Diavolo Nuovo-Opus Dei es una serie original de Producciones Gran Torre, se prohíbe su reproducción o uso por terceros salvo para material de Fan Fics, Fan Arts y Juegos de Rol.

Pd

Si alguien hace un Rol de esto que me avisen para entrar XD.

Capitulo 01

Camino al Edén

(Primera Parte)

Serie: Diavolo Nuovo-Opus Dei.

Género: Sátira religiosa.

Fecha de inicio: 09/11/2012, 1:28 pm.

Fecha de término: 09/11/2012, 6:20 pm.

Autora: Silvia Vega Gutiérrez, directora jefe de Producciones Gran Torre.

-o-

Hay estaba…esa pesadilla otra vez…

Miraba desde un trono elevado, a sus espaldas un monstruo terrible soplaba con helado aliento, frente a ella criaturas oscuras se inclinaban a sus pies y las imágenes de un mundo oscuro, lleno de fuego, sangre y llanto se desenvolvían ante sus ojos, era terrorífico y doloroso pero de alguna incomprensible manera todo tenía sentido y se sentía segura, poderosa, los problemas iniciaban cuando una luz se introducía borrando ese mundo secreto en su mente y dejándola sola en la nada, solo entonces despertaba cubierta en sudor, agitada y al borde del llanto.

Lilith había tenido ese mismo sueño casi cada noche desde que recordaba y siempre despertaba igual de alterada pero con el paso de los años había aprendido a recuperarse con rapidez, a ignorarlo, se levanto y sumergió la cabeza en un balde de agua hasta no poder contener más la respiración, eso bastaba para aplacar la sensación de pérdida en su pecho, se dirigió al fogón y encendió el fuego con las brazas que quedaron de anoche, le gustaba el fuego, podía mirarlo durante horas pero la mañana no era momento de distracciones, tenía muchas cosas por hacer, una rutina sosegada a la que se había amoldado suavemente, su pequeña vida en un mundo solitario.

Hacia doce años había despertado sin recordar nada aparte de su nombre y que tenía un hijo por el que velar, le hubiera ido muy mal sin ningún tipo de adiestramiento para sobrevivir de no ser por la llegada de Emanuel, la primera y única persona que conoció, se habían asentado cerca de la costa donde Emanuel, dueño del arte de la carpintería, había creado un hogar en poco tiempo; la casa era toda de madera, el fogón afuera era de piedra y en el Lilith podía ahora preparar pan y pescado, tenía un jardín con vegetales y flores, animales de granja que habían atrapado y les daban alimento y cobijo, todo se lo debía a él.

Su mundo era una amalgama entre lo antiguo y lo anticuado, sus conocimientos parecían antiguos pero era dueña de algunos aparatos que Emanuel llamaba anticuados como una arcaica rueca de hilado con la que había aprendido a tejer para arreglar las prendas que hallaban, había muchas cosas disponibles en las ciudades abandonadas pero Emanuel insistía en que debía aprender a proveerse de todo porque un día estas cosas ya no estarían, asique dedicaba parte de su tiempo a tratar de tejer ropa entera con la lana que le sacaba a las ovejas, siempre estaba aprendiendo, el día no parecía rendir para tanto.

Ordeño a la vaca y puso la leche en un jarro cerrado, lo puso en un canasto junto a un par de frutas y unas tajadas de pan, se colgó la canasta al hombro y bajo a la playa donde había un gran bote a medio hacer, Emanuel trabajaba en eso desde comienzos del año, quería sacarlo a navegar antes del invierno, desde dentro se escuchaba su martillo dando constantemente.

-Se levantaron muy temprano hoy-dijo poniendo la canasta en la mesa de trabajo- traje el desayuno.

-¿Nos levantamos?-pregunto Emanuel asomando su cabeza, tenía una larga barba porque ya había rebasado los cuarenta.

-Creí que Mammon estaba contigo.

-Yo creí que se había quedado contigo.

-Ese chico-exclamo alzando los ojos al cielo-ojala dejara de escaparse así, me preocupa.

-Mammon sabe cuidarse y ya deberíamos acostumbrarnos, es curioso, le gusta meterse donde sea, supongo que lo heredo de ti.

