Buenas noches y feliz fin de semana, mis queridos lectores. Aquí les caigo con el sexto capítulo de esta historia, contado esta vez desde el punto de vista de Marine, la villana... O tal vez ni tanto después de leer este capítulo. Al principio este capítulo se iba a llamar "Celos", pero de última hora decidí ponerle "salvar una vida" en relación con el contenido que, tal vez, les sorprenderá. XD. En fin, espero que los disfruten.

Saludos desde Mérida!

EuRiv.


VI.

Salvar una vida.

Celos.

Malditos celos.

Maldito sentir, maldita forma de comportarme cada vez que alguien está cerca de lo que es mío. No puedo evitar sentirme así, aunque confieso que me gusta sentirme de esa forma porque me otorga poder y autoridad sobre lo que me pertenece; me hace sentir importante, me hace sentir la dueña absoluta de todo lo que toco, observo y gozo.

Desgraciadamente, hay algo… Más bien, alguien a quien puedo observar pero no tocar ni gozar. No puedo hacer ninguna de esas dos últimas cosas porque, para mí, es un fruto prohibido, es un individuo inalcanzable y, ante todo, una debilidad…

Mi debilidad.

Me sirvo imprudentemente un vaso de coñac mientras observo al idiota de mi novio y a sus amigotes echarse sus buenas entradas de cocaína, marihuana, éxtasis y LSD combinadas con tequila, ron, vodka y whisky.

Jake Thorn… ¡Je! ¡Por Dios, debo estar loca para seguir con ese apestoso Vrikolakas de mierda! Si no fuera porque mi padre necesitara la ayuda de la familia de Jake, simplemente lo habría mandado al carajo y asunto concluido. Pero no, no fue así, y vaya que nadie sabe cómo me arrepiento de estar en esta comedia de noviazgo.

Me sentí de repente como Ana Bolena, aquella reina inglesa que, usando de sus encantos, logró atrapar la atención de Enrique VIII con astucia y maña. Yo atrapé la atención de ese infeliz poco pensante por su dinero y poder político, yo usé mis encantos para asegurarme de que Félix Thorn, su señor padre, esté echándole una mano al mío. Yo usé muy a mi pesar todo lo que estaba a mi alcance para asegurarme de que ambas familias sean aliadas y que se necesitaran la una a la otra en caso de que suceda alguna desgracia.

Honestamente preferiría ser enterrada viva en un foso común a tener que soportar el apestoso hedor a sangre putrefacta que siempre expiden los de su maldita raza, con la cual, curiosamente, estamos en guerra… O más bien en una paz tensa y fría, de acuerdo al tratado de paz que se ha firmado entre ambas razas de hombres lobo luego de siglos enteros de constante derramamiento de sangre.

El cómo y el porqué de ese tratado de paz no me interesan ni de coña. Mi interés se enfoca en el cumplimiento de mis caprichos por parte de mis padres, sirvientes y ese bulto ambulante de músculos putrefactos que tengo por novio.

- Marine – me llamaba el rey de Roma -… ¿Quieres?

- No – le respondí -. Tengo mi coñac. Acábatelo tú.

- Como quieras, muñeca.

Dicho eso, el bastardo se enfocó en aspirar cinco filas de cocaína con éxtasis mientras que yo me terminaba de beber el coñac mientras volvía mis pensamientos hacia la única cosa pura en mi vida… Bueno, al menos desde mi perspectiva, él sigue siendo la cosa más pura que existe en mi vida.

Lucas…

Lucas D'Arante, el simpático, dulce, tierno chico gordito a quien conocí desde la secundaria y quien es mi compañero de carrera en la Universidad actualmente.

Que algún imbécil le llame como quiera; que le llame "gordo", "obeso", "latino quita-empleos", "nerd pendejo", "raro", "geek"… Pero para mí, él es Lucas a secas y punto. No hay necesidad de sobrenombres para designar a alguien, a menos que seas un idiota que no piense más que con el pene como Jake y sus amigos de mierda.

Lucas es distinto.

Lo sé porque, bueno, le conozco desde hace 8 años, aunque no de una manera apropiada desafortunadamente. Cuando digo que no le conocí de forma apropiada, es porque él fue una de mis víctimas frecuentes cuando se trata de humillar a alguien por cualquier cosa.

A él lo he atacado desde todos los ángulos, desde su apariencia hasta su herencia latina, principalmente esta última.

Su madre, hasta donde sé, es hija de padre italiano con madre mexicana, ambos emigrantes desde hace 40 años y quienes recientemente adquirieron la ciudadanía norteamericana. Su padre nunca lo conoció, ya que su padre era un jugador que se gustaba de pasársela de cama en cama con todas las que podía.

Sinceramente no tengo nada en contra de los latinos, por muy cínico que suene ese argumento. Es cierto, he atacado y humillado a Lucas de mil formas, insulté su herencia, herí sus sentimientos de manera pública al romper y pisotear su carta de amor con mis botas Versace y hasta he cometido vandalismo al pintar groserías en su lócker y en las paredes de su casa con Jake y sus amigos durante el tiempo en que vivió en Colorado Springs…

Pero todo eso lo he hecho por protegerle de la raza de Jake.

Los Vrikolakas son de naturaleza desalmada a diferencia de los Loup Garou; los llamados "hombres lobo normales" gozan de matar a todo individuo que se les cruce en su camino y están acostumbrados a dejar toda una carnicería detrás de sí.

Lucas es un chico lindo, sencillo, tímido, dulce, tierno y de sentimientos honestos. Son buenas cualidades, al menos para mí, pero como humano es muy débil frente a Jake y me da miedo que le pudiera hacer daño si en algún momento Jake se decidiera en convertirlo en su presa… O eso pensaba hasta no hace mucho.

En la preparatoria empecé a percibir un olor a lobo proveniente del propio Lucas y, curiosamente, de su primo Chullo, quien por cierto me tiene tan mala voluntad hasta desear matarme, situación que considero justificable por el maltrato que recibió su pobre primo de mi parte. Al principio pensé que me estaba volviendo loca y que estar con Jake ya estaba empezando a afectar, pero desde esa época hasta la fecha podía percibir ese olor en ambos primos.

Ahora bien, no sé qué está pasando aquí ni me explico si la presencia de Caleb Corvinus y Drake Evans, ambos hermanos de raza y archienemigos de Jake, tenga que ver en esto, pero me gustaría averiguarlo a fondo... Claro, si no fuera porque Jake también había percibido el olor de ambos y había decidido a buscar un momento a solas con Lucas para averiguar si él era o no un Loup Garou.

El sólo pensar en esos dos en solitario me da terror, y más si el infeliz de Thorn empezara a deducir que tal vez ambos primos sean hijos ilegítimos de algún Loup Garou cansado de su compañera o compañero de toda la vida.

De ser ese último caso… ambos, Lucas y Chullo, morirían. Tanto los Loup Garou que somos leales a la Casa reinante, los Atreides, como los Vrikolakas tienen "obligación" de matar a todo hijo ilegítimo nacido de una unión entre alguien de nuestras razas y un ser humano por razones hasta ahora desconocidas.

No puedo permitir eso. Aprecio a Lucas, realmente lo aprecio y le quiero, y si por salvarle la vida tendría que revolcarme mil veces en el lodo con ese infeliz de Thorn, lo haré.

Me recosté en la cama con mi mirada hacia el techo mientras que Jake se desvestía rápidamente para iniciar la desesperante sesión de apareo brusco típico de su raza. Odio sus caricias, las odio pero las tolero con tal de asegurar el bien familiar…

Y garantizar la vida de Lucas por el tiempo que fuera necesario.