Bueno, este es un fic que salio de una manera... peculiar, mi amiga y creadora de Aaron (Venu) tenia una tarea de un comic y por alguna razón u otra, termine creando esta historia... que salio mas larga de lo esperado, ojala les guste, y amen a Aaron y Leah (?)

Personajes creados por: Siary, y Milenia.


El amor y la amistad nacen de una mirada. Crecen en una ilusión y mueren por una traición.

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El reino Elah siempre había sido pacifico, durante generaciones sus gobernantes buscaban el bien del pueblo mas que el suyo propio, los recompenso dándoles la lealtad de su pueblo, nadie hablaba mal de sus reyes, se consideraba casi una blasfemia decir tales atrocidades.

Los previos reyes habían sido los que mas habían destacado en sus labores con el pueblo. Entre ellos; ampliar su territorio, habían tomado la decisión irrefutable de conseguir mas tierras, principalmente porque la cantidad de personas que migraban a su reino era cada vez mayor y tanto los trabajos, como el dinero empezaron a escasear.

Durante su viaje decidieron designar a su hija que acababa de cumplir la edad legal para gobernar como la nueva reina.

El reino estaba algo angustiando por la precipitada decisión, pero la acepto en silencio.

Leah a sus cortos 18 años ya portaba el peso de la corona y el pueblo en su cabeza, a su escaso metro sesenta era ya monarca de un reino...

Levanto su mentón como siempre le habían enseñado sus profesores, no podía verse insegura, no después que hace solo un año que sus padres se habían ido por el bien de su pueblo.

- Mi reina - llamo entre una reverencia uno de sus sirvientes - debemos irnos, hoy es la visita del príncipe Iván

- Lo se - se levanto de su trono caminando lo mejor que podía con su pesado vestido.

No pudo evitar la pequeña sonrisa que se apodero de sus labios, habían pasado cerca de tres años desde la ultima vez que vio a Iván, pero se conocían desde que ella nació, había adorado al hombre como el hermano mayor que siempre quiso.

- Cuidado te caes.

La sola mención de la acción la hizo tropezar. Se volteo enojada para ver quien había perturbado su casi perfecta concentración cerebro/pies para encontrar una hilera de dientes blancos, sonriéndole triunfante.

- ¿Crees que haces? - se acercó a el casi dejando marcado sus pies en el piso.

- Solo le advierto de su -pensó por un momento la palabra- incapacidad... de caminar sin tropezar, mi reina - el sarcasmo goteaba de sus palabras.

Leah lo miro lanzando un suspiro.

- Tu siempre tan amable -se cruzo de brazos.

- Para servirle, mi reina - afinco su rango con un cierto deje de burla e hizo una pequeña reverencia.

Leah se acercó a él, parándose de puntillas para intentar compensar los varios centímetros que le sacaba.

- Mira, Aron- siseo su nombre- ahora no-

- Mi reina -llamo la atención el sirviente- el príncipe...

- Cierto -recordó- Ahora no tengo tiempo para ti - se volteo sonriente volviendo a seguir su camino.

El caballero bufo acomodando la espada en su cinturón y la siguió. Los cambios de humor se su pequeña reina a veces lo mareaban. Pero muy en el fondo debía admitir que se había dado a la tarea de descubrir las diferentes caras de su reina.

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Iván era el príncipe del reino vecino, una larga tradición de diferentes acuerdos y tratados, mantenían a ambos reinos como poderosos aliados, y habían sido ellos los primeros que aprobaron la decisión de los antiguos Reyes uniéndoseles en su batalla.

Un imponente carruaje blanco siendo empujado por corceles del mismo color se hizo presente en la entrada del palacio.

Un hombre de no mas de 24 años salió del carruaje, su largo cabello castaño brillaba casi tanto como las insignias de su uniforme militar, sus finos pero varoniles rasgos eran la perdición de varias mujeres en cualquier reino que visitara, mientras que su imponente altura conseguía asustar a sus enemigos, todo el paquete digno de un príncipe.