-No sé de que hablas, yo no soy así-fue sacando las cosas de la canasta y se detuvo-tuve ese sueño otra vez…

-…

-Quisiera saber que significa, porque me siento bien cuando todo es oscuro pero me asusta que desaparezca…oye, si se hace muy tarde debes ir a buscarlo, no quiero que se repita lo de la otra ocasión, cuando paso toda la noche fuera pensé que me iba a morir.

-Lo buscare… ¿Qué traes allí?

La ciudad abandonada era como un gran patio de juegos para Mammon, los años habían convertido al niño pálido y delgado en un adolescente fuerte y apuesto, templado por la aventura, lo único que le malograba un poco el aspecto eran las cicatrices, ya no tenía el poder de curarse pero el dolor seguía siendo una fascinación demasiado arraigada en su mente y debido a eso era poco cuidadoso en sus expediciones, Emanuel lo había dicho bien, él se metía donde fuera.

Y ese día se había metido en un centro comercial, buscaba un regalo para su madre asique se dirigió a la joyería, la reja de la puerta estaba intacta pero el ventanal había quedado descubierto asique reventó el cristal de un golpe, se saco un trozo de vidrio de la mano y entro, luego de curiosear un largo rato algo llamo su atención, un delicado collar de rubíes, las piedras rojas como la sangre parecían decir su nombre, era perfecto.

Lo tomo y pensó en regresar, la última vez que había estado fuera demasiado tiempo su madre se había preocupado y no quería verla en ese estado otra vez pero también deseaba explorar, si encontraba algunos vestidos en buen estado quizás ella no se enfadara tanto, sonrió con la escusa, se hecho el saco al hombro y continuo su expedición.

A media tarde Lilith estaba ya acalorada y distraída, el fuego del fogón cocinando carne normalmente la fascinaba pero ahora estaba pensando en su hijo y miraba constantemente al camino esperando verle volver, si después de comer aun no regresaba iba a mandar a Emanuel a buscarle.

Se dirigió a la huerta para tomar unos tomates cuando se sintió observada, era extraño, la única persona que le miraba era Emanuel pero lo que sintió era diferente, inquietante, giro lentamente la cabeza y descubrió tres pares de ojos rojos mirando desde los arbustos…

-¡Aaaaaaaaaaaaaaaaaaah!

Emanuel apenas había dejado de martillar y estaba por subir a la casa cuando escucho el grito que le helo la sangre, tomo de nuevo el martillo y corrió tan rápido como pudo cuando la casa salto en llamas, la preciosa casa de madera que tanto empeño y trabajo costo, Lilith estaba en el suelo y tratando de protegerse, ¿de qué?, ni más ni menos que demonios, más de una decena de demonios que le asediaban y rugían como animales hambrientos.

-¡Emanuel!, ¡Ayúdame Aaah!

Se había quedado paralizado de estupor pero ahora reaccionaba, sujeto firme la herramienta y repartió martillazos sobre los demonios, era un martillo de madera solida y él era un hombre trabajador de cuarenta años que protegía lo que más amaba en el mundo asique aun sin poderes logro dispersar a los atacantes y sembrar el pánico entre los demonios poco organizados cuando de pronto uno le derribo desde atrás, el martillo cayo de su mano y se sintió aplastado por la fuerza sobrehumana del demonio, grito de impotencia, ¡Aquello no podía estar pasando!, Lilith estaba atrapada entre los demonios y la casa en llamas.

-¡No!-un demonio aferro su brazo y empezó a jalarla-¡No, déjame!

-¡Lilith!, ¡Lilith!

El demonio sobre él aplastaba su cabeza contra el suelo, solo podía escuchar los gritos de su hermana suplicando ayuda, pensaba que se iba a volver loco cuando se sintió súbitamente liberado, el demonio que le aprisionaba había sido derribado por una flecha roja, también el que había tratado de llevarse a Lilith, en aquellos momentos cuatro demonios de aspecto inusual y armados caían al campo y empezaban a luchar contra los primeros, Emanuel solo les miro un segundo antes de levantarse, correr hacia Lilith, tomarla de la muñeca y escapar con ella tan rápido como podía.

