiendo antes de tiempo, no es mi forma de ser ni la de mis hermanos-los hermanos de Gabriel asintieron mientras el daba el discurso, Héctor solo dio una sonrisa y apretó un pequeño botón a su espalda.

-Si eso es lo que quieren les tengo un regalo a cada uno de ustedes, se que es muy pronto para entregárselos porque su padre me encargo que se los diera cuando estuvieran lo suficientemente entrenados, pero esta es una ocasión especial así que no veo el problema en dárselos-mientras Héctor decía esto tres puertas se abrieron dejando ver tres armas que brillaban de manera muy intensa-para ti Dante tú padre te ha dejado la guadaña de Hades, una de las armas más poderosas, esta fue entregada como un tributo a Zeus, así que Hades no pudo decir que no.

-Genial, tengo el arma de nuestro rival, eso nos da ventaja-decía Dante con una gran sonrisa y con mucho entusiasmo.

-Para ti Isaac, el tridente de Poseidón, el gran dios de los mares, esta arma fue entregada por el hecho de que Poseidón había cometido un pecado en el mundo de los mortales y para liberarse de este le dijo a Zeus que le entregaría su tridente a cambio del perdón divino-seguía diciendo Héctor entregando la segunda arma.

-No es un arma muy convencional, pero no esta nada mal-decía Isaac ordenándose las gafas y dando una leve sonrisa. Por unos momentos Héctor miro a Gabriel, quien parecía muy ansioso por recibir su arma regalo.

-Tu padre me dijo que estas armas son un símbolo de cuanto lamenta haberlos dejado solos todo este tiempo, y por eso a ti Gabriel te quiso entregar sus dos posesiones más preciadas, la gran espada de la luz, con la que combatió a los titanes y a Cronos, y por último el rayo más poderoso de todo el mundo-cuando Héctor le entrego esto a Gabriel el no pudo evitar dejar caer una lagrima, al igual que sus hermanos-¿Están todos bien?

-Jamás pensé que nuestro padre estuviera tan preocupado por nosotros, y yo que pensé que solo nos había dejado a nuestra suerte-decía Gabriel limpiándose la cara y dando una leve sonrisa. Isaac y Dante pusieron sus manos en los hombros de Gabriel dándole a entender que ellos lo apoyaban.

-Muy bien guerreros su reto los esta esperando arriba-cuando Héctor los miro, ellos estaban cambiando por completo. El pelo de Dante se puso rojo al igual que sus ojos, el de Isaac azul y sus igual, en cuanto a Gabriel se le pusieron los ojos blancos y el pelo también, aparte le salio una cicatriz en forma de rayo en el ojo izquierdo.

Mientras esto ocurría, Zumy y Cerberus estaban muy enfadados e impacientes por saber donde se encontraban los hijos de Zeus.

-Esto tiene que ser una broma, no puede ser que se hayan escapado, es la segunda vez que se salvan, me las pagaran caro-gruñía Zumy furiosa.

-Relájate, los enanos vienen en camino, puedo oler su hedor desde aquí-decía Cerberus levantando las tres cabezas para mirar a su alrededor. En ese momento el humo se disipo y se pudo divisar a los tres hermanos mirando fijamente a Zumy a Cerberus.

-Interesante, parece que cambiaron un poco, eso no quiere decir que su poder cambiara—Zumy chasqueo los dedos y Cerberus ataco a los tres hermanos.

-Esto es muy bueno, mis tres cabezas estarán felices de saborearlos a ustedes tres-abriendo sus fauces, Cerberus no se percato de las armas que llevaban los tres hermanos-pero que dem…

-Creo que es hora de jugar perrito, espero que esto te duela-Dante salto con fuerza y clavo su guadaña en la cabeza central de Cerberus, haciendo que gritara con fuerza y cayera al suelo. Por el otro lado Isaac y Gabriel fueron a donde estaba Zumy.

-Deja que te ayude a relajarte-Isaac movió su tridente haciendo que una gran ola atrapara a Zumy sin dejar que se moviera. Antes de que Gabriel pudiera atacar, vio nuevamente los ojos azules de Zumy, los cuales creía haber visto hace mucho tiempo atrás. Entonces recordó todo acerca de ella.

-Ya lo recordé todo, tú eres la chica que conocimos en las vacaciones pasadas, además tu eres la que me visita cada noche en mis sueños tratando de advertirme sobre-decía Gabriel bajando la espada. La verdad a salido a flote, pero aun no se sabe si en realidad es la verdad, Zumy se a quedado mirando a Gabriel con una cara de asombro, como pidiéndole que no siguiera hablando.