Ella estaba corriendo velozmente, pero estaba muy cansada, su rostro de miedo delataba que estaba siendo perseguida por alguien. Su larga cabellera estaba completamente sudada, su costoso vestido azul se mostraba absolutamente sucio, sus ojos dorados reflejaban el miedo que sentía. Corriendo por esos prados verdes, cercanos a una aldea de un alto nivel de pobreza reflejado por las pequeñas chozas de adobe que la conformaban. Ella se detuvo un segundo y miró hacia atrás, al parecer ya había sido perdida de vista por sus perseguidores, en ese entonces decidió entrar a la aldea, para así poder descansar un rato.

La aldea se podía ver a primera vista que estaba de alguna manera muy deprimida, lo primero que notó fue que no habían personas de la edad de ella, lo cual era muy extraño, ya que en todos los pueblos donde había estado siempre los jóvenes se ganaban un dinero ayudando a las tiendas de la entrada del pueblo, pero en este pueblo no había ninguna persona de esa edad al parecer. A pesar de resaltar entre las demás personas, nadie le prestaba atención, ese pueblo, era un pueblo muerto realmente, los ojos de los habitantes carecían de vitalidad, lo único que se podía escuchar era el movimiento de algún comerciante al impactar algún objeto.

Pasaron varios minutos mientras ella estaba detenida contemplando el atípico paisaje de este pueblo, que no se dio cuenta que sus perseguidores le habían seguido la pista hasta el pueblo, eran dos soldados PDM. Ellos caminaron tranquilamente hasta ella, el de la derecha era el más alto, de aproximadamente dos metros y medio, con hipertrofia muscular, pelo negro corto, barba de aproximadamente una semana; el de la izquierda era algo más petiso, pero no dejaba de ser enorme le llevaba sesenta centímetros a la joven fugitiva que medía un metro setenta, se veía casi igual al de la derecha pero este se había afeitado. El de menor estatura posó su mano sobre el hombre de la chica, los ojos de ella reflejaban su temor, en ese momento ella se había dado por muerta a si misma.

- A ver, ¿A quién tenemos aquí? ¡Oh sí, es la fugitiva! Parece que te descuidaste - El de mayor altura se mofó de ella - Ror, creo que ella debe morir aquí y ahora, las órdenes del emperador son absolutas ¿No? - Se dirigió con una malévola sonrisa a su compañero.

- Eso creo, Nero, eso creo - En el momento que quiso apretar el cuello de la joven para así acabar con su vida, una mano se posó en el brazo de él - ¿Eh? ¿Qué quieres? - Se dirigió al sujeto que sujetaba su mano.

- ¿Quieren matar a esta chica? - Un joven de aproximadamente 16 años, pelo negro, lacio, algo largo y desaliñado, una altura de un metro sesenta centímetros el brazo que acaba de sujetar era aún más grande que él, vestido con una remera roja, un chaleco negro, unos vaqueros de color negro y unos zapatos negros lustrados era quien había puesto su vida en juego al desafiar a los soldados.

- ¿Y qué harás si eso es lo que quiero? - El soldado PDM que sostenía su mano en la joven era quién contestó.

- Los reduciré a cenizas - Una aura de fuego salió de la mano izquierda del misterioso sujeto, el brazo de Ror se envuelve en fuego rápidamente, lo que provocó que suelte a la chica - Esto es sólo una advertencia, me han contado de la resistencia de los soldados, esto no te hará ningún daño - Los lugareños al ver esto huyeron rápidamente al grito de "El asesino del fuego".

- ¿Qué monstruo eres? - Nero se preparaba para golpear al chico.

- Drim First, así se llama este monstruo y parece que no entendieron mi advertencia, no me gusta matar pero si van a matar a alguien inocente, no puedo dejar esto así - Drim creó un aura de fuego en sus puños se puso en una postura de pelea, todo esto mientras la chica se escondía en una tienda.

- Te ves muy confiado enano pero ahora morirás - Lanza el golpe que venía preparando, pero fue muy lento, Drim se agachó y esquivo el golpe, ese golpe tenía una potencia tremenda, destruyó una sandía que se encontraba en el mostrador de un puesto varios metros atrás de el joven protagonista - Maldito, no escaparás - Vuelve a propinar otro golpe, pero vuelve a fallar, la velocidad de estos soldados era muy baja, el otro soldado intenta agarrar desprevenido a Drim, pero no lo logra, este con un leve movimiento le esquiva fácilmente.

- Eh, tú, rubia pásame esos palos que están en el mostrador, rápido - Ella pensó "¡Idiota! ¿No ves que me escondí aquí para poder escapar? Aunque pensándolo bien, él puede vencer a estos soldados" antes de tirarle dos palos cerca de los pies de él - Gracias, ahora con esto puedo ganar - Ella pensaba "¿Con dos palos?" Pero él quemó los dos palos, hasta dejarlos hechos cenizas, se dirigió hacia los dos soldados y saltó muy alto; en ese salto hizo chocar las cenizas en los ojos de ambos soldados a la vez - ¡Escapemos! - Corrió hacia la chica, que acababa de salir de la tienda, le tomó de la mano y empezó a arrastrarla.
- ¿Qué haces? ¿No ibas a matarlos? - La chica se sorprendió al ver la huida de Drim.