Aaron observo a su pequeña reina luchando contra las ansias de saludar al joven, alisaba su cabello y a pesar de que no podía ver sus pies por el largo vestido, estaba seguro que daba pequeños saltitos.

Bufo, jamás entendería a esa mujer.

-Mi Leah - abrió los brazos invitando a la chica, que aun lucia algo insegura- ¿Que no hay un saludo para mi?

Casi pudo ver la estela de humo que dejo la reina, para encontrarse con el príncipe abrazando su torso mientras el la levantaba sin ningún esfuerzo.

Por alguna razón, sintió que quería practicar con su espada.

-Iván, ha pasado tanto- saludo al fin la pelinegra ya con los pies en el suelo, pero aun pegada al torso del joven.

- tienes razón Le... -sonrió, alejándose un poco de ella para hacer una reverencia- quiero decir mi Reina. Y déjenme decirle que es la más hermosa de todos los reinos que he visitado -susurro lo último, ganándose un pequeño sonrojo por parte de la chica.

Una intensa mirada lo alejó de los ojos azules de Leah para encontrarse con un joven soldado que lo miraba como queriendo atravesarlo con la espada.

- oh, veo que tienes un perro nuevo -movió su cabeza para señalar a Aaron.

Leah desvío la mirada por un momento a su caballero, que por alguna razón lucia enojado, volvió a concentrar su vista en Iván, ignorando el sonoro latido que había dado su corazón.

- Fue sugerencia de mi padre – susurro muy bajo, casi para ella misma.

Iván volvió a lanzarle otra mirada divertida al ver que no había disminuido la intensidad en sus ojos verdes.

-Lo siento caballero, pero me temo que los hombres no están en mi lista de intereses- hablo en un tono que intentaba parecer desolado, pero la diversión se colaba por sus palabras.

Leah lanzo un pequeño bufido intentando aguantar la risa y Aaron frunció el ceño.

Iván se acercó a él dándole unas fuertes palmadas en la espalda.

-Tranquilo fue una broma.

Aaron se alejó de el - Muy mala cabe destacar. Yo no tengo tan mal gusto.

El aludido sonrió complacido - oh pues yo creo que...

- Iván, vamos adentro seguro estas cansado del viaje –interrumpió la pelinegra lo que seria una pelea verbal.

- Tan considerada como siempre - sonrió, dando un pequeño golpecito a su hombro- siento como si me hubiera divertido toda la noche -tomo la mano de la chica, depositando un pequeño beso en su dorso- aunque siempre tendré energía si deseas hacer algo Leah.

La chica lo observo sin entender mucho su comentario anterior y su caballero rodo los ojos murmurando un "hablador" entre dientes.

- No. Creo que lo mejor seria que descansaras, más si tuviste una noche agitada -sonrió inocente alejando su mano del hombre para jugar con un mechón de cabello- además... Tengo algunas cosas que hacer y...

- Tranquila - interrumpió haciéndole una señal al cochero para que comenzara a bajar las maletas- no planeo interrumpir sus labores de soberana.

- Gracias -sonrió con un pequeño sonrojo en sus mejillas.

Iván le devolvió la sonrisa, más por molestar al caballero que por la chica.

- ¿Podrías prestarme a este chico?- dijo de repente como recordando algo.

Leah miro tan confundida como el aludido.

- ¿A, Aaron? ¿Y para que?

Iván levanto los hombros.

- necesito ayuda con las maletas, es todo.

- Ahhh... - susurro pasando su mirada al pelinegro- Aaron ayuda a Iván por favor.

El chico bufo moviéndose por primera vez del marco de la puerta.

- Que un hombre traiga más equipaje que una mujer es algo... Peculiar - le frunció el ceño mientras el castaño reía.

- Solo son cosas que necesito -le paso una de las maletas con mas fuerza de la necesaria haciéndole perder un poco el equilibrio al chico- asegúrate de tratarlas como si fueran la reina.

- Entonces podría dejarlas caer… -susurro.

- ¡Oye!

- Es cierto, eso lo haces tú sola –sonrió galante, disfrutando ver como la chica desviaba su mirada.


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