La Casa Prohibida

Hola, me llamo Bailey, y les voy a contar la historia de lo que fue la noche más aterradora de mi vida. Iba en el

coche con unos amigos, con la intención de conocer un pequeño pueblo llamado St. Philip, en Florida. Es una

hermosa aldea, con playa, cerca a Miami.

Fascinante, pero tiene una atracción fatal. Encierra un gran misterio: es una casa pequeña, no tan vieja,

atrayente, pero según dicen que nadie que entre en aquella finca, o si sale, su vida nunca será la misma. Esa casa

se le llama La Casa Prohibida. Dicen que hace no muchos años, un hombre joven, llamado Henry Evans vivía ahí, y

se cree que asesinó con brutalidad a su novia, ya que el cadáver de esta fue hallado con horrendas cortadas en la

cara y cuerpo, pero nunca se halló al culpable, dejándolo como sospechoso a él que, por cierto, nunca apareció.

En una parada Liam le preguntó a un policía -¿Dónde está la Casa Prohibida?-, pero este le respondió serio –Es la

única morada en las afueras de la ciudad, pero no te aconsejo que vayas porque lo lamentarás, ha habido varios

turistas muertos ahí, y es cierto, no los engaño; hace dos meses se encontraron a tres personas acuchilladas

brutalmente.- -Muchas gracias- Liam le respondió y subió al coche. –Pues vamos a la Casa- dijo mi amigo Steven y

Liam encendió el coche. Intenté quitarles la idea, ya que ir a esa legendaria casa me aterraba – ¿Están seguros de

que quieren ir?- les pregunté con un poco de miedo, pero mi amiga Pam me respondió -¿Te has dejado atemorizar

por las habladurías de la gente? A eso venimos, a conocer, además, si entramos, no va a pasar nada, esa leyenda

la usan para atraer turistas, no va a pasar nada- -Está bien- le dije, pero sus palabras no me convencían.

Llegamos a esa vivienda, me hicieron entrar a la fuerza. El interior parecía normal, como si no hubiera pasado

nada. Mindy y Steven se fueron al cuarto que, supuestamente era de Henry, pero no volvieron. En ese momento las

luces se apagaron y oí unos pasos. No sé si por buena o mala suerte, Nick tenía una linterna, y alumbró el cuarto,

fue en ese momento, cuando, me pareció ver a un hombre con toda la cara acuchillada, le hice una seña a mí amigo

para mostrarle donde estaba, pero él volteó y ya no había nada –Lo usan para espantar, no es real- me dijo Nick,

pero lejos de consolarme, me atormentaba más. Subimos al supuesto cuarto de Henry, alumbramos la habitación, y

vimos los cuerpos de Steven y Mindy mutilados. En ese momento, comprendí que el hombre del rostro acuchillado y

desfigurado era Henry, que se aproximó a Nick y lo estranguló, al mismo tiempo que le clavaba una daga en la parte

trasera del cuello, y le quitó la linterna y la apagó, oportunidad que yo aproveché para escapar y advertirles a Liam

y Pam lo que pasaba. Grité, corrí hacia ellos, pero no me creyeron. Luego vi que la linterna se encendía, y Liam dijo

–Nick, la estás asustando, párale- pero Henry se acercó, lo tomó del cuello, y lo estranguló y apuñaló –Te dijeron

que lo lamentarías Liam-, grité. Sólo quedábamos Pam y yo. Pam intentó huir a la puerta, pero Henry la alcanzó, y vi

como le asestaba varias cuchilladas salvajemente en el rostro, mientras me hacía ella las señas para que yo huyera.

Fue entonces cuando yo golpeé a Henry, salí de la casa corriendo, pero, al alejarme de la finca me desmayé.

Me encontré con una bata blanca, en una habitación -¿Qué hago aquí?- preguntaba con la mayor

insistencia. Alcancé a oír las palabras de de uno de esos paramédicos –Está loca, no le hagas caso-, -Sí, gritaba

cosas horribles cuando la recogimos, pero hacen caso omiso a las advertencias de no acercarse a esa casa maldita-

respondió el otro. Ahora entendía el porqué cambia tu vida ir a esa casa, sabía que lo lamentaría al ir esa finca.