Alejados de todos, a la mitad del bosque, Amy le dijo a Sean que no quería regresar. Si tan solo hubiera sabido lo que estaba pasando en ese momento. El último contacto que había tenido con su mejor amigo habia sido un dia atrás.

— Tengo que decirte algo...— comenzó a hablar —Mi amigo, Adam es muy amable una vez que lo conoces. No quiere que pase nada entre tu y yo porque esta enamorado de mi

el moreno la miró con sorpresa

— ¿Y tú sientes algo por él? —Preguntó

— No— respondió ella —Lo conozco desde niña, pero no siento ni sentiré nada que no sea cariño de amigos por Adam. Nunca

Sean sintió un alivio al oir esas palabras y finalmente comprendió por que Adam trataba de alejarlo de Amy desde que empezarón a salir juntos.

"No siento ni sentire nada que no sea cariño de amigos por Adam. Nunca" Su respuesta fue miles de veces procesada por su cerebro mientras ella le sonreia al moreno con ojos verdes y cuerpo de super modelo "Porsupuesto sientes algo, estas enamorada de él, siempre lo haz estado", le decía su subconsciente al que había ignorado todos esos años. Ésta vez no fue la excepción. Ignoro sus verdaderos sentimientos como siempre lo había hecho y en un instante cambió su pensamiento a lo que quería ella creer "Sean. estoy enamorada de él. Debo estarlo". Siguió sonriente.

Adam siempre estaba para ella cada vez que lo necesitaba, él siempre habia estado detrás, protegiendola, ayudandola a tomar buenas decisiones, más que su mejor amigo, era como un hermano mayor. Alguien en quien ella confiaba su vida. Sí, tenian discusiones, como en toda relación existente, pero sabían controlar sus diferencias y solucionar rápidamente sus problemas. Esta vez, Amy había comenzado a salir con Sean y eso provoco bastantes peleas tontas entre ella y Adam.

Amy, de familia muy bien acomodada al igual que su amigo. Solía atraer a muchachos interesados en su fortuna y Adam sospechaba eso de Sean. No quería que Amy saliera nuevamente lastimada por alguien que no supiera quererla como él lo hacia.

Amy sentía algo extraño, algo seguramente andaba mal, tenía un presentimiento, pero lo ignoró.

Desde que ella tenía memoria, Adam la había protegido, esa es la razon por la cual se sentia tan segura todo el tiempo. No importa que hiciera, a donde fuera, ella confiaba en que su "hermano" la sacaría de cualquier problema en el que se metiera. Sabía que siempre lo tendría cerca, pensaba que para siempre. Y ahi estaba ella, nuevamente pensando en él.

Amy contemplaba a su moreno acompañante directo a los ojos, dedicandole pequeñas sonrisas cada segundo que pasaban sentados en el mantel a cuadros sobre la tierra rodeados por todos esos árboles . Se acercaba lentamente hacia su rostro, pasandole suavemente una de sus manos blancas. Luego lo besaba y por su mente pasaban recuerdos de aquella noche que tuvo con Adam en su casa, despues de otra decepción amorosa. Abrió los ojos y al ver directo a los verdes ojos de Sean, le pareció ver los ojos de su amigo, tan celestes como el cielo al amanecer, los ojos de Adam tenían ese brillo especial, hermoso, diferente. "Adam" pensaba la chica, mientras levantaba la vista hacia el cielo y veia la noche más hermosa que había visto en sus 21 años de vida, más oscura de lo normal, con las estrellas brillando excesivamente y la luna adornando el espacio. Era hermoso.

Y asi la noche transcurría como Amy pensaba involuntariamente en su amigo del alma mientras estaba entre los brazos de su novio.

Finalmente la luna se había ido, la bella oscuridad ahora era solo luz y las estrellas ya no se podían distinguir. El sol había salido y las nubes flotaban adornando el cielo. Los enamorados abrieron lentamente los ojos y supieron que era hora de volver.

Despues de esa noche juntos, Sean y Amy definieron su relación como pareja. Apezar de que ella sentía notoriamente cosas por Adam, jamás lo admitiría. Se creia sus mentiras y se auto-engañaba para hacerse creer lo que ella quería creer.

