Primera entrada: el comienzo

Día 23 de febrero de 2012

Esto me parece una tontería, pero el psicólogo de la cárcel dice que es para poder expresarnos y hablar de nosotros mismos, así que nos sugirieron comenzar a escribir un blog, si de esos que la gente lee por internet y en los que la gente no cuentan mas que tonterías, pues me ha tocado ser uno mas de ellos.

Supongo que lo primero seria presentarme, pero la verdad prefiero no poner mi nombre, para seguir así en el anonimato, así que para vosotros os daré el nombre con el que todos me conocen aquí, preso numero 2018. También debo agregar que llevo aquí, en la cárcel, un año y medio. Desde mi punto de vista, para comenzar no esta mal, así que hasta la próxima semana.

Segunda entrada: el motivo

Día 1 de marzo de 2012

Hola otra vez, para ser sinceros me ha sorprendido que mi blog haya tenido algunas visitas, no muchas, pero es un comienzo.

He pensado que para que me entendáis necesitáis conocer por qué estoy aquí, así que ahí va.

Como ya dije llevo aquí un año y medio, mi condena, agresión con agravantes, que ¿como ocurrió?, pues, yo estaba con mis amigos en las pistas de fútbol de mi barrio, como todas las tardes, y vi acercarse a mi querida hermana es un año mas mayor que yo, pero nos llevamos muy bien, pero no venia sola, la acompañaba "él", así es como yo lo llamo, pero en esa época era su novio. Bueno ambos se sientan en unos bancos que hay cerca de la pista, para vernos jugar, pero "él" estaba mas ocupado viendo otras cosas y mi hermana lo noto cuando un par de chicas pasaron en frente suya y "él" las mira como si se las quisiera comer, a lo que mi hermana le pide explicaciones y "él", si ese tipo, comenzó a gritarla delante de todos, y claro a mi me empezó a hervir la sangre y cuando iba a gritarle que parase, ese medio hombre la dio un bofetón, con tal fuerza que comenzó a sangrarla la nariz, yo desde hace tiempo sospechaba, por anteriores moratones, que esa no era la primera vez que ocurría, pero esa fue la gota que colmo el vaso, corrí hacia donde estaban, me tire sobre él y comencé a pegarle, él me amenazaba con denunciarme, me daba igual, cuando vio que no iba a parar, me comenzó a suplicar que parase, pero cuantas veces no le habría suplicado lo mismo mi hermana y, si él en esos momentos no paro, por que debía yo parar ahora. Mis amigos y mi hermana me gritaban que parara, que lo iba a matar, e intentaban separarme de él, pero la rabia había sido acumulada demasiado tiempo y ya no la podía detener. Fue necesario que interviniese la policía para separarme de él, a "él" lo llevaron a un hospital y a mi a la comisaria de policía, el juicio fue rápido y me trajeron aquí a cumplir mi condena, que todavía hoy la cumplo sin arrepentirme de nada. Días más tarde me entere por mi madre, que mi hermana había roto su relación con "él" y ese fue el mejor día de mi vida.

En resumen, esta es mi historia y el psicólogo tenía razón, me siento un poco mejor después de compartirla con otras personas, creo que esto no va a ser tan difícil como creía al principio y hasta aquí por hoy. Hasta la semana que viene.

Tercera entrada: un día siendo yo

Hoy nos han recomendado que para que esto del blog sea más productivo y personal, contemos como es un día aquí. Bueno, como ya sabréis, soy del tipo de hombre que si hay que hacer algo, cuanto antes mejor, así que hay voy.

Nos levantan a las 8:30 de la mañana y nos llevan a desayunar a un gran comedor. Después de desayunar empiezan nuestras obligaciones, cada uno tiene su trabajo, desde la cocina hasta la limpieza, unos por las mañanas y otros por las tardes, yo estoy en el grupo de cocina. No es que sea un gran chef, pero mi madre me enseño como alimentarme para no morirme de hambre, y es más divertido que los demás trabajos. Luego comemos otra vez en el comedor y nos dejan tiempo libre, podemos estar en el patio, haciendo deporte, en la biblioteca…

Dentro de las normas, nos dejan nuestro espacio, hasta que alguien lo fastidia. También hay horas de visita en las que puedes ver a tus amigos o familiares y hablar con ellos.