Durante los primeros años tenía el miedo constante de que el mundo del cual protegía a Lilith apareciera sin aviso y por eso había preparado un refugio en secreto, en caso de que tuvieran que ocultarse y reiniciar, el tiempo había pasado e inevitablemente había bajado la guardia, llego a convencerse de que vivirían en paz el resto de sus vidas, ahora su refugio era la única esperanza, corrió intentando no mirar atrás hasta que se internaron en el bosque y de allí siguieron a una gruta oculta por ramaje, solo entonces soltó la muñeca de su hermana para quitar el forraje sin preocuparse de que las espinas hicieran sangrar sus manos.

-¡Entra!-ordeno y solo entonces noto que estaba llorando y muy asustada, era normal luego de lo que acababa de pasar y no ayudaba su falta de tacto-por favor…entra, aquí estarás segura...

-¿Qué eran esas cosas?, ¿Por qué hicieron eso?

-Te lo explicare pero tenemos que escondernos.

-…No, no me voy a esconder-dijo de repente, Emanuel arqueo las cejas, se oía como algo que Demian diría- no sin mi hijo, ¿Dónde está Mammon?

-¡Ah!-Se alivio, eso sí era de ella-lo buscare pero tienes que entrar aquí y quedarte muy callada, ¿entiendes?

Lilith miro el hueco de la gruta, pareció dudar pero entro, Emanuel volvió a cubrir la entrada con cuidado y se alejo, solo avanzo diez metros antes de caer de rodillas, sintiendo hasta ahora el dolor de los golpes, sus manos sangrantes y el cansancio físico y moral que todo aquello le había causado en pocos minutos, cuando escucho algo moviéndose entre los arboles apenas tuvo valor para mirar pero fue un alivio increíble, Mammon apareció entre los arboles cargando una mochila, era el único que sabía del refugio, dejo caer la mochila y sujeto a Emanuel, debía parecer que estaba por desmayarse.

-Vi fuego y humo cuando me acercaba, pensé… ¿Dónde está mi madre?, ¿qué sucedió?

-Está bien…ella está bien-cerro los ojos, estaba realmente aturdido-la deje en el refugio…iba a buscarte…ella está bien…

-¿Qué fue lo que paso?

-Demonios-dijo, frunció el ceño pensando que Mammon no sabría de que hablaba pero este le sorprendió.

-¿Vinieron por ella?-dijo-Ya no es el Diablo, ¿Por qué la quieren?

-¿Tu lo sabías…?, ¿Por qué nunca…?

-Por lo mismo que tu, tío: protegerla, discutámoslo luego, vamos al refugio.

Luego de entrar al refugio, Lilith le dio una mirada, el sitio parecía olvidado desde hacía años, ¿Por qué Emanuel le había ocultado ese lugar?, y los seres que le habían atacado, ahora que se paraba a mirarlo con cuidado se daba cuenta de que se parecían a los de su sueño, aquellos que le hacían sentir poderosa, se mordió el labio, nunca había tenido tanto miedo y al mismo tiempo tantos deseos de arriesgarse, empujo el ramaje tratando de salir del refugio pero Emanuel había puesto mucho peso, a como pudo saco medio brazo y trato de soltar las ramas cuando una mano le agarro y tiro de ella con tal fuerza que cayó llevándose por delante todas las ramas.

-¡Guerra, idiota!-escucho una voz indignada-¡Que la ayudaras no que la tiraras como si fuera un saco!

-Ou, perdón.

Había estado por gritar pero escuchar eso le tomo por sorpresa, nunca había escuchado otras voces civilizadas después de las de Emanuel y su hijo, se levanto lentamente y vio a los cuatro seres que ahora recordaba habían acabado con los otros, se parecían pero no tenían colas y por alguna razón acababan de arrodillarse frente a ella.

-Ama-dijo la voz de antes, parecía ser el líder-disculpe nuestra rudeza, ¿se encuentra bien?

-¿Ustedes son…?-se atrevió a preguntar.

-Sus fieles servidores…

-Peste-dijo uno al lado del líder.

-Guerra-dijo quien le había jalado.

-Hambruna-dijo un tercero.

-Usted me llamaba Anti-dijo finalmente el líder, con inesperada timidez rozo su mano-le hemos buscado por mucho tiempo, Ama, su reino le necesita.

-¿Mi reino?-aparto la mano y se froto el brazo adolorido-no tengo ningún reino, creo que me confunden…pero gracias…

-Claro que lo tiene-insistió Anti-los territorios bajo la barrera del Hades, los abismos de dolor, el Infierno está en decadencia y solo usted puede salvarlo.

