Nombre: Un sueño
Historia/Edición: xlarazondeser
(Descarga directa) Tan fácil como un recuerdo 50/50

Un sueño

Me costaba mantener los ojos abiertos, todo a mi alrededor parecía tan extraño, intenté levantarme pero no pude de igual manera no me rendí e hice un segundo intento, miré a mi alrededor, todo aquello parecía ¿Un sueño?, si, quizá sea eso pero entonces ¿Porque todo parece tan real?

― ¿En dónde estoy? ―pregunté al viento esperando encontrar alguna respuesta

Era de mañana, lo sé porque miré al cielo, no podía verlo pero sabía que el sol estaba ahí arriba, ¿A mi alrededor? Un lugar lleno de pasto, era muy grande y a lo lejos se podía ver una barda de color blanco, sin más por hacer comencé a caminar, supuse que si llegaba a tal lugar encontraría a alguien que me dijera donde rayos estaba, llegar y encontrarme de nuevo en un lugar vacio, tan solo los cantos de los pájaros y ese sonido un poco más ligero que un zumbido que no sabía de dónde provenía

― ¿Quién es?, ¿Quién está ahí? ―aquella sensación de que alguien me seguía me invadió por completo, miré atrás y hacia los lados pero no había nadie

Llegué a asustarme más de lo que ya estaba, salí corriendo tanto como mis piernas me lo permitían alguien me tocó el hombro pero no intenté descubrir quién era.

¿Cómo pasó? El panorama cambio y ahora por fin reconocía aquel lugar, tantas veces que estuve ahí cuando apenas era solo un niño, aquella alegría volvió a recorrer mi cuerpo, la gran laguna como solíamos llamarla cuando saliendo de la escuela corríamos a jugar, era igual a como yo lo recordaba, me senté a la orilla a mirar a unos niños jugar, me preguntó cómo llegué a olvidar todos aquellos momentos, una voz les llamó y con una triste expresión se marcharon de aquel lugar en el que tan solo se quedo uno

El aire comenzó a correr fuertemente, un ataque de tos y nuevamente estaba solo, el calor comenzaba a bajar, sin poder abrir los ojos moví mis labios intentando hablar pero ningún sonido salió de mi boca, una sensación de cansancio y adrenalina me recorría como si fuera algo normal.

― espera amigo, ¿A dónde vas?, espera, no corras

Una estación de tren, sin pensarlo dos veces subí, un vagón lleno de gente que vivía en su mundo, leyendo el periódico, durmiendo, mirando por la ventana y entre ellas una mirada perdida, le miraba detenidamente, era él…¿Qué hacia ahí?, nunca me percaté de su presencia aquel día.

― ¿Qué haces aquí? ―le pregunté pero no respondió― ¿No piensas contestar?

La última estación y todos salíamos, entre tanta gente lo perdí de vista, caminé lo más rápido que pude, sabía que era tarde pero no sabía para que, la tarde caía lentamente, las piernas me dolían y un golpe en el corazón no me dejaba concentrarme, ¿Era soledad? Quizá fue por correr tanto, estaba arto, quería irme, quería volver pero no tenía idea de cómo hacerlo, subí a un autobús, 3 personas más me acompañaban, ninguno volteó, nadie intentó salir de lo suyo ni por un momento, caminé hacia atrás, el ultimo asiento de la parte izquierda, miré con nostalgia por la ventana, una gran carretera como en las grandes ciudades de esas de las que solo vez en libros, un camino largo y a lo lejos ante el atardecer un lugar lleno de flores

― ¿Un jardín? No lo creo, es muy grande

Poco a poco nos fuimos acercando, cada vez estábamos más cerca, yo había estado en ese lugar antes, lo había visto varias veces, todas ellas en mis sueños, yo solía ser feliz ahí

― espere por favor, déjeme bajar―grité a más no poder―pare por favor

El autobús se detuvo de golpe, salí corriendo pero tropecé con algo

―oye ¿Estás bien? ―preguntó aquella voz tras de mí
― ¿Qué haces aquí? ―pregunté con miedo a que nuevamente no fuera a responderme
― pensé que no vendrías, es tarde―me sonrió como aquella vez
―Lamento no haber regresado por ti―me disculpé levantándome aun temblando por su presencia―te lo prometí y…yo te fallé
―Eso no importa, lo que importa es que estas aquí―me tomó de la mano―anda vamos que ya es tarde, no podremos verlo si no te apresuras

Comenzó a caminar, miró hacia atrás, ahí donde yo me quede inmóvil y me brindó una sonrisa, por un momento pude sentir que todo aquello no había valido la pena, tanto tiempo, tantas cosas pero él, él estaba feliz de verme como si nada de eso importara, no me había dado cuenta, yo aun sostenía su mano mientras miraba a mi alrededor, no había nadie más en aquel lugar, solo él y yo, nada más, tímidamente le seguí el paso, conforme lo hacía aquel bello paisaje se impregnaba de un color blanquizco que poco a poco nublaba mi vista, todo a mi alrededor se desvanecía.

― Señor, señor despierte
― ¿Qué pasa? ―desperté sobresaltado ante el llamado de mi secretaria
―El Licenciado Hernández esta al teléfono, dice que es urgente ¿Quiere que le pase la llamada?

Me froté los ojos antes de contestar, un pequeño rayo de luz entraba por el cristal de aquella oficina

― ¿Qué hora es? ―pregunté sin dejar de ver hacia afuera
―son casi las 4 de la tarde señor ¿Por qué? ―preguntó algo confundida aquella mujer que llevaba una carpeta en color blanco
―cancela todo, tengo que salir, debo hacer algo―dije sin mas mientras me levantaba de aquel escritorio en el que había pasado casi toda la mañana
―Señor pero usted no puede hacer eso, los inversionistas no paran de llamar ¿Qué les diré?
―No lo sé―le sonreí mientras me ponía mi saco―lo que se te ocurra, no puedo quedarme, no permitiré que se me haga más tarde
―Señor por favor ¿A dónde va? ―fue lo último que escuché decir a la mujer antes de cerrar la puerta de la oficina

Lo he visto varias veces, todas ellas en mis sueños, un lugar apartado, un lugar en donde verdaderamente puedo estar en paz, aquel lugar que solía visitar cuando niño, aquel lugar en donde te conocí, en donde siempre fui feliz, prometí volver por ti, lamento mucho no haber cumplido aquella promesa, tú siempre con aquella sonrisa, tú aquel que nunca le importó lo que los demás dijeran, tú siempre estuviste conmigo, siempre me arrepentiré por no haberlo estado yo contigo, siento mucho que partieras, ahora puedo verlo, el atardecer es muy lindo desde aquí.