Título: Risas y Culpas
Personajes: Lou Black, Valentine Reeks
Notas: Para la actividad en fandom-insano: "Los Cuervos de Santa".


Era una mala señal ver a Lou riendo a carcajadas.
Aún peor cuando andaba por todo el salón agarrando a la gente por el brazo y contándoles chistes malos. Luego, les daba palmadas en la espalda a los hombres y a las chicas un beso en la mejilla.

— ¡Mira, me dieron un regalo!—, exclamó al encontrarse con Valentine, blandía en su mano derecha una prenda de ropa interior femenina.
— ¿En dónde conseguiste eso?
— ¿En dónde crees?
— Esto es una broma. ¿Verdad?
— No. Ella me los dio, te lo juro… —, hipó y luego rio, encantado—. No te amargues… Disfruta de la fiesta, es Navidad.
— No es que no disfrute, es que te estoy vigilando.
— ¡Ya no soy un niño!—, le espetó su compañero, luego señaló hacia un punto detrás de Valentine—. Allí está tu diversión. Vete—, se alejó protestando. Valentine no se molestó en mirar hacia donde señalaba el muchacho, más bien, prefirió alejarse de allí, antes que sucediera algo que lo dejara en evidencia.

Volvió a encontrarse con Lou mientras cruzaba el puente Zehn, estaba tirado junto al río, con los ojos abiertos, en completo silencio y sin carcajearse o siquiera sonreír. Preocupado, Valentine se desvió de su camino y se sentó a su lado.
— ¿Y ahora qué?—, le preguntó Lou—. ¿Sigues vigilándome?
— No, sólo me preocupo.
— Todo está bien—, le respondió. Valentine siguió mirándolo, insistente, más de diez años que llevaban de conocerse no eran en vano—. Es la tercera Navidad que pasamos sin Tuck.
— Ah…
— Todo el mundo me mira como diciendo: "Tú pudiste haber hecho algo". Y sí, pude. Pude haberlo detenido, pude haber visto lo que pensaba hacer, pude haberles advertido de haber sabido, pude haberles evitado tantos problemas a tantas personas. Pude haberlo hecho, pero no lo hice.
— Lou, ¿Por eso es que te emborrachas y te comportas de esa manera cada Navidad?
— Mañana no recordaré que te lo dije, entonces te digo: Sí. Es por eso. Quiero pretender que nada sucedió, que todo es felicidad, que todo es bueno. Me siento menos peor—, el muchacho se enderezó para sentarse.
— No te juzgo. Sólo quería saber. Pero déjame decirte algo. Si hay alguien que no tiene la culpa, eres tú. Bueno, Ellie también. El único culpable es él. Nadie más.
— Val… —, la voz de Lou se quebró, hasta que empezó a llorar. Valentine sabía cómo se sentía, él también había estado allí, como muchos otros. Habían sido días difíciles y Valentine estaba seguro que Lou no era el único que optaba por esos medios para olvidar.