Hello~~ nuevo cap c':
Muchas gracias los que han dejado reviews o comentarios en mi face c': espero que les guste este cap

e informo que falta poco para el final uwu

Personajes de: Milenia y siary


"El amor consuela como el resplandor del sol después de la lluvia."

Wiilliam Shakespeare

o-o-o-o-o-o

Paseo por el pasillo cabizbajo, intentando deshacerse de las grandes telarañas que ahora era su mente. ¿Y si su encuentro con Iván era mentira? ¿Y si siempre fue una herramienta? .

Miles de preguntas venían a su mente acompañadas de algún recuerdo que solo hacia que la confesión de Iván fuera más dolorosa. Una fuerte tormenta había empezado afuera, lo que lo hacia sentir de alguna manera peor. Se sentía traicionado pero también increíblemente decepcionado, solo que aun intentaba averiguar si era de el mismo o de Iván.

Sin saber como sus pasos lo llevaron hasta la habitación de Leah, una media sonrisa se apodero de sus labios por la pequeña traición de su subconsciente de querer ver a la pequeña reina.

Y como si ella hubiera escuchado sus pensamientos, abrió la puerta observándolo entre sorprendida y extrañada, se pregunto que clase de expresión tendría su rostro para que ella lo observara de esa manera.

- Aaron - llamo suavemente como pidiendo permiso para sacarlo de sus pensamientos- ¿Esta todo bien? ¿Sucedió algo?

Observó sus pequeños ojos azules, notando la preocupación y la disimulada alarma en ellos.

- No. -contesto ligeramente ronco- todo esta perfecto

Ella lo miro con algo de duda, no muy convencida de su respuesta, mordió su labio y lo miraba insegura, estuvieron bajo un silencio incomodo por unos segundos hasta que Leah finalmente decidió hablar- ¿Quieres pasar? – soltó desviando su mirada al piso.

- No pensé que fuera tan osada – bromeo intentando formar una sonrisa.

Paso a un lado de ella notando la ligera tensión en su cuerpo y como el sonrojo se corría hasta sus orejas.

Era la primera vez que entraba a su habitación, de hecho sospechaba que era el primer caballero que entraba a dicho lugar, era una habitación realmente enorme, la fina alfombra de terciopelo color crema, los grandes ventanales adornado con enormes cortinas color rosa pálido, le recordaron de cierta manera que era la habitación de alguien importante, un noble, una reina. Tenía un gran cuadro de sus padres y ella arriba de la chimenea, mientras que al lado de esta había un extraño animal blanco. Por un momento visualizo todo destrozado, las cortinas rasgadas, la impecable alfombra crema llena de manchas de sangre y el retrato quemado en la chimenea.

Se volteo rápidamente, siendo capturado por la mirada preocupada de la chica. ¿Cuanto tiempo llevaba divagando?

- ¿Seguro que todo está bien?- volvió a preguntar con duda.

- Absolutamente - se encogió de hombros, intento volver a su actitud indiferente- solo vine a asegurarme que no estuvieras escondida por los rayos- mintió acercándose a ella.

- no me dan miedo los rayos- contesto natural, extrañada por su afirmación.

- agradezcamos entonces por tener una reina tan valiente.

Estaban frente a frente, sin saber porque estiro su mano hasta tocar la mejilla de Leah, inmediatamente sintió como el calor se junto en ella, pero la chica no hizo ningún gesto para alejarlo o dar señal de que estaba molesta por su toque. Así que siguió. Se mantuvo mirando observando sus ojos azules, sintió de alguna manera enojo por la confianza que dejaban estos sobre el, Leah era demasiado ingenua, el solo había sido caballero en Elah por dos años, absolutamente nada de tiempo para que ella confiara en el, mucho menos dejarlo entrar a su cuarto sin protección alguna… y sin embargo lo hacia.

Un pequeño destello del rostro de Leah ensangrentado y golpeado, brillo en un rincón oscuro de su mente, recordándole lo que podría ocurrir en un futuro no muy lejano.

Sin poder contenerse la atrajo hasta el, aprisionándola entre sus brazos, protegiéndole inconscientemente de todo.

- A-Aaron -dijo nerviosa sintiendo su corazón latir incontrolable, rezando internamente que la armadura del caballero fuera lo bastante gruesa para que no lo sintiera- ¿Q-que pasa?

- es que, yo si le temo a los rayos - y como confirmando sus palabras un fuerte rayo ilumino la habitación para después dejarla completamente a oscuras.

Ambos permanecieron en silencio unos minutos, teniendo como único sonido sus respiraciones y la insistente lluvia chocando contra la ventana.

- la luz...-susurro Leah removiéndose un poco. Por muy bien que se sentía estar en los brazos de Aaron, si seguía así, sufriría de algún paro cardiaco.

- gran problema - la separo un poco de el pero cambio el agarre a su cintura.

A pesar de la oscuridad ella podía ver claramente sus ojos verdes iluminados de una manera que solo la hacían sonrojarse mas, quería pellizcarse para saber si era otro de sus sueños con Aaron, aunque en el fondo de su corazón deseaba no despertar si este fuera el caso.

Aaron llevo nuevamente una mano hasta su mejilla, su corazón latió con fuerza cuando lo vio acercarse a ella, inclinándose directamente hasta sus labios. El cuerpo de Leah solo reacciono cerrando los ojos, esperando el contacto, ya no sentía su corazón contra su pecho, al parecer se había olvidado de latir, por alguna razón esto no la preocupo en lo mas mínimo, no podía pensar en muchas cosas coherentes con su aliento mezclandose con el de Aaron.