- Claro que no, odio matar gente, sólo quise ayudarte a escapar - Le mostró una gran sonrisa a ella que la hizo ruborizar.

- Pero... ¿Y tú? Serás perseguido al igual que yo – Ella seguía insistiendo.

- Toda mi vida he sido perseguido, la cuestión no cambi… - Fue interrumpido por ella.

- Pero antes destruirán la aldea – La cara de Drim había cambiado.

- No puedo permitir que esta aldea sufra más y sobretodo, por mi culpa – Drim dio media vuelta y corrió a donde estaba antes, sin soltar a la chica.

Drim estaba preocupado, se había metido en un grave problema, por ayudar a una desconocida, este no era él, él siempre había evitado a toda persona, para no dañarle, pero nunca había ayudado a alguien, algo en su interior le había dicho que debía salvar a esa desconocida. Al medio camino se encuentran con los PDM que estaban tras su rastro, ellos se veían muy enojados, sus ojos se encontraban negros por las cenizas.

- Así que han vuelto, al parecer son muy valientes – El más alto se rió.

- Si, tienes razón, jeje – El más pequeño fue directo a embestirlos en una posición muy similar a la de un toro, pero Drim saltó encima de él y le tocó con el dedo abajo del cuello, haciendo que este caiga rápidamente al piso desmayado.

- ¡¿Qué mierda le hiciste a mi compañero pedazo de mierda?! ¡Me violaré a tu amiga y a tu madre! – Los ojos de Drim habían cambiado su expresión completamente, aquí él mostraba ira, un aura de fuego lo cubría completamente, pero extrañamente la ropa de él no se veía afectada por este.

- ¡RETIRA LO DICHO SOBRE MI MADRE, MALDITO SUBNORMAL! – Drim había enloquecido, pero la joven sólo podía pensar "Bueno, que ellos me insulten y no pasa nada, nada… Idiota" – Juro que voy a convertirte en cenizas, juro por la tumba de mi madre que te mataré ¡LO JURO MALDITO IDIOTA! – Comenzó a avanzar hacia Nero, el cual había retrocedido un poco por el miedo que sentía hacia él, el apodo de "El asesino del fuego" estaba bien merecido y la chica en su mente se retractaba de sus palabras.

- ¿Qué harás? Mi cuerpo puede soportar los trescientos cincuenta grados centígrados, tu fuego apenas irá a los doscientos – Se mofa de Drim.

- ¿El calor de mi fuego? Je ¿Cómo piensas que dejé inconciente a tu compañero? Mi fuego puede ser tan caliente como la lava, llegando hasta los setecientos grados centígrados, yo al tocar abajo del cuello de él, quemé la médula espinal y lo dejé cuadripléjico, tenía pensado hacer lo mismo contigo, pero me has enojado, usaré mi técnica para acabar con tu patética vida, ¡WORLD IN FIRE! – Todo el fuego que rodeaba a Drim fue comprimido en su mano.

- Se te acabó el fuego, esta es mi oportunidad… No mierda, va a soltarlo todo se una – Se percató de que se trataba la técnica de su adversario, pero era demasiado tarde, ya no podía escapar, ni evitarlo, en ese momento Drim soltó su ataque, una ráfaga potente de fuego que en un par de segundos redujo al soldado en cenizas.

- Sigue tu camino, como te llames – Dio media vuelta y se dispuso a adentrarse a la aldea.

- ¿Quieres Proteger la aldea? Te escuché decir eso, pero te vendrán a buscar, serán más que dos y no podrás protegerla completamente, lo mejor es que vengas conmigo, y para que sepas, mi nombre es Mira – Quería convencer a Drim para que acompañe en su viaje.

- Mira, Mira, lo que dices de que debo salir de la aldea, tiene su lógica, pero no te acompañaré, podría hacerte daño – Drim negó la invitación de Mira.

- ¿Quieres que sea asesinada por los PDM? Recuerda que soy una fugitiva y ellos van a venir por mí, así que contigo, me sentiré más segura… Además sólo necesito que me lleves a la capital que se encuentra a cien kilómetros al norte, nada más – Insistía en conseguir la escolta de Drim.

- De acuerdo, sólo hasta la capital pero… - Drim cayó desmayado al piso, agotó toda su energía en la pelea con los PDM.
Al día siguiente él despertó en su cama, su casa se encontraba en la parte más alejada de la aldea, los lugareños le habían dado la dirección a Mira, para que se lleve a Drim lejos de ellos, a pesar de salvar la aldea, ellos seguían odiándole sin aparente razón. Lo primero que vio Drim fue la cara de Mira lo que le asustó mucho.

- ¡¿Qué mierda haces aquí, acosadora?! – Drim estaba en shock.

- No te estaba acosando… Sólo te traje aquí y me quedé para comprobar que estuvieses bien, mal agradecido – Mira se enoja con él y le da la espalda – Eres mi guardaespaldas, tenía que ver si seguías sirviendo.

- ¿Cuándo dije eso? – Drim se confundió

- Cuando estabas dormido y punto.

Mira y Drim discuten un rato más, pero en unos minutos se calmaron y decidieron empezar rápido el viaje, un viaje que estaría lleno de aventuras, que ninguno de ellos habría imaginado.