Ambos caminaban sonrientes de la mano hacia el pueblo. Desde donde estaban, Amy distinguió la figura alta y masculina del buen amigo de Adam, Samuel.

Sam, con la camisa ensangrentada y la mirada en el suelo, volteó hacia ellos y respiró profundo. se acercó con caminata lenta hacia donde estaban, cabizbajo, pálido y con ojeras oscuras. Amy rápidamente solto la mano de Sean y miró con atención a Samuel, que estaba apunto de darle una noticia que nadie querría escuchar, y menos ella. Sam respiró profundo con los ojos cerrados, apreto una con la otra sus manos y comenzó.

Sin creerlo, Amy dió tres pasos hacia atrás intentando alejarse de la realidad. Su expresión fue neutral por un segundo luego sus mejillas se ruborizaron, sus ojos lagrimeaban, lagrimeaba más que nunca y apretaba con todas sus fuerzas los puños para contener el llanto. Aun no lo creia, el dia anterior, cuando lo vió por última vez, Adam se veía más que bien, estaba tan vivo, iluminando el dia con su hermosa sonrisa y dando esperanzas con sus ojos brillantes. ¿Cómo era posible que este muerto?. ¿No volvería a ver esos ojos?, ¿esa sonrisa?, ¿No volvería a ver la forma en que jugaba con sus oscuras cejas al hablar?...cosa que ella amaba...

El mundo retrocedía a su paso, nada era claro. Todo borroso. No veia nada ni a nadie mientras caminaba hacia las escaleras que dirigían a un terreno oscuro y pedroso. Todos la miraban, algunos con lástima. Era la última en enterarse. Amy no podía creer que se había quedado sola, creyó que Adam estaría ahi para siempre. Dicen que "Uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde", la chica sintió esa frase más cierta que nunca mientras sus piernas se doblaban. Amy se había quedado sola. Aún tenía a su familia, pero si miraba atras, el único que siempre estaba para ella era él, pues sus padres, hastiados del pequeño pueblo donde vivian., donde casi todos se conocen, viajaban muy seguido.

Amy prácticamente se había criado sola con el apoyo incondicional de Adam, ¿Qué haría ahora?

Todo estaba vacío abajo. No había nadie y a ella se le dificultaba la respiración mientras más caminaba hacia el cuerpo de Adam. Lo podía ver desde ahi, echado en una camilla improvisada rodeado por medicamentos caseros, paños y toallas ensangrentadas y cosas aparentemente inútiles. pálido, muerto. ¿Cómo había sucedido?. Caminó temerosa hacia él, aun sin poder creerlo fue cuando quedo frente a su cuerpo que lo vio bien. Ahora lo creia.

Seguia conteniendo las lagrimas a excepción de algunas que involuntariamente se deslizaban por sus mejillas sin que ella pudiera controlarlo. Con la cara seria pasó sus dedos por el rostro frío de Adam. Su piel estaba congelada y pálida, su cabello castaño claro estaba despeinado y sus parpados cubrian los hermosos ojos con los que ella soñó despierta la noche anterior.

Dejo de contenerse y comenzó a llorar sin miedo ni consuelo, apretando sus dientes con fuerza y contemplando el cuerpo del chico.

— ¡Abre los ojos! — Decía mientras lloraba como si no hubiera mañana. —¿Por qué me dejas?...¡Maldita sea, Adam! Despierta!, despierta, despierta….

Pensaba tantas cosas, se arrepentía de tanto, no podía cambiar lo dicho y hecho y no podía retroceder el tiempo y detenerlo. Pero eso le hizo darse cuenta de algo, algo que descubrió muy tarde, algo que sabía y que bloqueaba, algo que siempre sintio y solo su diario supo un día de debilidad mental, un dia en que su mente no pudo contenerlo y lo escribio ahi para luego volver a guardar el sentimiento en lo más profundo de su ser.

Era hora de admitirlo

— Te amo...— susurró mientras acariciaba los labios frios de su mejor amigo.