-Infierno…-la palabra le provocaba escalofríos pero no lograba recordar-Lo siento, yo de verdad no creo…

En ese momento, Emanuel y Mammon llegaron, Lilith se levanto alegre de ver a su hijo a salvo pero por alguna razón los demonios se pusieron frente a ella como escudándola y en guardia, hubo un silencio de casi un minuto antes de que alguien abriera la boca.

-Por favor-pidió Lilith en baja voz-¿no podemos todos calmarnos?, Emanuel, ellos me ayudaron.

-¿Qué?

-Son los Golems de Aldered-dijo Mammon-totalmente fieles a mi madre, no la dañarían-por alguna razón le miraban como esperando que saltase sobre ellos- ¿Qué están viéndome?

-Hambruna-Llamo Anti-¿Por qué no parece ser él?

-Porque no es él, ya nos habría aniquilado, parece pero no es.

-¿No soy quien?

-¿Alguien quiere decirme que pasa aquí?-pregunto Emanuel.

-Dicen que soy su ama…que me necesitan en…

-¡Oh, no, eso no!-de golpe recupero la fuerza- ¡Ustedes dos al refugio y ustedes cuatro se quedan!-Mammon se apresuro en tomar a su madre y hacerla entrar.

-No entienden…-empezó Anti.

-No, ustedes son los que no entienden, ¡Ella perdió la memoria!

-D:

-No tiene idea de quienes son, no recuerda haber sido el Diablo, ni siquiera lo que esa palabra significa y así debe quedarse.

-Pero…

-Ningún pero, he pasado los últimos 12 años haciendo lo imposible para que sea totalmente feliz y de pronto aparecen esos demonios y ustedes pretenden arrastrarla de vuelta a ese manicomio, ¡Sobre mi cadáver!

-No hay problema.

-Quieto, Guerra, entiendo perfectamente tu punto.

-¿En serio?-dijo Emanuel desconcertado.

-También es importante para nosotros y si la situación no fuera tan crítica nunca le pediríamos esto.

-No me importa si el Infierno se está cayendo a pedazos, no van a llevársela.

-Al menos…-Lilith se asomo-podríamos escucharlos.

-Te dije que te quedaras adentro… ¿Qué tanto oíste?

-Está bien, Emanuel, no estoy enfadada contigo, se que solo quieres protegerme.

-Para con eso, haces que me sienta peor.

-¿Podemos oírlos?, no hare nada que no quieras, solo…necesito saber…

Emanuel se mordió el labio, en poco menos de dos horas todo por lo que había luchado esos doce años había caído por tierra, asintió, creyó que serviría darle un resumen para explicarle lo que le ocultaba pero no había manera de resumir toda su vida, más considerando que Emanuel solo conocía a cabalidad los dos últimos años, lo que sí hizo fue explicarle algunos conceptos: que había sido reina de un mundo de sombras llamado "Infierno", el que visitaba en su sueños, una posición que ganara a pulso luego de que le echaran de su hogar más por capricho del padre que por mala conducta de la hija, había estado a punto de recibir un terrible castigo perpetuo del que solo pudo ser salvada cuando Emanuel convenció a su padre (que por lo visto era un portento) de perdonarla y darle una segunda oportunidad para vivir en paz sin los recuerdos que podrían llevarla a querer vengarse otra vez.

-La luz que cayó de los cielos cubrió todo el campo-narro Anti-cuando despertábamos estábamos de regreso en el Infierno, todos los demonios pero nadie sabía que había sido de ustedes, luego todo paso demasiado rápido, nos dieron un nuevo amo.

-Es un tirano-interrumpió guerra-cerro todos los accesos a la tierra, apenas pudimos salir de allí hasta ahora.

-¿Belcebú?-dijo Mammon sin entender-¿un tirano?

-Belcebú no es el nuevo Amo, él nos ayudo a escapar y por desgracia tuvo que quedarse.

-¿Entonces quien es el nuevo Amo?-Los Golems se miraron inquietos- díganlo, ¿Quién es?

-Es…bueno, creíamos…o creemos…que es él-señalaron a Mammon.

-00 ¿Yo?, no puedo ser yo, yo estoy aquí.