Para nuestra futura reinserción en la sociedad, cada cierto tiempo nos toca nuestro turno con el psicólogo de la cárcel, es un buen tipo y se interesa por nosotros, aunque no todos piensan eso. Él nos prepara algunos ejercicios para ser mejores al salir de aquí y que no volvamos, como la idea de este blog.

Para terminar, cenamos y después nos dejan un rato, pero ya en nuestras camas, hasta que las luces se apagan sobre las 10 y así duermes esperando al día siguiente.

Esto es todo mi día, no es el cielo y por eso estoy deseando salir de aquí, pero tampoco es un lugar tan horrible como lo cuentan en películas y series de televisión, no todos los presos somos monstruos, solo personas que en algún momento han perdido de vista lo importante en sus vidas y se han equivocado en algo y por eso estamos aquí pagando por ello.

Para finalizar por hoy, quiero que sepáis que el que la gente lea y comente en este blog y, que no se lo tome como otra de las tantas mentiras que se cuentan por internet, es muy reconfortante.

Hasta la semana que viene.

Cuarta entrada: a un paso de la libertad

Llevo aquí tanto tiempo que casi este lugar ya se ha convertido en mi casa, pero el otro día tuve una sorpresa. Mi abogado me comunico que la gente del consejo de la condicional quería que me presentara en una de sus vistas, y según él me dijo, lo que vieron les agrado y que las evaluaciones de la gente que trabaja en la cárcel fueron también favorables. Estoy muy nervioso, más de lo que lo he estado nunca. Lo tengo por muchas razones, y si cambian de opinión y no me dejan salir de aquí o si deciden que es mejor esperar al siguiente consejo para ver mejores resultados, me va a dar un infarto, tengo que calmarme, pero tampoco me he atrevido a contárselo a mis padres, por que, y si no lo consigo y les doy esperanzas en vano, y verles sufrir, no me lo perdonaría nunca, jure no volver a verle así.

No se por qué os estoy contando todo lo que pasa por mi cabeza, pero cada vez que pienso en parar de escribir, mis temblorosas manos lo único que consiguen es escribir estas palabras mas deprisa, ojala lo decidan pronto.

Quinta entrada: el final del mal camino

Hola a todos, siento haber tardado tanto en volver a escribir, pero he estado un poco ocupado. Tengo una sorpresa, lo que os estoy escribiendo ahora no lo hago desde la cárcel, sino desde mi cómoda habitación en la casa de mis padres, hasta que me acostumbre y encuentre uno propio. No mas cárcel y no mas horarios, no mas guardias, aunque a decir verdad, estoy pensando en ir este fin de semana a ver a mis amigos de la cárcel, supongo que los días allí no han sido un desperdicio después de todo.

Creo que esto ha sido en parte gracias a vosotros, me habéis ayudado a expresarme y desahogarme muchas veces, me habéis escuchado con paciencia y con vuestras visitas y comentarios me habéis animado a continuar y no rendirme, muchas gracias, de corazón.

Os voy a contar el día que he tenido hoy, para mi no podía haber sido mejor.

A la hora de comer estábamos sentados a la mesa mis padres y yo, cuando han llamado a la puerta y mi padre ha abierto, y lo primero que veo es que entre sus piernas se cuela una cabecita, con dos coletas morenas en ella, y que viene directamente hacia mí para que la coja y la siento en mi rodilla para que este mas cómoda y mientras mi hermana entra en el salón de la casa familiar, pero no esta sola, aunque ya no me preocupo. Después de que yo entrara en la cárcel ella dejo al animal de su ex novio y ahora, desde hace un par de años casi, se ha casado con un buen hombre y que la quiere mucho y también han tenido a esta preciosa niña que esta jugando con los cubiertos subida en mis rodillas. No la he preguntado por "él", pero en estos momentos no me podría importar menos. Se quedaron a comer y le enseñe lo que había mejorado en la cocina preparándoles una comida digna de cualquier restaurante de cinco tenedores, aunque claro para mi sobrina, la prepare espaguetis, que la encantan.

A sido estupendo, todos juntos otra vez.

Desde mañana empiezo mi nuevo trabajo, si, vale, soy cocinero en un restaurante de mi barrio, me gusta cocinar lo admito, pero desearme suerte.

También debo comunicaros que esta será la ultima vez que escribo aquí, pero quiero que sepáis que aunque no os conozca, os habéis convertido en unos amigos inolvidables y os agradezco.

Os deseo lo mejor y espero que no olvidéis mi historia.

Hasta siempre.