Dysclaimer: Todo aquí me pertenece. Si lo tomas, te mato. Bajo aviso no hay engaño.


Agua salada.


Nadie sabe en realidad que es lo que tiene, hasta que enfrenta el miedo de perderlo para siempre.


Perdida

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—No sabes lo que tienes hasta que lo pierdes...—murmuro tan bajo, que sus palabras fueron llevadas por el viento, Aracely estaba detrás de ella, sus ojos estaban empañados por las lágrimas, apretaba los labios con fuerza, evitando soltar cualquier palabra. El aire soplo con fuerza sus cabellos fueron movidos con violencia, pero ninguna de las dos chicas se movió. —Aracely—llamo Marianella, la chica miro atentamente a su amiga.

— ¿Que sucede?—pregunto con voz rota, Marianella le sonrió, sus ojos negros brillaron con furia a la luz de la luna.

— Te quiero. —dijo con voz clara, Aracely se vio sorprendida por la confesión, sus labios se abrieron formando una perfecta 'O'; su amiga acababa de decirle por primera vez que la quería. Le regalo una sonrisa, la primera en las últimas horas, observo cómo –de nuevo- se volvía hacia el mar, las olas chocaban con las rocas debajo en ese acantilado. Marianella miro el reflejo de la luna en el mar, él amaba ese lugar, él pasaba horas sentado donde ella estaba ahora; y él nunca más volvería a poner un pie en ese lugar.

Las lagrimas trazaron un largo camino por sus mejillas, los sollozos salieron como gritos desgarradores, sus rodillas no pudieron sostenerla más y cayó en las piedras causándose daño pero apenas y lo noto, Aracely hizo ademán de acercarse, pero se detuvo a mitad del camino, se mordió el labio con fuerza al punto de hacerse daño, observo con desesperación como su mejor amiga lloraba desconsoladamente sin poder hacer nada. Ella sabía que por más que tratara no podría darle ningún tipo de consuelo. Pronto los sollozos de Marianella se detuvieron, pero no se movió.

Aracely esperaba cualquier reacción, sus mejillas estaban bañadas en lágrimas, sentía un nudo en su garganta, se sentía impotente, al no poder hacer nada, al ver como la poca vida que Marianella había recuperado se había esfumado. Se había ido junto con Camilo, y al igual que él, jamás iba a regresar. Otro grito broto de los labios de Marianella, ahí Aracely no pudo resistir más y ella también se derrumbo. Las dos chicas lloraron juntas pero distanciadas, lloraron al mismo tiempo pero por una razón diferente, Marianella le lloraba a un amor perdido. Aracely lloraba por el sufrimiento de una amiga. Los minutos pasaban, Marianella guardo silenció, Aracely siguió llorando. Marianella se acerco con cuidado, sus pasos siempre sigilosos, ahora eran pesados y torpes, cuando estuvo a su lado, Aracely levanto la vista y le observo.

— Mar—susurro. Su amiga le sonrió, se agacho para quedar a su altura y le beso la frente.

— Sé que nunca lo he dicho lo suficiente, pero quiero que sepas que te quiero. Que siempre te he querido, y que eres como una hermana para mí. —dice. Sus palabras se clavaron en lo más profundo del corazón de Aracely; Mar le regalo una sonrisa, le dio un leve abrazo y se alejo de ella, Aracely le siguió con la vista, observo cómo se acerco al final del acantilado, su cabello rubio se movió al momento en el que volvió su cabeza hacía Aracely, le regalo otra gran sonrisa, entonces salto.

Aracely perdió de vista el cuerpo de su amiga, un grito sofocado salió de su garganta, como pudo se arrastro hacía el final, miro hacia abajo y un nuevo grito salió de su garganta, pero este era desgarrador, observo el mar acariciar la blanca piel de la que era su amiga, vio el agua salada limpiar la sangre de su cuerpo, sus ojos se llenaron de lagrimas; pues a pesar de todo, en su rostro había una sonrisa, una bella sonrisa que le hacía ver angelical.


Mi dolor es el tuyo.


Hola. ¿Cómo están? He venido aquí, ha dejarles este pequeña viñeta. No sé porque, pero me encanta, de todo lo que he escrito este es mi favorito. Espero de verdad que les guste.

Nessy~·•