-Eso ya lo notamos ¬¬-dijo Hambruna-lo que intentamos decir es que el nuevo Amo usa tu nombre, tiene tu voz y luce igual a ti al menos en esos dibujos de lo que llaman "Fase 4", una mejor explicación no podemos dar.

Emanuel y Mammon se miraron pensando lo mismo, la fase cuatro de Mammon era tomar la forma de una especie de demonio adolescente algo psicótico, nada el hubiera costado a Dios con su poder sin barreras sacar esa porción del chico y colocarla en el lugar de Demian, después de todo Mammon era el legitimo heredero al Infierno, Lilith estaba callada en un rincón, asimilando lo que oía sin hallar aun un punto en el cual poder intervenir.

-No sabemos exactamente lo que pretende-siguió Anti-luego de encerrar a todos en el Infierno e imponer su dictadura parecía que iba a calmarse pero hace poco corrió el rumor de que su poder estaba en peligro y quería encontrar al Ama, por eso envió demonios que le son fieles.

-Belcebú nos ayudo a escapar entonces-dijo Peste-para que llegásemos antes-en ese momento Anti le susurro algo a Peste y este se alejo volando.

-Solo veníamos a protegerla-agrego Hambruna-y lo haremos pero si alguien puede derrocar al Nuevo Amo y regresar las cosas a la normalidad es ella, le necesitamos.

-Dirán que podía-replico Emanuel-ya se los dije, no recuerda nada, no tiene poderes, ninguno de nosotros, no podemos ayudarlos, además no comprendo, ¿Por qué su poder estaría en peligro?

-Dile lo que escuchaste, Guerra.

-Paso la mayor parte de mi tiempo con Aldered, nuestro maestro creador-inicio el Golem que se parecía a Uriel-hace más de un año que el nuevo Amo le tiene prisionero en la Mansión del Dolor, obligándole a fabricarle un vestido.

-¿Un vestido?

-No se para que-bajo la mirada-no se me dice mucho, suponen que no entiendo pero siempre escucho…

Flashback

En honor a la verdad, Guerra no era la flama más brillante del Infierno, como antítesis del Arcángel Uriel era más bien lento y quizás por eso cuando Aldered tuvo tiempo de ponerles boca decidió mantenerle a su lado más que a los demás, hablar no se le dio naturalmente asique paso un largo tiempo callado antes de atreverse a decir cualquier cosa, en ese tiempo sin embargo aprendió el don de escuchar y aunque todos juraban que se la pasaba con la cabeza en la luna se hallaba mejor informado de lo que pudieran imaginar.

Las razones por las que el nuevo amo quería un vestido no le quedaban del todo claras, tenía que ver con una chica, eso sí, y con algo importante programado para aquel año, Aldered con cierta bravuconería no quiso hacer lo que le mandaban a la primera y por eso lo obligaron bajo encierro y amenaza, pasaba las veinticuatro horas en un cuarto hecho taller de costura sin más compañía que su Golem, que por ser considerado estúpido no representaba amenaza, con su gran talento manual el vestido podría haber estado listo en poco tiempo de no ser por las exigencias del amo y la errática conducta de la chica que destrozaba los modelos cuando trataban de probárselos.

-Se lo he dicho y redicho-farfullaba el demonio sin dejar de hilar, a veces rascando el grillete en su pata que le causaba picazón-no es el traje, son los colores, rechazara cualquier cosa que no combine con su aura y el estúpido pide un vestido negro con rojo, quiere que lo maten, eso es…Guerra, pon ese carrete.

El Golem obedecía con pesar, no sabía otra manera de aliviar la situación como no fuera rompiendo cosas y se lo tenía prohibido; un día llamaron a Aldered con urgencia, querían que revisara un documento hallado en la sección de contratos de la biblioteca, Guerra no sabía leer pero aquel papelito tenía muy alterado al amo.

-¿Y bien?-pregunto impaciente.

-Me temo que no hay salida-declaro Aldered, despacio para medir sus palabras-no hay huecos en este contrato y si las condiciones no se cumplen al pie de la letra…

-¡Maldita Arpía!, esa bruja encontró la manera de arruinarme aun desde la tumba.

-¡El Amo no ha muerto!-se oyó entonces en el salón.

Belcebú estaba en una esquina, desarmado, atado y con huellas de batalla, él había encontrado el documento y desatado el escándalo, Mammon le miro con desprecio.

