"Déjame ir" fueron sus últimas palabras. El doctor sintió el alma liberada, sin embargo una carga cayó sobre él y no sabía por que. Adam sabía que iba a morir, lo supo desde el instante en el que sintió el puente desplomarse con él encima, lo comprobó minutos después, tendido en el suelo, bañado en su sangre... apenas respirando. Horas después mientras ellos intentaban curarlo, él pensaba "es muy tarde, es muy tarde", con los ojos tan abiertos como ventanas en un día de verano, sus hermosos ojos como el cielo brillaban más que las estrellas a pesar de su lúgubre mirada, oscura como una noche vacía.

Un minuto más que pasaba, era un minuto menos para Adam. Por ahora solo era posible escuchar sus gemidos de agonía y su respiración dificultosa y agitada. El cegador brillo de sus ojos lentamente se desvanecía. ¿Dónde estaba Amy?, esa amiga por la que él lo daría todo, incluso la vida si no estuviera a punto de perderla. La amiga que quería más que a una hermana.

Mientras los latidos de su corazón se hacían más fuertes y disminuían de forma constante, Adam, pensaba en ella. Él la había cuidado desde que tenía memoria, desde que eran niños. Nunca entendió el por qué estaba tan enamorado de ella y nunca lo entendería. ¿Quién cuidaría de Amy?, era lo único que le preocupaba, lo único que le hacía intentar no rendirse. Seguir adelante.

Las voces de todos los presentes se escuchaban más lejanas, como si estuviera escuchando la realidad desde un sueño, veía borroso. Sus parpados se hacían pesados, no podía mantener los ojos abiertos. "No te rindas, Adam", escuchaba al doctor intentando alentarlo a sobrevivir "No te dejaré ir tan fácilmente". Adam intentó dedicarle una última sonrisa al médico en señal de gratitud. Agradeciéndole su intento y amistad de años. Sus labios se curvaron levemente formando un intento de sonrisa que se vio arruinada por el dolor punzante que sentía por dentro. Era incapaz de sonreír, sabía que si volvía a intentarlo, ese dolor intolerable volvería.

"¡Abre los ojos!" Le insistió el doctor indispuesto a dejarlo ir. Él intento mantener los ojos abiertos, pero sus parpados caían involuntariamente y esta vez no podía luchar contra el sueño como cuando lo hacia después de no haber dormido un día entero, esta vez era diferente. No era sueño, era debilidad. Ya había perdido demasiada sangre. "¡No te duermas, no te duermas!", sus parpados cedieron y lo único que pudo ver fue oscuridad.

Estaba ocurriendo. Lo que la gente dice que pasa cuando estas a punto de morir, todos esos recuerdos de tu vida. Adam veía en su mente de una manera borrosa momentos de su infancia, corriendo con Amy en un jardín lleno de flores, aparentemente un parque. Lo único que veía claramente era la forma en que los hermosos ojos verdes de su amiga brillaban y su cabello castaño claro flotaba con el viento, la mirada de tonto con la que la contemplaba, mientras pensaba que era imposible enamorarse de su mejor amiga, no podía sentir nada y era demasiado tarde.

"¡Adam!". Seguía insistiendo el doctor. Adam abrió de golpe sus ojos. Su agonía parecía interminable. "¿En qué me he metido?" pensó. Su mente viajaba por distintas épocas brindándole recuerdos que incluso había olvidado completamente. Los recuerdos aparecían cada cierto tiempo, mientras él intentaba mantenerse despierto con ese dolor que lo mataba lentamente.

¿Y quién habría pensado hace unas horas, que estaría pasando por esto ahora?, hace unas horas, el único dolor que tenía era el dolor de cabeza ocasionado por no saber donde se metía Amy, y su única preocupación era conseguir que ese tal Sean se alejase de ella. Sus sentimientos no eran sinceros y Adam lo sabía.

El dolor se hacía cada vez más fuerte. Adam gritaba, o hacía el intento.

"Amy", era lo único que venía a él cuando intentaba decir algo. Tenía que decírselo. Tenía que decirle que él estaría siempre cuidándola, tenía que decirle que lo sentía por tantas veces que la hizo sentir mal cuando discutían por tonterías, tenía que decirle que se alegraba de ser su amigo, tenía que decirle lo hermosa que era para él, tenía que pedirle que fuera feliz...tenía que decirle que la amaba. "Amy...", pero lo único que salía de sus labios secos era su nombre.

"Déjame ir" le había dicho a Samuel en un principio, pero él no se daba por vencido y tenía esperanzas de salvar su vida. Tal vez no lo había entendido bien la primera vez.

—Déjame ir — dijo Adam explicándole con voz débil al médico que su estado era irreversible, irreparable.

Sabía que estaba destrozado por dentro y no había absolutamente nada que se pudiera hacer al respecto.

Samuel bajó la cabeza, respetando los deseos de su amigo y a la vez sintiéndose incompetente al no haber podido hacer nada,

— Lo siento — susurró dejando algunas lagrimas caer de sus ojos cafés.

Adam miró a su mejor amigo sin culparlo, de todas formas esto había sido su culpa. Mientras, su cuerpo iba perdiendo la sensibilidad lentamente.

Finalmente sintió que seria la última vez que vería el brillo natural de la noche. esa trágica, pero perfecta noche en la que el cielo era oscuro y las estrellas contrastaban de una manera hermosa mientras la luna jugaba el papel del sol con su destello cegador. Adam sintió por última vez la brisa rozar su rostro e intento darle su último mensaje a Samuel. "Amy..", comenzó, "Por favor Samuel, dile a Amy que...", Pero había tanto que decir. ¿Por dónde empezar?, ¿Qué es lo más importante?...presionó sus labios sonriendo el último dolor que sentiría mientras, en su mente estaba lo que seguía de esa frase, se deshizo de el exceso de aire en el y solo dijo "Díselo...".

Adam pensó que le había dicho a Sam lo que estaba pensando, pero no lo hizo y gastó su último aliento. Su hermosa mirada quedó fija e inmóvil en el vacío, sus ojos permanecían abiertos pero él ya no veía nada, el dolor había desaparecido y los latidos de su corazón cesaron al igual que su pesada respiración. El doctor cerró los ojos de su amigo sin poder dejar de sentirse culpable

Adam solo esperó que su mente y su alma se desvanecieran en la nada al igual que su vida acababa de hacerlo.

Y Samuel, solo pensaba en cómo se lo diría a Amy...