¡Hola!, bueno, este es un fic que tenía para un concurso y pues, le agregue unas pequeñas cosas, espero les guste.


Remember

Se oía el rasgar de las hojas marchitas de los árboles, raspaban contra la acera, parecían seguirle, haciéndole recordar lo melancólico que se sentía y la nostalgia no podía quitársele, no recorriendo ese camino…

Aún si pasaran más años, los recuerdos no dejarían de revolotear por su cabeza, como pequeños cortos de películas añejadas, que sólo traían una mala sonrisa a su rostro; y es que ahí estaba ella, sonriéndole, torturándolo con esa hermosa sonrisa: dientes perfectamente blancos, sus finos labios a tono rosado pálido, aquella pequeña nariz, perfectamente alzada y tan delicada como la de un bebe, sus ojos como dos grandes y hermosas esmeraldas y sus cabellos castaño claro, cayendo sobre sus hombros como una hermosa cortina, aquel uniforme que llevaba tonos otoñales, y seguía sonriéndole, esa mueca tan inocente y angelical que poseía, ahora llegaba a provocarle repugnancia, ¿por qué era que le gustaba atormentarle?

Sus pasos parecieron cesar, ¿a dónde iba?, todos los días se hacía la misma pregunta, al rato volvía a caminar, pero nunca encontraba su hogar, aquel lugar al que podía llamar casa había desaparecido hace tanto tiempo, ahora solo eran paredes, una caja vacía, ni para refugiarse le servía, ¿cómo podría escapar de un problema en su mente?.., eso era físicamente imposible, sólo quedaba resolverlo, pero ¿cómo?, todo se deducía a eso, "cómo, dónde, cuándo, qué y por qué", tenía preguntas, pero no respuestas; aquellas parecían danzar sobre el viento como aquellas hojas, ya lejos de él. Alguna vez habían estado frente a él, incluso a sus pies, pero no se acercó a tomarlas y el día que lo pensó, estaban demasiado lejos.

Aquel recuerdo seguía reproduciéndose en su cabeza, aquella hermosa figura que dejaba escapar un hermoso resplandor anaranjado, siempre se pregunto qué era, ¿el reflejo de la tarde sobre ella?, no, era algo mucho más especial y no lo podía explicar, él también estaba ahí, como si se estuviera mirando desde la puerta del aula, tocando su añejada guitarra, debía llevar tanta tierra encima ahora, le sonreía a aquella niña, su niña, mientras le cantaba con entusiasmo su nueva obra, ésta le correspondía la sonrisa alegremente y lo acompañaba con su melodiosa voz, oh, como lo extrañaba, hacer música con ella, oírla. El recuerdo pareció distorsionarse, la luz que la pequeña emitía se había desvanecido, en algún momento creyó haber gritado su nombre con todas sus fuerzas, mientras miraba como esta daba arcadas, no entendía lo que pasaba, pero sentía que iba a perderla, todo estaba tan bien hacía unos minutos, ¿por qué era que se había desvanecido?, ¿por qué el calor del crepúsculo los había abandonado?, todo se había oscurecido, las lagrimas en aquellos ojos; nunca las olvidaría, sus orbes casi salidos de sus cuencas mientras intentaba jalar aire, el solo podía gritar su nombre, aún con su guitarra consigo, ¡no podía estarle abandonando!, ¡no así!.

Una templada brisa paso por su espalda y le removió los cabellos asiéndole recordar que la tarde estaba cayendo, caminando a casa encontró un árbol sin hojas, ¿por qué se asemejaba tanto a su imagen?, tal vez porque también le habían sacado todo lo que tenía y muy a su pesar; seguía con vida, sin las manos para quitársela, sin la valentía para tomarla. Y después de todo, ¿luego con qué cara la miraría?, no quería imaginar de nuevo aquellas lagrimas. Deseó que fuera invierno, tal vez así, la nieve taparía sus recuerdos, lo esperaba cada año, después de todo, ¿qué más podía hacer?

La madera pareció gruñir a abrir la puerta, algo de tierra llegó a alcanzarle, entre todo aquello alguna que otra hoja también, no se molestó en sacarlas y volvió a cerrar la puerta, se quitó sus zapatos, con ayuda de sus mismos pies y ahora miro aquellas pantuflas, se puso unas blancas como aquella nieve que tanto anhelaba y miró otro par a su lado, eran tan pequeñas y pensó en comprar otras, esas ya no debían quedarle y entonces volvió a cuestionarse, ¿abría crecido?, ¡seguro lo había echo!, intento imaginarla, con el largo cabello hasta su cintura, sus delicados ojos ahora finamente delineados, una sonrisa más alargada, su pequeña nariz siempre seguiría igual, algunos centímetros más alta, y evitó pensar en el resto del cuerpo.

Dejó caer sus cosas en el mismo recibidor y comenzó a subir unas escaleras que lo llevarían a su pieza, frunciendo el ceño un poco al recordar que le hubiera regañado por dejar todo tirado.

Hoy era un día especial, pero podía dejarlo pasar, como siempre lo hacía y volvió a recordar; el día más tedioso podía hacerse llevadero si ella estaba a su lado.., pero no lo hacía.

Aquella hermosa luz iluminaba todo su cuarto y se preguntó si era de allí de donde la sacaba, sonrió al comenzar a husmear en sus cosas, pequeños detalles que solo a ella le gustaban; niñerías, llegó a ver un par de rosas artificiales, recordaba cuando el primer novio que tubo se las había regalado, la emoción de aquella, su sonrisa, nunca la había visto resplandecer tanto y su corazón, nunca pareció latir tanto sobre aquel pequeño pecho, y ¿sabes qué?, lo odiaba, odiaba esa expresión, odiaba aquel resplandor y aún más odiaba aquel corazón, que hacía que el suyo se estrujara, hasta el fin de sus tiempos.

Miró una especie de pizarra donde aquella tenía varías frases recortadas y pegadas en forma de collage, "sigue tu ritmo y avanza", "no duermas para soñar, sal allá afuera y hazlos realidad", "nunca dejes lo que puedes hacer hoy para mañana", "el amor es como la guerra, nunca habrá reglas o limites, solo obstáculos", obstáculos, si siquiera lo conocieras, romperías esa frase mil en pedacitos y la tirarías a un río. Entre todas aquellas, arrancó solo una y la observo detenidamente, como si aquel papel fuera a darle algo más. Sonrío de una manera más que perturbada, logrando ver como su vista se nublaba, "tus recuerdos nunca te darán el verdadero camino hacía el futuro", pronto llegó a divisar, una delicada y alargada letra había agregado "tampoco al pasado".