Un fuerte chillido inundo la habitación seguido de una maldición, el extraño animal había mordido a Aaron detrás de su rodilla, justo donde no tenia armadura.

-Llito! - chillo la chica y el animal le chillo en respuesta.

- Tu - cargo al animal por el exceso de carne del cuello- maldita cosa extraña.

Leah suspiro, recitando un pequeño hechizo que hizo que la luz volviera al cuarto.

- No le digas cosa... - hizo un pequeño mohín tomando a Llito de sus manos-¡tu mano! - dijo alarmada observando el guante lleno de sangre.

- No es nada - acomodo su guante- debo irme.

- Espera -tomo su mano sana balanceando al animal en la otra- déjame curarte...

Aaron no respondió simplemente se dejo arrastrar hasta un sillón, Leah se sentó en un pequeño mueble frente a el observándolo antes de quitar el guante. Contuvo un gemido cuando vio la piel roja y morada de sus nudillos, también habían pequeñas aberturas en ellos de donde ahora estaba la sangre seca y pegajosa. Mordió un poco su labio, no le gustaba la sangre.

-no tienes que hacer esto... - susurro Aaron intentando apartar su mano pero Leah afirmo su agarre.

-dejame... - mantuvo la vista fija en sus ojos esmeralda, no supo porque su corazón se encogió un poco al verlo- por favor... -pidió nuevamente intentando no sonrojarse, Aaron observo por unos segundos sus ojos y se encogió de hombros queriendo le quitar importancia al asunto.

Ella sonrió y bajo su vista a la mano herida, cerro los ojos dejando que el poder fluyera hasta el ultimo de sus poros, ignoro la molestia que siempre se alojaba en un rincón de su cabeza cada vez que empezaba algún hechizo, poco a poco dejo que su poder saliera de su cuerpo y llegara al de Aaron.

El por su lado la observaba algo asombrado, en otra situación le habría jugado alguna broma por su seriedad, pero ahora estaba simplemente hipnotizado.

Sintió un ligero cosquilleo en su mano, mientras la veía brillar de un color azul, que le recordaba al tranquilo cielo de donde se crio. Volvió a mirar a Leah pero ella parecía muy concentrada en lo que hacia susurrando palabras en algún idioma que el no sabia. Tomo uno de sus cabellos esperando llamar un poco su atención, no se había dado cuenta de todo el tiempo que había querido acariciarlo.

- termine - anuncio sonriente, levantando su vista de la mano de Aaron.

El soltó el cabello con el que jugaba entre sus dedos capturando la mirada confundida de Leah, alzo los hombros y se dispuso a observar su mano. Se sentía incluso mejor que antes, ya no tenia el dolor en sus nudillos producto de la práctica con su espada y de no ser por la sangre seca en algunos lugares de su mano, podría asegurar que nunca se hirió.

-... Gracias - susurro, abriendo y cerrando la mano repetidas veces.

- N-no es nada - se removió incomoda en su asiento desviando su mirada a la ventana cercana.

Aaron la observo apoyando el mentón en su muñeca, miro algo divertido sus orejas rojas, apostaba que su rostro estaba aun mas rojo.

- No deberías confiar en Iván - soltó de repente, formando una tensa línea en los labios.

- ¿ah? - Volteó confundida- ¿que quieres decir?

Leah noto la boca de Aaron se tensarse mas ante su pregunta, una pequeña vena saltaba en su cuello, parecía estar teniendo un tipo de debate interno. Estiro la mano en dirección a su rostro, pero él se levanto antes de siquiera acercarse.

-No... -la observo, ahora apretaba sus manos fuertemente y mantenía la cabeza baja- no fue nada mi reina - noto la tensión en el cuerpo de Leah , pero aun seguía sin darle la cara- fue algo indebido... Me disculpo.

Nuevamente se mantuvieron por unos segundos en un incomodo silencio, incapaces de darle la cara al otro.

- Aaron –lo llamo suave, pero el caballero se inclino frente a ella.

- debo retirarme Le... -se corrigió- Majestad

- adelante... - concedió en un suave susurro bajando nuevamente la mirada.

Aaron la observo por última vez, abriendo y cerrando la boca varias veces en busca de alguna palabra, maldijo interiormente y salió de la habitación lanzando la puerta al salir.

o-o-o-o-o-o-o

Iván observaba la reciente escena a través de un espejo en su cuarto, agitando levemente la copa de vino en su mano derecha. Por un momento creyó que su hermano lo había traicionado, pero seguía sorprendido por la lealtad de Aaron, casi quiso reír al recordar las palabras de su padre "será mas fiel que un perro"

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- ¿Lo entiendes Iván? Es por el bien del reino - justifico con arrogancia un hombre mayor con mas de la mitad del cabello cubierto de canas.

- Pero... Leah -el hombre lanzo un bramido haciendo que el niño se encogiera un poco.

- Es solo una herramienta, debes olvidarte de ella - ordeno apoyando con fuerza las manos en los pequeños hombros del chico- serás el futuro rey de Elah, Iván

- ... Si, padre

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Apretó con fuerza el cristal entre sus dedos hasta que se rompió clavándose varios trozos de vidrio en su mano. Observo fijamente la sangre salir, después de tantos entrenamientos y reforzamientos en su cuerpo ya no sentía dolor por algo tan pequeño como esto. Se pregunto si su falta de dolor serviría con lo que estaba por hacer.

Escucho que llamaron a su puerta, se levanto sacando el pañuelo de su bolsillo envolviendo su mano en el mientras abría la puerta.

- Debemos hablar - soltó Aaron observándolo con sus ojos esmeralda brillando con algo muy parecido al odio.

Iván sonrió- adelante – invito en su casual tono juguetón.


¿Review?