-Como puedes ver, Aldered, aquí tenemos al último partidario de mi madre, dime, ¿en qué te basas para tan valiente declaración?-Belcebú solo se rio-¿ahora callas?, ya deberías saber que siempre obtengo lo que quiero.

-No de mí.

-Correcto…Aldered, imagino que tu sabes de qué habla, será mejor que me lo digas o…-se levanto-tendré que arrancarle las alas aquí mismo.

-D:

-¡No digas una palabra, Aldered!

-Ah, no te importan las alas, quizás si te saco los ojos como a ese pequeño renacuajo…

-¡No te atrevas!-ahora Aldered se levanto, temblaba.

-Oh, quizás ni siquiera tenga que tocarte, Belcebú, solo mandare traer al pequeño a ver qué más puedo tomar de él-Belcebú aparto la mirada- su nombre es Evel, ¿cierto?

-¡Es su sangre!-grito Aldered.

-¡No!

-¡Cállate!, ¡Debería darte vergüenza!

-Si las damas dejaron de llorar, me gustarían algunas respuestas ¬¬

-El amo firma todos sus contratos con sangre-explico sin dejar de mirar con rabia a Belcebú-si hubiera muerto su sangre se habría degradado y cada contrato estaría anulado-levanto la hoja-sigue fresco, ella vive y si la encuentras puedes hacer que lo anule.

-Nah, simplemente la matare, ¡Guardias!

Algunos demonios aparecieron, eran de los que había preferido dar sus respetos al nuevo amo que sufrir las consecuencias, por desgracia eran bastantes, se llevaron a Belcebú al calabozo y Aldered tuvo que regresar al taller, debía terminar el vestido, al menos como plan B, una vez a solas Aldered tomo de nuevo la rueca solo un momento antes de estrellarla contra la pared.

-¡Maldita sea!

-Maestro…

-Tiene que a ver una forma de solucionar esto…piensa, Aldered, ¿Qué haría Uriel?... ¿que estoy diciendo?, pensaría mil cosas pero no haría nada…

-Maestro…

-Y es que…no puedo dejar que le hagan más daño… ¿valdrá la pena solo esperar y dejar que el infierno se deteriore?, U_U ya nada parece tener sentido, las almas vagan fuera de sus espacios, los demonios luchan entre sí, el hambre nos atormenta de nuevo y yo…yo acabo de entregar a la única persona capaz de salvarnos-se sentó.

-Maestro…

-No merezco estas manos ni el talento que les acompaña...

-¡Maestro!-grito al fin, su paciencia era escaza, Aldered le miro algo sorprendido-perdón… ¿puedo decirle algo?

-Tú casi no hablas, dime lo que sea.

-Bueno yo…pensé…-bajo la cabeza como si creyera que "pensé" no era una palabra que pudiera usar-que si alguien encuentra al Ama primero…alguien que la cuide…ella sabría que hacer…

-OO Por todos los Círculos…-sonrió-sabia que tenías una chispa, lo sabía…

Por primera vez en su vida, Guerra se sintió inusualmente orgulloso, había tenido una idea propia y esta gusto, Aldered hizo el resto enviándole por los demás Golem y planeando un escape que involucrara sacar a Belcebú también, por supuesto, todo esto sin dejar de lado su labor de costura.

Fin de Flashback

-Todo iba bien pero nos atraparon antes de salir y Belcebú se quedo para cubrirnos.

En el refugio se hizo silencio, Emanuel se sentó junto a su hermana y le rodeo con su brazo porque no se le ocurría otra cosa, ella estaba muy callada pero se dio cuenta de que tenia lagrimas en los ojos.

-¿Lilith?-ella negó con la cabeza-está bien, no te presiones, no necesitas esto.

-¿Y no hay forma de que se les regresen sus recuerdos?-pregunto Anti.

-Solo el Señor de los Cielos podría hacerlo-dijo Hambruna.

-¿Hablas de Padre?, no hemos tenido contacto con Él desde que nos dejo, habría que ir hasta el Edén para contactarlo y no sabemos donde esta, ¿ustedes lo han visto?

-No y llevamos meses sobrevolando la tierra, sospecho que el lugar se mueve solo.

-En tal caso haría falta un ángel para guiarnos.

-En tal caso yo diría que están de suerte-dijo Anti con una sonrisa algo malvada-resulta que tenemos dos.

-0-