Título: Enredado
Personajes: Raven Teel, Sue Teel, Dee Teel.
Notas: De nuevo, para "Los Cuervos de Santa", ya deben saber en donde.


Cuando Raven se despertó esa mañana, sintió que algo le impedía moverse libremente. No le hizo caso, atribuyéndole la sensación al maltrato de sus músculos después del día de entrenamiento anterior. Levantó un poco la cabeza y miró a su alrededor con los ojos entrecerrados, aún no había amanecido.

Se dejó caer pesadamente sobre la almohada, dispuesto a seguir durmiendo, cuando quiso mover una pierna hacia un lado sintió algo duro y caliente en su tobillo. Completamente despierto, se sentó, tirando las cobijas hacia un lado...

"¿Qué…?". Había un cable de luces navideñas enrollado alrededor de él, cuyos bombillos se prendían a intervalos. Al intentar desenredarlas, Raven sólo logró hacerse un lío. Fue entonces cuando escuchó unas risitas que venían desde afuera de su habitación. Completamente inmovilizado, lanzó un gruñido.

— Quítenme esto de encima. ¿Quieren?—. Segundos después, su hermana menor, Dee; se asomó por detrás del marco de la puerta. Entró de golpe al empujarla la mayor, Sue.

— ¿En qué estaban pensando?—, les dijo en tono enojado, trató de deshacerse del enredo, más su intento fue infructuoso, de nuevo. Sue se subió a la cama y hábilmente deshizo los nudos que se habían hecho, quitando el cable que envolvía a su hermano. Lo dejó a un lado, mientras las luces seguían parpadeando cada tanto.

— Fue idea mía—, admitió finalmente Sue, después de un largo silencio y constante intercambio de miradas con su hermana menor—. Lo siento, Rave. Lo sentimos.
— Sólo queríamos desearte Feliz Navidad—, agregó la más pequeña, haciendo un puchero—. Como te vas hoy por la tarde.
— ¡Ah, no lo recordaba!—, contestó Raven.
— Y no vas a estar acá en Navidad, ni el fin de año, ni…
— ¿Ni… qué?—. Raven miró el calendario pegado en la pared—. Ya, ya entendí. No te preocupes. Dom y papá va a estar aquí.
— Pero tú no.
— No se preocupen por eso. No es como si no fuera a volver—. Al escucharlo, Dee se subió también a la cama, entregándole un sobre que llevaba en sus manos. Raven no lo abrió enseguida, correspondió la sonrisa de ambas niñas, quienes se lanzaron a sus brazos, deseándole una Feliz Navidad.

Horas más tarde, escuchaba los reproches de su compañero de equipo al abrir el sobre por enésima vez: Tenía unos dibujos hechos por ambas niñas, recordándole que lo querían y que lo iban a extrañar.

Y aunque Raven admitía que ya se había memorizado el dibujo, no podía evitar mirarlo: Le recordaba la calidez de su hogar y aún más las sonrisas de sus hermanas y el inmenso cariño que sentía hacia ellas.